Cuatro leyes… cuatro amigos. Cuando algo termina.


“Desde muy pronto
pinté
los pechos de
Sara Montiel, mientras los demás niños
daban patadas
a un balón.”

   En la India se enseñan las “Cuatro Leyes de la Espiritualidad”

La primera dice:

“La persona que llega es la persona correcta.”
  Es decir, que nadie llega a nuestras vidas por casualidad. Todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están ahí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación. 

La segunda ley dice: 
“Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido.”

  Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: “si hubiera hecho tal cosa…hubiera sucedido tal otra…”. No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante.
   Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice: 

“En cualquier momento que comience es el momento correcto.”
   Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

 Y la cuarta y última: 
“Cuando algo termina, termina.”

   Simplemente es así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.

   A mis 16 años, imposible olvidarme, cayó en mis manos el “LP” de Jethro Tull, Stormwatch. Este álbum, considerado por la crítica como el último gran disco de la banda, lo hice sonar en el viejo tocadiscos de mi hermana mayor, hasta casi desgastarlo…
  De todas su piezas, la número diez, la última dentro de aquel negro y fascinante vinilo, me cautivó hasta el punto de ser la única que ponía… Elegy.
   Luego abandonamos Pontevedra. Estudios y trabajo nos mantuvieron por media España con la casa a cuestas hasta que, con la estabilidad del hogar, “El Vigilante de las tormentas” regresó a casa.
   Elegy es huérfana de letras pero nunca las he echado de menos… Siempre que necesito un momento de reflexión, ella me acompaña… sin decir nada.

 ∼
 Sin decir nada
Envuelves el sentimiento
sin decir nada.
Abarcándolo todo
vibrando en mi alma
escucho tus caricias
y con ellas
regresa la calma
como el sol regresa,
cortando nubes negras
tras días de tormenta.
(JMPA Pink Panzer)


 “…Los versos se unen con vaga disonancia
y el vigilante de la tormenta prepara
un concierto de reyes mientras el mar blanco intenta morder
los talones de una dulce plegaria murmurada…”
(Dun Ringill del álbum Stormwatch – Jethro Tull)
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s