Débil empatía … La última luz…


“A pesar de que interrogar ya es empezar a contestar, nosotros, demasiadas veces y con pereza creciente, renunciamos al obligado ejercicio de la búsqueda en todas las direcciones”.

Joaquín Araújo (periodista y escritor naturalista español) en su libro “Ecos… lógicos, para entender la Ecología

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Imagen propiedad de PinkPanzerKorps

   “Se que esta puede ser mi última oportunidad para transmitir mis pensamientos pero no puedo rendirme. A pesar de que no encontramos ninguna salida al tormento en que vivimos, aún albergamos un poco de esperanza en un futuro mejor. Los familiares más viejos, tan solo unos pocos de los que han sobrevivido a la “luz”, nos relatan historias pasadas de felicidad, habitando sus casas, disfrutando con sus cálidas noches y luminosos días, tiempos de amor, juegos y abundancia.

   Mi generación no pudo disfrutar de nada de aquella tierra de paz antes del gran traslado. Todos nosotros nacimos aquí, en esta enorme y oscura cueva donde apenas nos distinguimos por el brillo de nuestros ojos, donde el amor es quizás lo único que aún tiene algo valor, porque ni siquiera nuestras propias vidas hoy en día nos importan.

   A pesar de todos nuestros esfuerzos por encontrarla, esta inmensa cueva no tiene salida. Nacemos y morimos aquí dentro desde hace varias generaciones. Los suministros nos llegan desde la parte más oscura y alejada de la cueva, en el fondo de un angosto túnel que acaba en una pequeña bóveda donde una luz se enciende cuando llegan las provisiones.

   Hace ya mucho tiempo que empezamos a sospechar que están intentando envenenarnos. Casi siempre algún compañero muere al poco tiempo de recibir la nueva comida. Uno, dos… A veces mueren cinco o seis de golpe como ocurrió meses atrás con una familia entera. Padre, madre, hijos… Todos murieron al mismo tiempo, justo después de recibir su ración de alimentos. También barajamos la posibilidad de que sea el agua aunque no nos ponemos de acuerdo, pues todos bebemos de la misma fuente. Nadie sabe realmente que hacer pues, si no nos alimentamos, sin duda moriremos de hambre pero también es cierto que, en medio de la oscuridad más absoluta, cuando escuchas las convulsiones y los gritos de dolor de uno de los nuestros, un terrorífico olor a miedo impregna durante días toda la cueva que literalmente nos paraliza. Pocos somos, cada vez menos, los que reunimos el valor suficiente para acercarnos e intentar comprender lo que ha ocurrido. Finalmente hacemos lo que nos han enseñado y lloramos, por los nuestros, por nosotros y por el tiempo que nos aplasta sin defensa posible.

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Imagen propiedad de PinkPanzerKorps

   Morir de hambre. Esta idea nos ronda la cabeza desde hace tiempo entre los más jóvenes. En la penúltima “luz”, nadie tomó absolutamente nada de los alimentos entregados y aprovechamos aquella mortecina incandescencia que colgaba de la bóveda para intercambiar ideas descabelladas mirándonos a las caras, caras revolucionarias, insurgentes, y cansadas, muy cansadas. Con aquella luz me aprendí de memoria el rostro de ella y a soñar también, con un mundo mejor a su lado.

   La falta de alimentos convierte la convivencia en una horrible pesadilla, incluso con desesperados episodios de canibalismo, pues nos da la impresión de que nuestro primer rechazo a recoger la comida, ha derivado en un largo periodo de castigo en el que “la luz” no ha vuelto a encenderse en mucho tiempo. La locura se ha hecho dueña de nuestra comunidad y aunque unos pocos intentamos mantener la calma, el hambre hace estragos en nuestro oscuro y torturado pueblo y muchos acaban muriendo entre absurdas peleas. Unas peleas que ganan los más fuertes, los que se llevan el escaso alimento que aún es seguro y otros que pierden, como siempre, los más débiles, que acaban sus días entre horribles padecimientos fruto de las raciones envenenadas que aún quedan intactas entre la basura. El problema es que sabemos que no todas contienen veneno, y la desesperación nos lleva una y otra vez a la tentación de consumirlas… Tarde o temprano, alguno cae en la tentación y al resto, a todos los que aún nos mantenemos con vida nos llega la aceptación, doblegados a la evidencia de que, ninguno de nuestros esfuerzos cambia ni una sola brizna de la yerba sobre la que descansa nuestra cruel existencia.

   La luz se ha encendido de nuevo pero nadie ha acudido al punto de reunión, esa luz bajo la infame bóveda de abastecimiento desde la que ya teníamos claro que nos vigilaban. Los pocos que quedamos, hemos decidido morir de hambre. Ella, mi amor en la penumbra, mi compañera de llorosos y brillantes ojos, esta acurrucada en mi regazo casi sin fuerzas para levantarse. Vamos a intentar dormir y que sea el sueño el que termine con nosotros, de la manera más plácida que podamos soñar. La impotencia nos consume pero tampoco les vamos a dar el placer de contemplar como nos despedazamos entre nosotros por un mísero pedazo de pan.

   Nada poseo ya, nada material, solo Ella me trae la paz que necesito en este último rincón donde nos apretamos para darnos calor y compañía entre montañas de basura. El inconfundible roce de sus vibrisas al respirar junto a mi cuello hace que al fin cierre mis ojos y me de por vencido… Me rindo, amor, estos son mis últimos pensamientos antes de que llegue la gran luz…

-. Hola.. ¿John?, Perdona que te llame a estas horas pero es que tenemos resultados positivos. Después de seis años ininterrumpidos de ensayos, creo que podemos dar por finalizado el experimento de los ratones. Al final, la idea de la comida envenenada ha sido un éxito. Confirmamos que la alarma social se transmite de unos individuos a otros y como estaba previsto, finalmente han optado por no comer ninguno. Lo gracioso es que, la última dosis de comida, no tenía veneno pero ¡¡¡ni se han acercado!!!

-. Perfecto, Roger, te felicito. ¡¡Un gran trabajo!!. Ahora recoge todos los datos para el dossier de la revista Scify News; creo que aún llegamos a tiempo para publicar en el siguiente número y respecto a los ratones que han sobrevivido, pues los envías al laboratorio de Carter Lies, que seguro le vienen muy bien para dar de comer a las pitones del ensayo de hibernación inducida…”

(JMPA Pink Panzer Yorch in love… Extracto de “Empatía, la última luz de invierno” by Yorch)

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Empatía…
Deja que esta palabra cobre significado en tu vida.

(JMPA Pink Panzer Yorch)

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31 pensamientos en “Débil empatía … La última luz…

  1. Si nunca salí de mi cueva, que se yo lo que me estoy perdiendo.
    Reducidos a simplificarnos, nacer, vivir, morir…. y mientras tanto, tu eliges.
    Nadar a contracorriente o pasar lo que quede acurrucado, respirando de la piel que quiere morir conmigo.

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  2. Ay, que has conseguido erizarme la piel! Si es que no te imaginas lo que he llegado a sufrir con tu relato 😦 😦
    No quisiera nunca verme así, ni en mis peores momentos, en los que me parece que la luz está lejana.
    Besazos admirados.

    Le gusta a 1 persona

  3. Como gran amante de los animales, no puedo soportar ese maltrato al que, de una manera u otra se les somete cada día…
    Pero hago otra lectura más, pienso que nos pasamos la vida metidos en cuevas; la incompresión, la sumisión, la insolidaridad hacen que muchas veces nos sintamos cautivos sin poder escapar. Pienso en todas esas mujeres maltratadas y esos niños que, atemorizados, no quieren salir de la cueva donde se refugian, donde piensan que el silencio es su mejor aliado, pero que ni siquiera lo es.
    Perdona, me he desviado del tema. La vida es hermosa para mantener en una cueva ni a personas ni a animales.
    Un abrazo.

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