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El buen pastor… El buen francés…

Martin Niemöller (1892–1984), un cura protestante de la Alemania de Hittler, en uno de sus sermones en la Semana Santa de 1946, dijo lo siguiente ante sus atentos feligreses:

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mi,
no había nadie más que pudiera protestar.”

En su pequeño pueblo muy cerca de Cabrales y de cuyo nombre no debo acordarme, a Colás, el pastor, también lo conocían por sus apodos de “Colanas” (juego de palabras con la “lana” de sus ovejas) y por su no menos conocido “El Colas”, sobrenombre concedido por méritos propios, según atestiguaban los miembros de su pandilla que, aprovechando aquellos baños sin ropa ni vergüenza que les tapase, se dieron durante un par de largos veranos en las pozas de agua cristalina del río Casaño.

Desfiladero del rio casano Puente Pompedru

Los ojos como platos por el asombro de aquellos jóvenes zagales y su juvenil incontinencia verbal, solo hicieron acrecentar la merecida leyenda de “El Colas” (sin acento, les aclaro) entre la población femenina del lugar.

Colás se dedicaba al pastoreo de ovejas desde que a los trece años, su padre, marinero ocasional y pastor por amor, se muriese en medio del monte de un fulminante infarto de corazón. Stian, que así se llamaba su padre, lo encontraron una semana después de fallecer, gracias a que uno de sus perros llegó solo y hambriento al pueblo. Allí acabó la historia de “El Sebas” (otra vez los del pueblo… Stian se transformó en Sebastian… el Sebas), un rubio y fornido noruego de casi dos metros de altura que desde el puerto de Gijón, ascendió a la comarca de Cabrales detrás de las faldas de la hermosa Raquel, su esposa poco tiempo después y nueve meses más tarde, la madre de Colás, el protagonista de esta historia.

Colás le sacaba más de una cabeza a los dos Guardias Civiles que le llevaban esposado camino del cuartelillo… pero antes de esto, su futuro empezó a escribirse muy lejos de allí. El destino quiso que, en la fría Noruega, una tía suya le dejara una más que importante suma de dinero y propiedades. Matías, el único cartero del pueblo y sobrino del alcalde, fue el encargado de acercarse con el aviso del Notario en la alforja, hasta los lejanos pastos donde Colás cuidaba de algo más de novecientas ovejas. Tres días de viaje a pie o un día a caballo saliendo bien temprano, esa era la forma de medir las distancias en aquellos años y por aquellos páramos. Fue Fabián, el herrero, el que cedió a su yegua recién herrada para que el cartero pudiera subir a las frías brañas, donde las ovejas pastan todos los años antes de la llegada del inverno.

Lago 2001 Mujer agua

Matías el cartero, no iría solo al encuentro. Compartiendo el lomo de la yegua del herrero, le acompañaba Yago, amigo y compañero de Colás en el cuidado del rebaño y que, por orden del patrón, se quedaría para sustituirle. A lomos de la dócil “Patucas” llegaron a los corrales de Breñas Altas rozando el anochecer. Los perros anunciaron con sus ladridos la llegada de los intrusos y Colás, escopeta en mano, salió del cobijo de la pequeña cabaña para recibirlos, contento y extrañado a partes iguales al reconocer a los integrantes de semejante pareja ecuestre.

Matías, acostumbrado durante largos años a la buena vida pegado a las faldas de su tío el alcalde, tenía una pronunciada y fofa barriga y menos aguante que un puente de tizas. Después de darle a leer la carta del Notario de Gijón y ponerle al corriente de los planes de regreso al pueblo, Matías se dedicó a pulirse el solito la sartén de migas con chorizo que tenía Colás para la cena. Entre cucharada y cucharada, no dejó de recordarle que su tío (el alcalde) se ocuparía de todo y le ayudaría en cualquier trámite o gestión relacionado con el cobro de su herencia.

Goyu (Gregorio) y Feru o el Ferrubio (Ceferino el rubio), fueron siempre uña y carne. Amigos con todas sus letras. Compañeros

Casaño baños
inseparables de pandilla, escuela y aventuras, para acabar siendo la pareja de guardias civiles que, cabizbajos por la calle central del pueblo, acompañaban a Colás el pastor, ahora en su incómodo papel de detenido, muy incómodo para él pero aun más vergonzoso para sus dos amigos.

Despachada la sartén de migas, Matías fue el primero en probar el jergón relleno de paja y echarse a dormir. Colás y Yago, después de ponerse al corriente de las últimas noticias del pueblo, acompañaron al flojo de Matías, que ya navegaba a toda vela entre sueños y ronquidos dignos del mejor de los rocinantes.

Cuando a la mañana siguiente Matías recuperó la consciencia , se encontró solo en la cabaña… No tuvo que esforzarse en buscar mucho, pues en la trasera del establo adyacente, en el almacén y refugio para los corderos recién nacidos, se encontró a Yago de rodillas ejecutando un perfecto y madrugador francés, sobre la afamada herramienta de su buen amigo Colás… y Matías, el imprevisible Matías, retrocedió sin hacer ruido, mascullando la valiosa información obtenida, grabando la escena en su memoria, con la palabra “traición” taladrando su cerebro.

Malos tiempos aquellos para estrenar en España la versión pastoril de “Brokeback Mountain” . En el año 1954, la Ley de Vagos y Maleantes ya fue modificada para incluir a los homosexuales y cualquier pobre incauto que se les pareciera. Con o sin pruebas, bastaba solo la mera denuncia/sospecha para verte envuelto en una auténtica pesadilla.

Matías, sentado sobre la yegua a la espalda de Colas, deshaciendo ya el camino de regreso al pueblo, no perdió el tiempo en poner precio a su silencio. Pero su silencio era de ida y vuelta y Colás lo sabía. Le contestó con un evasivo “ya hablamos en el pueblo” pero fue Matías quien habló primero. Su tío, el alcalde y cacique del lugar, no sopesó el alcance de su denuncia intentando presionar por no decir extorsionar al pobre Colas, y todo ello para que le cediera el control como administrador de su reciente y nórdica fortuna.

Tras pasar tres días incomunicado en el cuartelillo de la Guardia Civil, las gestiones en secreto de Fabián (el herrero) con el Notario de Gijón dieron lugar al traslado de Colás a la capital. Un año después, tras la laboriosa intervención del más prestigioso e influyente bufete de abogados de la ciudad, con el apoyo de varios abogados del despacho de Garrigues en Madrid, Colás salió en libertad. Absuelto, sí, que no es lo mismo que en paz y rico, muy muy rico.

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Colás nunca fue homosexual. A él le encantaban las chicas y algunas mozas del pueblo y de la capital jamás podrían olvidarlo. Esto no le impidió disfrutar con total normalidad de las atenciones de algún buen amigo como Yago, o ser “cortejado” por el traidor de Matías dando calabazas a muchas de sus insinuaciones.

Diez años más tarde, Colás apareció por primera vez en el pueblo desde su salida de la cárcel. Por carta y teléfono mantuvo el contacto con muy poca gente. Con Fabián su salvador, el buen herrero que le ayudó en el peor momento de su vida. Con Yago, por supuesto, y con la bella Raquel, hija del panadero y ahora su mujer, con la que se veía en secreto en Gijón apenas dos o tres veces al mes, gracias a los estudios que él mismo financiaba para ella, de acuerdo claro está, con su padre, el panadero, un hombre que nunca dejó de confiar en Colás y que consiguió engañar durante años a casi todo el vecindario por su hija. ¿Ya se dieron cuenta de que la hija se llamaba Raquel, como la madre de Colás? Bueno, pues así fue y esa es otra historia que tendría que contar… el panadero.

El pueblo entero estaba revolucionado. Muchos pasaban el día deshaciéndose en disculpas por su silencio, por no haber levantado la mano en su ayuda, por mirar hacia otro lado, por llevarle esposado por la calle… Seré breve. Matías se moría por abrazar a su viejo amigo recién llegado. Por eso aceptó sin vacilar la invitación de verse a solas con Colás en la trastienda de la herrería. Fue verlo y correr hacia él para casi fundirse en un desigual abrazo, por altura, por la barriga de Matías y por los continuos “perdóname” que salían de aquellos labios que aprovechaban la cercanía del abrazo para besar todo cuanto se ponía a su alcance.

Y con Matías en pleno éxtasis expiatorio de culpas, Colás lo giró vigorosamente inclinándolo sobre una bala de paja. Sin decir palabra, le bajó los pantalones, se enfundó la herramienta y de un solo empujón dejó al todavía cartero del pueblo, con el buzón a punto de reventar con tanto “correo”.

Algo hermoso en tus ojos... Noche blanca.

¡¡¡Ouuohhhh siiiii,siiiii !!! Fabián el herrero, escuchando atento detrás de la puerta, supo que era el momento convenido y al Señor Eusebio, que esperaba extrañado en la pequeña oficina de la herrería, le dijo: “pase señor cura, Colás le están esperando en la trastienda…” Don Eusebio entró al granero para acto seguido, alucinar casi místicamente con aquella bizarra escena, aderezada por la “banda sonora” del pleno y brutal orgasmo de Matías, que con la cara enterrada en la bala de paja por los fuertes brazos de Colás, solo pudo escuchar como este pronunciaba… “Buenas tardes Don Eusebio, creo que Matías necesita una muy larga confesión… y usted imagino que también. Enseguida se lo mando”.

Se me olvidó comentarles que Matías, mucho antes de ser cartero, ofició de monaguillo en la iglesia del pueblo, y a plena satisfacción del señor cura… Y aquí debo de concluir esta historia. Mi amigo Colás es feliz y hace feliz a mucha gente. Nombres, lugares y situaciones se han cambiando con el único fin de preservar la privacidad de los protagonistas, que habrán podido existir… o tal vez no, dado el serio trastorno mental que sufre quien les escribe… o no.

“A la montaña no se va a competir,
sino a aprender;
hay que leer mucho”
(Juan Luis Arsuaga).

Más quiero de ti... Juego de dos.

Llega un momento en que el invierno arrecia y debemos elegir quien ocupará nuestro corazón. Expulsar a quien me hace daño y dejar dentro a quien me da calor…

( La frase no puedo firmarla pues no es enteramente mía. La he construido a partir de la entrada del hermoso blog de Awilda Castillo y algunos de los comentarios que suscitó su entrada… pero me gusta mucho su mensaje, mi mensaje, el que me da calor… y así lo expreso.)

Celos de la lluvia… Voz quebrada.

“Debo ser, por obligación, respetuoso con algunas extrañas creencias. Por eso, siempre dejo los milagros en manos de profesionales de la magia.”

(By Pink Panzer Yorch)

ESTOY

Dando mil vueltas en círculos

buscando vértices imposibles

entre días de dudas recurrentes

y noches de sueños prohibidos.

Y aquí estoy,

buscando puras emociones

que liberen mis lágrimas

que suelten mis palabras

libres al fin de tentaciones.

Estoy… lo sé,

Interceptando mis ideas

que en tu loco atardecer

a mi corazón viajan

sin querer reconocer

que no saben volver

sin unir nuestras miradas.

Si… estoy,

bajo la lluvia

quebrando mi voz

por volverte a ver

de nuevo sentir

el mundo que dibujas

en todo mi ser.

Enamorado,

empapado de tu loco atardecer

regreso celoso a la orilla

y entre versos de mar y brisa

mi oración, al fin cobra vida

esperando el milagro de tu sonrisa.

(JMPA Pink Panzer Yorch)

Tren para un mundo mejor

“Un amor, un jarrón roto, un rompecabezas imposible que creías olvidado… Todo pide su momento para resurgir, invitándonos a renunciar lo justo y vivir el resto que nos quede, en paz.”

(JMPA Pink Panzer Yorch)

Ábreme las letras… sangrando versos.

Odio y amo. Por qué hago esto, podrías preguntarte. Lo ignoro, pero así me siento y me torturo.

Odi et amo. Quare id faciam, fortasse requiris.
Nescio: sed fieri sentio et excrucior.

– Catulo –

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Conversemos

Se puede conversar
sin articular
una sola palabra.
Conversemos pues,
ahora que me lees
ahora que me tienes
en tus ojos cautivo.
Solo necesitamos
jugar con las miradas
tal vez tocarnos,
quizás besarnos, complacernos la piel
desnudando los abrazos
creados en la distancia.
Conversar, sí,
con el silencio justo
para escucharnos
suspirar, latir,
respirar, gemir…
Lo sé, amor, lo intuyo
el deseo despierta, fluye
es un río de aguas traviesas
un Guadiana en tu ombligo
dispuesto a morir
si yo se lo pido…
Y ahora sientes miedo,
la urgencia de huir,
apartar tus ojos del
horizonte de mis versos,
pero sigues aquí
en mi cárcel sin llaves
invitada y prisionera
leyendo aún este torrente
de letras que buscan desembocar en ti,
letras que derribar quieren
débiles ya tus defensas…

Entonces, si quieres
si estás segura,
libera tu alma y ven,
ven a mí.
Acomódate en mis brazos
y conversa conmigo.

(JMPA Pink Panzer)

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Quiero que el sueño me venza, con el aroma de tu éxtasis disperso en mí…
Olvidarme de memorias perdidas, de inocencias quebradas.
Quiero que el sueño me venza…
Quiero que el sueño…

(JMPA Pink Panzer…dreams)

Abrazo y recompensa… Nostalgia por la ausencia.

A ella le gusta la poesía, a él le gusta la Mar…

(Dedicado a dos amigos…)

Cat on Sea

“Vuelvo y pido perdón por la tardanza,

se debe a que hice muchos borradores;

me quedan dos o tres viejos rencores

y sólo una confianza.

Reparto mi experiencia a domicilio

y cada abrazo es una recompensa;

pero me queda, y no siento vergüenza,

nostalgia del exilio

(Poema Quiero creer que estoy volviendo)
Mario Benedetti (1920-2009) Escritor, poeta y dramaturgo uruguayo.

   La nostalgia ayuda a mantener vivos los recuerdos tras una pérdida, una ausencia…

   Aquella noche fue especial. Las horas desaparecieron como por arte de magia. Una cena exquisita y una sobremesa llena de historias, confesiones y corazones abiertos mientras, sigilosa como una sombra, un alma surcaba la estancia, apenas rozando el suelo sobre sus cuatro alfombras voladoras…

    Sea & sea

Silencio y Nostalgia

Abrazos sobre hombros de cristal

por fuerza reprimidos

 en siete almas doloridas

indefensas al paso del tiempo.

El tiempo, comprimido en cuatro gotas de silencio

y la compañía, su compañía, apenas contenida

sigilosa y empapada de paciencia

tan suya, tan humana, casi divina.

Llueve ahora la nostalgia

buscando cruzar miradas

con él alerta en su atalaya.

Llueve ahora la nostalgia

añorando su presencia

añorando aquella esencia

encerrada en su mirada.

(JMPA Pink Panzer)

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   “A menudo, todavía soñaba con él y revivía sus prolongadas e íntimas conversaciones, y también sus profundos silencios. Hay veces que dos hombres, ante la certidumbre de la muerte, no necesitan más que el silencio; ese silencio rabioso, impotente, inconfundible en su fracaso. Es el silencio de la esperanza.”

(Rafael Mulero Valenzuela – “El nudo de las estrellas”)

Pinker’s soul… Arena, Black & Rose.

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How deep is our Love

Love on blood,
blood of mad
on eyes inyected.

Pinker’s soul
my soul, so fast
soul imperfect.

Bring me back
for once more
my distance love
so far neglected.

(By Pink Panzer Yorch)

Pink Panzer Yorch lost in Beach

   Con el paso del tiempo, mi lista de deseos se ha ido reduciendo, cayendo muchos de ellos lentamente de mi calendario, como los finos granos de un reloj de arena. Muchas cosas son las que se han borrado y ahora veo claramente aquellas que en verdad me hacen feliz. Son pocas y se que a muchos de los que me rodean les parecen banales, simples nimiedades pero así son las costuras de mi alma, cuando la encuentro, y no, no hay ropa que le sirva.

   Hundir mis pies en la orilla del mar, desnudo de cargas y preocupaciones, sabiendo que ella sigue siendo Ella, inseparable compañera incluso en la distancia. Después de tantos inviernos juntos, tormentas superadas y otras aún por llegar, un cálido verano invencible se asienta en nuestro interior.

    Nuestra vida nunca ha sido convencional.

Nada se pierde, cuando todo son recuerdos. El tiempo huye; nosotros no.

(JMPA Pink Panzer)

“En la profundidad del invierno, finalmente aprendí que dentro de mi yace un verano invencible”

(Albert Camus)

Pinker nude beack

“Atención, más allá de este punto, usted puede encontrarse con poetas desnudos…”

Doce años, Cien palabras… Canción para Lia.

LIA   ∼

   Doce años de LIA con mayúsculas. Llegó la primera, casi sin querer, y casi sin querer, nos vimos envueltos en un tremendo “lío” auspiciado por nuestra hija Andrea. Y allí estábamos en el coche, camino del aeropuerto, con una pequeña pincher de tres meses dentro de un bolso, cuatro horas antes de coger nuestro avión a casa. Y como era niña, le llamamos Lía.

   Nuestra casa fue pronto, muy pronto la suya. Obediente, inteligente y tolerante, incluso estando ya muy enferma. Sus últimos cinco años fueron muy duros para ella, esforzándose por vivir, siempre a nuestro lado.

   Ciega, casi sin poder caminar, desahuciada dos veces por el veterinario y dos veces regresando a casa con nosotros, llorando, incapaces de romper lo que nos unía con una fría inyección. Aprendió a moverse por la casa dentro de aquella oscuridad imposible de explicársela. Aprendió a caminar de nuevo por el parque, colgando de correas como una marioneta… y luego con una sola correa… y luego ella sola, de nuevo, nuestra Lía saliendo adelante.

  Enseñó a sus “hermanos” modales y tolerancia, repartió cariño incluso al quien no se lo esperaba y se nos fue, un 14 de Julio de este convulso 2015,  con nuestras lágrimas como última muestra de respeto y amor. Quiero pensar que con nosotros ella fue feliz. Nuestra familia lo fue, disfrutando de su compañía.

A hundred words

“A hundred words to talk of death?
At once too much and not enough.
My plans beyond that final breath
are currently a little rough.

The dying thing comes on so slow:
reluctance to get out of bed
is magnified each day and so
transmuted into dead.

I dream of dying all alone,
nobody there to watch me pass
nothing remains for me to own,
no breath remains to fog the glass.

And when I do put down my pen
my memories will fly like birds.
When I am done, when I am dead,
and finished with my hundred words.”

(Neil Gaiman)

Cien palabras para hablar de la muerte?
A la vez son demasiadas y no las suficientes.”

Fotos LIA con Ñandú

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Una noche yo seré… Queriendo SER.

 Yorch Stop the Pain

QUERIENDO SER

Seré esa silla en el rincón

donde tu ropa descansa

añorando tu piel.

En cada una de tus noches,

seré fiel guardián

vigilando el cauce

desbordado de tu sueños.

Seré esa caja de cartón

donde guardas inquietos

entre tus cartas de amor

miles de abrazos eternos.

Seré tu encaje favorito

bordado de olvido

y amor compartido en tu pecho dormido.

Seré la voz que te llama

en cada despertar

el que cierra el círculo

de una vida entera aún sin explorar.

Encrucijada de almas

queriendo SER…

una silla, un guardián,

a veces amante, siempre tu amigo.

Seré la hoguera

donde memoria y pasado

calientan al fuego

sus manos cansadas,

mientras arden los recuerdos,

los que arden y duelen

como sal en las heridas,

                          como fuego en las entrañas

que sentir, ya no quieren.

Seré viento frío, barco de papel

bajo la lluvia temprana

                           que anuncia la galerna.

Seré Galicia cuando la quieras

y lava ardiente cuanto la llores

por el dolor que no cesa

por los afectos

que fingen sus pasos

pero nunca regresan

a tu corazón,

                …a tus brazos.

(JMPA Pink Panzer)

Acepto tu verdad

Hoy he visto… Llorar un río.

 

 – Llorar… un río –
Hoy he visto
desbordarse un río
lleno de sentimientos
como violín cautivo
llorando sus notas
en el claroscuro
 
Hoy he visto
llorar, llorar a un río
 por viejas presas
en su calle retenido.
Viejas piedras
y juegos de niño,
ocultos en el fondo

de su alma inquieta.

Hoy he visto
desbordarse un río,
con su agua a mis pies
inundándolo todo
despertando al niño,
regalando un amigo.
 
(JMPA Pink Panzer Yorch)
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Corazón Descalzo… Rosas y espinas.

“Puedo caminar descalzo por el mundo, porque no he sembrado espinas”


Corazón Descalzo

Perdí el miedo a sentir
mis pies descalzos
sobre la arena
Fría en nocturna compañía,
hirviente sufrir
al sol que
la
tortura..

(JMPA Pink Panzer)