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El “algoderitmo” de Pink… Código rosa.

Ella es arte, puro arte embelleciendo todo cuanto sus dedos rozan, en las paredes más grises de mi alma.

(JMPA Pink Panzer Yorch – Ella in love)

Styletto Rosa

mind-544404_12801573919540   El diván que me imaginaba en la sala de espera es en realidad, una incómoda silla del maldito Ikea. Sobre ella, mi metafórico y vapuleado culo contesta a este engreído maestro de la psicoterapia que, en vano pretende hurgar entre las entrañas de esos horrores que puede, y solo digo que puede, no me dejen dormir. Y aquí estoy, con el móvil compartiendo mi virtual modo silencio en plena terapia con este barrigudo que sabe de la gravedad de la vida la milésima parte de lo que yo intuyo sobre los líos que mantiene con Mario, su musculoso secretario… Vale, puede que yo haya averiguado algo más sobre su vida siendo como soy, un simple pero atento espectador dentro de la jaula Sheriff Pink.pngde oro de su agobiante despacho. El detalle de esas miradas mientras le entrega mi dossier, o la forma con la que le prepara el café, depositando la cantidad justa de azúcar y su mirada furtiva buscando la aprobación del doctor mientras toma la cucharilla entre sus dedos y con sumo esmero mezcla el blanco sobre el negro, dejando expuestas a noventa grados sus agridulces nalgas prietas vibrando con el tintineo del erecto metal golpeando la receptiva porcelana… Vale, se me ha ido la pinza del tema principal; regreso. Es descaradamente obvio. Que sí, que están liados, lo sé, y no habría ningún problema si no fuera porque uno de ellos mantiene sobre la mesa de su despacho la foto enmarcada y en carísima plata de una mujer con dos preciosos querubines de ensortijado pelo dorado, casualmente idéntico al pelo rubio “Bisbal Style” de mi, evidentemente pasado de peso doctor Santist… perdón, no puedo decir su nombre.

Chica pies techo.jpg    Me abrasan las ganas de conectar el despertador y que este tipo se despierte de golpe de su engaño, que su mujer le reviente los huevos de una buena y puntiaguda patada con sus Styletto de 600 euros y que, con el escroto amoratado y su vida entera metida en un dossier, contrate a cualquiera de sus colegas que lucen orgullosos sus sonrisas en la orla de su promoción.

    No hay ganas de seguir fingiendo y le mando a la mierda… y lo hago desde el precioso y educado silencio que reina en mi cabeza. Él no lo sabe, pero lo intuye a través del brillo de mis ojos mientras le miento en todo lo que puedo y quiere oír desde mi sensual boca. Sí, he dicho sensual boca. Me divierte ponerle nervioso mientras le cuento como suenan las balas silbando a un metro escaso de mi cabeza. Le miro fijamente taladrando sus acomodados ojos mientras humedezco mis labios como si el espíritu de Marilyn Monroe me hubiera poseído. Sé que le pongo nervioso porque su Parker no para de hacer click-clack bajo el repetitivo impulso de su peludo dedo pulgar, escondiendo y enseñando lúbricamente su pequeña y húmeda puntita azul.

homeless man by eveonahart    Malditos ojos. El nerviosismo instalado en sus pupilas me hace adivinar su pasado como los dos nulos espectadores de la vida que son, una vida aprendida entre el silencio de cripta y biblioteca de cualquier Universidad sin alma… bueno, cualquiera no, porque este señor es el tercero de su promoción según su descolorida orla de La Complutense de Madrid…

    Con este detalle académico llega el momento de la primera lección y ya os lo digo yo, si es que aún no lo sabéis pero, en este complicado mundo hay profesiones que, si no eres un buen observador, no vuelves a casa.

    Ya dije antes que no tenía ganas de seguir fingiendo. Por eso me divierto intercalando insultos entre sus grandilocuentes palabras de loquero de lujo. Él no me escucha pero yo le insulto en binario perfecto; mientras él se empeña en marcarme “unos” terapéuticos yo le intercalo hermosos “ceros” energéticos, descontando segundo a segundo la energía que malgasto en los cincuenta minutos de cada sesión… en grupos de 8 bits.Yorch Stop Pain Series

    Llegados a este punto previo al final del relato de los hechos, mis más agudos lectores se estarán preguntando el motivo por el cual yo conozco la marca de zapatos de la esposa de mi querido y apreciado doctor. Si no os habéis dado cuenta del detalle, ya os digo yo que, en más de una ocasión y con vuestra capacidad de observación… no volveríais a casa.

    El caso es que en mi séptima sesión, entrando con prisas pero no ciego en su despacho, a mano derecha y entre su ampuloso escritorio de nogal y un elegante tresillo tapizado en cuero negro, una gran bolsa de papel con una conocida marca de zapatos esperaba su momento escénico, reposando sobre aquella moqueta gris verdoso que yo tanto aborrecía.

– Bonitos zapatos, Mario… hasta el próximo día. – le dije al secretario mientras me encaminaba hacia la salida.
– ¿Perdón? – me dice extrañado cruzando su mirada con la mía y señalando con sus poderosos y trabajados índices a sus enormes zuecos de inmaculado verde hospital.
– Discúlpeme, Mario. Era una broma. Cosas mías. Por algo me habrán enviado a ver al doctor, ¿verdad?
– Hasta su próxima cita, señor Pink, – me contestó con media sonrisa y arqueo de ceja incluido.

CAM00392~01    Y ya me conocen, me encanta el café, el buen café negro entre mis labios mientras mi mente anuda pistas y ata cabos… Sin perder tiempo, encontré cruzando la calle, una preciosa pastelería de esas modernas y franquiciadas frente al consultorio y que me ofrecía la atalaya perfecta para mi acecho. Tres cafés y un brioche al estilo francés me costó la espera. A las ocho de la tarde entraba por el portal una elegante señora de trabajada melena de mechas rubias, enfundada en un traje chaqueta gris listado y con una llamativa y madura juventud reflejada en su rostro. Aquí fue cuando pedí el tercer café. A los veinte minutos sale mi doctor acompañado por aquella belleza sonriente que llevaba colgada de su brazo izquierdo, la “misteriosa” bolsa blanca con el inconfundible logotipo rojo sangre que combinaba de forma extraordinaria con el dorado de la manzana mordida de su mano y el blanco de sus dientes. Y yo, con el último sorbo de mi terriblemente frío café, reflexionaba pensando en que no era ella la que había mordido la manzana. Con la cafeína retorciéndose como un gato herido en mis arterias, decidí que ella merecía quedarse disfrutando del paraíso de su opulenta existencia, solo por aguantar a semejante cretino comiendo en su depilada cesta.

    Y regresé a mi hotel, con mis miedos envasados al vacío dentro de mi cabeza y los acordes de “1999” entrando para calmar mis neuronas a través de los auriculares de mi viejo Nokia. Un día más, y un día menos de suplicio, esperando que pronto se acabe esta prueba de resistencia que, obviamente voy ganando, aunque el cretino piense que a su despacho, llegaron los restos de un hombre derrotado. FIN.

(JMPA Pink Panzer Korps. – Gears of War)

“Putas ganas de seguir el show
ni de continuar mintiendo
y en un travelling algo veloz
sale un “fin” en negro…”

(Parte de la excepcional letra de la canción 1999 del grupo español Love of Lesbian)

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Love of Lesbian: Uno de mis grupos insustituibles en mi pasado musical en español. Dime que música escuchas y te diré por qué extraña razón aún sigue palpitando tu cansado corazón.

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Acordesnudos… Arpegio de amor.

“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”.

(Mark Twain)

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Acordes de amor y guerra.

Artesanía subiendo y bajando por mi centro, delicada hechura, con tus dedos comprimiendo mi costura, de ritmo sereno, a mano, siguiendo seguro y lento muy lento, el camino hacia el centro de mi… universo.

El encaje perfecto me auguran, lo que mis sueños en tus sueños manufacturan. Hecho a mano, subiendo y bajando con cada espasmo, con cada lirio prendido entre en mis suspiros, y esa tensión , en mi piel, de ansiedad perlada, brillante, de venas entreverada, arrebolada, casi rendida a la inminente urgencia del tiempo, el ritmo, la cadencia, arriba y abajo, infierno y cielo en frenesí escalado una y otra vez, a mano, hecho a mano, como antaño, dejando el fuego de nuestras miradas, cruzarse, fundirse como plomo y estaño, como huésped y extraño dándose la mano después de salvarse la vida, entre el amor y la guerra y el aroma de jazmín en sus sábanas de raso.

Artesanía es tu amor y yo solamente el barro que moldean tus manos ardientes, arriba y abajo, dando forma a mi piel inflamada, por tus uñas rasgada en interminable sufrimiento por el que muero, de nuevo, en tus manos de agua y fuego, marcando el tempo entre acordes temblorosos de mis cuerdas vocales vibrando, de placer estremecidas casi en clave de lamento. A mano, arriba y abajo, tú y mi cuerpo, infierno y cielo y en tu boca por momentos conviviendo, hasta perder la razón, enloquecer de amor y pasión y estallar con mi ser gritando, en tus caricias torturado sin querer nunca, ni por un segundo evitarlo.

(JMPA Pink Panzer Yorch in Love)

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“El amor compartido es como estar alrededor de un buen café. Cada uno disfruta de su taza, pero el aroma es de todos.”

(JMPA Pink Panzer Korps)

Necesidad de caricias… Dormir desnudos…

Pink Panzer Legs

 “El amor es para el niño lo que el sol para las flores; no le basta el pan: necesita caricias para ser bueno y fuerte”

(Concepción Arenal)

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   Recuerdo que en algún sitio leí que nuestra admirada y recordada Marilyn Monroe reconoció en alguna entrevista que, a la hora de dormir, llevaba únicamente una gota de Chanel Nº5 como único atuendo. Mañana mismo me compro un frasquito…

   En esta web he leído los cinco beneficios de dormir desnudo, y cuando, espoleado por mi curiosidad me he puesto a investigar un poco más, encuentro multitud de referencias a esta cómoda forma de dormir y que yo practico desde hace unos buenos lustros… Desconocía que una costumbre tan habitual en mis horas de descanso tuviera tantos beneficios y, es verdad, alguno de ellos lo identifico claramente… otros los dejo a criterio del lector.

   En mis años más guerreros y expedicionarios, tener que dormir en una tienda de campaña con un simple saco de dormir no era algo fuera de lo común. La experiencia (sabiduría que otros te transmiten) te enseña que, aunque parezca un contrasentido, como más calentito duermes es precisamente metiéndote en pelotas dentro del saco. Y cuando te acostumbras a dormir así, no hay vuelta atrás. La ropa te sobra, te rasca, te aprieta… Y cuando te das cuenta, duermes en pelotas, disfrutas de la playa en…¡¡¡ Resumiendo; Que bella es la vida con dos ingles de mujer acariciándote la nuca!!!. (By Pink Panzer Yorch)

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Lúdica Nocturnidad –
Mi lúdica nocturna
ambición de tu piel
es delirio que rescata
el amor entre sedas
la magia del éxtasis
del verso desbocado.
Lúdica nocturnidad
Durmiendo a tu lado
desnudo, abrazado
por amor, pasión, amistad.

(JMPA Pink Panzer Yorch in love)

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El masajista fiel… La decisión final de Sophie. (3ª parte)

Cuenta la leyenda que en el reino de Korps, una crisálida no quiso ser mariposa. En su lugar, una poesía se convirtió en prosa y una verdad inquietante, en mentira piadosa…

( Pink Panzer Korps presents…Raising sun for Sophie. )

Raising sun for Sophie

Mujer en pie tul contraluz Era de noche pero en aquella habitación, dos mujeres se bastaban para iluminar sus cuatro paredes, como si de repente, se hubiera hecho de día. Sus ojos brillaban como soles amaneciendo sobre el mar de nuestras islas. La señal me llegó cuando dejaron de llorar, con aquel abrasador beso capaz de fundir el hielo de mi nevera. Fue entonces cuando decidí dejarlas un momento a solas e irme sin hacer ruido a por unas cervezas…

Nunca había sentido a Sophie tan profundamente unida a mi ser como en aquellos eternos segundos en los que, con aquella bata blanca que apenas conseguía contener sus pechos, me abrazó hasta que rompimos juntas a llorar. Como dos tontas nos quitamos las lágrimas de los ojos, la una a la otra, con nuestras manos, entre risas, entre caricias, con mis ojos clavados en los suyos…y toda ella en los míos.

– Espera, Greta me dijo con aquella voz que me hipnotizaba – Aún te queda una aquí…- y me besó en la mejilla estremeciendo mi nuca, mi espalda, mi alma. Con mi corazón totalmente desbocado, Sophie cerró aún más la distancia que nos separaba y puso sus labios al alcance de los míos, como rogando mi permiso para romper aquel milímetro de aire que nos separaba, el permiso que ya tenía desde el primer día que la conocí.

La luz, la música, el universo entero desapareció cuando tuve su boca a mi alcance y la besé por primera vez en los labios. Fue entonces cuando sentí correr por mis venas aquella avalancha de sensual ternura con la que Greta me correspondía. Temblando como dos cometas al viento, con nuestros pechos intercalados en aquel abrazo que parecía no tener fin, me di cuenta de que la decisión estaba tomada y era la correcta. Los brazos de Greta no eran un refugio. Era Ella, toda ella era el refugio que yo buscaba, y sus brazos el balcón al que asomarme para ver el mundo, definitivamente, con otros ojos.

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Chicas ¿Estáis bien?, ¿Os apetece una buena cerveza y darle un poco de conversación a vuestro masajista? – Les pregunté a mis dos invitadas, asomándome al pasillo con tres 1906 Red Vintage en la cubitera… Si, lo presentía. La ocasión merecía dejarles espacio, tiempo y también mi mejor cerveza para celebrarlo y no iban a ser las únicas que disfrutaríamos aquella noche bajo dos nuevas estrellas.

Perdón, perdón, por favor, vente con nosotras que ya hemos abusado bastante de ti. – le dije a Yorch mientras Greta me ajustaba la bata con el travieso cinturón que, entre tantos besos y abrazos, se había caído al suelo.

– Trae esas cervezas que tenemos mucho de lo que hablar – Le dije casi al mismo tiempo que la puerta se abría, con aquellos pies descalzos sorprendiéndome una vez más con el silencio de sus pasos. La sonrisa de Yorch era de esas francas, de las que no te dejan dudas y si alguna le quedaba, no dejaríamos que duraran mas allá de dos cervezas…

El trabajo de Sophie, productora y diseñadora de campañas publicitarias, la puso en contacto con la directora de una gran empresa europea de gimnasios exclusivos para mujeres. Durante el diseño de sus últimas campañas publicitarias para estos gimnasios, entre ambas surgió una buena amistad que llevó a Agnes, la directora, a ofrecerle la dirección del proyecto de apertura y gestión de uno de sus nuevos locales en las islas. Pero Sophie, que acababa de cortar su relación con el italiano, no se sintió con fuerzas de afrontar semejante reto y no aceptó.

Ellas unidas mujeres dos

Hace unos meses me lo volvió a recordar y mañana mismo voy a llamarla para aceptar. Se que espera mi llamada y por eso me atrevo desde ya a ofrecerte que trabajes conmigo. Si Greta acepta, me gustaría que los dos me ayudarais en esta aventura. Yo me encargo del tema económico con Agnes y tú te encargas en exclusiva del apartado de masajes, dentro de la sección de Salud & Wellnes que Agnes me explicó que desarrollan en sus centros deportivos…

El ofrecimiento de Sophie me sorprendió pero acepté al momento. El reto era demasiado cautivador y no lo iba a dejar pasar. Greta estaba entusiasmada con la fulgurante velocidad de los acontecimientos pero nada, absolutamente nada salió mal de lo mucho que se acordó aquella larga noche. El trato incluía una tarde de masaje a la semana, enteramente reservada para ellas dos. No me sorprendió la especial “cláusula” de mi contrato y cuando el proyecto se convirtió en pujante realidad, aquellas tardes se convertían en pura terapia de grupo. En una de aquellas sesiones, ya con la noche llamando a mis ventanas, una última decisión se tendría que tomar. Muchos meses después de que todo empezara, ese “todo” comenzó de nuevo, una vez más… sobre una camilla de masaje.

– Yorch… Greta y yo queremos pedirte algo… Dijo Sophie con aquel tono seductor que tanto encandilaba a Greta…

– Vosotras me diréis, pero si es por cenar, me niego a pedir pizza otra vez…

– Esta noche, si no estás muy cansado, a las dos nos gustaría quedarnos y darte un masaje…y luego, si eso, ya cenamos.

Bueno, pues aquella noche si que me sorprendieron, o tal vez no lo hicieron y solo fue un sueño fruto del cansancio…

Han intervenido, por orden de aparición en este mundo:

– Soy Greta. Di mi permiso para que esta historia saliera a la luz. Soy parte de ella, y ella ya es parte de mi… y no hablo de la historia.

– Soy Sophie y mi historia no es solo mía. Las decisiones, igual que una simple y aislada gota de agua cayendo en un estanque, pueden provocar miles de ondas y con ellas alcanzar, arenas de lejanas y desconocidas playas.

– Y yo soy Yorch, Pink Panzer Yorch, el masajista escribano y fiel… fiel guardián de esta historia, hasta donde se puede contar.

Cuando tocas una guitarra, la magia sucede cuando en vez de sonidos, le arrancas lamentos a cada una de sus cuerdas.

(JMPA Pink Panzer Yorch)

El masajista fiel… La decisión de Sophie, 2ª parte.

“El amor es para el niño lo que el sol para las flores; no le basta el pan: necesita caricias para ser bueno y fuerte”

(Concepción Arenal)

Pink Panzer in Korps… Para entender la Historia de Sophie (aquí la Primera parte).

   Piero era, o más bien sigue siendo, un italiano. En cierta época de su vida, tuvo la suerte de aterrizar en una de estas islas, tan cálidas como acogedoras. Siete bellas, fieras, y volcánicas islas con tal sobredosis de turismo llegando a sus costas que, resulta de lo más normal ver como numerosos visitantes, se quedan prendados de Canarias y deciden quedarse a vivir, algunos de ellos para siempre. Piero se quedó prendado, si, pero no de las tierras isleñas, que se la traían muy al pairo.Mujer sobre luna

   Piero, Pedro, Petrus, piedra, firme como una roca… El que se inventó los significados de los nombres no acertó ni una con este italiano a medio cocer, digno de venir a nuestra tierra dentro de un bote de plastilina marrón, muy marrón. Y pronto no tuve ninguna duda de que este hombre tan marrón, era el origen de todos aquellos nudos y toda aquella tensión acumulada en la musculatura de Sophie, y también en su alma.

   Si, es verdad. Palabra por palabra lo recuerdo todo… “Sophie, ahora debes de ayudarme a seguir. Soy tu masajista y debo saber donde están los límites, tus límites, para que no te sientas violenta conmigo…” Estúpidamente, sentí asombro y sorpresa cuando él me habló de respeto. Respetar mi cuerpo, mi intimidad, para no hacerme sentir violenta… pero, maldita sea, mi mente me trajo de golpe la imagen del traidor de Piero y su odiosa carta de despedida. Creo que  allí mismo tomé la decisión más importante de mi vida.

   Masajear glúteos, si, masajear glúteos, no… Yo pensaba que Sophie, apoyándose ligeramente sobre sus codos, estaría en ese momento deshojando la virtual margarita de su trasero, pero una vez más, en lugar de contestar a mi pregunta, ella me sorprendió con una avalancha de brutal sinceridad, inundando aquel momento con su sola presencia. Era el alma de Sophie, absolutamente desbocada.

   Yorch… Hace algo más de un año que ningún hombre me ha tocado. A nadie le he permitido nada más allá del saludo o estrechar mi mano, ni siquiera un simple beso en la mejilla. Yo sé que Greta te cuenta cosas y por eso aún me avergüenzo más de mi misma. Me avergüenza hasta dolerme en lo más hondo el haberme dejado manosear y llenarme de babas, noche tras noche durante los peores tres años de mi vida. Sentía vergüenza de mi misma, por la forma en que me dejé tratar y lo sucia que a veces me sentía. Y rozando lo absurdo e incomprensible, incluso me sentí mal y culpable cuando Piero me dejó… ¡¡Joder..!! ¡perdóname…! vaya clienta que te ha tocado hoy, ¿verdad? Tienes todo mi permiso, de verdad, no me siento violenta en tus manos. Te confieso que es una liberación para mí volver a Massage Toalla aceitesconfiar, relajarme y por primera vez en mucho tiempo, sentirme en calma, Yorch, y ahora mismo me siento bien, no quiero poner límites a nada.

    Sophie se fue incorporando lentamente hasta quedarse sentada en la camilla frente a mí, arrugando con su brazo izquierdo la sabana que cubría sus piernas y apretándola sobre su pecho. Greta me había contado algunos capítulos sueltos sobre la relación de Sophie con Piero, su exnovio, pero lo que ahora estaba escuchando era algo mucho mas personal. Su voz llegó a entrecortarse cuando elevó la mirada y se cruzó con la mía:

   – Perdóname, vaya clienta que te ha tocado hoy…-  me dijo, con sus labios temblando y los ojos a punto de reventar en lágrimas. Tuve que hacer verdaderos esfuerzos para no romper a llorar con ella, por controlar mi empatía y evitar darle el abrazo que un amigo le daría allí mismo… pero, no lo hice, era mi clienta y ella me demostró que aún era más fuerte de lo que yo pensaba.

   – Me siento en calma, Yorch, y ahora mismo no quiero poner límites a nada –  Y sus manos dejaron caer suavemente la sábana al suelo, mientras volvía a tumbarse boca abajo e intentaba con su pelo, ocultar las lágrimas que ya no pudo contener.

    En aquel momento lo tuve absolutamente claro. Fue como una revelación. Allí mismo, sentada en la camilla frente a mi fiel masajista, decidí darle un vuelco a mi vida y casi todo lo que necesitaba lo tenía a un paso de aquella acogedora camilla de masaje, con aquellas manos triturando poco después mis glúteos, en una mezcla perfecta de placer y dolor sabiamente controlado y adormecido, mimada entre aquella música de Yiruma y los aromas, aquellos aromas que ya nunca olvidaría… Dos ideas, como dos explosiones acudieron a mi cabeza cuando sentí que mis muslos ya pertenecían a sus manos…

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   Del calentador de toallas, cogí una rápidamente para cubrir la espalda de Sophie, que estaba empezando a dar muestras de quedarse fría. No recuerdo ninguna ocasión en la que mi mente estuviera tan ocupada con pensamientos ajenos al masaje. Ni siquiera los espléndidos glúteos de Sophie conseguían hacerme olvidar la profunda pena que vi en sus ojos, apenas quince minutos antes. Y estaba visto que aún quedaban sorpresas que pasar por delante de aquella camilla.

   Cuando estaba ya trabajando profundamente en sus isquiotibiales y gemelos, ella me da un avance de lo que estaba bullendo en su cabeza…

    – Yorch – le dije intentando controlar el timbre de mi voz que se me estremecía entre placenteros calambrazos… – Cuando termines con mi masaje, ¿podríamos tomar juntos una cerveza y hablar de negocios? Tengo una propuesta que hacerte.- Creo que fue la única vez que escuché a Yorch vacilar en una de sus contestaciones. Mientras ajustaba mis tobillos como un relojero suizo, su voz temblaba cuando, quizás por lo imprevisto de mi proposición, él me contestaba:

  – Claro, claro, Sophie, no tengo inconveniente. No he aceptado ninguna cita después de la tuya, así que, puedo dedicarte todo el tiempo que necesites-. Me contestó solícito, mientras daba por terminada la primera parte de mi masaje, cubriendo mis pies con una pequeña toalla. Tengo que reconocer que me encontraba en una nube. Sobre aquella camilla había dejado atrás un pesado vagón de tren cargado de malas experiencias y sin embargo, ahora solo tenía tiempo para pensar en un objetivo. Encaminar mi futuro por aquella vía tan clara que se abría ante mí.

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   Estaba cubriendo los pies de Sophie con una toalla caliente cuando, con una vitalidad hasta ese momento desconocida, me dice girando la cabeza hacia mí… – Ahora me toca “media vuelta” ¿verdad?

   – Claro, en un minuto empezamos – Le contesté agradablemente sorprendido.

    – Ya sé que seguramente no está bien lo que te voy a pedir pero, ¿podrías acercarme el móvil que tengo en el bolso?

   Bueno, bueno, aquella sesión de masaje, definitivamente iba a ser inolvidable y por muchos motivos. Tal y como iban los acontecimientos, acepté su ruego al asegurarme que solo sería un momento, pero que para ella era muy importante avisar sin demora a una persona.

   Al mismo tiempo que le acercaba el móvil, ella se dio la vuelta, completamente desnuda y sin el menor rastro de pudor o preocupaciones con las que minutos antes se martirizaba. Tecleaba muy rápido con sus dos manos sobre aquella carísima manzana mordida, mientras yo la cubría con una sábana, desde el ombligo hacia los pies.

   – ¿Y puedo saber quien es el destinatario de tan urgente mensaje? Le pregunté al tiempo que empezaba a repartir un poco de crema y aceite por su cuello, hombros y clavículas, intentando no mover aquellos brazos que sostenían inquietos el móvil, levitando sobre su pecho. Con una intensa y traviesa sonrisa, giró hacia mí la pantalla y pude ver una sesión abierta con un Chat Secreto en Telegram con nuestra amiga “Greta” como destinataria y que empezaba por un revelador “Querida Greta. Un horrible día en el que yo no dejaba de llorar, lo dejaste todo para venir a mi casa a consolarme…” Y volvió a girar el teléfono para seguir escribiendo mientras me decía – Greta es muy especial, ¿verdad, Yorch?-PinkPanzerKorpsinOns

   Terminé el masaje en aquella noche, sin preocuparme de barreras ni límites, dejando libres a mis manos para despertar sensaciones nuevas y reconfortantes  en aquel cuerpo casi de fantasía. Rozando ya las nueve y media de la noche, el timbre de la puerta sonaba por segunda vez en aquella tarde convertida en noche blanca. Era Greta, quien si no. Al entrar, me dio el mismo beso en la comisura de los labios que acostumbraba a darme, pero lo alargó unos segundos más para susurrarme al oído – Tú me salvaste un día, y nunca te lo dije; Gracias Yorch, eres un cielo… ¿puedo ver a Shopie?-    Con otra pregunta más sin contestar en mi cabeza, acompañé a Greta hasta la sala de masajes donde aún estaba Sophie, esperándola con una de mis batas blancas como única vestimenta. Los abrazos siempre buscan su momento y el momento elegido era precisamente aquel. No existe nada semejante a la energía que se libera cuando dos amigas se abrazan como ellas lo hacían. Y yo estaba allí como privilegiado espectador de aquel maravilloso encuentro, en mi casa. Lo mejor de todo, compartiendo frente al mar unas refrescantes cervezas “Estrella Galicia”, aún estaba por llegar…

Próximamente, El Mensaje de Sophie a Greta… Tercera y última parte de su historia, By Pink Panzer in Korps.

Poem of Love… Por su voz cautivo.

“Toma mi mano, muéstrame tu mundo. Tu amor puede paralizar mis miedos a caer…”

   Desde muy pequeño, mi cerebro se convirtió en un adicto a las voces de María Callas, Joan Sutherland, Renata Tebaldi, Edita Gruberová… Por supuesto, también las voces masculinas ocupaban su lugar en mis emocionantes días de infantiles descubrimientos pero, eran las voces femeninas las que con mayor fuerza me cautivaban.Pinker cup of coffe

   Gracias a la gran afición que tenía mi padre por el “Bel Canto”, no hizo falta mucho tiempo para que yo me aprendiera pasajes completos de algunas de las más famosas “arias” de La Traviata, Otelo, Lucía de Lammermoor, Lakmé, Bohème… y muchas más, tantas como cintas de cassette había en nuestra casa, todas ellas traídas por mi padre al regresar de sus muchos viajes a Italia.

   En cierta ocasión, compartí con un compañero una tarde de servicio disfrutando de la película Philadelphia” de Jonathan Demme. En un punto culminante de la cinta, Whyant Wheeler (Tom Hanks) en una sensacional escena, explica a su abogado defensor cómo ha llegado a darse cuenta que no hay manera de sobrevivir al VIH, y sin embargo esta listo para afrontar la muerte y reproduce el aria de la ópera Andrea Chenier de Umberto Giordano interpretada por Maria Callas, La mamma morta. Mi amigo, impresionado por la emotividad de la escena, con Tom Hanks traduciendo entre lágrimas lo que estaba interpretando de fondo María Callas, apenas terminó la película, me acribilló a preguntas sobre, quien era, que cantaba, el por qué no entendía nada, donde podía conseguir aquella canción… Aquel día, recuerdo que yo aún disfruté más si cabe, grabando en una memoria USB desde las profundidades de mi ordenador, una selección de mis piezas de ópera favoritas y que estaba seguro, a mi amigo y fan acérrimo de AC/DC, le iban a alucinar… y así fue.

  20151024_140151-1 Siempre he sido el bicho raro de mi pandilla, y mucho después, también. Poesía, ópera, motos, ejército, explosivos, transmisiones, generales, coroneles, frío, intrigas y venganzas, guerra y paz… Ingredientes que mezclan mal para las mentes obtusas de algunas personas con las que me he topado. Esas cosas curten el espíritu y llenan las alforjas de valiosas experiencias. No, no me arrepiento de nada, pues, cambiando algo, seguramente no hubiera llegado a donde estoy, incluso ni siquiera estaría vivo.

   Iyeoka Okaowo; Mujer, activista, educadora y cantante con una voz excepcionalmente bella y además, POETISA.  Poem of Love para Ella, la mujer que me ama, que amo con locura y que paraliza mis miedos a caer…

∼Nota de PinkerNotes∼

    En algunos vídeos (por fin he encontrado dos con la letra correcta) se transcribe erróneamente “feels” en vez del correcto “fears” dentro de la frase que realmente pronuncia Iyeoka “your love can paralyce my fears of falling” (tu amor puede paralizar mis miedos a caer…) feels no encaja y rompe el sentido de la poesía. Las traducciones automáticas y la poesía son como agua y aceite. La poesía de Iyeoka es bellísima y merece la pena leerla/escucharla y encontrarle el sentido con atención, buscando la ayuda de otros poetas para traducirla, si esa es nuestra intención, pero evitando por favor, el sacrilegio de, por ejemplo, pasarla por el traductor automático de Google… Una estrella se apaga en el cielo cada vez que alguien le hace eso a una poesía…

∼ Siguiente vídeo, Versión piano… mi preferida. ∼

Y si os gusta Iyeoka, no dejéis de escuchar Simply Falling

“Tú me moldeas como una mariposa de origami…”

Private investigations… Hirviendo la sangre.

“Es un misterio para mí, comienza el juego
Por el precio habitual, más gastos
Información confidencial, está en un diario
Esta es mi investigación, no es asunto público

Voy a examinar los informes, removiendo la suciedad
Encuentras de todo en este tipo de trabajo
Alevosía y traición, siempre hay una excusa
Y cuando hallo la causa todavía no puedo hacerme a la idea

Y ¿Qué has logrado al final del día?
¿Qué has conseguido llevarte?
Una botella de whisky y un nuevo montón de mentiras
Persianas en la ventana y un dolor detrás de los ojos

Pavor por la vida, sin compensación
Investigaciones privadas”

(Dire Straits – Private Investigations – Love over gold)

   Sobre la mesa de la cocina, tan solo vestida con la insolente desnudez de su belleza, la imagen perfecta de una diosa celta resaltaba en el mágico blanco y negro de la cocina, donde, con el fuego de la leña crepitando furiosa, ella me pedía con ojos de hechicera, “céname despacio”…  

Ella bonita como el arte

 De aquella cálida medianoche inmensamente cautivadora, de aquella noche eterna, recuerdo sus labios, húmedos y brillantes, sin necesidad de conservantes ni colorantes. Rojos, con una pizca de rosa natural y aroma de cayena también. Labios casi reventando por el fuerte relleno de pasión que siempre añadimos a nuestras recetas y con la sangre hirviendo, a punto de estallar arterias y nublar doce sentidos con los dedos enredados. Si a estas alturas aun no lo veis, os diré que labios eran seis, en mayor o menor medida, porque la naturaleza es así de caprichosa, cuando se ve por el amor sorprendida, no crea cualquier cosa. De aquella tórrida noche recuerdo que la sangre hervía y besaba sus labios, excitado como la primera noche del primer día. Labios que hablan, que besan, que acogen y abrazan mi carne torturada, tensa como un tambor de guerra ansioso de entrar batalla. De aquella noche, solo recuerdo que la sangre hervía… y me hacía sentir, como una piedra más de su muralla.

(By Pink Panzer Yorch)

Pinker’s soul… Arena, Black & Rose.

Minsk Rose Bering 7

How deep is our Love

Love on blood,
blood of mad
on eyes inyected.

Pinker’s soul
my soul, so fast
soul imperfect.

Bring me back
for once more
my distance love
so far neglected.

(By Pink Panzer Yorch)

Pink Panzer Yorch lost in Beach

   Con el paso del tiempo, mi lista de deseos se ha ido reduciendo, cayendo muchos de ellos lentamente de mi calendario, como los finos granos de un reloj de arena. Muchas cosas son las que se han borrado y ahora veo claramente aquellas que en verdad me hacen feliz. Son pocas y se que a muchos de los que me rodean les parecen banales, simples nimiedades pero así son las costuras de mi alma, cuando la encuentro, y no, no hay ropa que le sirva.

   Hundir mis pies en la orilla del mar, desnudo de cargas y preocupaciones, sabiendo que ella sigue siendo Ella, inseparable compañera incluso en la distancia. Después de tantos inviernos juntos, tormentas superadas y otras aún por llegar, un cálido verano invencible se asienta en nuestro interior.

    Nuestra vida nunca ha sido convencional.

Nada se pierde, cuando todo son recuerdos. El tiempo huye; nosotros no.

(JMPA Pink Panzer)

“En la profundidad del invierno, finalmente aprendí que dentro de mi yace un verano invencible”

(Albert Camus)

Pinker nude beack

“Atención, más allá de este punto, usted puede encontrarse con poetas desnudos…”

Perfección en lo sencillo… Eres todo en mi.

Despedirme con un hasta pronto, de la forma más sencilla que puedo hacer…


Lo Perfecto en ti.

Tu mejilla descansando

en la palma de mi mano

La embriaguez de tu escote

febril dibujo de  bisectriz perfecta

que abriendo tu blusa, corta mi aliento

mi paz, la calma, mi sosiego.

¿Lo recuerdas?

Fuimos de la mano y rompimos el alba

desnudos, agotados, sin aliento.

Todo eres en mí, tú, lo perfecto

como un sueño, así de sencillo

porque amo y así lo siento.

(JMPA Pink Panzer)

   Llevamos varias semanas preparando un viaje que nos sacará de nuestra casa durante varios meses. Trámites, gestiones, aviones, maletas… decisiones. Muchos detalles en los que pensar en poco tiempo que me han mantenido con la mente alejada del Blog, con el móvil en la mano leyendo a ratos libres vuestras cosas, contestando comentarios que me gustan y otros que me emocionan…

   Algunos de esos comentarios me han hecho reflexionar y han conseguido que no deje el blog parado sin una explicación. Serán unos meses fuera de casa pero, si todo va bien, volveremos a nuestra isla y con tiempo, a mi blog. Mi debilidad es la poesía y con ella me despido.

   Un fuerte abrazo de doce segundos para todos los que sigo y me siguen, dentro de esta gran familia de WordPress.

Hasta pronto.

JMPA Pink Panzer in Korps.

Llega un momento, Pessoa.jpg

El Arte de la Caricia…muslos extraordinarios.

Es parte de la cura

el deseo de ser curado.

(Séneca)

   Llegamos a la casa casi al punto de la cena. Entre los cuatro preparamos rápidamente algoPequeño duende pulgar ligero para cenar, sin tiempo siquiera de cambiarnos de ropa, vestidos aún con nuestros bañadores y camisetas viejas, raídas por el sol y el salitre de la playa.   

   La noche se mostraba espléndida. Allí estaba recién estrenando su luna nueva, con un profundo e inquietante color negro de fondo que nos dejaba contemplar todas las estrellas posibles y sus reflejos en el mar, el mismo mar en el que esa misma tarde nos bañábamos todos juntos.

   Al finalizar la cena, estiramos las colchonetas en la amplia terraza del apartamento y nos tumbamos unos minutos para gozar de aquella noche, descifrando constelaciones, contando historias… recargando nuestros cuerpos de aquella nocturna energía.

   Ellas se colocaron en el centro con los pies hacia la cristalera, abierta de par en par para refrescar el salón y nosotros dos quedamos en los extremos, apuntando con nuestra mirada hacia el atlántico, extrañamente en calma aquel día.

   Sobra decir que el orden sobre aquellas mudas colchonetas fue el naturalmente previsto, unos y otras al lado de su pareja, aunque no fue así toda la noche. Mientras disertábamos sobre cangrejos, osas y nebulosas, mi mano recorría segura de si misma el tobillo, la rodilla… los muslos de seda de mi inseparable compañera.

 Pink Panzer manus bn  Con los ojos cerrados, iba identificando todos los accidentes orográficos de su torneada extremidad, sus comienzos, sus finales, sus muslos extraordinarios, hasta rozar con la punta de mis dedos el margen casi prohibido que su bañador me marcaba.

   Inmerso en estas lides, no era yo solo el único contrincante. Mi pierna derecha era el campo de guerra donde sus dedos libraban batallas de enervantes efectos, desatando risas cómplices en nuestra pareja de amigos que, al otro lado de las ya bulliciosas colchonetas se encontraban interpretando similares partituras.

   El intermedio en nuestra particular “sesión de noche” llegó de la mano de las chicas, levantándose para quitarse por fin el salitre del mar con una buena ducha de agua templada sobre sus preciosos cuerpos de serena madurez. Se fueron las dos juntas, como siempre, entre risas y secretos al oído, perdiéndose en el fondo del salón, sin ni siquiera encender la luz.

   Nosotros nos quedamos solos, esperando nuestro turno en silencio. Yo con los ojos cerrados disfrutando de la noche y él encendiendo un cigarrillo con su inconfundible mechero, dejando que el humo del tabaco invadiera aquel espacio que nos separaba.

   Sus risas nuevamente las delataron anunciando su llegada. Un intenso aroma a jabón de La Toja y a cabello mojado invadió por unos momentos casi mágicos la terraza. Ni siquiera me molesté en abrir los ojos cuando noté como ella regresaba a mi lado con sus pies desnudos hundiéndose en la colchoneta, como si fuera la misma arena húmeda de nuestra playa cercana.

   En el arte de la caricia, confieso que no me importa seguir siendo un alumno. Pocasyour touch dos manos enseñanzas tienen un periodo de “prácticas” tan gratificante como este y cada clase, cada sesión, es un regalo y ella, con aquel aroma que me hipnotizaba y su pierna rozando mi costado, nuevamente me llamaba a practicar, como un canto de sirena.

   Una descarga de eléctrica adrenalina recorrió mi mano y mi brazo en busca de respuestas dentro de mi cerebro. Como tantas veces, busqué su piel con el dorso de mi mano, pero, que diablos, ¡¡aquella no era la suya…!! Estaba seguro pero dudé por unos instantes y retiré mi mano. La extraña situación azuzaba mi mente que necesitaba de aquellas respuestas pero al mismo tiempo, la emoción por la aventura del momento me impedía abrir los ojos y salir directamente de dudas.

   Mi brazo deshizo el camino y regreso junto a aquella pantorrilla invasora que no rehuía mis caricias. Muy al contrario, otro pequeño grupo de dedos exploradores desconocidos para mi, avanzaban sigilosos por mi pierna, se detenían y bajaban de nuevo hasta mi pie, en perfecta ejecución de la primera lección de El Arte de la Caricia, Hacer lo breve ligeramente interminable.”… Esta lección la recordaba muy bien, pero eran otras manos, otra piel y estaba al otro lado de la colchoneta, ¿estaría ocurriendo lo mismo? Para resolver mi pregunta tanteaba el ambiente con la máxima atención posible, pero sin abrir mis ojos, que seguían cerrados como si tuvieran plomo en los párpados. Si los abría podría despertarme rompiendo la magia y si aquello era un sueño, estaba dispuesto a soñarlo hasta el final.

   La respuesta a mi pregunta llegaba con el silencio delatador que reinaba al otro lado. Ya no sentía el olor a tabaco y leves pero perceptibles suspiros y murmullos invadían el cercano espacio sonoro, justo en la frontera que ellas dos nos marcaban con sus cuerpos.

   De pronto, fui plenamente consciente de que los cuatro estábamos intercambiando nuestras primeras lecciones en El Arte de la Caricia y todo estaba bien. Nos sentíamos libres y unidos al mismo tiempo por nuestros propios lazos de amor y amistad, y todo ello entre un mar de caricias, tan ciegas como nuevas. Algo parecido nos dijo el maestro mientras nos entregaba el manual en su tienda, algo que caló muy hondo en nuestro subconsciente, eso estaba claro.

 Dos manos Blanco y negro  Mi mano siguió subiendo por aquella piel que ya no era tan desconocida, al mismo tiempo que la suya escalaba mis rincones más privados. Mis dedos se tensaron estirándose al máximo, examinando el pliegue de su ingle y un poco más allá, escalando el monte donde encontré su piel aún más suave, epidermis nunca por mi tocada y levemente oculta por el suave y sedoso encaje que ahora sustituía al bañador.

   Una inspiración profunda y agitada de inconfundible timbre varonil, delataba a mi amigo. Su agitación reflejaba los avances de otro ejército y otros dedos, aquellos hábiles y tan femeninos exploradores que yo de sobra conocía.

   Absorto por la complejidad del momento, mis abdominales me traen de regreso a la realidad y  me sorprenden tensándose fuertemente al sentir como las murallas que defienden mi polvorín ceden ante el ataque de la mano que escalaba por la cara interna de mi muslo. Ahora, el que inspira profundo y profundamente delatador, soy yo. Con el pulso acelerado, se curva mi espalda y tiembla sin control mi vientre, pulsando la sangre hasta casi estallar en su mano que me aprieta y es aquí cuando me digo que aquello no podía seguir así y… decido contraatacar. Mentalmente deslizo las páginas del manual de las caricias y busco desesperado como desarmarla y recuerdo: Lección 4 de El Arte de la Caricia, “El contacto debes evitar levitando con la yema de tus dedos”.

   Ya estoy en sus dominios y mientras mi cuerpo se retuerce bajo el influjo de sus caricias, Scooter motorista rosa intento mantener el control sobre mis temblorosos dedos. Flotando con ellos a medio milímetro de su piel, puedo sentir el calor que emana de cada uno de sus poros para lentamente llegar a su fuente que, sorprendida por mi audaz avance entre sus delicados pétalos, humedece las yemas de mis dedos con su inminente rendición.

   ¡Que locura de momento!. Allí estaba yo con la mente agitada por un encrespado mar de sensaciones propias, otras casi ajenas y un explosivo cóctel de ambas del cual, sabía ya a ciencia cierta, que los cuatro amigos bebíamos como posesos. Por otro lado, aquella misma mente atribulada seguía intentando averiguar, con la sola ayuda de mi trastornado sentido del oído, el significado de cada suspiro y cada roce que febrilmente se iban desatando entre mi adorable niña y mi buen amigo de cuyo nombre, hoy no debo de acordarme, como en cualquier relato inventado, fruto de la imaginación y la locura transitoria de un escritor enfermo de realidad torturada.

 

Piernas enlazadas

  Percibo claramente que nuestra amiga, con la que sostengo una encarnizada lucha y de la que tampoco recuerdo su nombre, se ha saltado descaradamente el orden de los capítulos del libro y se ha ido directamente al cinco. Así, ella se divierte poniéndome en apuros con un maquiavélico “Cuidarás la tierra antes de subir al árbol” que, si no lo neutralizo, conseguirá partirme la columna vertebral por la mitad… o un poco más abajo.

  

¿Y los chicos no se iban a duchar? Os estaréis preguntando los más atentos a la lectura.

   A punto de hacer saltar la banca, con cuatro volcanes en erupción y un libro lleno de caricias ardiendo en nuestras manos, alguien que no era yo dijo “chicos, os toca ducharos. Nosotras ya recogemos y os esperamos dentro…”

Extracto de “El Arte de la Caricia” by Pink Panzer Yorch.

“Ningún hombre es feliz sin fantasear, las fantasías son tan necesarias

para la felicidad como los hechos reales”

(Christian Nester Bové) Caricia ternura sufrimiento