Archivos

Pinker’s soul… Arena, Black & Rose.

Minsk Rose Bering 7

How deep is our Love

Love on blood,
blood of mad
on eyes inyected.

Pinker’s soul
my soul, so fast
soul imperfect.

Bring me back
for once more
my distance love
so far neglected.

(By Pink Panzer Yorch)

Pink Panzer Yorch lost in Beach

   Con el paso del tiempo, mi lista de deseos se ha ido reduciendo, cayendo muchos de ellos lentamente de mi calendario, como los finos granos de un reloj de arena. Muchas cosas son las que se han borrado y ahora veo claramente aquellas que en verdad me hacen feliz. Son pocas y se que a muchos de los que me rodean les parecen banales, simples nimiedades pero así son las costuras de mi alma, cuando la encuentro, y no, no hay ropa que le sirva.

   Hundir mis pies en la orilla del mar, desnudo de cargas y preocupaciones, sabiendo que ella sigue siendo Ella, inseparable compañera incluso en la distancia. Después de tantos inviernos juntos, tormentas superadas y otras aún por llegar, un cálido verano invencible se asienta en nuestro interior.

    Nuestra vida nunca ha sido convencional.

Nada se pierde, cuando todo son recuerdos. El tiempo huye; nosotros no.

(JMPA Pink Panzer)

“En la profundidad del invierno, finalmente aprendí que dentro de mi yace un verano invencible”

(Albert Camus)

Pinker nude beack

“Atención, más allá de este punto, usted puede encontrarse con poetas desnudos…”

Perfección en lo sencillo… Eres todo en mi.

Despedirme con un hasta pronto, de la forma más sencilla que puedo hacer…


Lo Perfecto en ti.

Tu mejilla descansando

en la palma de mi mano

La embriaguez de tu escote

febril dibujo de  bisectriz perfecta

que abriendo tu blusa, corta mi aliento

mi paz, la calma, mi sosiego.

¿Lo recuerdas?

Fuimos de la mano y rompimos el alba

desnudos, agotados, sin aliento.

Todo eres en mí, tú, lo perfecto

como un sueño, así de sencillo

porque amo y así lo siento.

(JMPA Pink Panzer)

   Llevamos varias semanas preparando un viaje que nos sacará de nuestra casa durante varios meses. Trámites, gestiones, aviones, maletas… decisiones. Muchos detalles en los que pensar en poco tiempo que me han mantenido con la mente alejada del Blog, con el móvil en la mano leyendo a ratos libres vuestras cosas, contestando comentarios que me gustan y otros que me emocionan…

   Algunos de esos comentarios me han hecho reflexionar y han conseguido que no deje el blog parado sin una explicación. Serán unos meses fuera de casa pero, si todo va bien, volveremos a nuestra isla y con tiempo, a mi blog. Mi debilidad es la poesía y con ella me despido.

   Un fuerte abrazo de doce segundos para todos los que sigo y me siguen, dentro de esta gran familia de WordPress.

Hasta pronto.

JMPA Pink Panzer in Korps.

Llega un momento, Pessoa.jpg

El Arte de la Caricia…muslos extraordinarios.

Es parte de la cura

el deseo de ser curado.

(Séneca)

   Llegamos a la casa casi al punto de la cena. Entre los cuatro preparamos rápidamente algoPequeño duende pulgar ligero para cenar, sin tiempo siquiera de cambiarnos de ropa, vestidos aún con nuestros bañadores y camisetas viejas, raídas por el sol y el salitre de la playa.   

   La noche se mostraba espléndida. Allí estaba recién estrenando su luna nueva, con un profundo e inquietante color negro de fondo que nos dejaba contemplar todas las estrellas posibles y sus reflejos en el mar, el mismo mar en el que esa misma tarde nos bañábamos todos juntos.

   Al finalizar la cena, estiramos las colchonetas en la amplia terraza del apartamento y nos tumbamos unos minutos para gozar de aquella noche, descifrando constelaciones, contando historias… recargando nuestros cuerpos de aquella nocturna energía.

   Ellas se colocaron en el centro con los pies hacia la cristalera, abierta de par en par para refrescar el salón y nosotros dos quedamos en los extremos, apuntando con nuestra mirada hacia el atlántico, extrañamente en calma aquel día.

   Sobra decir que el orden sobre aquellas mudas colchonetas fue el naturalmente previsto, unos y otras al lado de su pareja, aunque no fue así toda la noche. Mientras disertábamos sobre cangrejos, osas y nebulosas, mi mano recorría segura de si misma el tobillo, la rodilla… los muslos de seda de mi inseparable compañera.

 Pink Panzer manus bn  Con los ojos cerrados, iba identificando todos los accidentes orográficos de su torneada extremidad, sus comienzos, sus finales, sus muslos extraordinarios, hasta rozar con la punta de mis dedos el margen casi prohibido que su bañador me marcaba.

   Inmerso en estas lides, no era yo solo el único contrincante. Mi pierna derecha era el campo de guerra donde sus dedos libraban batallas de enervantes efectos, desatando risas cómplices en nuestra pareja de amigos que, al otro lado de las ya bulliciosas colchonetas se encontraban interpretando similares partituras.

   El intermedio en nuestra particular “sesión de noche” llegó de la mano de las chicas, levantándose para quitarse por fin el salitre del mar con una buena ducha de agua templada sobre sus preciosos cuerpos de serena madurez. Se fueron las dos juntas, como siempre, entre risas y secretos al oído, perdiéndose en el fondo del salón, sin ni siquiera encender la luz.

   Nosotros nos quedamos solos, esperando nuestro turno en silencio. Yo con los ojos cerrados disfrutando de la noche y él encendiendo un cigarrillo con su inconfundible mechero, dejando que el humo del tabaco invadiera aquel espacio que nos separaba.

   Sus risas nuevamente las delataron anunciando su llegada. Un intenso aroma a jabón de La Toja y a cabello mojado invadió por unos momentos casi mágicos la terraza. Ni siquiera me molesté en abrir los ojos cuando noté como ella regresaba a mi lado con sus pies desnudos hundiéndose en la colchoneta, como si fuera la misma arena húmeda de nuestra playa cercana.

   En el arte de la caricia, confieso que no me importa seguir siendo un alumno. Pocasyour touch dos manos enseñanzas tienen un periodo de “prácticas” tan gratificante como este y cada clase, cada sesión, es un regalo y ella, con aquel aroma que me hipnotizaba y su pierna rozando mi costado, nuevamente me llamaba a practicar, como un canto de sirena.

   Una descarga de eléctrica adrenalina recorrió mi mano y mi brazo en busca de respuestas dentro de mi cerebro. Como tantas veces, busqué su piel con el dorso de mi mano, pero, que diablos, ¡¡aquella no era la suya…!! Estaba seguro pero dudé por unos instantes y retiré mi mano. La extraña situación azuzaba mi mente que necesitaba de aquellas respuestas pero al mismo tiempo, la emoción por la aventura del momento me impedía abrir los ojos y salir directamente de dudas.

   Mi brazo deshizo el camino y regreso junto a aquella pantorrilla invasora que no rehuía mis caricias. Muy al contrario, otro pequeño grupo de dedos exploradores desconocidos para mi, avanzaban sigilosos por mi pierna, se detenían y bajaban de nuevo hasta mi pie, en perfecta ejecución de la primera lección de El Arte de la Caricia, Hacer lo breve ligeramente interminable.”… Esta lección la recordaba muy bien, pero eran otras manos, otra piel y estaba al otro lado de la colchoneta, ¿estaría ocurriendo lo mismo? Para resolver mi pregunta tanteaba el ambiente con la máxima atención posible, pero sin abrir mis ojos, que seguían cerrados como si tuvieran plomo en los párpados. Si los abría podría despertarme rompiendo la magia y si aquello era un sueño, estaba dispuesto a soñarlo hasta el final.

   La respuesta a mi pregunta llegaba con el silencio delatador que reinaba al otro lado. Ya no sentía el olor a tabaco y leves pero perceptibles suspiros y murmullos invadían el cercano espacio sonoro, justo en la frontera que ellas dos nos marcaban con sus cuerpos.

   De pronto, fui plenamente consciente de que los cuatro estábamos intercambiando nuestras primeras lecciones en El Arte de la Caricia y todo estaba bien. Nos sentíamos libres y unidos al mismo tiempo por nuestros propios lazos de amor y amistad, y todo ello entre un mar de caricias, tan ciegas como nuevas. Algo parecido nos dijo el maestro mientras nos entregaba el manual en su tienda, algo que caló muy hondo en nuestro subconsciente, eso estaba claro.

 Dos manos Blanco y negro  Mi mano siguió subiendo por aquella piel que ya no era tan desconocida, al mismo tiempo que la suya escalaba mis rincones más privados. Mis dedos se tensaron estirándose al máximo, examinando el pliegue de su ingle y un poco más allá, escalando el monte donde encontré su piel aún más suave, epidermis nunca por mi tocada y levemente oculta por el suave y sedoso encaje que ahora sustituía al bañador.

   Una inspiración profunda y agitada de inconfundible timbre varonil, delataba a mi amigo. Su agitación reflejaba los avances de otro ejército y otros dedos, aquellos hábiles y tan femeninos exploradores que yo de sobra conocía.

   Absorto por la complejidad del momento, mis abdominales me traen de regreso a la realidad y  me sorprenden tensándose fuertemente al sentir como las murallas que defienden mi polvorín ceden ante el ataque de la mano que escalaba por la cara interna de mi muslo. Ahora, el que inspira profundo y profundamente delatador, soy yo. Con el pulso acelerado, se curva mi espalda y tiembla sin control mi vientre, pulsando la sangre hasta casi estallar en su mano que me aprieta y es aquí cuando me digo que aquello no podía seguir así y… decido contraatacar. Mentalmente deslizo las páginas del manual de las caricias y busco desesperado como desarmarla y recuerdo: Lección 4 de El Arte de la Caricia, “El contacto debes evitar levitando con la yema de tus dedos”.

   Ya estoy en sus dominios y mientras mi cuerpo se retuerce bajo el influjo de sus caricias, Scooter motorista rosa intento mantener el control sobre mis temblorosos dedos. Flotando con ellos a medio milímetro de su piel, puedo sentir el calor que emana de cada uno de sus poros para lentamente llegar a su fuente que, sorprendida por mi audaz avance entre sus delicados pétalos, humedece las yemas de mis dedos con su inminente rendición.

   ¡Que locura de momento!. Allí estaba yo con la mente agitada por un encrespado mar de sensaciones propias, otras casi ajenas y un explosivo cóctel de ambas del cual, sabía ya a ciencia cierta, que los cuatro amigos bebíamos como posesos. Por otro lado, aquella misma mente atribulada seguía intentando averiguar, con la sola ayuda de mi trastornado sentido del oído, el significado de cada suspiro y cada roce que febrilmente se iban desatando entre mi adorable niña y mi buen amigo de cuyo nombre, hoy no debo de acordarme, como en cualquier relato inventado, fruto de la imaginación y la locura transitoria de un escritor enfermo de realidad torturada.

 

Piernas enlazadas

  Percibo claramente que nuestra amiga, con la que sostengo una encarnizada lucha y de la que tampoco recuerdo su nombre, se ha saltado descaradamente el orden de los capítulos del libro y se ha ido directamente al cinco. Así, ella se divierte poniéndome en apuros con un maquiavélico “Cuidarás la tierra antes de subir al árbol” que, si no lo neutralizo, conseguirá partirme la columna vertebral por la mitad… o un poco más abajo.

  

¿Y los chicos no se iban a duchar? Os estaréis preguntando los más atentos a la lectura.

   A punto de hacer saltar la banca, con cuatro volcanes en erupción y un libro lleno de caricias ardiendo en nuestras manos, alguien que no era yo dijo “chicos, os toca ducharos. Nosotras ya recogemos y os esperamos dentro…”

Extracto de “El Arte de la Caricia” by Pink Panzer Yorch.

“Ningún hombre es feliz sin fantasear, las fantasías son tan necesarias

para la felicidad como los hechos reales”

(Christian Nester Bové) Caricia ternura sufrimiento

El masajista fiel… La decisión de Sophie.

   Massage Toalla aceitesSu amiga Greta se lo había recomendado en incontables ocasiones pero Sophie, una experta creadora de campañas publicitarias, también era una especialista en pergeñar todo tipo de escusas creíbles e increíbles, para evitar enfrentarse a sus miedos y algunos retos aún sin alcanzar. No era el mejor momento vital para Sophie. Saliendo adelante sola, después de que su pareja la abandonara con una simple carta de despedida, confiar en otro hombre no figuraba en su lista de sus prioridades.

   Greta es una deportista de élite. Muchas, muchas horas, en interminables días de entrenamientos en solitario remando a bordo de su K1, la han convertido en una fiel clienta de mis manos. El masaje en el deporte es como afinar un buen piano. La tensión justa, ni mas ni menos, en todas y cada una de sus cuerdas transformarán en sublimes las notas más modestas. Greta era en aquellos días y aún sigue siendo, una perfecta sinfonía de músculos persiguiendo la gloria y aceptando, cuando llega, también la derrota.

   Allí estaba yo, segundos después de pulsar el timbre de su puerta, acordándome de Greta, a punto de salir disparada, escaleras abajo, leyendo como una tonta hasta siete veces seguidas el letrero de la puerta, “Pink Panzer Korps. Masajista Deportivo”… Y de pronto, sin el sonido delator de sus pasos, la puerta de su galaxia se abrió ante mi nave espacial, flotando en el descansillo sin luz, sin palabras, casi tartamudeando torpemente mi nombre, con la mirada clavada en sus pies descalzos…


Greta me había llamado la semana pasada para reservar una buena hora para su amiga. Ayer mismo, el Telegram de Greta atronaba mi teléfono con sus mensajes. Me aseguró que aunque tuviera que llevarla a rastras, se ocuparía personalmente de que Sophie acudiera a la cita. Cualquiera que viera los brazos y espalda de Greta, no tendrían dudas de su compromiso.

   Pink Panzer manus bnFaltaban unos minutos para las siete de la tarde cuando, de forma muy breve, casi como un quejido, el timbre de mi puerta anunció su tímida presencia. Me gusta la gente puntual y para mi, eso ya es un buen comienzo. Abrí la puerta y allí estaba Sophie, como una joven estudiante de bachillerato, a punto de hacer novillos en su clase de latín. Tras unos instantes de desconcierto, las presentaciones rompieron el suficiente hielo para que nuestros pies no resbalaran por el pasillo, camino de la sala de masaje. Los primeros veinte minutos los dedicamos a charlar plácidamente sobre su salud, dolencias, costumbres, hábitos en el trabajo… Conocer a tu cliente es tan importante como tu propia habilidad y técnica para el masaje. Sophie se fue relajando, ganando confianza en si misma y algo menos en su masajista. Tras un par de consejos básicos, la dejé a solas, para que se preparara para la sesión que, por razones obvias, se hace con la menor cantidad de ropa puesta. Esta fue su primera gran decisión del día…

   Cuando conseguí levantar la mirada, él ya me estaba cogiendo suavemente mi mano derecha. “Buenas tardes, soy George, tu masajista”. Creo que ya intuía que yo estaba a punto de echar a correr. Si no fuera por su mano sujetando la mía, ya estaría volando escaleras abajo, con el corazón en la garganta. Su voz me sonó excesivamente bien. Lo achaco a la excelente acústica del descansillo, muy perecida a la de mi ducha, en mis domésticas sesiones de húmedo Karaoke. El caso es que cuando me quise dar cuenta, estaba tranquilamente sentada frente a él, hablando de mis cosas, mis dolores y a punto de confesarle mis penas más profundas.

   El aroma de aquellos aceites tropicales era sumamente agradable. En la sala, muy amplia pero acogedora, predominaba el blanco en las toallas y sábanas. Un ligero y sorprendente tono rosado se extendía por las paredes, cuadros y en la madera teñida de algunos muebles. El suelo era de madera noble, de amplios listones de roble sobre los que destacaban sus pies descalzos…

     El protocolo con mis clientes siempre es el mismo, aunque en el caso de Sophie, siendo su primer masaje, me esforcé en hacerla sentir como en su casa y para eso no hay nada mejor que empezar por su música preferida; ¿Mi elección? Yiruma. (información cortesía de Greta, naturellement…). Desnudarse ante un extraño no es fácil y yo soy el primero en entenderlo. ” Aquí le dejo todo lo que necesita. A la derecha tiene un armario con perchas para su ropa. Yo la espero, no hay prisa. Cuando se sienta cómoda, me avisa y comenzamos…”

   Llegó el momento. Soy un manojo de nervios. Él espera tras la puerta. Se que escucha mi corazón acelerado mano+derecha+David+de+Miguel+%C3%81ngelgolpeando contra el estampado de mi blusa. Me acuerdo otra vez de Greta e imagino mis manos alrededor de su cuello… Reflexiono; Soy una mujer adulta, con una buena profesión, tomo decisiones importantes cada día, mi trabajo se puede ver en revistas y televisión y aquí estoy, con el bolso aún sin colgar en la percha de ese precioso armario rosa pálido…

   Tomo aire y empiezo a desvestirme, con rapidez, para no pensar. En apenas lo que dura un spot en la radio, ya estoy en braguita y sujetador, el conjunto más bonito que tenía, mi favorito y de inmediato me sentí como una completa boba. A donde iba yo, “super-sexy”, como si de una cita de amor se tratase. El tiempo se detiene para mí, con una aromática toalla blanca estrujada contra mi pecho, recordando sola, otra vez sola, incapaz de desnudarme, dudando y pensando que así como estoy, ya es suficiente… Cuando más indecisa estaba, por el hilo musical empezaron a caer, como reconfortantes copos de nieve, las notas claras, inconfundibles, de un piano muy familiar… River Flows in you.!!! No podía creérmelo…!!! Y un río de energía se liberó dentro de mí. El conjunto de Woman Secret voló hacia el armario y mi última y crítica decisión, boca arriba o boca abajo, la tomé de un salto, al mismo tiempo que, desde mis labios escapaba como un disparo, un sonoro “ya estoy lista”…

   Sophie se tomó su tiempo. Yo sabía que lo necesitaba y Yiruma también. Dos discos en el cargadMassage en futuras mamásor de Cd,s me daban la seguridad de haber acertado con el ambiente musical. Si la banda sonora puede arruinar o llevar a la gloria a una buena película, en una sesión de masaje relajante se convierte en una decisión de vital importancia. Reconfortar cuerpo y mente son, al mismo tiempo, el objetivo único e inseparable que existe para un masajista. Quien olvida esta norma, o no es masajista o no merece serlo.   “Ya estoy lista” escuché tras la puerta, con una entonación claramente más fuerte y decidida. Siete pasos mas tarde, mis manos se posaban, como gotas de lluvia sobre su espléndida madurez…

   Desnuda si, pero boca abajo. Mis reservas de valentía no daban para más. Como una niña pequeña, escondida bajo aquella bendita sábana, me sentía protegida, nada malo me podía pasar.

   Solo sé que no lo vi llegar. La puerta se cerró tras él y a pesar de que mis cinco sentidos estaban en alerta máxima, sus manos me sorprendieron sutilmente descubriendo mi espalda, dejando la sábana recogida sobre mis nalgas, o eso creo, pues un relámpago recorrió mil caminos por mi piel, al sentir sus dedos rozarme la nuca.

   Por el hueco de la cómoda camilla, mis ojos solo acertaban a ver su pantalón, de blanco inmaculado, dejando asomar sus tobillos y nuevamente, sus pies desnudos, impecablemente limpios, pedicura perfecta, sin vello que los afease. Tenía claro que, al terminar, le pediría el teléfono de quién cuidaba de sus pies con tanto esmero, si conseguía acordarme, claro.

   Pronto sus manos empezaron a desarmar mis recelos. Mis ojos se cerraban concentrándome en el recorrido de sus dedos. Me olvidé de mis piernas, dejé de cerrarlas como una posesa defendiendo “mi tesoro”. Literalmente dejaron de existir mientras mi espalda era la dueña de aquel universo de sensaciones nuevas.

   Por breves momentos, en medio de aquella tormenta eléctrica, abría los ojos y veía aquellos pies descalzos bailando a mi alrededor y me sentía en paz, una paz que alguien me robó con una carta y de la que no había disfrutado en mucho tiempo. Masaje intenso una vez, caricia a la siguiente. Me costaba distinguirlos pues sus dos manos parecían no seguir el mismo patrón. Ya no quería que se detuviera… Y el piano de Yiruma envolviéndolo todo, era simplemente perfecto.

   Sophie tenía cuarenta y tres años cuando llegó a mi casa. Sumamente tímida de palabra y sinVientre gotas blanco y negro embargo, en cuanto alzaba los ojos, su mirada te cautivaba como un agujero negro atrayendo cualquier luz a su alcance. Amante del deporte como su amiga Greta, mantenía una bellísima y cuidada figura. Como masajista, cientos de cuerpos pasan necesariamente por mis manos y siempre debes de mostrar el máximo respeto por el pudor ante la desnudez de tu cliente. Una prueba de fuego que, en algunos casos, puede significar que tu cliente, no regrese nunca más.

   Cuando entré en la habitación, ella estaba boca abajo, graciosamente enroscada en la sábana que le entregué para que se cubriera. Tan solo asomaban la punta de sus pies por un extremo y por el lado opuesto su abundante cabello rubio claro natural, recogido en una cola de caballo que caía sobre su cara, ocultando su mejilla izquierda. Normalmente, mis masajes empiezan en posición decúbito supino (recostado sobre su espalda) y la segunda parte se dedica a la zona dorsal (espalda), más relajante y adecuada para finalizar un masaje de cuerpo entero. A Sophie no le dije nada. No era el momento de complicarle aún más aquella tarde de julio. Dejé que ella eligiera como empezar su masaje y me adapté a su decisión final. Mas adelante, ya habría tiempo para cambiar.

   Retiré lentamente la sábana, descubriendo su espalda hasta el final de su zona lumbar. Tomé un pocManos espaldao de crema, templándola en mis manos y pude sentir como su espalda se estremecía en nuestro primer contacto. Nuca, cuello, escalenos, trapecios, dorsales, lumbares, hombros, brazos, manos… Dos horas por delante te permiten no dejar nada atrás, ni en manos del azar. Dedicar el tiempo necesario a la mente y al cuerpo de tu cliente es un regalo para los sentidos, de ambos, pues si no trasmites amor, cariño y ternura a través de tus manos, solo serás una máquina. Y tu cliente, necesita personas y no máquinas para tomar sus decisiones

   “Gracias Greta, gracias”. Me lo repetía mentalmente mientras dejaba que mis brazos, levitando completamente en sus manos, fueran suyos por unos minutos. Finalmente, se aplicó con los dedos de mis manos, uno por uno y regresó de nuevo a mi espalda y lumbares por unos minutos más para luego detenerse lentamente, aún con sus cálidas manos sin dejar de tocar mi espalda. Recuerdo sus palabras en aquel crucial momento. “Sophie, ahora debes de ayudarme a seguir. Soy tu masajista y debo saber donde están los límites, tus límites, para que no te sientas violenta conmigo. Los glúteos y otras partes del cuerpo son músculos al fin y al cabo, pero podemos saltarnos ese capítulo e ir directamente con las piernas”.   Si, es verdad, palabra por palabra lo recuerdo todo, pero creo que mi decisión ya estaba tomada, incluso antes de quitarme la ropa.

   Sophie pronto abandonó cualquier atisbo de resistencia. De forma deliberada, alargué aquella primera fase del masaje para darle tiempo a su mente de liberarse de sus cargas, quizás debería decir penas, profundamente marcadas en su voz, cuando la escuchaba en nuestra entrevista.

   Llegó el momento de continuar con mi protocolo de masaje. De forma habitual, los glúteos son para mí un grupo de músculos, nada más. Massage Aceite aroma espaldaEn muchísimos deportes son muy castigados, siendo fuente de diversas molestias, incluso reflejándose su dolor en la espalda. Hace muchos años que dejé de ver culos, para centrarme en ser un buen profesional; Glúteos y punto. Lo mismo ocurre con lesiones o contracturas de abductores, que requieren masajes específicos que incluyen llegar con tus manos a su ingle correspondiente, línea fronteriza con esas tierras de sal y fuego que no se deben traspasar. Lo realmente difícil es convencer a tu cliente de que eres un profesional, y esas fronteras son sagradas para ti.   “Sophie, ahora debes de ayudarme a seguir…”. Mis palabras estaban medidas al milímetro y si eres mujer, tú que ahora me estás leyendo, sabrás muy bien el por qué de mi preocupación. Ella, que hasta ese momento mantenía oculta su cara en el hueco de mi camilla, se giró hacía mí, elevando ligeramente el cuerpo sobre sus brazos. Lo que me dijo me sorprendió como nunca antes me había ocurrido con ninguno de mis clientes. Y no me sorprendió por su decisión, pues se trataba de un simple desenlace a cara o cruz que obviamente yo esperaba. No, y siete veces NO. Sophie era mucho más que la cara o cruz de un cuerpo perfecto. Su mente, acostumbrada al estrés de su exigente trabajo, supo encontrar la solución perfecta, incluso cuando mas indefensa y desnuda se encontraba. No fue su decisión, que de por si ya era la opción que menos me esperaba, al contrario, fueron las palabras que eligió para decírmelo, abrumadoramente inesperadas, sinceras y directas, sin el más leve tartamudeo o vacilación. La decisión de Sophie ya estaba tomada y cambió mi vida, la suya y la de muchas personas más…

∼ (JMPA Pink Panzer Yorch . julio de un año del que no puedo acordarme) ∼

∼∼∼

 Pink Panzer Yorch  Mil gracias a VERÓNICA, por seguir mi blog y ofrecerme con ello la oportunidad de visitar el suyo, y leer su entrada “Cuídese mucho”, dándome la inspiración para este cóctel de vivencias reales mezcladas con este maravilloso océano de Blogs de amigos, a veces tan personales e íntimos, que llegan para quedarse para siempre en mi alma. Gracias por seguirme, a todas y todos.

   Por descontado, cuento con el permiso de sus protagonistas, con nombres casi irreales y que solo ellas sabrán descifrar en esta historia que, por supuesto, les pertenece mucho más que a mí.

   Que un hombre te abandone a través de una mísera carta, empieza a ser demasiado vulgar y merece su castigo… Y hasta aquí puedo contar, por ahora. Tal vez más adelante me anime a terminar esta historia, con vuestra ayuda, la de sus protagonistas, la de mis lectores, este Océano de Bloggers en el que me pierdo muchas horas, de muchas noches, de tantos días.

   Por supuesto, cualquier parecido con mi realidad, será vuestra pura coincidencia. Nombres y lugares se han cambiado, y mi lista de clientes, tan solo es un secreto más, fruto de mi disparatada imaginación.

(JMPA Pink Panzer)

Desnuda eres hermosa como un verso… Roca tallada.

“No es fácil notar la textura del cariño en mi piel, cuando estoy cubierto por la miel de sus caricias
(Del libro “Báilame el agua”)

Jugar desnudos… privilegio de la infancia

Poemas afrodisíacos
Desnudo eres hermoso como una lágrima de luna,
desnudo eres azul y te confundes con la noche.
Desnudo te pareces a una roca tallada por la mano
de un dios concupiscente.
Todo es en ti belleza,
y yo que no puedo dejar de nombrarte,
yo que al juntar mis párpados te veo aparecer
y me encegueces,
yo que guardo tu imagen prendida en mi retina
incandescente,
yo que te esperé siempre,
yo que te llamo desde las nubes del cielo o del infierno…
¡Asáltame esta noche!
atraviesa los puentes de mi anhelo,
derriba las cancelas de mi sexo,
rómpeme el corazón en mil fragmentos
¡Llámame puta y noche, y misterio!,
llámame amor, dime que sí
y estarás muerto:
no se rinde la araña cuando atrapa a la mosca
en su seno;
no se rinde en tu sangre mi veneno
vamos dime que sí, mi amor.
Desnudo eres hermoso como un verso,
desnudo eres mi aliento.

(Poemas Afrodisíacos, de Alejandra Menassa de Lucía

Roca Tallada
Desnudo soy
mar rompiente
roca tallada
en vilo enervada
por tu sol hirviente.
Desnudo estoy
dulce, complaciente
soy roca tallada en fuente
por el deseo tatuada
acostumbrada a tu vientre.
(JMPA Pink Panzer para Ella)
 

 No coloques tus sueños en manos de otros, pues, solo les darás el poder de destruirlos.

Apenas un poeta… otro ladrillo en el muro.

   Pink… era un niño inglés que creció a mediados de los oscuros años 50s. A través de su niñez, Pink anhela una figura paterna después de enterarse de que su padre había muerto en la guerra. En la escuela, es humillado por escribir poemas en clase. El poema que el profesor le arrebata y lee ante toda la clase, forma parte de la letra de la canción Money, del álbum Dark Side Of The Moon... perteneciente a uno de mis grupos predilectos, Pink Floyd.
 
   La película se estrenó el 23 de mayo de 1982 en el festival de cine de Cannes (Francia).
   Precedida por múltiples y sonados problemas de censura en diversos países, por fin llegó a la puritana, católica y apostólica España el 25 de Julio de 1997… quince (15) años más tarde.
   Durante los años 80s, los que  apreciábamos la música de Pink Floyd, intentábamos por todos los medios a nuestro (mas bien corto) alcance, saborear aquella leyenda de prohibiciones creada por Roger Waters y llegaron entonces, cruzando nuestras estúpidas fronteras, las cintas VHS subtituladas al portugués (hermanos gallegos…), y otras no menos apreciadas en el inglés original traídas por nuestros curtidos marineros… La película, simplemente me impactó, como a otros muchos que la vieron conmigo.
 
   Aquel niño, humillado por escribir poemas era casi una copia de mi mismo, sentado en mi pupitre entre aquellas infames sotanas de color miedo, dueñas y señoras de todo lo que se movía entre sus muros.
  A muy poca gente le gusta la poesía. Es blanco o negro, con ella o contra ella… objeto de burlas por quien la desprecia, la hija fea de las librerías, escondida en la estantería más pequeña… Incluso este blog… ¿a quien le importa? Si fuera de fútbol estaría lleno de comentarios, pero escribo poesía y eso no es algo muy popular… apenas unas pocas visitas al día, quizás la tuya ahora mismo… para luego marcharte sin decir nada.

   Y nada quedará, aparte de un montón de palabras olvidadas.

  En aquellos años nacía Pink Panzer… un poco más de mi mismo, encerrado en algo más que un seudónimo. 
 ∼
“Papá voló sobre el océano,
dejando tan sólo un recuerdo.
Una foto en el álbum familiar.
Papá, ¿qué más dejaste para mí?
Papá, ¿qué dejaste después para mí?
Todo ello, no fue más que un ladrillo en el muro.
Todo ello, no fue más que ladrillos en el muro...

Al fin y al cabo sólo es otro ladrillo en la pared

Al fin y al cabo sólo eres otro ladrillo en la pared…”

Una mujer en el bolsillo… Solo busco vivir…

A Gusto…
   Desde luego, da gusto encontrar una pequeña mujer desnuda en el bolsillo. Usted la saca, ella sonríe en seguida, encantada de luz, encantada de ser suya. Está bien caliente en su mano. Tiene hermosos pechos, un lindo pequeño pubis como una agradable criatura ordinaria. Ah, así, da gusto, pero es raro, oh raro, muy muy raro.
Leído en el Libro de la Imaginación de Edmundo Valadés, original de A. Norge.

Ella en una playa cualquiera…
   Hay días en los que no puedo evitar dejarme llevar por las emociones. En mis manos todas caben y se trasmiten de ser en ser, en la intimidad de cada abrazo, con cada mano amiga que la mía estrecha.
   Hay días especiales en que, mis emociones llegan después de un largo viaje, vagando de ser en ser, tras incontables abrazos y manos amigas que en la distancia se unieron… creando nuevas emociones que regresan para vivir, de nuevo en mí. (JMPA Pink Panzer)
 
Nadie nos dijo que fuéramos.
Nadie nos dijo que lo intentáramos.
Nadie nos dijo que sería fácil.
Alguien dijo, que somos nuestros sueños, que si no soñamos, estamos muertos.
Nuestros pasos siguen el instinto que nos lleva a lo desconocido.
No miramos los obstáculos que hemos superado, sino aquellos que vamos a superar.
No se trata de ser los más rápidos, los más fuertes o los más grandes…se trata de ser nosotros mismos.
No somos, ni corredores, ni alpinistas ni esquiadores, ni siquiera deportistas…somos personas.
No estamos seguros de conseguirlo, pero estamos convencidos de conquistar la felicidad.
Que buscamos? Quizás vivir?

Motivación… frenando la obsesión.

El umbral…

   Cuando dejamos que nuestras naturales motivaciones superen cierto umbral, muchas veces difícil de identificar, se convierte en una obsesión que ciega nuestro entorno. Es como si hubiéramos entrado en un túnel y todo nuestro afán solo girase entorno al momento de llegar, poseer esa luz que con tanta fuerza nos atrae.

Hay tres grupos de personas: los que hacen que las cosas pasen; los que miran las cosas que pasan y los que se preguntan qué pasó.
(Nicholas Murray Butler)

Sol naciente

El umbral del deseo
La línea de tu encaje
que al contraluz se funde
tenue y difuso
como sol naciente
rompiendo las sombras
entre el collado salvaje
de tus muslos de acero.
 (JMPA Pink Panzer)
 “Una fotografía es un secreto sobre otro; cuanto más te dice, menos sabes.” 

Hilo de seda… en tus ingles perfectas.

Fronteras de seda
Con hilo de seda
construyeron tus ingles
un ejército de dioses
ebrios de belleza.
 (JMPA Pink Panzer)

ELLA es la  irresistible dulzuraella es
la que siembra el amor en mi corazón,
la dueña de sus fronteras,
la fuente misma de la pasión.
   “Cipris resulta irresistible cuando se lanza con todo su poder. Pues con dulzura va en pos del que cede ante ella, mas al que encuentra engreído y soberbio, se apodera de él y lo aniquila. Va y viene ella por el éter y está en las olas del mar, Cipris, y todo ha nacido de ella. Ella es la que siembra y otorga el amor, del cual nacemos todos los que sobre la tierra estamos “.

Soy transparente… el silencio que te hace mía.

  Mis manos, torpes y ciegas, buscaban tesoros por tu costado… buscaban tu cuello, tus senos, el calor de tu cintura, mientras que, con mis ojos cerrados, imaginaba el sabor de tu piel, invadiendo todos mis sentidos… 
(JMPA Pink Panzer) 
¡Mas mi misterio se encierra en mí
mi nombre nadie sabrá!
¡No, no, sobre tu boca lo diré,
cuando resplandezca la luz!
¡Mi beso deshará
el silencio que te hace mía!

Soy transparente a tus ojos.
No me miras para verme
me miras porque te veo.