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Después de besarnos… Nada ha cambiado.

   De niño solía acostarme tarde. El demonio de la noche poseía mis ideas y todos los inventos del mundo pretendían ver la luz, en la misma noche y a través de mis enrojecidos ojos.

Nada ha cambiado desde entonces y ya
han pasado tantas noches… 

No hicimos nada
No hubo nada
No pasó nada
Hemos dejado de hablarnos…

Así son los amores del niño.
Después de lo de anoche,
después de besarnos…

Yo quería estar descalzo… un lunes cualquiera.

   Buenos días… Hoy es lunes, un lunes áspero y duro como todos los malditos lunes. Te deseo un buen día, te deseo que comiences la semana con una palabra amable, un impulso nuevo, el recuerdo de un beso, la promesa del encuentro de la mejor sonrisa… Te deseo un buen día, despertar en compañía, llegar, regresar, para leer la vida por un poema atravesada.
 ∼

   La trampa la hizo el frío. El frío, la cercanía y mis zapatos. Porque si nos cruzábamos cualquier otro día – pongamos un 21 de febrero – y yo hubiese estado vestido de tomate, repartiendo “dosporunos” de gazpacho, no te hubiese ni mirado. El problema es que cuando llegaste rondaban los 40 grados, yo no tenía prisa, ni estaba vestido de idiota. El problema es que ese día me moría de calor, tú estabas demasiado lejos y yo quería estar descalzo. 

 

    En promedio – lo sé porque los he contado desde niño- hay 143 pasos en una cuadra. 71 pasos para estar frente a frente, y medio paso más para tropezarse, que se caigan unos papeles y se desate una de esas películas imposibles en las que la gente se enamora tanteando la calle con las rodillas flexionadas. Nada se parece menos al amor que estar agachado, nunca entendí ese cliché. 
    Por eso contigo no hubo colisión ni reguero, hubo competencia de caminata con meneo y unas ganas feroces de que te dieras cuenta de que te estaba ignorando, de que ni loco – en el paso 11 – te hubiese lamido la boca, ni halado el pelo con la mano izquierda en el paso 16. De que supieras que no me había puesto nervioso en el paso 21, ni tuve ganas de desnudarte en el paso 32. De que era un atrevimiento mirar bajo tu falda a sólo 40 pasos de haberte visto y que era un absurdo pensar en arrinconarte 10 pasos después y hacerte el amor ahí mismito. No quise clavarte los dientes en el paso 60, ni jurarle devoción gastronómica a tu entrepierna en el 69. Que 5 pasos después, en la mitad de una línea recta y vacía, no iba a predicarte el infinito. Todo lo contrario: ¿Me puedes decir la hora?.
 ∼
 “La luz cree que viaja más rápido que cualquier otra cosa, pero se equivoca; da lo mismo lo rápido que pueda viajar, porque al final, la luz descubre que la oscuridad ha llegado antes que ella y la está esperando”.

La leyenda del beso… un beso de amor.

   Se dice (la ciencia lo estudia todo…) que hay 15 tipos diferentes de besos románticos y el kamasutra (menos ciencia pero más prácticas…) va más allá describiendo hasta 30 tipos de diferentes, sabrosos y estimulantes besos.
 
   Los labios son una de las zonas más sensibles de nuestro cuerpo y que poseen más células sensoriales que ninguna otra parte. De hecho, son 100 veces más sensibles que las yemas de los dedos y más sensibles incluso que los genitales.
 
   Un buen beso actúa como una droga, segrega un torrente de hormonas como la oxitocina, la dopamina y la serotonina, hormonas que también segregamos cuando tomamos chocolate o al consumir cocaína… La verdad es que, si hay que drogarse, sin duda alguna, los besos son mi elección preferida.
 
   El enorme poder del beso se ha representado de innumerables maneras. La españolísima zarzuela (versión ibérica de la opereta) nos dejó La leyenda del beso, una excelente obra que hoy en día apenas se representa, pero que muchos recordaréis por la versión de uno de sus pasajes, cantada por el grupo Mocedades.
   En esta obra existe una extraña superstición. Generalmente, es difícil de representarla entera debido a lo extenso de la partitura, que a veces cortan en algunas repeticiones y frases.
   Pero la romanza que se suele eliminar es la de la Invocación de Amapola, cuando la protagonista, (Amapola) lee el futuro en las manos de Mario. Se dice que trae mala suerte al teatro donde se represente y provoca que cosas extrañas sucedan durante la representación de la obra…
Extraños
Extraños son
los besos que no doy
si el corazón
  a besar se niega.
(JMPA Pink Panzer)

“Felicidad es la certeza de que nuestra vida no está pasando inútilmente”
(Érico Veríssimo)

Invocación de Amapola
Lucero de Oriente,
fulgor claro y puro,
atiende el conjuro
de mi invocación;
alumbre mi frente
tu luz adivina,
y el rumbo encamina
de la predicción…
Que los genios del Zodíaco
por el del mal y el del bien,
su luz me den.

El amor, rey del mundo,
ha de ser tu tirano,
¡bien claro me lo dicen
las rayas de tu mano!
Él te dará ventura
y te dará tormento.
¡Dolor y amor son

astros del mismo firmamento!
Sufrir será tu sino,
porque es amar tu lema,
como una mariposa
que en la llama se quema,
la lumbre de unos ojos
será tu embrujamiento.
¡Dolor y amor son
astros del mismo firmamento!
Tu corazón vacío,
de pronto se ha colmado,
de ese anhelo infinito,
dulce y atormentado,
que unas veces es gorja
y otras veces lamento.
¡Dolor y amor son
astros del mismo firmamento!
Esto dice tu estrella;
la gitana te advierte
que el amor, que es la vida,
puede darte la muerte.
Él embruja tu vida
como un encantamiento.
¡Dolor y amor son
astros del mismo firmamento!
 
Clara estrella del Oriente,
que así mi frente inspiró
con su fulgor,
líbrale del dios Amor.
…·:·…

Instantes mágicos… tu piel en mis labios.

Tu piel

Tibia frontera que cruzo con mis besos

rozando tu lienzo, deteniendo el tiempo

mis labios en tu cuello, del amor presos

mezclando los colores del sentimiento.

(JMPA Pink Panzer)

Asómate a mi alma
en momentos de calma,
y tu imagen verás, sueño divino,
temblar allí como en el fondo oscuro
de un lago cristalino. 

(José Asunción Silva, 1883)