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Mariprosa… el vuelo de Pink.

“Cuenta la leyenda que en el Reino de Korps, un barquero cruzaba palabras al otro lado del río. Durante el viaje, ebrias de amor, las palabras se unían para crear otras nuevas, extrañas, nunca pronunciadas, que nacían al rozar la orilla…”

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Je vole (Vuelo)

Mes chers parents je pars,
Je vous aime mais je pars.
Vous n’aurez plus d’enfants, ce soir.
Je m’enfuis pas je vole,
Comprenez bien je vole.
Sans fumée sans alcool je vole, je vole.

Queridos padres, me voy
Los amo, pero me voy
No tendrán sus hijos más al anochecer
No huyo, vuelo
Comprendan que vuelo
Sin fumar, sin alcohol

No Huyo, Vuelo…

    Con diecisiete años y después de 22 horas de viaje en tren, me enfrenté al primer granSILENCIO_amigos.jpg reto de mi vida. Éramos 13.000 aspirantes para rompernos los huesos peleando durante, tres largos días de pruebas por apenas 900 plazas en aquella fría Academia Militar, academia que muchos años después, para vergüenza de mucho General metido a político sin honor, perdería su lema escrito durante años por los alumnos en la falda del monte Constampla.

  El primer día, en la prueba de resistencia, mientras adelantaba en la pista de atletismo a jovenzuelos como yo que ya iban prácticamente al borde de la asfixia camino de la lejana meta, me di cuenta que aquel reto estaba allí esperándome y era alcanzable. Llegué el primero de mi tanda dando gracias a la buena genética de mis padres, maldiciendo a los curas por tanto tortazo sin sentido y agradeciendo a los mismos malditos curas que, observando mis aptitudes desde pequeño, las explotaran para convertirme durante tres cursos en un revienta trofeos en los campeonatos de atletismo entre los colegios de mi región… Aquella experiencia previa hizo que las durísimas pruebas físicas de selección fueran para mi casi una diversión. Gran parte de los aspirantes (aspirinos nos llamaban) se marcharon para su casa al final de aquel día.

   Pink october beyoneQue enorme contraste ver en aquella primera noche a muchos de los que dormían en mi barracón, cabizbajos, desilusionados, preparando su maleta antes de irse a dormir. Todas las pruebas físicas eran eliminatorias. Si no superabas una, te ibas a casa, sin más explicaciones, sin segundas oportunidades. Una carrera de resistencia, otra de velocidad (mi disciplina en el colegio), saltos, flexiones, lanzamientos, cuerdas, natación con salto de trampolín incluido, reflejos, equilibrio… Algunos participantes nunca conseguiré entender que demonios hacían allí y si en alguna ocasión habían jugado a algo que les hiciera sudar, aunque solo fuera un poco. Sin embargo, otros era buenos, muy buenos, tanto como algunos contra los que había perdido o ganado por los pelos en competiciones escolares pero entonces ¿de donde diablos salía aquel desconocido sentimiento que me hacía sentir tan mal con su derrota?
   El segundo y tercer día fueron más tranquilos. Allí ya quedaba mucha menos gente, siempre con el bolígrafo en la mano y el dni entre los dientes, de una sala para otra, rellenando cuestionarios psicotécnicos y exprimiendo las neuronas en varios exámenes de idiomas y conocimientos de todo tipo.No te hagas pedazos.jpg
   Veintidós horas casi eternas de regreso a casa sin ni siquiera saber el resultado de nuestro esfuerzo. Allí estaba yo, un verano de 1981 en la Alameda de mi ciudad, sentado en nuestro banco de piedra contándole a Ella mis cinco días de aventura cuando, a la carrera y casi sin resuello, un compañero de aventura me dice que, de los diez amigos que nos presentábamos de nuestra academia preparatoria, siete “estábamos dentro”, y yo era uno de ellos.
    La vida nos dio un vuelco. Todo y nada cambiaba a la vez. Apenas un mes y medio era el tiempo que nuestro amor tenía para rearmar sus defensas y afrontar años de duras ausencias que solo en nuestras cartas encontrarían motivos para el consuelo.
   Años de decisiones que, desde el primer día, me llevaron de cabeza al cuerpo de Ingenieros de nuestro maltratado Ejército de Tierra… pero eso, eso ya es otra historia.
(JMPA Pink Panzer Korps)
Geraldine Rojas y Pablo Veron - Una emocion

Necesito amor, danzar contigo cada noche. Te necesito amor, con el corazón en tus manos o en manos de la imaginación…
(JMPA Pink Panzer in love)

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La relatividad… Viento rebelde…

“Cuando cortejas a una bella muchacha, una hora parece un segundo. Pero si te sientas sobre carbón al rojo vivo, un segundo parecerá una hora.
Eso es relatividad”.

(Albert Einstein)

   Si no fuera por maxresdefault.jpgla divina palabra de Don Miguel de Cervantes, muchas historias como esta lo tendrían muy difícil para, simplemente arrancar…
   Dicho esto y finalizada la sección de agradecimientos, les diré que, en algún lugar que no era La Mancha y de cuyo nombre no puedo ni debo acordarme, seis hombrecillos vestidos de verde camuflaje intentaban hacer su trabajo bajo condiciones tan adversas como cambiantes.

   En aquella ocasión y por azares del “destino”, dejé de acariciar bombas para incorporarme a un equipo de transmisiones, especializado en el tendido de líneas telefónicas de comunicación. La línea entre el puesto de mando de “Jefecillos A” y el puesto que mandaba menos en “Jefecillos B” se había cortado en tres ocasiones y siempre en el mismo punto. El cable cruzaba obligatoriamente una estrecha carretera asfaltada que, a su vez, atravesaba un enorme y frondoso bosque que flanqueaba una pequeña población de medianías ya abandonada. Las dos primeras veces, fue el tráfico rodado, sobre todo camiones de transporte pesado los que nos reventaron la línea. La tercera vez nos jugamos el tipo y escalando unos árboles cercanos, conseguimos un tendido aéreo que nos duró funcionando exactamente dos días y medio. Una plataforma transportando una de nuestras máquinas retroescavadoras mandó a freír buñuelos nuestra obra.

Café contigo.jpg   Plano en mano y con la firme convicción de que encontraríamos una alternativa/solución a los problemas con la línea de los coj….es, observo que, unos cuatrocientos metros más arriba de donde el cable cruzaba la carretera, el mapa marcaba lo que parecía ser una posible escapatoria. Una pequeña vaguada con un antiguo colector de aguas “varias”, casi todo a cielo abierto que salía del pueblo cercano y cruzaba la maldita carretera.

   Dicho y hecho, recogemos en el parque de transmisiones el material necesario, radios, cable, baterías y unas buenas bolsas de comida en la cocina para no tener que volver al campamento para almorzar. Cargamos el Land Rover y en compañía de cuatro soldados salimos zumbando a ritmo de samba, gentileza mi amigo y compañero…vamos a llamarle  John. Volábamos por en medio del bosque con su ya clásico “Carlos Sainz Style” (ojo barro, se cierra, arrasssss), mientras los demás intentábamos mantener a duras penas el culo pegado al asiento durante algo menos de media hora de viaje, hasta llegar al punto donde el cable cruzaba el asfalto. Allí dejamos el vehículo con dos soldados a su cargo y el resto de “la peña”, con una pesada bobina de 250 metros de cable telefónico y el resto del equipo, tiramos monte arriba. 

 A veces pretendo ser normal.jpg  Poco más de una hora y media nos llevó localizar y limpiar la entrada escondida entre la maleza de lo que parecía un antiguo pero sólido paso subterráneo, con una composición mixta de grandes losas de piedra y cemento claramente envejecido. Aquí haré un breve paréntesis en el relato. Nuestro ejército, yo lo he vivido, ha sido vapuleado por opiniones, muchas veces hirientes, sin ni siquiera reconocer que solo éramos unos ciudadanos más, cumpliendo con la Ley. Una Ley, para mi injusta, que obligaba a ir a la “mili” a unos chavales sumamente cabreados que nos echaban la culpa de todo y con los que teníamos que trabajar a diario. Todos soñábamos con un ejército profesional, pero eso estaba en manos de los de siempre, los políticos. Dicho esto, entenderán nuestros motivos para entrar en aquel colector de aguas. Aquellos chavales tenían que volver a sus casas y a nosotros nos pagaban por aquel trabajo. Cierro paréntesis.

 snoopy-pink-panzer-yorch-gravatar  Con las linternas de cabeza, botas de pocero y cascos de protección, empezamos tendiendo el cable de la bobina entre nosotros dos, y así nos fuimos adentrando con mucha precaución hasta el punto en que apenas conseguíamos vernos el uno al otro. A los 10 minutos mas o menos, antes de la primera marca de 20 metros en el cable, el túnel gira a la izquierda y dejamos de ver la luz de la entrada. La espalda ya nos duele por la posición semiagachada a la que nos obliga la poca altura disponible y empieza a oler un poco mal… Les parecerá raro pero el ir asustando ratas de vez en cuando era sumamente tranquilizador, pues nos indicaba que no había problemas para respirar el poco aire disponible.

  
Debo aclarar que, el motivo por el que el trazado del túnel vaya en zigzag solo se debe a la
intención de los ingenieros de frenar la velocidad del agua dentro de la estructura en pendiente. A pesar de saberlo, no nos hizo ni la más mínima gracia aquella total oscuridad… Ya llevábamos más de 15 minutos gateando allí dentro y cada cinco, con un pequeño teléfono portátil, nos comunicábamos con los dos soldados del exterior, usando la misma bobina de cable que estábamos arrastrando. -“Todo bien, chicos, continuamos”. En cuanto desconecté el teléfono, escucho a John decirme con un tono preocupante…

– Yorch, se que me vas a matar pero ¡¡¡ya no aguanto más…!!!

– ¿Pero que coño estás diciendo, John? En mi cabeza, acostumbrado a tener todo bajo control, buscaba una solución a la mierda de acertijo de mi compañero, agachados como dos “Cuasimodos” en aquella jodida cloaca. ¿John con un ataque de pánico? ¿Agotado? me preguntaba yo al borde del pasmo…

– ¡Diosss mío, por mi santa madre, Yorch, lo siento, tío, ¡¡no aguanto más!!

   Aún resonaba el eco de sus últimas palabras cuando escucho con lógico estupor, un inconfundible bemol sostenido con toques finales de corcheas y semicorcheas interpretando un agónico “FuuUUuuUUffffrrrrbbfloprrr”… Pensé que iba a morir…!!! Las pocas ratas que aún estaban allí con nosotros, salieron del túnel a la carrera para vomitar a gusto… batí el récord mundial de apnea dentro de un colector con el agua por las rodillas (aún permanece imbatido) pero no me sirvió de nada porque, o respiras o te mueres… La nube tóxica era tan densa, que se podía ver flotar como la imagen de un fantasma atravesando la luz de nuestras linternas y lo juro por Snoopy que deseé con todas mis ateas fuerzas que aquel espectro fuera el mismísimo Ángel del Infierno y pinchado en su guadaña, me llevara muy lejos de allí. Afortunadamente yo no llevaba la pistola porque, si la llevo, a John le hago aquel día siete agujeros más en su culo cantor…

   Las tragedias, normalmente, no se dEntropia.jpgeben a un solo factor. Esta que hoy les relato no iba a ser una excepción. El potaje de la cena del día anterior sumado a que John siempre comía como si no hubiera un mañana, más una salida mañanera zumbando al trabajo sin pasar antes por su habitual visita al señor Roca letrina y la guinda del pastel, veinte minutos agachado comprimiendo los “bajos fondos” y activando el consecuente e incontenible tsunami de gas metano aderezado con múltiples y malignas partículas de carácter aromático…

   Llegamos al final del colector, claro que sí, porque de lo contrario, no les estaría contando esta historia. Algo más de 100 metros en tres zigzag con un pequeño sifón a medio recorrido y conseguimos sacar el cable por el otro lado de la carretera. La Ruta del Metano. Así la bautizamos y reflejamos en los planos. Aún nos reímos al recordarlo.
   Reír, sonreír; no hay mejor medicina contra las almas rotas, incluso en los peores momentos.

(JMPA Pink Panzer Korps)

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Espiral de silencios… Aislado en mi interior.

pink2016-11-14   La espiral del silencio es una teoría de ciencias políticas y comunicación propuesta por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann, (cosas raras que leía un tal Günter) en su libro “La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social”. En este trabajo, estudia la opinión pública como una forma de control social en la que los individuos adaptan su comportamiento a las actitudes predominantes sobre lo que es aceptable y lo que no. La opinión pública es para Noelle Neumann la piel que da cohesión a la sociedad. Neumann teoriza sobre el papel  amenazante de la sociedad, aislando a los individuos que expresan posiciones contrarias a las asumidas como mayoritarias, de tal forma que el comportamiento del público está influido por la percepción que se tiene del clima de opinión dominante.  La tendencia de la espiral es a enmudecer a quienes prestan o tienen posiciones diferentes a las mayorías, pero se detiene en seco cuando se encuentra con el “núcleo duro”, aquellos individuos que, aunque pocos, se reafirma en sus posiciones y opiniones y no cesan en el empeño de que su voz sea escuchada.

pink-manus-2016-11-14  Es curioso que, casi todos los problemas que he tenido en mi vida, han surgido precisamente por ir en contra o en desacuerdo con la “opinión dominante”, esa mordaza que producía en mi, con excesiva frecuencia,  una agobiante sensación de asfixia. El silencio, como inevitable compañero de viaje en momentos duros de mi sobresaltado calendario, contrasta con esa sensación de derrota que nos cubre y aísla, como la techumbre de un frío hangar llena de agujeros, por los que nos llegan pequeñas dosis tamizadas de noche y estrellas. El silencio también puede ser un cruel verdugo de historias personales que harían palidecer a cualquiera de aquellas tímidas estrellas del hangar. Una vez más, la espiral del silencio enmudece a quien menos se lo merece. Como siempre, reflexiono y vuelvo atrás, pisando sobre mis propias palabras. Me dan ganas de darle la espalda a todos estos pensamientos, aislarme de nuevo en mi interior y esperar… a que el mundo cambie.

(JMPA Pink Panzer Korps)

“Oh Yes”
“there are worse things than
being alone
but it often takes decades
to realize this
and most often
when you do
it’s too late
and there’s nothing worse
than

too late.”

(Oh Yes by Charles Bukowski)

Hay cosas peores que estar solo, pero a menudo toma décadas el darse cuenta de ello y más a menudo, cuando tú lo haces ya es demasiado tarde y no hay nada peor que un demasiado tarde.”

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Dos de Dos

Voy perdiendo.
Dos, de dos veces
llegué demasiado tarde.
La primera vez, invisible
muda palabra mal escrita

amor, en guerra de silencios
el temor, en tierra de nadie.

Dos, de dos veces dos
herido, de cordura extraviada
lleno de barro hasta el alma
llora, palabra malherida
perdida en su jardín de miedo.

Dos de dos, viajero
viajero del tiempo sin credo
sin dios, sin dos de dos
solo dos almas
atadas en el mismo suspiro.

La segunda, te fuiste
dos de dos
lo imposible quise, quiero.

Alguien dijo que lloré… dos lágrimas, dos
mirando al cielo.

(JMPA Pink Panzer Korps – Enfadado con el mundo)

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The Yellow Brick Road… El buen camino.

   The yellow brick road aparece por primera vez en escena, dentro de la trama de una novela/cuento para niños del lejano año 1900 y escrito por el norteamericano  L. Frank Baum. Esta novela es, si con estas pistas aun no la habéis identificado, el “superventas” de libros, películas, canciones y obras de teatro  The Wonderful Wizard of Oz. El significado o mensaje oculto entre los adoquines amarillos de este fantástico mundo de Oz, os lo dejo en el aire, para que los mas curiosos o interesados se entretengan un poco navegando por la red.

   “On the road again” solemos decir en nuestro grupo de amigos moteros cuando, tras una larga temporada de ausencias, (últimamente mías) volvemos a reunirnos para hacer lo que más nos gusta… Enfundarnos nuestros trajes de gladiador de cuero, cambiar uniformes y protecciones por otras mas moteras y volar bajo quemando litros de nuestro cóctel preferido, adrenalina y gasolina a partes iguales, dibujando nuestra propia, única e irrepetible Yellow Brick Road.

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    Pocas son las opciones que me quedan y que sean mejores a la de disfrutar de la mañana de un día festivo a lomos de mi deliciosamente brutal y exigente KTM en compañía de mis amigos. La semana que viene, seremos uno menos. Las obligaciones mandan y el mediterráneo, ese mar devorador de almas le espera con su hotel de “mil estrellas” con poco sitio para caminar y mucho tiempo para pensar… Por supuesto, a su regreso entonaremos el “on the road again” colocando una fila más de ladrillos amarillos en el camino hacia nuestra propia Ciudad Esmeralda. Buena suerte, compañero.

   El segundo ingrediente de este camino es el riesgo. Pilotando una moto, pasando un cambio de rasante a más de 200 kms/h en el que sientes como tus neumáticos dejan por unos instantes de tocar el asfalto, el miedo es un mal pasajero. La experiencia, la práctica, el entrenamiento, la activación y la mejora constante de tus habilidades hacen que, de forma progresiva, el miedo deje paso al control y el respeto de tus propios límites.  Hay algunos trabajos, muchos me atrevería a decir, donde el miedo tampoco es un buen compañero. Los límites están, algunos para superarlos y otros para mantenerlos a raya solo a base de auto control y conocimientos, incluso cuando las circunstancias te digan que hay que correr como si se tratase de tu último relevo. Pues si, echaremos a correr pero incluso entonces, mantener la calma te ayudará a correr en la dirección adecuada.

(JMPA Pink Panzer Korps)

05-09-2016
Para mantener el ritmo, no lo olvides, el sofá es tu gran enemigo. Tendrás que estar muy en forma para salir corriendo… por el buen camino.

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Y en ocasiones, es verdad, todo sale mal…

Rocas, mar y abismos… Cпасибо, Aleksey.

   Todos hemos estado junto a alguien que con sus auriculares puestos, ponía cara de disfrutar de algo hasta que con un cruce de miradas, nos preguntaba ¿quieres escuchar un poco, te lo paso? Bueno, ese es mi caso y realmente me fascina descubrir… sea lo que sea (gracias, Alex). Lo inolvidable es el momento, la sensación de asombro que vives, esa sensación que te electriza cuando te das cuenta de lo mucho que desconoces, y lo poco, muy poco que sabes del mundo que te rodea.CojzrK5WEAA_hhU

   “Las olas llegaban incansables pero eran las rocas las que ganaban siempre. Todos sus intentos de asalto se deshacían en gigantescas explosiones de espuma y aquella fina lluvia de agua de mar que llegaba incluso hasta nuestro lejano embarcadero.

   La lucha era encarnizada durante los inviernos, pero año tras año, yo llenaba mi vieja cantimplora y bajaba el sendero hasta el borde del acantilado, para admirar aquel bello espectáculo del mar embravecido y cada vez que lo hacía, había menos rocas en pie y más años a mis espaldas.

   Mi mensaje para el mundo estaba en el vientre mismo del acantilado, sin sendero que pisar, rozando los dominios de las familias de vencejos que reinaban en aquel espacio. Allí me esperaba un viejo y salvaje rosal, tan sediento de agua como yo de verle vivo, aferrado a la casi vertical ladera de su hogar, el lugar perfecto para contemplar el mundo… cuando no estoy sentado en mi moto.

   El rosal no tiene ojos pero yo se que él no aparta su mirada de mi cantimplora, mientras poco a poco la vacío a su alrededor, dando tiempo a que nada se pierda y el agua empape la escasa tierra que se mantiene unida con sus raíces. Tampoco necesito que me de las gracias. Me basta con saber que se esfuerza por estar ahí, inmóvil, esperando mi llegada.”

(JMPA Pink Panzer Yorch in love)

KUKLA (Muñeca)

   “¿Quien era el creador del amor? No sabes nada de esa sensación mientras eres demasiado joven.
No se puede comprender el por qué todo el mundo necesita que el amor les llegue en abundancia. 
¿Y si  el mañana nos trae la tristeza o la guerra se desata?

   Pero, ¿por qué se siente como si apenas pudieras respirar?.. ¿Por qué nos desgarra por dentroTodos estos pensamientos en tu cabeza son como flechas envenenadas, son los mensajes que no has enviado...”

(Extracto de la canción К.У.К.Л.А (muñeca) del grupo ruso  Дискотека Авария)

(Traducción y adaptación al castellano by Pink Panzer Yorch)

*Texto original —> “И кто любовь эту выдума? Ты не знаешь о ней, пока ты мал.
Ты не знаешь, зачем она так нужна, а вдруг завтра горе или война?
Почему же так тяжело дышать, почему так рвётся твоя душа?
Словно стрелы отравленные мысли – твои неотправленные письма.”

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Recuerda, la libertad es una flor que necesita ser regada en abundancia. Intenta que tus mensajes salgan de tus ojos, tus labios, tus manos… y seguro que alguien los recibirá.

(JMPA Pink Panzer Korps)

El infierno blanco… Time to die.

   Aviso. Nombres y situaciones pueden no coincidir con mi realidad. Cualquier coincidencia es fruto de la desquiciada memoria del autor y/o de la simple casualidad dentro de esta historia.

— Pink Panzer presenta… “El infierno Blanco, Time to die”. —

-. ¡No seas pelmazo, Günter! Que no está el horno para bollos… hazme el favor y ¡Mea en la botella de una puta vez!.

Que noooo, que no puedo, de verdad, ¡¡¡me da mucha vergüenzaaaa, que no me saleee…!!!

-. ¡¡Günter, por San Patrás bendito, que ya no somos unos críos y nos lo hemos visto todo en las duchas del Spa!!. Mira, hacemos una cosa; paro el coche, pongo un poco de música con mi teléfono, te concentras y ¡¡¡MEAS EN LA BOTELLA, ES UNA ORDEN!!!

– Hacemos otra cosa, Pink; Tú paras el coche, salgo un momentito y meo tranquilamente, sin presiones, ¿Ok?

   En algún lugar perdido del noreste de Europa, un vehículo todo Bering7tout terrainterreno con dos españoles a bordo, va camino de la base dormitorio muy cerca ya de las diez de la noche. Fuera del todo terreno no había nada especial a lo que no nos hubiéramos enfrentado en otras ocasiones. Un crudo día de invierno con una temperatura de 25º grados bajo cero y una moderada ventisca de unos 30 kms/h con rachas fuertes de 40 kms/h.

   Circulábamos lentos pero estábamos tranquilos. Depósito de combustible a tres cuartos de capacidad, enlace radio con la base funcionando y el GPS visualizando la señal de los satélites erráticamente, pero dando la posición, que era lo primordial. El parte meteorológico nos dice que la ventisca permanecerá estable, y lo más importante, seguirá nevando pero levemente.

   En estas situaciones, la experiencia cobra más valor que los simples conocimientos académicos. Habitualmente, yo llevaba en el coche las botellas vacías del agua de las comidas. No es lo normal pero en “determinadas ocasiones”, lo más cómodo y racional es orinar dentro del coche en una de esas botellas. ¡Meas, cierras con el tapón y listo, se acabó el problema!. Bering7

   El padre de Günter, alemán de nacimiento, se quedó a vivir en Tenerife, prendado de un “bellezón” canario de veintidós años. De semejante combinación salió un rubio de un metro noventa de estatura y más cabezón que una mula militar. Al final, la vejiga de mi compañero superó el tamaño de su cerebro y tomó el control de la situación como si de un personaje de The Walking Dead se tratase.

   Tengo que resaltar que, con -25 grados y un viento con rachas puntuales superando los 40 kms/h la sensación térmica se acerca peligrosamente a los -40/-45 grados. Con esa temperatura, la piel humana sin protección se congela en minutos, o en pocos segundos, dependiendo de otros factores, como la humedad. Salir del todo terreno era un atrevimiento pero Günter tenía que mear fuera, y no se podía razonar con él.

   Dentro del coche se soltó la cremallera del pantalón térmico, se puso el gorro polar, la capucha del chaquetón y un poco de crema protectora en la cara. Le di la vuelta al coche para orientarlo de forma que la ventisca no entrara por su puerta al abrirla y le dije de forma clara, escueta y concisa:

-. Ok. Sales. Te pones donde yo te vea, en la zona iluminada por el coche, meas y regresas como un rayo.

– Vale, vale, no te preocupes… de verdad, Pink, ni que fuera la primera vez…!!!

   Nada más salir, la fuerza de la ventisca le arrancó la capucha al muy lechón, por no ajustar los velcros del cuello, pero reaccionó rápido, solucionando la papeleta a pesar de llevar los guantes puestos.ECONOCHRIST - 1994

   Las luces iluminan a mi amigo en la cuneta que, después de pelearse unos largos segundos con el conjunto bragueta calzoncillo, me muestra la clásica nubecilla que forma el agua caliente cuando se congela al instante. Después de varios “nube-chorritos” más, veo lo que pensaba que no podía estar sucediendo. ¡¡No, no, noooo..!! Günter, que era un chico muy limpio, estaba sacudiendo alegremente su aparato arriba, abajo, izquierdas y derechas varias… ¡¡como si fuera un obispo bendiciendo palmas en el día de ramos!!.

   Le di cortes de luces y lo saqué de su “embobamiento” con repetidos toques de claxon.

-. ¿Pero que coño te dije? Serás bruto…!!! ¿a que esperabas? ¿a que un pingüino te trajera una toallita?

– Vale, vale, vale… tampoco ha sido para tanto. Venga Pink, ya está. Ya podemos seguir…

Mujer craneo regazo   A los pocos kilómetros empiezo a notar que Günter se mueve en el asiento y se le nota visiblemente incómodo. Hablo con él y me comenta una cierta picazón en su “aparato”. En cuanto él mencionó el picor, yo ya sabía que la habíamos cagado y tocaba ponerse serios. Paré el coche en mitad del camino y le dije muy enfadado:

-. No admito discusiones. ¡Saca ahora mismo la “chorra” que quiero ver como está.!

   Günter, con los ojos como platos no dijo ni “mu”. En el fondo sabía que había metido la pata hasta la ingle y entre algunos “uyuyuis y ays” de dolor, asomó su herramienta por la bragueta. Con el flexo de leer los planos, enfoque hacia la zona y ya vimos un prepucio a punto de gritarme, ¡auxilio, sálvame!. Con un color rojo irritado tirando gradualmente a un violeta /azul oscuro en el extremo, el futuro no pintaba nada bien para aquel pobre pellejo. Al momento cogí la radio…

-. Bering-7 a Base. 7.0 OK. 7.1 Herido leve con signos de congelación. Cambiamos ruta hacia Hospital Campaña…

   Con el conocimiento y permiso de nuestra base, cojo el plano y el TresGPS y trazo la ruta más corta, aprovechando algunos caminos ya conocidos para acortar tiempos y llegar cuanto antes a la carretera general que nos llevaría al hospital.

   Nos costó más de una hora apartando barro y nieve hasta que vimos las primeras luces de los coches circulando por la carretera. Una vez que accedimos a esta vía y ya circulando mucho más rápido, en apenas quince minutos nos plantamos ante la puerta del Hospital de Campaña. Una mezcla de hospital real y grandes tiendas militares adosadas a la estructura del edificio. Aquella era la tercera vez que lo visitaba y conocía muy bien a donde ir.

   La teniente Hanndorf (Erika para los amigos), una joven doctora y alemana de pura cepa, era novata en el hospital y ya se sabe lo que les ocurre a los novatos con la guardias. Así pues, no me resultó extrañó encontrarla otra vez, camino de las doce de la noche al mando del equipo de urgencias. Como ya sabían que llegábamos y también el motivo de la urgencia, solo nos quedaba explicar “donde” estaba la congelación. Para evitarle el lógico cachondeo que se iba a formar, aproveché la confianza que me daba el haber compartido más de un café con la Doctora Erika y le solté al oído en un chapurreado alemán… “im penis ist”.

   La teniente Hanndorf reaccionó de la mejor manera imaginable. Con perfecta cara de póker, hizo pasar solo a Günter a la sala de curas y despidió a los sanitarios en un buen inglés, diciendo que ya les llamaría en caso necesario.

   Después de ayudar a mi compañero a quitarse la ropa , me retiré a la salita de espera, separada simplemente por una puerta verde de dos hojas. Al parecer, después de la oportuna evaluación de daños, tocaba aplicar unos apósitos especiales para quemaduras… y ahí empezó el desastre.

¡¡¡Nein, nein, neeeeeeein…!!! Los gritos de la teniente me hicieron saltar de la silla.

¡¡¡ Setzen Sie Ihren Arsch auf dem Bodem, schon !!! Entré abriendo de golpe las puertas de la sala de curas, y esto fue lo segundo que le escuché a la muy cabreada teniente, que traducido al español viene a ser un imperativo “¡¡¡pon tu culo en el suelo, ya…!!!

   El aparato de Günter bien podría pasar por el cuello de un diplodocus en Parque Jurásico. Yo lo vi en reposo en los baños turcos del Spa pero no es lo mismo… Allí estaba él, sentado en el suelo con todo al aire y con una más que apreciable erección… de tamaño digamos sin exagerar, descomunal.

   Cuando te ves envuelto en una situación de tensión o estrés, lo más natural es que tu idioma nativo salga a relucir. A mí me ha pasado y Erika, era evidente, estaba notablemente alterada…

Gott, Ihr seid ein verwöhnter, mit dem Gehim eines Esels… Dijo la teniente mientras el frío del suelo en el culo de mi amigo le hacía bajar la hinchazón… “!!!Dios, es un mocoso con el cerebro de un burro…!!!” y no pude mas que darle toda la razón a la teniente, mientras para mis adentros pensaba en broma que de burro tenía algún atributo más a parte del cerebro.

   mi-primera-ereccionLa erección de Günter, ya pasó a tener repercusión (léase cachondeo) “global” en el Hospital y campamentos limítrofes. Semejante estiramiento del pobre pellejo, le causó tales daños que se hizo aconsejable, por prescripción facultativa, pasarlo a quirófano y hacerle una circuncisión “de campaña” convenientemente sedado, of course, no fuera que se pusiera firmes otra vez.

-. Pink, no lo pude evitar. Te lo juro, vaya cagada, lo siento mucho compañero… Cuando sentí sus manitas haciéndome las curas, algo se disparó dentro de mí y perdí el control…!!! Me confesaba Günter, ya operado, en la tranquilidad de su habitación del hospital.

   Günter ya no volvió conmigo. Del hospital lo mandaron directamente al calorcito de su casa, eso sí, después de pasar juntos prácticamente las 24 horas del día, siete días a la semana durante cinco meses en aquel infierno blanco.

   Eché de menos sus clases de alemán, su paciencia conmigo en sus clases de alemán, las risas en el coche conmigo intentando hablar alemán…Cruz mikko_luntiala 15326045430

   A mí aún me quedaba un mes comiendo barro y nieve y me asignaron otro compañero. Te adaptas. Cuesta mucho, pero las risas siempre vuelven.

   ¿Alguien a visto a un español hablar alemán con un perfecto “asento” canario/chicharrero? Pues yo sí…  y también he visto atacar naves en llamas más allá de Orión, he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de las puertas de Tannhäuser… All those moments will be lost in time, like tears in rain. Time to die. 

(JMPA Pink Panzer Yorch).

(La última cita, es obvio que no es mía, extraída de la excepcional película de Riddley Scott, Blade Runner)

Dedicado a todos los que mueren lejos de su hogar, entre un mar de críticas desinformadas y la dolorosa incomprensión de una parte de su propio pueblo.

Quizás te conocía demasiado… Simplemente loco.

No fue porque no te conocía lo suficiente,
simplemente te conocía demasiado
¿Quiere decir eso que estoy loco?
Posiblemente…       
          …igual que tú.
 

Las locuras que más se lamentan en la vida de un hombre, son las que no se cometieron cuando se tuvo la oportunidad.

Helen Rowland (1875-1950) Periodista y humorista estadounidense.

2ª Compañía de Zapadores… No falta nadie.

   En mis lejanos tiempos de milicias en la 2ª Compañía de Zapadores del BING XV, uno de mis soldados se trajo un loro “cola de vinagre” al que pronto adoptamos… o adopté de forma más personal, fruto de mi apego desde niño por los animales.
   Aquel loro tenía su propio y particular “libro de instrucciones”. Su relación con los humanos no debió de ser muy agradable porque, simplemente con acercarte a pocos metros de la jaula provocaba en el pobre bicho, un arranque de gritos nada tranquilizador.
   Rápidamente nos dimos cuenta que el puesto de “cuartelero” era el ideal para nuestro loro.
    Estratégicamente colocada la jaula a la entrada de la compañía, el loro quedó reconvertido en infalible alarma con plumas y nos avisaba puntual y certeramente de cualquier visita y/o aproximación a nuestro territorio… Agua y pipas, el prisionero salía a tomar el sol todos los días… como un prisionero cualquiera.
   El loro, poco a poco se convirtió en el “santo y seña” de “la segunda” de Zapadores”, en parte por mi empeño en que el simpático emplumado de rojo-vinagre nos acompañara allá a donde fuéramos, siempre que nuestros traslados provocaban el cierre de la compañía. El “muchacho” nunca faltó en nuestras maniobras y salidas al campo, eso sí, cuando la complicada organización de los transportes nos permitía acoplar su jaula en un camión o un Land Rover.
   Todas las mañanas, durante varios meses, dedicaba unos minutos a charlar con él. Cuando llegó, era imposible tocarle o conseguir que cogiera algo de la mano. Cualquier intento de aproximación solo conseguía poner al bicho “al borde de un ataque de nervios”… pero todos los días veía al mismo militar barbudo con algo diferente en la mano. Una avellana, una almendra, dátiles, tacos de jamón serano… y queridos lectores, por la boca muere el “loropéz”. Con amplias dosis de paciencia mostradas por las dos partes contratantes, fue el jamón serrano (no podía ser de otra manera) el que me entregó las llaves de su jaula y las de su corazón.
  “Cola vinagre”, increíblemente inteligente y tenaz, empezó a coger la comida de mi mano, a dejarse tocar las patas, el lomo… El asunto de meter la mano en la jaula no era algo banal. “Cola vinagre” tenía un tamaño “respetable” y conviene advertir que si su potente pico enganchara, digamos un dedo despistado-confiado (y alguno de esos ya hubo…), eso suponía una dolorosa experiencia para el dueño del dedo, si conseguía sacarlo entero.

   Cola vinagre, tras un primer movimiento de compra-venta de su soldado/propietario, pasó por varias manos hasta que, finalmente se marchó del cuartel con su nuevo dueño. Durante aquel tiempo en el que convivimos, aprendió a confiar de nuevo en algunos humanos… que no es poco. Le eché de menos. Aún hoy en día, muchos años después de mi especial época al servicio de la gloriosa 2ª Compañía de Zapadores, cuando corto taquitos de jamón, me viene Cola Vinagre a la memoria.
   Un buen soldado, excelente persona y casi mejor dibujante, inmortalizó aquel espíritu que reinaba en aquellos días. Camaradería, buen ambiente de trabajo y un toque de “distinción excéntrica” que convertía a los de “la segunda” en los más envidiados de todo el cuartel.

¡¡¡Atención… firrrrr___messs!!!! La compañía esta formada, no falta nadie.
 (JMPA Pink Panzer)