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Entre la nada… Tiempo de solitud.

Lo único que se necesita para que el mal prospere, es que las buenas personas no hagan nada… y el mal, ávido de almas esclavas, se crece entre la nada.

(Uniendo una idea de Edmund Burke y… Pink Panzer Korps)

Enfermo de amor.

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© Pink Panzer Korps

   En una lejana ocasión, siendo alumno de cierta academia militar, una carta llegó para congelar de golpe el presente y futuro de uno de mis más cercanos compañeros de pelotón.

   Perdidos en las alturas de los Pirineos y en la cuarta noche de maniobras, Roger, mi amigo y compañero de tienda de campaña, no regresó a dormir. Horas antes ya sabía que algo no iba nada bien. Esa misma tarde, los encargados de la estafeta repartieron el correo y él fue uno de los pocos “afortunados” que recibió el habitual sobre blanco lleno de sellos y matasellos con su nombre escrito a mano. Aún siento nostalgia por aquella forma tan bella de comunicarnos y es algo que sigo practicando en ocasiones especiales.

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© Pink Panzer Korps

   A Roger ya no lo vi en la cena. Extrañado y preocupado, me quedé por fuera de la tienda esperándole, mientras el frío empezaba a congelarme los pies dentro de mis buenas botas de Infantería de Marina.
Mentir, un verbo que no se conjuga nada bien dentro del ejército. Mentimos en el recuento de retreta, peor aún, en una arriesgada cadena de favores, dos compañeros me cubrieron en el engaño y salí del campamento a cara o cruz, con la sola intuición de haber pasado una parte de nuestro pequeño tiempo de descanso al borde mismo de dos atardeceres, fotografiando juntos un pequeño lago alimentado por el deshielo de la nieve que se acumulaba en la cara norte de la montaña. Una hora antes de la media noche me puse en marcha hacia el lago pero, lo que a la luz del día no era más que un paseo de media hora, por la noche y bajo la tenue luz de una luna aún creciente, el camino me llevo algo más de una hora. Parte del tiempo lo invertí en dejar marcas en puntos complicados para poder regresar sin equivocarme entre sendas y pedregales… ya saben ese bonito refrán que sentencia que para un gato, todas las noches son pardas… o algo así.

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© Pink Panzer Korps.

   Por fortuna para los cuatro implicados en aquella nocturna locura, Roger estaba allí y no le culpo. Si algún lugar merecía ser el altar para sus lágrimas, aquella maldita roca en el culo del mundo era una seria candidata al puesto de honor. Desde aquel mirador natural podíamos ver el lago, como una inmensa hoja de acero reflejando la cortante luz de la luna, un hipnotizante espectáculo que calmaría a cualquier corazón herido. Sí, sin duda aquel era el mejor altar disponible en cientos de kilómetros a la redonda.

   No hubo palabras. Me acerqué rompiendo el silencio que nos rodeaba tropezando con mis botas en el pedregal que dormía bajo mis pies. Él rebuscó al instante en el bolsillo izquierdo de su pantalón y me entregó un papel de carta fuertemente arrugado. Allí mismo, con mis dieciocho años y él con veinte, una lluvia de realidad nos golpearía a los dos llorando por una novia que se quedaba con cinco años de vida comprimida en un sobre.

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   De acuerdo, nada es para siempre y el amor fue un trozo de hielo entre sus cuatro manos. Frío y escurridizo en la distancia, alguien se olvidó de la lealtad que su pareja se merecía después de acompañarse durante más de un lustro. El caso es que solo quedaba un jodido y miserable mes y medio, cuarenta y cinco días para terminar nuestro primer año de academia pero su novia decidió zanjar la relación con una Epístola a los Romanos...

   Ayudado por la vacilante llama de mi Zippo, conseguí leer aquella docena de líneas de pulcra, cursiva y casi perfecta caligrafía. Doce, solo doce renglones bien alineados para decirle a mi amigo que… ya no le quería, que la distancia lo enfriaba todo, que el ejército no era el futuro que ella deseaba… y un escueto y quirúrgico “lo siento” tallado en tinta de hielo negro como única despedida al final de la carta.

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© Pink Panzer Korps.

   No voy a engañar a nadie. A mis dieciocho años yo no era ningún experto psicólogo capaz de reconducir aquella situación. Yo escribía poesías desde los diez años. En aquellos momentos tenía decenas de libretas llenas de versos hablando del amor, del desamor, de mil cosas que en aquella condenada noche no me servían para nada. Recurrí al más crudo y básico de los chantajes. Ya habría tiempo más adelante para la poesía …

– Roger, amigo, no te quiero agobiar más de lo que ya estás pero nos estamos jugando la expulsión de la academia, tú, yo, Paco (nuestro jefe de pelotón que mintió “sin novedad” en el recuento nocturno) y el cabo de la patrulla de guardia al que le deberé favores hasta el final del curso. Lo de tu novia ahora mismo no se puede arreglar pero no dejes que todo nuestro esfuerzo de este año se vaya a la mierda. Somos cuatro compañeros que tendremos muchos problemas si nos descubren… Venga, Roger, vámonos al campamento y hablemos en la tienda, hasta el amanecer si eso es lo que necesitas, o me callaré como una piedra si lo que quieres es silencio, pero, hazme caso esta vez y regresa conmigo o nos vamos a cubrir de mierda hasta las cejas…

Pink, -me dijo Roger arrancando a llorar- ¿Cuando escribes tus poesías, deja de dolerte el corazón?

   Roger lloraba, casi balbuceaba con cada sílaba pronunciada y aquella voz quebrantada me llegaba como un puñal adueñándose de mi estómago. Su pregunta guardaba muchas más vivencias compartidas de las que sus pocas palabras dejaban intuir. Roger y Pink llegaron aquella noche agotados a su tienda. Rozando ya con nuestras cabezas el frío del amanecer, aún tuve tiempo de coger mi libreta y mi inseparable Franbel Nº4 para escribir todo lo que aquella larga noche se merecía no terminar entre la nada.
¿Cuando escribes tus poesías, deja de dolerte el corazón? Me duele si no escribo lo que ahora mismo me haces sentir… escribo para no ser ese papel en blanco que no encuentra su historia, escribo para no olvidar ni ser parte del olvido.

-Enfermo de amor-

El amor, de pasión entreverado
en el andén miraba extrañado
fugaz, nuestro vagón desenfrenado
enfermo de tiempo, de horas saturado.

Corazón en soledad abandonado
ya no siente, en dolor cicatrizado
se muere sin olvidar el pasado
esperando el cáliz de su abrazo.

Dos de dos, ayer un río agotado
y hoy, dos de dos, eres luz y luna
en roca y abismo trasformado.

(JMPA Pink Panzer Korps 1981 recordando a dos de dos)

Pink Pearl eraser.jpg    Aclaración de PinkPanzerYorch: A pesar de ser la intérprete femenina del vídeo (Lara Fabian) la que llevó a esta canción a lo más alto con su inolvidable versión, en mi traducción y por respeto al texto original, el que narra la historia es un hombre. Primero porque fue un hombre (Serge Lama) el principal escritor de la historia (su propia vivencia personal) y primer interprete de la misma. En segundo lugar, porque fue en su voz cuando la escuché por primera vez a mis trece o catorce años, en un alucinante disco en francés que mi hermana mayor usaba para sus clases… y en tercer lugar y como me viene sucediendo desde el principio de mis tiempos, aquella noche en Los Pirineos, mi cerebro unió piezas, ató cabos y la canción regresó a mi memoria para intentar ayudarme a comprender a un corazón terriblemente enfermo de amor. Aquella noche murió un amor, nació una poesía y se forjó una indestructible amistad, aún viva en su ausencia.

“Je suis Malade”
Letra de “Je suis Malade” Traducción libre “poetizada” by Pink Panzer Yorch –

“He dejado de soñar, he dejado de fumar, ya ni siquiera tengo un pasado.
Soy feo sin ti, estoy sucio sin ti, como un huérfano desamparado.
Ya no tengo ganas de vivir mi vida, mi vida se detiene cuando tú te vas.

Ya no tengo más vida, e incluso mi cama es como una estación de tren cuando tú te vas.
Estoy enfermo, completamente enfermo, como cuando mi madre solía salir por la noche y me dejaba solo con mi desesperación.
Estoy enfermo, completamente enfermo, no se sabe cuándo llegas, no se sabe a dónde te vas… y van a ser dos años ya, que todo poco te importa.

Como a una roca, como a un pecado, estoy pegado a ti.
Estoy cansado, estoy agotado de fingir felicidad cuando están ahí.
Bebo todas las noches, y todos los whisky para mí tienen el mismo sabor, y todos los barcos llevan tu bandera, no sé a dónde más ir, en todas partes tú estás.
Estoy enfermo, completamente enfermo, derramo mi sangre sobre tu cuerpo y soy como un ave muerta cuando tú duermes.

Estoy enfermo, completamente enfermo, me has privado de mis cantos, has vaciado todas mis palabras, sin embargo yo tenía talento antes de conocerte.
Este amor me está matando, si esto continúa, moriré solo, sin compañía, cerca de mi radio como un niño idiota escuchando mi propia voz que cantará:
Estoy enfermo, completamente enfermo, como cuando mi madre solía salir por la noche y me dejaba solo con mi desesperación.
Estoy enfermo, eso es, estoy enfermo, me has privado de mis cantos, has vaciado todas mis palabras, y tengo el corazón completamente enfermo rodeado de barricadas… te oigo… estoy enfermo…”

«El amigo se ha de poseer en el corazón y el corazón nunca está ausente».

(Cartas de Séneca a Lucilio, Carta XXXIX)

Nota de Pink, palabra de Panzer: La palabra “Solitud” en el diccionario de la RAE.

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El masajista fiel… La decisión de Sophie, 2ª parte.

“El amor es para el niño lo que el sol para las flores; no le basta el pan: necesita caricias para ser bueno y fuerte”

(Concepción Arenal)

Pink Panzer in Korps… Para entender la Historia de Sophie (aquí la Primera parte).

   Piero era, o más bien sigue siendo, un italiano. En cierta época de su vida, tuvo la suerte de aterrizar en una de estas islas, tan cálidas como acogedoras. Siete bellas, fieras, y volcánicas islas con tal sobredosis de turismo llegando a sus costas que, resulta de lo más normal ver como numerosos visitantes, se quedan prendados de Canarias y deciden quedarse a vivir, algunos de ellos para siempre. Piero se quedó prendado, si, pero no de las tierras isleñas, que se la traían muy al pairo.Mujer sobre luna

   Piero, Pedro, Petrus, piedra, firme como una roca… El que se inventó los significados de los nombres no acertó ni una con este italiano a medio cocer, digno de venir a nuestra tierra dentro de un bote de plastilina marrón, muy marrón. Y pronto no tuve ninguna duda de que este hombre tan marrón, era el origen de todos aquellos nudos y toda aquella tensión acumulada en la musculatura de Sophie, y también en su alma.

   Si, es verdad. Palabra por palabra lo recuerdo todo… “Sophie, ahora debes de ayudarme a seguir. Soy tu masajista y debo saber donde están los límites, tus límites, para que no te sientas violenta conmigo…” Estúpidamente, sentí asombro y sorpresa cuando él me habló de respeto. Respetar mi cuerpo, mi intimidad, para no hacerme sentir violenta… pero, maldita sea, mi mente me trajo de golpe la imagen del traidor de Piero y su odiosa carta de despedida. Creo que  allí mismo tomé la decisión más importante de mi vida.

   Masajear glúteos, si, masajear glúteos, no… Yo pensaba que Sophie, apoyándose ligeramente sobre sus codos, estaría en ese momento deshojando la virtual margarita de su trasero, pero una vez más, en lugar de contestar a mi pregunta, ella me sorprendió con una avalancha de brutal sinceridad, inundando aquel momento con su sola presencia. Era el alma de Sophie, absolutamente desbocada.

   Yorch… Hace algo más de un año que ningún hombre me ha tocado. A nadie le he permitido nada más allá del saludo o estrechar mi mano, ni siquiera un simple beso en la mejilla. Yo sé que Greta te cuenta cosas y por eso aún me avergüenzo más de mi misma. Me avergüenza hasta dolerme en lo más hondo el haberme dejado manosear y llenarme de babas, noche tras noche durante los peores tres años de mi vida. Sentía vergüenza de mi misma, por la forma en que me dejé tratar y lo sucia que a veces me sentía. Y rozando lo absurdo e incomprensible, incluso me sentí mal y culpable cuando Piero me dejó… ¡¡Joder..!! ¡perdóname…! vaya clienta que te ha tocado hoy, ¿verdad? Tienes todo mi permiso, de verdad, no me siento violenta en tus manos. Te confieso que es una liberación para mí volver a Massage Toalla aceitesconfiar, relajarme y por primera vez en mucho tiempo, sentirme en calma, Yorch, y ahora mismo me siento bien, no quiero poner límites a nada.

    Sophie se fue incorporando lentamente hasta quedarse sentada en la camilla frente a mí, arrugando con su brazo izquierdo la sabana que cubría sus piernas y apretándola sobre su pecho. Greta me había contado algunos capítulos sueltos sobre la relación de Sophie con Piero, su exnovio, pero lo que ahora estaba escuchando era algo mucho mas personal. Su voz llegó a entrecortarse cuando elevó la mirada y se cruzó con la mía:

   – Perdóname, vaya clienta que te ha tocado hoy…-  me dijo, con sus labios temblando y los ojos a punto de reventar en lágrimas. Tuve que hacer verdaderos esfuerzos para no romper a llorar con ella, por controlar mi empatía y evitar darle el abrazo que un amigo le daría allí mismo… pero, no lo hice, era mi clienta y ella me demostró que aún era más fuerte de lo que yo pensaba.

   – Me siento en calma, Yorch, y ahora mismo no quiero poner límites a nada –  Y sus manos dejaron caer suavemente la sábana al suelo, mientras volvía a tumbarse boca abajo e intentaba con su pelo, ocultar las lágrimas que ya no pudo contener.

    En aquel momento lo tuve absolutamente claro. Fue como una revelación. Allí mismo, sentada en la camilla frente a mi fiel masajista, decidí darle un vuelco a mi vida y casi todo lo que necesitaba lo tenía a un paso de aquella acogedora camilla de masaje, con aquellas manos triturando poco después mis glúteos, en una mezcla perfecta de placer y dolor sabiamente controlado y adormecido, mimada entre aquella música de Yiruma y los aromas, aquellos aromas que ya nunca olvidaría… Dos ideas, como dos explosiones acudieron a mi cabeza cuando sentí que mis muslos ya pertenecían a sus manos…

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   Del calentador de toallas, cogí una rápidamente para cubrir la espalda de Sophie, que estaba empezando a dar muestras de quedarse fría. No recuerdo ninguna ocasión en la que mi mente estuviera tan ocupada con pensamientos ajenos al masaje. Ni siquiera los espléndidos glúteos de Sophie conseguían hacerme olvidar la profunda pena que vi en sus ojos, apenas quince minutos antes. Y estaba visto que aún quedaban sorpresas que pasar por delante de aquella camilla.

   Cuando estaba ya trabajando profundamente en sus isquiotibiales y gemelos, ella me da un avance de lo que estaba bullendo en su cabeza…

    – Yorch – le dije intentando controlar el timbre de mi voz que se me estremecía entre placenteros calambrazos… – Cuando termines con mi masaje, ¿podríamos tomar juntos una cerveza y hablar de negocios? Tengo una propuesta que hacerte.- Creo que fue la única vez que escuché a Yorch vacilar en una de sus contestaciones. Mientras ajustaba mis tobillos como un relojero suizo, su voz temblaba cuando, quizás por lo imprevisto de mi proposición, él me contestaba:

  – Claro, claro, Sophie, no tengo inconveniente. No he aceptado ninguna cita después de la tuya, así que, puedo dedicarte todo el tiempo que necesites-. Me contestó solícito, mientras daba por terminada la primera parte de mi masaje, cubriendo mis pies con una pequeña toalla. Tengo que reconocer que me encontraba en una nube. Sobre aquella camilla había dejado atrás un pesado vagón de tren cargado de malas experiencias y sin embargo, ahora solo tenía tiempo para pensar en un objetivo. Encaminar mi futuro por aquella vía tan clara que se abría ante mí.

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   Estaba cubriendo los pies de Sophie con una toalla caliente cuando, con una vitalidad hasta ese momento desconocida, me dice girando la cabeza hacia mí… – Ahora me toca “media vuelta” ¿verdad?

   – Claro, en un minuto empezamos – Le contesté agradablemente sorprendido.

    – Ya sé que seguramente no está bien lo que te voy a pedir pero, ¿podrías acercarme el móvil que tengo en el bolso?

   Bueno, bueno, aquella sesión de masaje, definitivamente iba a ser inolvidable y por muchos motivos. Tal y como iban los acontecimientos, acepté su ruego al asegurarme que solo sería un momento, pero que para ella era muy importante avisar sin demora a una persona.

   Al mismo tiempo que le acercaba el móvil, ella se dio la vuelta, completamente desnuda y sin el menor rastro de pudor o preocupaciones con las que minutos antes se martirizaba. Tecleaba muy rápido con sus dos manos sobre aquella carísima manzana mordida, mientras yo la cubría con una sábana, desde el ombligo hacia los pies.

   – ¿Y puedo saber quien es el destinatario de tan urgente mensaje? Le pregunté al tiempo que empezaba a repartir un poco de crema y aceite por su cuello, hombros y clavículas, intentando no mover aquellos brazos que sostenían inquietos el móvil, levitando sobre su pecho. Con una intensa y traviesa sonrisa, giró hacia mí la pantalla y pude ver una sesión abierta con un Chat Secreto en Telegram con nuestra amiga “Greta” como destinataria y que empezaba por un revelador “Querida Greta. Un horrible día en el que yo no dejaba de llorar, lo dejaste todo para venir a mi casa a consolarme…” Y volvió a girar el teléfono para seguir escribiendo mientras me decía – Greta es muy especial, ¿verdad, Yorch?-PinkPanzerKorpsinOns

   Terminé el masaje en aquella noche, sin preocuparme de barreras ni límites, dejando libres a mis manos para despertar sensaciones nuevas y reconfortantes  en aquel cuerpo casi de fantasía. Rozando ya las nueve y media de la noche, el timbre de la puerta sonaba por segunda vez en aquella tarde convertida en noche blanca. Era Greta, quien si no. Al entrar, me dio el mismo beso en la comisura de los labios que acostumbraba a darme, pero lo alargó unos segundos más para susurrarme al oído – Tú me salvaste un día, y nunca te lo dije; Gracias Yorch, eres un cielo… ¿puedo ver a Shopie?-    Con otra pregunta más sin contestar en mi cabeza, acompañé a Greta hasta la sala de masajes donde aún estaba Sophie, esperándola con una de mis batas blancas como única vestimenta. Los abrazos siempre buscan su momento y el momento elegido era precisamente aquel. No existe nada semejante a la energía que se libera cuando dos amigas se abrazan como ellas lo hacían. Y yo estaba allí como privilegiado espectador de aquel maravilloso encuentro, en mi casa. Lo mejor de todo, compartiendo frente al mar unas refrescantes cervezas “Estrella Galicia”, aún estaba por llegar…

Próximamente, El Mensaje de Sophie a Greta… Tercera y última parte de su historia, By Pink Panzer in Korps.

El masajista fiel… La decisión de Sophie.

   Massage Toalla aceitesSu amiga Greta se lo había recomendado en incontables ocasiones pero Sophie, una experta creadora de campañas publicitarias, también era una especialista en pergeñar todo tipo de escusas creíbles e increíbles, para evitar enfrentarse a sus miedos y algunos retos aún sin alcanzar. No era el mejor momento vital para Sophie. Saliendo adelante sola, después de que su pareja la abandonara con una simple carta de despedida, confiar en otro hombre no figuraba en su lista de sus prioridades.

   Greta es una deportista de élite. Muchas, muchas horas, en interminables días de entrenamientos en solitario remando a bordo de su K1, la han convertido en una fiel clienta de mis manos. El masaje en el deporte es como afinar un buen piano. La tensión justa, ni mas ni menos, en todas y cada una de sus cuerdas transformarán en sublimes las notas más modestas. Greta era en aquellos días y aún sigue siendo, una perfecta sinfonía de músculos persiguiendo la gloria y aceptando, cuando llega, también la derrota.

   Allí estaba yo, segundos después de pulsar el timbre de su puerta, acordándome de Greta, a punto de salir disparada, escaleras abajo, leyendo como una tonta hasta siete veces seguidas el letrero de la puerta, “Pink Panzer Korps. Masajista Deportivo”… Y de pronto, sin el sonido delator de sus pasos, la puerta de su galaxia se abrió ante mi nave espacial, flotando en el descansillo sin luz, sin palabras, casi tartamudeando torpemente mi nombre, con la mirada clavada en sus pies descalzos…


Greta me había llamado la semana pasada para reservar una buena hora para su amiga. Ayer mismo, el Telegram de Greta atronaba mi teléfono con sus mensajes. Me aseguró que aunque tuviera que llevarla a rastras, se ocuparía personalmente de que Sophie acudiera a la cita. Cualquiera que viera los brazos y espalda de Greta, no tendrían dudas de su compromiso.

   Pink Panzer manus bnFaltaban unos minutos para las siete de la tarde cuando, de forma muy breve, casi como un quejido, el timbre de mi puerta anunció su tímida presencia. Me gusta la gente puntual y para mi, eso ya es un buen comienzo. Abrí la puerta y allí estaba Sophie, como una joven estudiante de bachillerato, a punto de hacer novillos en su clase de latín. Tras unos instantes de desconcierto, las presentaciones rompieron el suficiente hielo para que nuestros pies no resbalaran por el pasillo, camino de la sala de masaje. Los primeros veinte minutos los dedicamos a charlar plácidamente sobre su salud, dolencias, costumbres, hábitos en el trabajo… Conocer a tu cliente es tan importante como tu propia habilidad y técnica para el masaje. Sophie se fue relajando, ganando confianza en si misma y algo menos en su masajista. Tras un par de consejos básicos, la dejé a solas, para que se preparara para la sesión que, por razones obvias, se hace con la menor cantidad de ropa puesta. Esta fue su primera gran decisión del día…

   Cuando conseguí levantar la mirada, él ya me estaba cogiendo suavemente mi mano derecha. “Buenas tardes, soy George, tu masajista”. Creo que ya intuía que yo estaba a punto de echar a correr. Si no fuera por su mano sujetando la mía, ya estaría volando escaleras abajo, con el corazón en la garganta. Su voz me sonó excesivamente bien. Lo achaco a la excelente acústica del descansillo, muy perecida a la de mi ducha, en mis domésticas sesiones de húmedo Karaoke. El caso es que cuando me quise dar cuenta, estaba tranquilamente sentada frente a él, hablando de mis cosas, mis dolores y a punto de confesarle mis penas más profundas.

   El aroma de aquellos aceites tropicales era sumamente agradable. En la sala, muy amplia pero acogedora, predominaba el blanco en las toallas y sábanas. Un ligero y sorprendente tono rosado se extendía por las paredes, cuadros y en la madera teñida de algunos muebles. El suelo era de madera noble, de amplios listones de roble sobre los que destacaban sus pies descalzos…

     El protocolo con mis clientes siempre es el mismo, aunque en el caso de Sophie, siendo su primer masaje, me esforcé en hacerla sentir como en su casa y para eso no hay nada mejor que empezar por su música preferida; ¿Mi elección? Yiruma. (información cortesía de Greta, naturellement…). Desnudarse ante un extraño no es fácil y yo soy el primero en entenderlo. ” Aquí le dejo todo lo que necesita. A la derecha tiene un armario con perchas para su ropa. Yo la espero, no hay prisa. Cuando se sienta cómoda, me avisa y comenzamos…”

   Llegó el momento. Soy un manojo de nervios. Él espera tras la puerta. Se que escucha mi corazón acelerado mano+derecha+David+de+Miguel+%C3%81ngelgolpeando contra el estampado de mi blusa. Me acuerdo otra vez de Greta e imagino mis manos alrededor de su cuello… Reflexiono; Soy una mujer adulta, con una buena profesión, tomo decisiones importantes cada día, mi trabajo se puede ver en revistas y televisión y aquí estoy, con el bolso aún sin colgar en la percha de ese precioso armario rosa pálido…

   Tomo aire y empiezo a desvestirme, con rapidez, para no pensar. En apenas lo que dura un spot en la radio, ya estoy en braguita y sujetador, el conjunto más bonito que tenía, mi favorito y de inmediato me sentí como una completa boba. A donde iba yo, “super-sexy”, como si de una cita de amor se tratase. El tiempo se detiene para mí, con una aromática toalla blanca estrujada contra mi pecho, recordando sola, otra vez sola, incapaz de desnudarme, dudando y pensando que así como estoy, ya es suficiente… Cuando más indecisa estaba, por el hilo musical empezaron a caer, como reconfortantes copos de nieve, las notas claras, inconfundibles, de un piano muy familiar… River Flows in you.!!! No podía creérmelo…!!! Y un río de energía se liberó dentro de mí. El conjunto de Woman Secret voló hacia el armario y mi última y crítica decisión, boca arriba o boca abajo, la tomé de un salto, al mismo tiempo que, desde mis labios escapaba como un disparo, un sonoro “ya estoy lista”…

   Sophie se tomó su tiempo. Yo sabía que lo necesitaba y Yiruma también. Dos discos en el cargadMassage en futuras mamásor de Cd,s me daban la seguridad de haber acertado con el ambiente musical. Si la banda sonora puede arruinar o llevar a la gloria a una buena película, en una sesión de masaje relajante se convierte en una decisión de vital importancia. Reconfortar cuerpo y mente son, al mismo tiempo, el objetivo único e inseparable que existe para un masajista. Quien olvida esta norma, o no es masajista o no merece serlo.   “Ya estoy lista” escuché tras la puerta, con una entonación claramente más fuerte y decidida. Siete pasos mas tarde, mis manos se posaban, como gotas de lluvia sobre su espléndida madurez…

   Desnuda si, pero boca abajo. Mis reservas de valentía no daban para más. Como una niña pequeña, escondida bajo aquella bendita sábana, me sentía protegida, nada malo me podía pasar.

   Solo sé que no lo vi llegar. La puerta se cerró tras él y a pesar de que mis cinco sentidos estaban en alerta máxima, sus manos me sorprendieron sutilmente descubriendo mi espalda, dejando la sábana recogida sobre mis nalgas, o eso creo, pues un relámpago recorrió mil caminos por mi piel, al sentir sus dedos rozarme la nuca.

   Por el hueco de la cómoda camilla, mis ojos solo acertaban a ver su pantalón, de blanco inmaculado, dejando asomar sus tobillos y nuevamente, sus pies desnudos, impecablemente limpios, pedicura perfecta, sin vello que los afease. Tenía claro que, al terminar, le pediría el teléfono de quién cuidaba de sus pies con tanto esmero, si conseguía acordarme, claro.

   Pronto sus manos empezaron a desarmar mis recelos. Mis ojos se cerraban concentrándome en el recorrido de sus dedos. Me olvidé de mis piernas, dejé de cerrarlas como una posesa defendiendo “mi tesoro”. Literalmente dejaron de existir mientras mi espalda era la dueña de aquel universo de sensaciones nuevas.

   Por breves momentos, en medio de aquella tormenta eléctrica, abría los ojos y veía aquellos pies descalzos bailando a mi alrededor y me sentía en paz, una paz que alguien me robó con una carta y de la que no había disfrutado en mucho tiempo. Masaje intenso una vez, caricia a la siguiente. Me costaba distinguirlos pues sus dos manos parecían no seguir el mismo patrón. Ya no quería que se detuviera… Y el piano de Yiruma envolviéndolo todo, era simplemente perfecto.

   Sophie tenía cuarenta y tres años cuando llegó a mi casa. Sumamente tímida de palabra y sinVientre gotas blanco y negro embargo, en cuanto alzaba los ojos, su mirada te cautivaba como un agujero negro atrayendo cualquier luz a su alcance. Amante del deporte como su amiga Greta, mantenía una bellísima y cuidada figura. Como masajista, cientos de cuerpos pasan necesariamente por mis manos y siempre debes de mostrar el máximo respeto por el pudor ante la desnudez de tu cliente. Una prueba de fuego que, en algunos casos, puede significar que tu cliente, no regrese nunca más.

   Cuando entré en la habitación, ella estaba boca abajo, graciosamente enroscada en la sábana que le entregué para que se cubriera. Tan solo asomaban la punta de sus pies por un extremo y por el lado opuesto su abundante cabello rubio claro natural, recogido en una cola de caballo que caía sobre su cara, ocultando su mejilla izquierda. Normalmente, mis masajes empiezan en posición decúbito supino (recostado sobre su espalda) y la segunda parte se dedica a la zona dorsal (espalda), más relajante y adecuada para finalizar un masaje de cuerpo entero. A Sophie no le dije nada. No era el momento de complicarle aún más aquella tarde de julio. Dejé que ella eligiera como empezar su masaje y me adapté a su decisión final. Mas adelante, ya habría tiempo para cambiar.

   Retiré lentamente la sábana, descubriendo su espalda hasta el final de su zona lumbar. Tomé un pocManos espaldao de crema, templándola en mis manos y pude sentir como su espalda se estremecía en nuestro primer contacto. Nuca, cuello, escalenos, trapecios, dorsales, lumbares, hombros, brazos, manos… Dos horas por delante te permiten no dejar nada atrás, ni en manos del azar. Dedicar el tiempo necesario a la mente y al cuerpo de tu cliente es un regalo para los sentidos, de ambos, pues si no trasmites amor, cariño y ternura a través de tus manos, solo serás una máquina. Y tu cliente, necesita personas y no máquinas para tomar sus decisiones

   “Gracias Greta, gracias”. Me lo repetía mentalmente mientras dejaba que mis brazos, levitando completamente en sus manos, fueran suyos por unos minutos. Finalmente, se aplicó con los dedos de mis manos, uno por uno y regresó de nuevo a mi espalda y lumbares por unos minutos más para luego detenerse lentamente, aún con sus cálidas manos sin dejar de tocar mi espalda. Recuerdo sus palabras en aquel crucial momento. “Sophie, ahora debes de ayudarme a seguir. Soy tu masajista y debo saber donde están los límites, tus límites, para que no te sientas violenta conmigo. Los glúteos y otras partes del cuerpo son músculos al fin y al cabo, pero podemos saltarnos ese capítulo e ir directamente con las piernas”.   Si, es verdad, palabra por palabra lo recuerdo todo, pero creo que mi decisión ya estaba tomada, incluso antes de quitarme la ropa.

   Sophie pronto abandonó cualquier atisbo de resistencia. De forma deliberada, alargué aquella primera fase del masaje para darle tiempo a su mente de liberarse de sus cargas, quizás debería decir penas, profundamente marcadas en su voz, cuando la escuchaba en nuestra entrevista.

   Llegó el momento de continuar con mi protocolo de masaje. De forma habitual, los glúteos son para mí un grupo de músculos, nada más. Massage Aceite aroma espaldaEn muchísimos deportes son muy castigados, siendo fuente de diversas molestias, incluso reflejándose su dolor en la espalda. Hace muchos años que dejé de ver culos, para centrarme en ser un buen profesional; Glúteos y punto. Lo mismo ocurre con lesiones o contracturas de abductores, que requieren masajes específicos que incluyen llegar con tus manos a su ingle correspondiente, línea fronteriza con esas tierras de sal y fuego que no se deben traspasar. Lo realmente difícil es convencer a tu cliente de que eres un profesional, y esas fronteras son sagradas para ti.   “Sophie, ahora debes de ayudarme a seguir…”. Mis palabras estaban medidas al milímetro y si eres mujer, tú que ahora me estás leyendo, sabrás muy bien el por qué de mi preocupación. Ella, que hasta ese momento mantenía oculta su cara en el hueco de mi camilla, se giró hacía mí, elevando ligeramente el cuerpo sobre sus brazos. Lo que me dijo me sorprendió como nunca antes me había ocurrido con ninguno de mis clientes. Y no me sorprendió por su decisión, pues se trataba de un simple desenlace a cara o cruz que obviamente yo esperaba. No, y siete veces NO. Sophie era mucho más que la cara o cruz de un cuerpo perfecto. Su mente, acostumbrada al estrés de su exigente trabajo, supo encontrar la solución perfecta, incluso cuando mas indefensa y desnuda se encontraba. No fue su decisión, que de por si ya era la opción que menos me esperaba, al contrario, fueron las palabras que eligió para decírmelo, abrumadoramente inesperadas, sinceras y directas, sin el más leve tartamudeo o vacilación. La decisión de Sophie ya estaba tomada y cambió mi vida, la suya y la de muchas personas más…

∼ (JMPA Pink Panzer Yorch . julio de un año del que no puedo acordarme) ∼

∼∼∼

 Pink Panzer Yorch  Mil gracias a VERÓNICA, por seguir mi blog y ofrecerme con ello la oportunidad de visitar el suyo, y leer su entrada “Cuídese mucho”, dándome la inspiración para este cóctel de vivencias reales mezcladas con este maravilloso océano de Blogs de amigos, a veces tan personales e íntimos, que llegan para quedarse para siempre en mi alma. Gracias por seguirme, a todas y todos.

   Por descontado, cuento con el permiso de sus protagonistas, con nombres casi irreales y que solo ellas sabrán descifrar en esta historia que, por supuesto, les pertenece mucho más que a mí.

   Que un hombre te abandone a través de una mísera carta, empieza a ser demasiado vulgar y merece su castigo… Y hasta aquí puedo contar, por ahora. Tal vez más adelante me anime a terminar esta historia, con vuestra ayuda, la de sus protagonistas, la de mis lectores, este Océano de Bloggers en el que me pierdo muchas horas, de muchas noches, de tantos días.

   Por supuesto, cualquier parecido con mi realidad, será vuestra pura coincidencia. Nombres y lugares se han cambiado, y mi lista de clientes, tan solo es un secreto más, fruto de mi disparatada imaginación.

(JMPA Pink Panzer)

Extraña Honestidad… Una palabra solitaria.

   Los idiomas, en nuestro caótico mundo, son como universos paralelos. Multitud de vidas y obras discurren paralelas a la nuestra sin el más leve contacto. A veces, tan solo necesitamos un mínimo esfuerzo para “tocar” el mensaje que busca su destinatario, viajando en cualquiera de las innumerables formas de comunicación que tenemos los seres humanos.

   Con la música sucede algo extraño. Cuando sus notas envuelven versos en un idioma que desconocemos, la melodía intenta traernos su mensaje, mientras nosotros cerramos la mente a las palabras, que son las que, en verdad, nos cuentan la realidad de su historia… Honestidad, una palabra solitaria en mi universo paralelo.

Un acuerdo para un extraño.

Romperé las cadenas,

de acuerdo,

pero serán las tuyas,

las que te mantienen prisionera

entre dos calles llenas

de amor y desconcierto.

Romperé, las reglas,

de acuerdo

pero serán las tuyas,

tus reglas

con tus cartas escondidas

y tu alma en juego.

Romperé en llanto

llanto eterno

por tu vida

en mi verbo conjugada

por tu esencia

en mi obra desenfocada.

Romperé, sin orden

tu recuerdo

en mil palabras

huérfanas, desordenadas

en tu alcoba

escondidas, condenadas.

Romperé tu ausencia

aún sin quererlo

porque me quiebras

me haces daño

mujer,

por tu voz

clavada en mi ser,

por tu ser

rompiendo el silencio

que se niega a beber

de un extraño.

De acuerdo, de acuerdo

moriré…

pero no me hagas más daño.

(JMPA Pink Panzer)

Café.París.André Kertèsz.

Pacto de amor… Nunca te rindas.

    Nunca te rindas ante nadie… Los milagros ocurren todos los días. El amor fluye como el clima que nos domina. Tormentas y días de calma se suceden en difícil armonía.
   Unas huellas se borran y otras se quedan marcadas el tiempo suficiente para poder regresar sobre nuestros pasos, unas veces solos, otras veces de la mano de ese amor que vuelve para sentarse a nuestro lado y contemplar el mar, juntos, una vez más.
 
Pacto de Amor
El color de las cosas
los límites impuestos
el amor impregnando
dos vidas hasta los huesos.

Un pacto de tres rosas
acercando polos opuestos
el amor regresando
por dos vidas heridas,     
     al tiempo enamorando.
     (JMPA Pink Panzer)

   Dedicado a quienes han recuperado el amor que creían perdido, porque el amor es como el agua, siempre encuentra el mar.
 
“Quien se acerca es porque te quiere y quien se aleja es porque no lo hace. Pero, increíblemente, algunas veces las razones se invierten.
(Pablo Reyes)

El explendor de las flores… Secretos bajo el barro.

“Reinaba la intranquilidad. Ella, tímida, inclinaba la cabeza para que él se acercase. Pero a él le faltaba valor.
Ella dio media vuelta y se alejó.

     Con está frase empezaba la película “Deseando amar”. Su título en inglés, “In the mood for love” nos da alguna valiosa pista sobre su trama, aunque sigue siendo infinitamente menos expresivo que su original en chino… 
   “Fa yeung nin wa”, se podría traducir por “El esplendor de los años pasa como el de las flores”... Nos hacemos viejos, inexorablemente… ¿verdad?.
 
   Nada voy a revelar sobre su trama. Amor y silencios llenos de belleza y delicadeza. Una forma muy particular de hacer cine de su director Wong Kar-Wai, al que posiblemente, no estemos acostumbrados. 
 
   La música excepcional de Michael Galasso, consigue impregnar de profunda melancolía cada uno de los fotogramas que sus notas acompañan.

   “Deseando amar”, todo un reto para olvidar el cine europeo/americano que nos invade, regalándonos la oportunidad de disfrutar sabores orientales absolutamente distintos y tremendamente desconcertantes…

(JMPA Pink Panzer)

 

“Antiguamente, si alguien tenía un secreto que no quería compartir, subía a una montaña en busca de un árbol, le hacía un agujero y susurraba el secreto. Luego lo tapaba con barro y dejaba el allí el secreto,  oculto para siempre
(“Fa yeung nin wa”)

Cicatrices del destino… Si me quedo un poco más…

Si me quedo aquí un poco más.. ¿escucharías los latidos de mi corazón?

Rod Stewart  
(I don’t wanna talk about it)
 Puedo decir, por tus ojos,
que probablemente
 has llorado por siempre
y las estrellas en el cielo
no significan nada para ti,
son un espejo.
No quiero hablar de eso,
me rompiste el corazón.
Si me quedo aquí un poco más.
si me quedo aquí,
¿querrás escuchar a mi corazón? 
 

“A veces, la señal que esperamos del destino, no es más que otra cicatriz en el alma.”
(JMPA Pink Panzer) 

Der Panther… la mirada cansada.

Der Panther
Su mirada se ha cansado de tanto observar
esos barrotes ante sí, en desfile incesante,
que nada más podría entrar ya en ella.
Le parece que sólo hay miles de barrotes
y que detrás de ellos ningún mundo existe.
 
Mientras avanza dibujando una y otra vez
con sus pisadas círculos estrechos,
el movimiento de sus patas hábiles y suaves
va mostrando una rotunda danza,
en torno a un centro en el que sigue alerta
una imponente voluntad.
 
Sólo a veces, permite en silencio, la apertura
de los cortinajes que ocultaban sus pupilas;
y cruza una imagen hacia adentro,
se desliza a través de los tensos músculos
cae en su corazón, se desvanece y muere.

SILENCIO
La mirada cansada
alimenta el vacío que
ahuyenta los colores,
creando el silencio
que rompe los amores.

(JMPA Pink Panzer)

   El amor como prueba de armonía. Este poema se lo dedico a todos aquellos que, sea por el motivo que sea, han roto sus relaciones de pareja. Cuando le ocurre a personas que apreciamos, la reflexión es siempre más profunda e intentas ayudar… sin saber muy bien como.
   La armonía, el equilibrio de las proporciones en un todo compartido… el arte de encadenar notas musicales… dos personas, infinitos acordes, amor, armonía.

Alguien que te ame… Amores rotos.

 “Cuando me refiero a encontrar a la persona indicada no me refiero a encontrar a alguien que resuelva mis problemas, ni que me sirva de muleta para cuando me sienta decaído. Tampoco me refiero a alguien que esté siempre pensando en mí, que me extrañe o que sienta que me necesita. Sino a encontrar a alguien que esté ahí, que comparta el tiempo conmigo ya que yo le compartiría el mío también. Alguien que sepa estar sin mí pero que prefiera estar conmigo, alguien que sienta y actúe pensando en un “nosotros” y no en un “tú” y un “yo” por separado. Alguien que me ame porque sí y no porque yo le ame.”

(Jersel Porcupine)

Glaciar ciego
El amor es un glaciar
en pleno deshielo.
Con él llegarás al mar
rompiéndote
en témpanos de cielo.
El amor es un glaciar
a veces desconsuelo
y es verdad…             
                 …que duele amar
y es verdad…             
que es difícil explicar,
suplicar, llorar,
abandonar el sueño
en un rincón
y pedirte luego
 que del suelo te levantes,
que no te rindas,
herido corazón,
porque el amor sigue ciego
como un glaciar
sin guión 
que por ti

solo sabe esperar…
para intentarlo de nuevo.

(JMPA Pink Panzer)
…·:·…

   Dedicado con especial recuerdo y cariño a todos los amores rotos, en especial a los más cercanos, para que sepan que no están solas, solos… que la solución solo está en seguir, curar las heridas y el amor regresará, como siempre, buscando el mar. – (Pink Panzer) –

QUEEN
LOVE  OF  MY  LIFE

Amor de mi vida, me heriste
me has destrozado el corazón
y ahora me dejas.

Amor de mi vida
¿no lo puedes ver?

tráelo de vuelta, tráelo de vuelta
no lo alejes de mí
porque no sabes
lo que significa para mí. (continúa…)

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