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Sin tregua… Viejas heridas nuevas.

   Después de cada segundo vivido, siempre llega un tercero… imperceptiblemente diferente al anterior, sin descanso, sin tregua. Lo más difícil es acostumbrarse a dejar de contarlos, acostumbrarte demasiado pronto a sentir como el dolor empapa tu ser, sin dejar huella.

(JMPA Pink Panzer Korps)

   Les tengo que dejar por tiempo “indefinido”. Por favor, disculpen si no les leo pero no podré hacerlo en una buena temporada. Maleta y avión me esperan en unas horas. Les veo al regreso…

Una herida más

– Sin tregua –

Tanto me acostumbré
a desnudar mi cuerpo
que olvidé que mi alma
moría de frío…

(JMPA Pink Panzer in love)

Pinker nude beach soloArena de Pink… Pasado de Panzer.

Mariprosa… el vuelo de Pink.

“Cuenta la leyenda que en el Reino de Korps, un barquero cruzaba palabras al otro lado del río. Durante el viaje, ebrias de amor, las palabras se unían para crear otras nuevas, extrañas, nunca pronunciadas, que nacían al rozar la orilla…”

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Je vole (Vuelo)

Mes chers parents je pars,
Je vous aime mais je pars.
Vous n’aurez plus d’enfants, ce soir.
Je m’enfuis pas je vole,
Comprenez bien je vole.
Sans fumée sans alcool je vole, je vole.

Queridos padres, me voy
Los amo, pero me voy
No tendrán sus hijos más al anochecer
No huyo, vuelo
Comprendan que vuelo
Sin fumar, sin alcohol

No Huyo, Vuelo…

    Con diecisiete años y después de 22 horas de viaje en tren, me enfrenté al primer granSILENCIO_amigos.jpg reto de mi vida. Éramos 13.000 aspirantes para rompernos los huesos peleando durante, tres largos días de pruebas por apenas 900 plazas en aquella fría Academia Militar, academia que muchos años después, para vergüenza de mucho General metido a político sin honor, perdería su lema escrito durante años por los alumnos en la falda del monte Constampla.

  El primer día, en la prueba de resistencia, mientras adelantaba en la pista de atletismo a jovenzuelos como yo que ya iban prácticamente al borde de la asfixia camino de la lejana meta, me di cuenta que aquel reto estaba allí esperándome y era alcanzable. Llegué el primero de mi tanda dando gracias a la buena genética de mis padres, maldiciendo a los curas por tanto tortazo sin sentido y agradeciendo a los mismos malditos curas que, observando mis aptitudes desde pequeño, las explotaran para convertirme durante tres cursos en un revienta trofeos en los campeonatos de atletismo entre los colegios de mi región… Aquella experiencia previa hizo que las durísimas pruebas físicas de selección fueran para mi casi una diversión. Gran parte de los aspirantes (aspirinos nos llamaban) se marcharon para su casa al final de aquel día.

   Pink october beyoneQue enorme contraste ver en aquella primera noche a muchos de los que dormían en mi barracón, cabizbajos, desilusionados, preparando su maleta antes de irse a dormir. Todas las pruebas físicas eran eliminatorias. Si no superabas una, te ibas a casa, sin más explicaciones, sin segundas oportunidades. Una carrera de resistencia, otra de velocidad (mi disciplina en el colegio), saltos, flexiones, lanzamientos, cuerdas, natación con salto de trampolín incluido, reflejos, equilibrio… Algunos participantes nunca conseguiré entender que demonios hacían allí y si en alguna ocasión habían jugado a algo que les hiciera sudar, aunque solo fuera un poco. Sin embargo, otros era buenos, muy buenos, tanto como algunos contra los que había perdido o ganado por los pelos en competiciones escolares pero entonces ¿de donde diablos salía aquel desconocido sentimiento que me hacía sentir tan mal con su derrota?
   El segundo y tercer día fueron más tranquilos. Allí ya quedaba mucha menos gente, siempre con el bolígrafo en la mano y el dni entre los dientes, de una sala para otra, rellenando cuestionarios psicotécnicos y exprimiendo las neuronas en varios exámenes de idiomas y conocimientos de todo tipo.No te hagas pedazos.jpg
   Veintidós horas casi eternas de regreso a casa sin ni siquiera saber el resultado de nuestro esfuerzo. Allí estaba yo, un verano de 1981 en la Alameda de mi ciudad, sentado en nuestro banco de piedra contándole a Ella mis cinco días de aventura cuando, a la carrera y casi sin resuello, un compañero de aventura me dice que, de los diez amigos que nos presentábamos de nuestra academia preparatoria, siete “estábamos dentro”, y yo era uno de ellos.
    La vida nos dio un vuelco. Todo y nada cambiaba a la vez. Apenas un mes y medio era el tiempo que nuestro amor tenía para rearmar sus defensas y afrontar años de duras ausencias que solo en nuestras cartas encontrarían motivos para el consuelo.
   Años de decisiones que, desde el primer día, me llevaron de cabeza al cuerpo de Ingenieros de nuestro maltratado Ejército de Tierra… pero eso, eso ya es otra historia.
(JMPA Pink Panzer Korps)
Geraldine Rojas y Pablo Veron - Una emocion

Necesito amor, danzar contigo cada noche. Te necesito amor, con el corazón en tus manos o en manos de la imaginación…
(JMPA Pink Panzer in love)

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Espiral de silencios… Aislado en mi interior.

pink2016-11-14   La espiral del silencio es una teoría de ciencias políticas y comunicación propuesta por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann, (cosas raras que leía un tal Günter) en su libro “La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social”. En este trabajo, estudia la opinión pública como una forma de control social en la que los individuos adaptan su comportamiento a las actitudes predominantes sobre lo que es aceptable y lo que no. La opinión pública es para Noelle Neumann la piel que da cohesión a la sociedad. Neumann teoriza sobre el papel  amenazante de la sociedad, aislando a los individuos que expresan posiciones contrarias a las asumidas como mayoritarias, de tal forma que el comportamiento del público está influido por la percepción que se tiene del clima de opinión dominante.  La tendencia de la espiral es a enmudecer a quienes prestan o tienen posiciones diferentes a las mayorías, pero se detiene en seco cuando se encuentra con el “núcleo duro”, aquellos individuos que, aunque pocos, se reafirma en sus posiciones y opiniones y no cesan en el empeño de que su voz sea escuchada.

pink-manus-2016-11-14  Es curioso que, casi todos los problemas que he tenido en mi vida, han surgido precisamente por ir en contra o en desacuerdo con la “opinión dominante”, esa mordaza que producía en mi, con excesiva frecuencia,  una agobiante sensación de asfixia. El silencio, como inevitable compañero de viaje en momentos duros de mi sobresaltado calendario, contrasta con esa sensación de derrota que nos cubre y aísla, como la techumbre de un frío hangar llena de agujeros, por los que nos llegan pequeñas dosis tamizadas de noche y estrellas. El silencio también puede ser un cruel verdugo de historias personales que harían palidecer a cualquiera de aquellas tímidas estrellas del hangar. Una vez más, la espiral del silencio enmudece a quien menos se lo merece. Como siempre, reflexiono y vuelvo atrás, pisando sobre mis propias palabras. Me dan ganas de darle la espalda a todos estos pensamientos, aislarme de nuevo en mi interior y esperar… a que el mundo cambie.

(JMPA Pink Panzer Korps)

“Oh Yes”
“there are worse things than
being alone
but it often takes decades
to realize this
and most often
when you do
it’s too late
and there’s nothing worse
than

too late.”

(Oh Yes by Charles Bukowski)

Hay cosas peores que estar solo, pero a menudo toma décadas el darse cuenta de ello y más a menudo, cuando tú lo haces ya es demasiado tarde y no hay nada peor que un demasiado tarde.”

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Dos de Dos

Voy perdiendo.
Dos, de dos veces
llegué demasiado tarde.
La primera vez, invisible
muda palabra mal escrita

amor, en guerra de silencios
el temor, en tierra de nadie.

Dos, de dos veces dos
herido, de cordura extraviada
lleno de barro hasta el alma
llora, palabra malherida
perdida en su jardín de miedo.

Dos de dos, viajero
viajero del tiempo sin credo
sin dios, sin dos de dos
solo dos almas
atadas en el mismo suspiro.

La segunda, te fuiste
dos de dos
lo imposible quise, quiero.

Alguien dijo que lloré… dos lágrimas, dos
mirando al cielo.

(JMPA Pink Panzer Korps – Enfadado con el mundo)

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Time to dance… Pídeme más…

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– Ahora pídeme más –

El alfil negro de mi padre

cortando raudo el tablero.

Las manos de mi madre

diciéndome “te quiero”.

La primera noche rompiendo el cielo…

todo ya era poesía enredada en tu pelo.

Aquella curva imposible

de mi mano en tu pecho

El perfume de tus ojos

aún con los míos cerrados

hoy me llega, me atraviesa

en tus alas de impaciencia

filtrándose por mi costado,

creando ríos desbordados

bebiendo amor despiadado.

Todo son retazos de recuerdos

ilusión de felicidad entrecortada

breves y brillantes momentos

de ternura en destellos congelada.

Solo es tiempo y el tiempo es nada

y nada nos queda…         

           cuando todo se acaba.

(JMPA Pink Panzer Yorch in Love)

   Solo los más allegados saben que en mi juventud, estuve a punto de entrar en una academia de danza clásica. No me arrepiento de mis decisiones, pero es indudable que, hoy en día, mirando hacia atrás siento una curiosa nostalgia por ese universo que podría discurrir paralelo al mío, con un Yorch Nuréyev, entre “Arabesques, Glissades y Grand Jetés”.Danza bailaria pie punta

   En aquellos tiempos, Yorch era el orgulloso hermano de dos jovencitas bailarinas en una prestigiosa escuela de danza. En cierta ocasión, su profesor confesó a mi madre que necesitaban formar a un bailarín y físicamente, yo reunía las condiciones que él exigía para el puesto. Recuerdo la conversación con mi madre al estar mi padre en Italia… muy lejos y sin móvil (ni se había inventado). Había que decidirse y no había tiempo para esperar su regreso. ¿Que se podía esperar de un chaval reventando de hormonas y que en esos años era miembro del equipo de atletismo de un colegio solo para chicos… y lleno de sotanas negras?.

   Recuerdo una representación de El Cascanueces de  Piotr Ilich Chaikovski . Me recuerdo zambulliéndome en aquella emocionante opresión de un abarrotado patio de butacas en el Teatro Principal; mis hermanas brillando en el escenario ante su boquiabierto hermano, el aroma a linimento, excitación y nerviosismo entre bambalinas en el intermedio de la actuación. También me quedaron grabadas las muy exigentes indicaciones de aquel alto, moreno y fibroso profesor de baile al que solo le faltaba el látigo acompañando a su perenne sonrisa…

   Bueno, los recuerdos se mezclan con la voz de mi madre sentada al borde de mi cama. La poesía nacía con cada una de sus palabras, escondidas, atesoradas bajo mi almohada de alocado adolescente. A pesar de los sabios consejos de mi madre, opté por correr como una condenada liebre en vez de saltar y brincar como una grácil gacela.  Añoro los consejos de mi madre y no, no me fue mal pero la sigo echando de menos. Se fue demasiado pronto y es algo que nunca perdonaré al maldito dios en el que ella confiaba. El trabajo me convierte en una máquina y la poesía libera mis sentimientos, una vez más. Y ahora, si no has tenido suficiente… pídeme más.

(JMPA Pink Panzer Korps – Mezclando sentimientos.)

“Solo creería en un dios que sepa cómo bailar.”

(Friedrich Nietzsche)

Débil empatía … La última luz…

“A pesar de que interrogar ya es empezar a contestar, nosotros, demasiadas veces y con pereza creciente, renunciamos al obligado ejercicio de la búsqueda en todas las direcciones”.

Joaquín Araújo (periodista y escritor naturalista español) en su libro “Ecos… lógicos, para entender la Ecología

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Imagen propiedad de PinkPanzerKorps

   “Se que esta puede ser mi última oportunidad para transmitir mis pensamientos pero no puedo rendirme. A pesar de que no encontramos ninguna salida al tormento en que vivimos, aún albergamos un poco de esperanza en un futuro mejor. Los familiares más viejos, tan solo unos pocos de los que han sobrevivido a la “luz”, nos relatan historias pasadas de felicidad, habitando sus casas, disfrutando con sus cálidas noches y luminosos días, tiempos de amor, juegos y abundancia.

   Mi generación no pudo disfrutar de nada de aquella tierra de paz antes del gran traslado. Todos nosotros nacimos aquí, en esta enorme y oscura cueva donde apenas nos distinguimos por el brillo de nuestros ojos, donde el amor es quizás lo único que aún tiene algo valor, porque ni siquiera nuestras propias vidas hoy en día nos importan.

   A pesar de todos nuestros esfuerzos por encontrarla, esta inmensa cueva no tiene salida. Nacemos y morimos aquí dentro desde hace varias generaciones. Los suministros nos llegan desde la parte más oscura y alejada de la cueva, en el fondo de un angosto túnel que acaba en una pequeña bóveda donde una luz se enciende cuando llegan las provisiones.

   Hace ya mucho tiempo que empezamos a sospechar que están intentando envenenarnos. Casi siempre algún compañero muere al poco tiempo de recibir la nueva comida. Uno, dos… A veces mueren cinco o seis de golpe como ocurrió meses atrás con una familia entera. Padre, madre, hijos… Todos murieron al mismo tiempo, justo después de recibir su ración de alimentos. También barajamos la posibilidad de que sea el agua aunque no nos ponemos de acuerdo, pues todos bebemos de la misma fuente. Nadie sabe realmente que hacer pues, si no nos alimentamos, sin duda moriremos de hambre pero también es cierto que, en medio de la oscuridad más absoluta, cuando escuchas las convulsiones y los gritos de dolor de uno de los nuestros, un terrorífico olor a miedo impregna durante días toda la cueva que literalmente nos paraliza. Pocos somos, cada vez menos, los que reunimos el valor suficiente para acercarnos e intentar comprender lo que ha ocurrido. Finalmente hacemos lo que nos han enseñado y lloramos, por los nuestros, por nosotros y por el tiempo que nos aplasta sin defensa posible.

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Imagen propiedad de PinkPanzerKorps

   Morir de hambre. Esta idea nos ronda la cabeza desde hace tiempo entre los más jóvenes. En la penúltima “luz”, nadie tomó absolutamente nada de los alimentos entregados y aprovechamos aquella mortecina incandescencia que colgaba de la bóveda para intercambiar ideas descabelladas mirándonos a las caras, caras revolucionarias, insurgentes, y cansadas, muy cansadas. Con aquella luz me aprendí de memoria el rostro de ella y a soñar también, con un mundo mejor a su lado.

   La falta de alimentos convierte la convivencia en una horrible pesadilla, incluso con desesperados episodios de canibalismo, pues nos da la impresión de que nuestro primer rechazo a recoger la comida, ha derivado en un largo periodo de castigo en el que “la luz” no ha vuelto a encenderse en mucho tiempo. La locura se ha hecho dueña de nuestra comunidad y aunque unos pocos intentamos mantener la calma, el hambre hace estragos en nuestro oscuro y torturado pueblo y muchos acaban muriendo entre absurdas peleas. Unas peleas que ganan los más fuertes, los que se llevan el escaso alimento que aún es seguro y otros que pierden, como siempre, los más débiles, que acaban sus días entre horribles padecimientos fruto de las raciones envenenadas que aún quedan intactas entre la basura. El problema es que sabemos que no todas contienen veneno, y la desesperación nos lleva una y otra vez a la tentación de consumirlas… Tarde o temprano, alguno cae en la tentación y al resto, a todos los que aún nos mantenemos con vida nos llega la aceptación, doblegados a la evidencia de que, ninguno de nuestros esfuerzos cambia ni una sola brizna de la yerba sobre la que descansa nuestra cruel existencia.

   La luz se ha encendido de nuevo pero nadie ha acudido al punto de reunión, esa luz bajo la infame bóveda de abastecimiento desde la que ya teníamos claro que nos vigilaban. Los pocos que quedamos, hemos decidido morir de hambre. Ella, mi amor en la penumbra, mi compañera de llorosos y brillantes ojos, esta acurrucada en mi regazo casi sin fuerzas para levantarse. Vamos a intentar dormir y que sea el sueño el que termine con nosotros, de la manera más plácida que podamos soñar. La impotencia nos consume pero tampoco les vamos a dar el placer de contemplar como nos despedazamos entre nosotros por un mísero pedazo de pan.

   Nada poseo ya, nada material, solo Ella me trae la paz que necesito en este último rincón donde nos apretamos para darnos calor y compañía entre montañas de basura. El inconfundible roce de sus vibrisas al respirar junto a mi cuello hace que al fin cierre mis ojos y me de por vencido… Me rindo, amor, estos son mis últimos pensamientos antes de que llegue la gran luz…

-. Hola.. ¿John?, Perdona que te llame a estas horas pero es que tenemos resultados positivos. Después de seis años ininterrumpidos de ensayos, creo que podemos dar por finalizado el experimento de los ratones. Al final, la idea de la comida envenenada ha sido un éxito. Confirmamos que la alarma social se transmite de unos individuos a otros y como estaba previsto, finalmente han optado por no comer ninguno. Lo gracioso es que, la última dosis de comida, no tenía veneno pero ¡¡¡ni se han acercado!!!

-. Perfecto, Roger, te felicito. ¡¡Un gran trabajo!!. Ahora recoge todos los datos para el dossier de la revista Scify News; creo que aún llegamos a tiempo para publicar en el siguiente número y respecto a los ratones que han sobrevivido, pues los envías al laboratorio de Carter Lies, que seguro le vienen muy bien para dar de comer a las pitones del ensayo de hibernación inducida…”

(JMPA Pink Panzer Yorch in love… Extracto de “Empatía, la última luz de invierno” by Yorch)

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Empatía…
Deja que esta palabra cobre significado en tu vida.

(JMPA Pink Panzer Yorch)

Tus últimos versos… Las Flores del mal.

Elige bien tus últimos versos, ellos se quedarán para explicar como llegaste y si te fuiste en paz.

(JMPA By Pink Panzer Yorch)

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Cinco Preguntas de Rebeldía

Un rebelde duerme

lejos de su casa

¿Vivirás esta tarde?

Y despierta, para no marcharse

con cualquier corazón robado.

Un alma rebelde escribe

con tinta rosa diluida en lágrimas

¿Escribirás esta tarde?

Y arruga el papel, para no contestarse

para no tener miedo

por el suelo que nunca ha de pisarse.

Un rebelde camina

con sus pies descalzos

¿Llegarás esta tarde?

La izquierda es el amor

la derecha, es la huella del arte

mis pisadas sobre la arena

como flores prohibidas, despreciadas

por el tiempo implacable,

en la orilla, por el mar borradas.

Un rebelde se revuelve

y un monstruo, en su lucha,

muerde el abismo en su almohada.

¿Morirás esta tarde?

Un rebelde guarda sus sueños

bajo el sudor de su espalda

y luego el mundo enmudece

y luego… luego la nada.

¿Estarás a mi lado mañana?

(JMPA Pink Panzer Yorch)

Belleza sin condiciones

“Pero el silencio es cierto.

Por eso escribo.

Estoy sola y escribo.

No, no estoy sola.

Hay alguien aquí que tiembla.”

(Alejandra Pizarnik)

El buen pastor… El buen francés…

Martin Niemöller (1892–1984), un cura protestante de la Alemania de Hittler, en uno de sus sermones en la Semana Santa de 1946, dijo lo siguiente ante sus atentos feligreses:

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mi,
no había nadie más que pudiera protestar.”

   En su pequeño pueblo muy cerca de Cabrales y de cuyo nombre no debo acordarme, a Colás, el pastor, también lo conocían por sus apodos de “Colanas” (juego de palabras con la “lana” de sus ovejas) y por su no menos conocido “El Colas”, sobrenombre concedido por méritos propios, según atestiguaban los miembros de su pandilla que, aprovechando aquellos baños sin ropa ni vergüenza que les tapase, se dieron durante un par de largos veranos en las pozas de agua cristalina del río Casaño.Desfiladero del rio casano Puente Pompedru
Los ojos como platos por el asombro de aquellos jóvenes zagales y su juvenil incontinencia verbal, solo hicieron acrecentar la merecida leyenda de “El Colas” (sin acento, les aclaro) entre la población femenina del lugar.

   Colás se dedicaba al pastoreo de ovejas desde que a los trece años, su padre, marinero ocasional y pastor por amor, se muriese en medio del monte de un fulminante infarto de corazón. Stian, que así se llamaba su padre, lo encontraron una semana después de fallecer, gracias a que uno de sus perros llegó solo y hambriento al pueblo. Allí acabó la historia de “El Sebas” (otra vez los del pueblo… Stian se transformó en Sebastian… el Sebas), un rubio y fornido noruego de casi dos metros de altura que desde el puerto de Gijón, ascendió a la comarca de Cabrales detrás de las faldas de la hermosa Raquel, su esposa poco tiempo después y nueve meses más tarde, la madre de Colás, el protagonista de esta historia.

   Colás le sacaba más de una cabeza a los dos Guardias Civiles que le llevaban esposado camino del cuartelillo… El destino quiso que, en la lejana Noruega, una tía suya le dejara una más que importante suma de dinero y propiedades. Matías, el único cartero del pueblo y sobrino del alcalde, fue el encargado de acercarse con el aviso del Notario en la alforja, hasta los lejanos pastos donde Colás cuidaba de algo mas de novecientas ovejas. Tres días de viaje a pie o un día a caballo saliendo bien temprano, esa era la forma de medir las distancias en aquellos años y por aquellos páramos. Fue Fabián, el herrero, el que cedió a su yegua recién herrada, para que el cartero pudiera subir a las frías brañas, donde las ovejas pastan todos los años antes de la llegada del inverno.

Lago 2001 Mujer agua   Matías el cartero, no iría solo al encuentro. Compartiendo el lomo de la yegua del herrero, le acompañaba Yago, amigo y compañero de Colás en el cuidado del rebaño y que, por orden del patrón, se quedaría para sustituirle. A lomos de la dócil “Patucas” llegaron a los corrales de Breñas Altas rozando el anochecer. Los perros anunciaron con sus ladridos la llegada de los intrusos y Colás, escopeta en mano, salió del cobijo de la pequeña cabaña para recibirlos, contento y extrañado a partes iguales al reconocer a los integrantes de semejante pareja.

   Matías, acostumbrado durante largos años a la buena vida pegado a las faldas de su tío el alcalde, tenía una pronunciada y fofa barriga y menos aguante que un puente de tizas. Después de darle a leer la carta del Notario de Gijón y ponerle al corriente de los planes de regreso al pueblo, Matías se dedicó a pulirse el solito la sartén de migas con chorizo que tenía Colás para la cena. Entre cucharada y cucharada, no dejó de recordarle que su tío (el alcalde) se ocuparía de todo y le ayudaría en cualquier trámite o gestión relacionado con el cobro de su herencia.

   Goyu (Gregorio) y Feru o el Ferrubio (Ceferino el rubio), fueron siempre uña y carne. Amigos con todas sus letras. CompañerosCasaño baños inseparables de pandilla, escuela y aventuras, para acabar siendo la pareja de guardias civiles que, cabizbajos por la calle central del pueblo, acompañaban a Colás el pastor, ahora en su incómodo papel de detenido, muy incómodo para él pero aun más vergonzoso para sus dos amigos.

   Despachada la sartén de migas, Matías fue el primero en probar el jergón relleno de paja y echarse a dormir. Colás y Yago, después de ponerse al corriente de las últimas noticias del pueblo, acompañaron al flojo de Matías, que ya navegaba a toda vela entre sueños y ronquidos dignos del mejor de los rocinantes.

   Cuando a la mañana siguiente Matías recuperó la consciencia , se encontró solo en la cabaña… No tuvo que esforzarse en buscar mucho, pues en la trasera del establo adyacente, en el almacén y refugio para los corderos recién nacidos, se encontró a Yago de rodillas ejecutando un perfecto y madrugador francés, sobre la afamada herramienta de su buen amigo Colás… y Matías, el imprevisible Matías, retrocedió sin hacer ruido, mascullando la valiosa información obtenida, grabando la escena en su memoria, con la palabra “traición” taladrando su cerebro.

   Malos tiempos aquellos para estrenar en España la versión pastoril de  “Brokeback Mountain” . En el año 1954, la Ley de Vagos y Maleantes ya fue modificada para incluir a los homosexuales y cualquier pobre incauto que se les pareciera. Con o sin pruebas, bastaba solo la mera denuncia/sospecha para verte envuelto en una auténtica pesadilla.

   Matías, sentado sobre la yegua a la espalda de Colas, deshaciendo ya el camino de regreso al pueblo, no perdió el tiempo en poner precio a su silencio. Pero su silencio era de ida y vuelta y Colás lo sabía. Le contestó con un evasivo “ya hablamos en el pueblo” pero fue Matías quien habló primero. Su tío, el alcalde y cacique del lugar, no sopesó el alcance de su denuncia intentando presionar por no decir extorsionar al pobre Colas, y todo ello para que le cediera el control como administrador de su reciente y nórdica fortuna.

   Tras pasar tres días incomunicado en el cuartelillo de la Guardia Civil, las gestiones en secreto de Fabián (el herrero) con el Notario de Gijón dieron lugar al traslado de Colás a la capital. Un año después, tras la laboriosa intervención del más prestigioso e influyente bufete de abogados de la ciudad, con el apoyo de varios abogados del despacho de Garrigues en Madrid, Colás salió en libertad, absuelto, si, que no en paz y rico, muy muy rico.

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   Colás nunca fue homosexual. A él le encantaban las chicas y algunas mozas del pueblo y de la capital jamás podrían olvidarlo. Esto no le impidió disfrutar con total normalidad de las atenciones de algún buen amigo como Yago, o ser “cortejado” por el traidor de Matías dando calabazas a muchas de sus insinuaciones.

   Diez años más tarde, Colás apareció por primera vez en el pueblo desde su salida de la cárcel. Por carta y teléfono mantuvo el contacto con muy poca gente. Con Fabián su salvador, el buen herrero que le ayudó en el peor momento de su vida. Con Yago, por supuesto, y con la bella Raquel, hija del panadero y ahora su mujer, con la que se veía en secreto en Gijón apenas dos o tres veces al mes, gracias a los estudios que él mismo financiaba para ella, de acuerdo claro está, con su padre, el panadero, un hombre que nunca dejó de confiar en Colás y que consiguió engañar durante años a casi todo el vecindario por su hija. ¿Ya se dieron cuenta de que la hija se llamaba Raquel, como la madre de Colás? Bueno, pues así fue y esa es otra historia que tendría que contar… el panadero.

   El pueblo entero estaba revolucionado. Muchos pasaban el día deshaciéndose en disculpas por su silencio, por no haber levantado la mano en su ayuda, por mirar hacia otro lado, por llevarle esposado por la calle… Seré breve. Matías se moría por abrazar a su viejo amigo recién llegado. Por eso aceptó sin vacilar la invitación de verse a solas con Colás en la trastienda de la herrería. Fue verlo y correr hacia él para casi fundirse en un desigual abrazo, por altura, por la barriga de Matías y por los continuos “perdóname” que salían de aquellos labios que aprovechaban la cercanía del abrazo para besar todo cuanto se ponía a su alcance.

   Y con Matías en pleno éxtasis expiatorio de culpas, Colás lo giró vigorosamente inclinándolo sobre una bala de paja. Sin decir palabra, le bajó los pantalones, se enfundó la herramienta y de un solo empujón dejó al todavía cartero del pueblo, con el buzón a punto de reventar con tanto “correo”.

Algo hermoso en tus ojos... Noche blanca.

   ¡¡¡Ouuohhhh siiiii,siiiii !!! Fabián el herrero, escuchando atento detrás de la puerta, supo que era el momento convenido y al Señor Eusebio, que esperaba extrañado en la pequeña oficina de la herrería, le dijo: “pase señor cura, Colás le están esperando en la trastienda…” Don Eusebio entró al granero para acto seguido, alucinar casi místicamente con aquella bizarra escena, aderezada por la “banda sonora” del pleno y brutal orgasmo de Matías, que con la cara enterrada en la bala de paja por los fuertes brazos de Colás, solo pudo escuchar como este pronunciaba… “Buenas tardes Don Eusebio, creo que Matías necesita una muy larga confesión… y usted imagino que también. Enseguida se lo mando”.

   Se me olvidó comentarles que Matías, mucho antes de ser cartero, ofició de monaguillo en la iglesia del pueblo, y a plena satisfacción del señor cura… Y aquí debo de concluir esta historia. Mi amigo Colás es feliz y hace feliz a mucha gente. Nombres, lugares y situaciones se han cambiando con el único fin de preservar la privacidad de los protagonistas, que habrán podido existir… o tal vez no, dado el serio trastorno mental que sufre quien les escribe… o no.

“A la montaña no se va a competir,
sino a aprender;
hay que leer mucho”
(Juan Luis Arsuaga).

Más quiero de ti... Juego de dos.

Llega un momento en que el invierno arrecia y debemos elegir quien ocupará nuestro corazón. Expulsar a quien me hace daño y dejar dentro a quien me da calor…

( La frase no puedo firmarla pues no es enteramente mía. La he construido a partir de la entrada del hermoso blog de Awilda Castillo y algunos de los comentarios que suscitó su entrada… pero me gusta mucho su mensaje, mi mensaje, el que me da calor… y así lo expreso.)

Algún día… Luchando contra el monstruo.

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Algún día

Cómo estar seguro

a dos pasos del infierno

y no darte cuenta

que soy tuyo,

inmenso, casi eterno.

Pasión, dolor agudo

de vibrantes cuerdas

violines furiosos

cortando mis venas.

Adoración, dolor mudo

de miedo congelado

de amor equivocado

uniendo reo y muro.

Emoción, el amor suyo.

Sin dueño, el amor mío.

Amor salvaje, impío

me rompe, muero, huyo.

Cómo estar seguro

a dos pasos del infierno

y no darme cuenta

que fui tuyo,

lejano, tal vez;

casi eterno, lo juro;

Pero…

¿Si todo esto fuera un sueño,

y las llamas que me abrasan,

de dioses, tan solo fueran

promesas vestidas de engaño?

 

Algún día, para estar seguro,

romperé la urna de mi sueño

donde sueño que aún dudo…

¿ Podré algún día, al fin ser tuyo ?

Curvas

 “Aquel que lucha contra monstruos debe ser muy cuidadoso para evitar convertirse él mismo en un monstruo”.

(Nietzsche)

No hay otro camino… Salir ardiendo.

Craying child

Si no sale ardiendo de lo más profundo de ti, a pesar de todo, no lo hagas. 

A no ser que salga espontáneamente de tu corazón, de tu mente, de tu boca, de tus entrañas; no lo hagas.

Si lo haces por dinero o por fama, no lo hagas. 

Si lo haces para llevarte mujeres a la cama, no lo hagas. 

Si te cansa solo pensar en hacerlo, no lo hagas. 

Si estás intentando escribir como cualquier otro, olvídalo. 

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti, espera pacientemente. Pero si nunca llega a rugir, haz otra cosa. 

Si primero tienes que leerlo a tu esposa, o a tu novia, o a tu novio, o a tus padres, o a cualquiera; no estás preparado. No seas

pesado y aburrido y pretencioso. No te consumas en el amor propio; no lo hagas. 

A no ser de que salga de tu alma como un cohete, no lo hagas. 

A no ser que el sol que hay dentro de ti esté quemando tus tripas, no lo hagas. 

Cuando sea verdaderamente el momento, si has sido elegido, sucederá por sí solo. Y seguirá sucediendo hasta que mueras. O hasta que muera en ti. No hay otro camino. Y nunca lo hubo.

(Charles Bukowski)

Bird Rain

   En la vida siempre te encuentras lagunas de tiempo donde remar tranquilo, con la calma que da el saber que, hagas lo que hagas, siempre llegarás a la orilla.

   Llevo semanas en el mismo embarcadero, saliendo cada mañana y regresando con los remos llagando mis manos. Regresando, siempre regresando como un gorrión bajo la lluvia, indefenso pero no rendido, callado pero no enmudecido, capaz de llegar a las puertas del infierno y salir ardiendo.

   En el fondo de sea lo que sea lo que yo tenga por alma, por las noches pienso en que conseguiré vencer a este caprichoso destino, ese cabrón que deambula sin remos por la misma laguna, en un bote de color negro eterno. Así es y así está sucediendo. Solo un camino y un solo embarcadero…

Barca solitaria

La poesía está en el alma y en ocasiones el alma se resiste a ser generosa.

Rafael Mulero Valenzuela (El nudo de las estrellas)

El club de los 27… vender el alma al diablo.

   Así se llama el selecto club al que muy posiblemente no quieras pertenecer o simplemente, ya sea demasiado tarde para presentar tu solicitud de inscripción.
   ¿Requisitos? Por supuesto, tendrás que cumplir el principal y más importante de todos, te tienes que morir a los 27 años.
   Efectivamente, así es como se denomina a un grupo de músicos que comparten una singularidad: haber muerto a los 27 años. No obstante, esta no es la única premisa que deben cumplir los miembros del selecto Club 27, ya que para ingresar en él, su fallecimiento tuvo que deberse a un exceso de drogas o alcohol, de ambas cosas (lo más habitual), por un suicidio… o que la muerte se vea envuelta en alguna historia poco clara, truculenta… misteriosa.  
   Sus seis miembros más célebres, empezando por el que se considera el primero, son  Robert Johnson importantísimo cantante de blues famoso por vender su alma al diablo en el cruce de la autopista 61 con la 49 en Clarksdale (Misisipi); Jim Morrison, de la banda The Doors; Kurt Cobain, de Nirvana; Brian Jones, de los Rolling Stones; Janis Joplin; y Jimi Hendrix.

   Aparte de que tuvieron una indiscutible incidencia en la historia de la música, todos estos artistas se vieron inmersos en el mundo de las drogas (Crack, LSD, heroína, cocaína…), que les arrastró hacia un negro final.

   Recientemente, la trágica muerte de una de las voces blancas más potentes de los últimos tiempos, la célebre Amy Winehouse, ha creado un nuevo halo de misterio alrededor de este selecto y macabro club que, con la rebelde Amy, ya tiene siete integrantes… ¿te apuntas?
¿Conoces con qué pálida y desenfrenada emoción
llega la muerte en una hora extraña?