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Viernes 13 – Martes y trece… Ascensor al infierno.

Un ascensor en China sin “cuatros”.
  Hoy es VIERNES 13… Es posible que, tú que me lees, hayas dejado de hacer algo en este día, por miedo, o precaución, por si acaso… Las supersticiones cambian nuestra vida aunque lo cierto es que no existe ninguna base científica que las sostenga… son creencias, supersticiones, igual que creer en un dios que todo lo ve, todo lo sabe, todo lo arregla.
   En la cultura china se considera al número 4 (四, sì) como un número de mala suerte debido a su similitud fonética con la palabra que significa muerte (死, sǐ). 
Un ascensor cualquiera… sin 13.

   Esta superstición se da también en la cultura japonesa que no es manca en estos temas de supercherías.
  En nuestra cultura, el número maldito es el trece y en multitud de ascensores este botón desaparece para “tranquilidad” de los inquilinos…

  ¿No te habías dado cuenta? No es una “regla” que se cumpla a rajatabla pero, si vives en un gran bloque de pisos, o tienes uno cerca… entra y fíjate en la botonera de su ascensor y si es verdad lo que te cuento, si con esta historia te sale una sonrisa mientras buscas el botón nº 13… la misión está cumplida.

Otro ascensor sin 13…

   Déjame un comentario con el “ascensor” de tu casa… dime si vives en el “12+1”. Por cierto, cuando entres en el ascensor, acuérdate de hacerlo con el pié derecho, no vaya a ser que la maldición del “13” te esté esperando para acompañarte en tu último viaje al infierno…
   No juegues con los botones… los ascensores los carga el diablo…

   Un repaso a las tonterías que se dice
traen mala suerte:

   Romper un espejo, levantarse con el pie izquierdo, pisar las rayas de las baldosas en el pavimento, derramar sal, pasar por debajo de una escalera, que se cruce un gato negro, el 13 (por supuesto), abrir un paraguas bajo techo, los brindis con agua… Puestas así las supersticiones, una tras de otra, observamos su falta completa de la más mínima razón, pero, sin embargo, algo nos impulsa a veces a creer en ellas más allá de la cordura y a evitar pasar por debajo de esa escalera que está ante nosotros. En ti estará evitarla o traspasarla… yo he pasado multitud de veces por debajo de escaleras y no me pasado nad…agggg ahhhh… ouggchch…opssss.

“Creer en la superstición es crear un
 nuevo destino desgraciado”
(Kung Fu)

No me des tregua… Caricias inquietas.

   En junio de 1944, y ante la perspectiva de que las grandes operaciones militares en el Pacífico presagiaban una inminente derrota japonesa, las autoridades estadounidenses encargaron a la antropóloga Ruth Benedict un estudio cultural sobre las normas y valores de la sociedad japonesa. El resultado fue El crisantemo y la espada.

   El libro fue un éxito. Lo curioso de esta obra es que su autora, Ruth Benedict, no sabía ni media palabra del idioma japonés y nunca viajó a Japón… un “clásico a distancia” realizado muy al estilo norteamericano.



 No me des tregua

No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre,
que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil,
no seas caricia ni guante;
tálame como un sílex, desespérame.

Caricias inquietas

Naceré caricia
como alas de mariposa
inquieta, vibrante
crisol de colores
de mar y de sangre.

Naceré caricia
aleteando entre dos vidas
en vientos de placer
huracán desatado
por diez lápices pintores.

Naceré caricia
en el cáliz de tus manos
 creando nuevos amores
de luces deslumbrantes,
formas imposibles
 y arcoíris inquietantes.
(JMPA Pink Panzer)