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Necesidad de caricias… Dormir desnudos…

Pink Panzer Legs

 “El amor es para el niño lo que el sol para las flores; no le basta el pan: necesita caricias para ser bueno y fuerte”

(Concepción Arenal)

pinker-nude- Santa Cruz tf

   Recuerdo que en algún sitio leí que nuestra admirada y recordada Marilyn Monroe reconoció en alguna entrevista que, a la hora de dormir, llevaba únicamente una gota de Chanel Nº5 como único atuendo. Mañana mismo me compro un frasquito…

   En esta web he leído los cinco beneficios de dormir desnudo, y cuando, espoleado por mi curiosidad me he puesto a investigar un poco más, encuentro multitud de referencias a esta cómoda forma de dormir y que yo practico desde hace unos buenos lustros… Desconocía que una costumbre tan habitual en mis horas de descanso tuviera tantos beneficios y, es verdad, alguno de ellos lo identifico claramente… otros los dejo a criterio del lector.

   En mis años más guerreros y expedicionarios, tener que dormir en una tienda de campaña con un simple saco de dormir no era algo fuera de lo común. La experiencia (sabiduría que otros te transmiten) te enseña que, aunque parezca un contrasentido, como más calentito duermes es precisamente metiéndote en pelotas dentro del saco. Y cuando te acostumbras a dormir así, no hay vuelta atrás. La ropa te sobra, te rasca, te aprieta… Y cuando te das cuenta, duermes en pelotas, disfrutas de la playa en…¡¡¡ Resumiendo; Que bella es la vida con dos ingles de mujer acariciándote la nuca!!!. (By Pink Panzer Yorch)

arenas-pinkerblack


Lúdica Nocturnidad –
Mi lúdica nocturna
ambición de tu piel
es delirio que rescata
el amor entre sedas
la magia del éxtasis
del verso desbocado.
Lúdica nocturnidad
Durmiendo a tu lado
desnudo, abrazado
por amor, pasión, amistad.

(JMPA Pink Panzer Yorch in love)

finpost

Private investigations… Hirviendo la sangre.

“Es un misterio para mí, comienza el juego
Por el precio habitual, más gastos
Información confidencial, está en un diario
Esta es mi investigación, no es asunto público

Voy a examinar los informes, removiendo la suciedad
Encuentras de todo en este tipo de trabajo
Alevosía y traición, siempre hay una excusa
Y cuando hallo la causa todavía no puedo hacerme a la idea

Y ¿Qué has logrado al final del día?
¿Qué has conseguido llevarte?
Una botella de whisky y un nuevo montón de mentiras
Persianas en la ventana y un dolor detrás de los ojos

Pavor por la vida, sin compensación
Investigaciones privadas”

(Dire Straits – Private Investigations – Love over gold)

   Sobre la mesa de la cocina, tan solo vestida con la insolente desnudez de su belleza, la imagen perfecta de una diosa celta resaltaba en el mágico blanco y negro de la cocina, donde, con el fuego de la leña crepitando furiosa, ella me pedía con ojos de hechicera, “céname despacio”…  

Ella bonita como el arte

 De aquella cálida medianoche inmensamente cautivadora, de aquella noche eterna, recuerdo sus labios, húmedos y brillantes, sin necesidad de conservantes ni colorantes. Rojos, con una pizca de rosa natural y aroma de cayena también. Labios casi reventando por el fuerte relleno de pasión que siempre añadimos a nuestras recetas y con la sangre hirviendo, a punto de estallar arterias y nublar doce sentidos con los dedos enredados. Si a estas alturas aun no lo veis, os diré que labios eran seis, en mayor o menor medida, porque la naturaleza es así de caprichosa, cuando se ve por el amor sorprendida, no crea cualquier cosa. De aquella tórrida noche recuerdo que la sangre hervía y besaba sus labios, excitado como la primera noche del primer día. Labios que hablan, que besan, que acogen y abrazan mi carne torturada, tensa como un tambor de guerra ansioso de entrar batalla. De aquella noche, solo recuerdo que la sangre hervía… y me hacía sentir, como una piedra más de su muralla.

(By Pink Panzer Yorch)

El buen pastor… El buen francés…

Martin Niemöller (1892–1984), un cura protestante de la Alemania de Hittler, en uno de sus sermones en la Semana Santa de 1946, dijo lo siguiente ante sus atentos feligreses:

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mi,
no había nadie más que pudiera protestar.”

En su pequeño pueblo muy cerca de Cabrales y de cuyo nombre no debo acordarme, a Colás, el pastor, también lo conocían por sus apodos de “Colanas” (juego de palabras con la “lana” de sus ovejas) y por su no menos conocido “El Colas”, sobrenombre concedido por méritos propios, según atestiguaban los miembros de su pandilla que, aprovechando aquellos baños sin ropa ni vergüenza que les tapase, se dieron durante un par de largos veranos en las pozas de agua cristalina del río Casaño.

Desfiladero del rio casano Puente Pompedru

Los ojos como platos por el asombro de aquellos jóvenes zagales y su juvenil incontinencia verbal, solo hicieron acrecentar la merecida leyenda de “El Colas” (sin acento, les aclaro) entre la población femenina del lugar.

Colás se dedicaba al pastoreo de ovejas desde que a los trece años, su padre, marinero ocasional y pastor por amor, se muriese en medio del monte de un fulminante infarto de corazón. Stian, que así se llamaba su padre, lo encontraron una semana después de fallecer, gracias a que uno de sus perros llegó solo y hambriento al pueblo. Allí acabó la historia de “El Sebas” (otra vez los del pueblo… Stian se transformó en Sebastian… el Sebas), un rubio y fornido noruego de casi dos metros de altura que desde el puerto de Gijón, ascendió a la comarca de Cabrales detrás de las faldas de la hermosa Raquel, su esposa poco tiempo después y nueve meses más tarde, la madre de Colás, el protagonista de esta historia.

Colás le sacaba más de una cabeza a los dos Guardias Civiles que le llevaban esposado camino del cuartelillo… pero antes de esto, su futuro empezó a escribirse muy lejos de allí. El destino quiso que, en la fría Noruega, una tía suya le dejara una más que importante suma de dinero y propiedades. Matías, el único cartero del pueblo y sobrino del alcalde, fue el encargado de acercarse con el aviso del Notario en la alforja, hasta los lejanos pastos donde Colás cuidaba de algo más de novecientas ovejas. Tres días de viaje a pie o un día a caballo saliendo bien temprano, esa era la forma de medir las distancias en aquellos años y por aquellos páramos. Fue Fabián, el herrero, el que cedió a su yegua recién herrada para que el cartero pudiera subir a las frías brañas, donde las ovejas pastan todos los años antes de la llegada del inverno.

Lago 2001 Mujer agua

Matías el cartero, no iría solo al encuentro. Compartiendo el lomo de la yegua del herrero, le acompañaba Yago, amigo y compañero de Colás en el cuidado del rebaño y que, por orden del patrón, se quedaría para sustituirle. A lomos de la dócil “Patucas” llegaron a los corrales de Breñas Altas rozando el anochecer. Los perros anunciaron con sus ladridos la llegada de los intrusos y Colás, escopeta en mano, salió del cobijo de la pequeña cabaña para recibirlos, contento y extrañado a partes iguales al reconocer a los integrantes de semejante pareja ecuestre.

Matías, acostumbrado durante largos años a la buena vida pegado a las faldas de su tío el alcalde, tenía una pronunciada y fofa barriga y menos aguante que un puente de tizas. Después de darle a leer la carta del Notario de Gijón y ponerle al corriente de los planes de regreso al pueblo, Matías se dedicó a pulirse el solito la sartén de migas con chorizo que tenía Colás para la cena. Entre cucharada y cucharada, no dejó de recordarle que su tío (el alcalde) se ocuparía de todo y le ayudaría en cualquier trámite o gestión relacionado con el cobro de su herencia.

Goyu (Gregorio) y Feru o el Ferrubio (Ceferino el rubio), fueron siempre uña y carne. Amigos con todas sus letras. Compañeros

Casaño baños
inseparables de pandilla, escuela y aventuras, para acabar siendo la pareja de guardias civiles que, cabizbajos por la calle central del pueblo, acompañaban a Colás el pastor, ahora en su incómodo papel de detenido, muy incómodo para él pero aun más vergonzoso para sus dos amigos.

Despachada la sartén de migas, Matías fue el primero en probar el jergón relleno de paja y echarse a dormir. Colás y Yago, después de ponerse al corriente de las últimas noticias del pueblo, acompañaron al flojo de Matías, que ya navegaba a toda vela entre sueños y ronquidos dignos del mejor de los rocinantes.

Cuando a la mañana siguiente Matías recuperó la consciencia , se encontró solo en la cabaña… No tuvo que esforzarse en buscar mucho, pues en la trasera del establo adyacente, en el almacén y refugio para los corderos recién nacidos, se encontró a Yago de rodillas ejecutando un perfecto y madrugador francés, sobre la afamada herramienta de su buen amigo Colás… y Matías, el imprevisible Matías, retrocedió sin hacer ruido, mascullando la valiosa información obtenida, grabando la escena en su memoria, con la palabra “traición” taladrando su cerebro.

Malos tiempos aquellos para estrenar en España la versión pastoril de “Brokeback Mountain” . En el año 1954, la Ley de Vagos y Maleantes ya fue modificada para incluir a los homosexuales y cualquier pobre incauto que se les pareciera. Con o sin pruebas, bastaba solo la mera denuncia/sospecha para verte envuelto en una auténtica pesadilla.

Matías, sentado sobre la yegua a la espalda de Colas, deshaciendo ya el camino de regreso al pueblo, no perdió el tiempo en poner precio a su silencio. Pero su silencio era de ida y vuelta y Colás lo sabía. Le contestó con un evasivo “ya hablamos en el pueblo” pero fue Matías quien habló primero. Su tío, el alcalde y cacique del lugar, no sopesó el alcance de su denuncia intentando presionar por no decir extorsionar al pobre Colas, y todo ello para que le cediera el control como administrador de su reciente y nórdica fortuna.

Tras pasar tres días incomunicado en el cuartelillo de la Guardia Civil, las gestiones en secreto de Fabián (el herrero) con el Notario de Gijón dieron lugar al traslado de Colás a la capital. Un año después, tras la laboriosa intervención del más prestigioso e influyente bufete de abogados de la ciudad, con el apoyo de varios abogados del despacho de Garrigues en Madrid, Colás salió en libertad. Absuelto, sí, que no es lo mismo que en paz y rico, muy muy rico.

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Colás nunca fue homosexual. A él le encantaban las chicas y algunas mozas del pueblo y de la capital jamás podrían olvidarlo. Esto no le impidió disfrutar con total normalidad de las atenciones de algún buen amigo como Yago, o ser “cortejado” por el traidor de Matías dando calabazas a muchas de sus insinuaciones.

Diez años más tarde, Colás apareció por primera vez en el pueblo desde su salida de la cárcel. Por carta y teléfono mantuvo el contacto con muy poca gente. Con Fabián su salvador, el buen herrero que le ayudó en el peor momento de su vida. Con Yago, por supuesto, y con la bella Raquel, hija del panadero y ahora su mujer, con la que se veía en secreto en Gijón apenas dos o tres veces al mes, gracias a los estudios que él mismo financiaba para ella, de acuerdo claro está, con su padre, el panadero, un hombre que nunca dejó de confiar en Colás y que consiguió engañar durante años a casi todo el vecindario por su hija. ¿Ya se dieron cuenta de que la hija se llamaba Raquel, como la madre de Colás? Bueno, pues así fue y esa es otra historia que tendría que contar… el panadero.

El pueblo entero estaba revolucionado. Muchos pasaban el día deshaciéndose en disculpas por su silencio, por no haber levantado la mano en su ayuda, por mirar hacia otro lado, por llevarle esposado por la calle… Seré breve. Matías se moría por abrazar a su viejo amigo recién llegado. Por eso aceptó sin vacilar la invitación de verse a solas con Colás en la trastienda de la herrería. Fue verlo y correr hacia él para casi fundirse en un desigual abrazo, por altura, por la barriga de Matías y por los continuos “perdóname” que salían de aquellos labios que aprovechaban la cercanía del abrazo para besar todo cuanto se ponía a su alcance.

Y con Matías en pleno éxtasis expiatorio de culpas, Colás lo giró vigorosamente inclinándolo sobre una bala de paja. Sin decir palabra, le bajó los pantalones, se enfundó la herramienta y de un solo empujón dejó al todavía cartero del pueblo, con el buzón a punto de reventar con tanto “correo”.

Algo hermoso en tus ojos... Noche blanca.

¡¡¡Ouuohhhh siiiii,siiiii !!! Fabián el herrero, escuchando atento detrás de la puerta, supo que era el momento convenido y al Señor Eusebio, que esperaba extrañado en la pequeña oficina de la herrería, le dijo: “pase señor cura, Colás le están esperando en la trastienda…” Don Eusebio entró al granero para acto seguido, alucinar casi místicamente con aquella bizarra escena, aderezada por la “banda sonora” del pleno y brutal orgasmo de Matías, que con la cara enterrada en la bala de paja por los fuertes brazos de Colás, solo pudo escuchar como este pronunciaba… “Buenas tardes Don Eusebio, creo que Matías necesita una muy larga confesión… y usted imagino que también. Enseguida se lo mando”.

Se me olvidó comentarles que Matías, mucho antes de ser cartero, ofició de monaguillo en la iglesia del pueblo, y a plena satisfacción del señor cura… Y aquí debo de concluir esta historia. Mi amigo Colás es feliz y hace feliz a mucha gente. Nombres, lugares y situaciones se han cambiando con el único fin de preservar la privacidad de los protagonistas, que habrán podido existir… o tal vez no, dado el serio trastorno mental que sufre quien les escribe… o no.

“A la montaña no se va a competir,
sino a aprender;
hay que leer mucho”
(Juan Luis Arsuaga).

Más quiero de ti... Juego de dos.

Llega un momento en que el invierno arrecia y debemos elegir quien ocupará nuestro corazón. Expulsar a quien me hace daño y dejar dentro a quien me da calor…

( La frase no puedo firmarla pues no es enteramente mía. La he construido a partir de la entrada del hermoso blog de Awilda Castillo y algunos de los comentarios que suscitó su entrada… pero me gusta mucho su mensaje, mi mensaje, el que me da calor… y así lo expreso.)

Estoy aquí, a tu lado… Corcel encadenado.

   Estoy aquí, un día más entre tantos otros… aquí estoy a tu lado, borrando las distancias que separan nuestros cuerpos.
  Como cada noche, el ritual me persigue con su guión de deseos compartidos. Mi mente extiende sus brazos, guiados por secretas e inexplicables conexiones, hasta encontrarse piel con piel, en el oasis de tu espalda y mis manos se deshacen en caricias,  plegando revoltosas, tus alas en mi abrazo.
   Inspiro, lleno mis pulmones con el aire que se filtra por tu cabello… tu aroma es la brisa del mar que droga mis sentidos. Remolinos de mi agitado aliento juegan con el frío de tu nuca interminable. Me pierdo en tu cuello, salvaje corcel enamorado, que sorprendido se tensa con mi primer beso... encadenado. Tu piel se enerva en eléctrica tormenta de verano y comienza a llover… un placer dejar que el agua cale mi cuerpo, resbalando por mi cara, mis manos con las tuyas aferradas a mi costado. No, no tendré miedo si cuentas conmigo…

(JMPA Pink Panzer)
 
“El bailarín acaricia la música con sus pies y acuna a la mujer con su abrazo…”
(Carlos Gavito, “Su vida, su tango”)

Las puertas abiertas… a mi corazón.

   “A un poeta se le reconoce, entre otras cosas, por el modo en que va dejando abiertas las puertas que traspasa. Un poeta no cierra las puertas. Un poeta, de hecho, escribe para convencer a los demás de la importancia que tiene dejar las puertas abiertas. Cada poema es una jornada de puertas abiertas a alguna de las zonas de la sensibilidad o la inteligencia, a una imagen o intuición determinadas, a una experiencia, a un sueño. Cada poema es, también, una casa con dos puertas (y, por eso, felizmente mala de guardar) y una puerta al campo (algo inútil que le da sentido a lo útil): el lugar donde las puertas dialogan con su vacío y con su media elíptica y con las corrientes de aire que siempre las dejan al borde del portazo.”
(Prólogo de Jesús Aguado en “Yo que tú”, de Juan Vicente Piqueras, subtitulado “Manual de gramática y poesía”)

Leonard Cohen – In My Secret Life.

 La llave
Amor secreto
Por siempre,
intuyo que será
por siempre un sueño
del que solo tus besos
me despertarán.
  Por siempre,
el deseo se rinde
la vida se esconde
tras el suave velo
del amor secreto
del que solo tus besos
me despertarán.
(JMPA Pink Panzer)

Escrito en mi ADN… amor por el motociclismo.

   Un estudio realizado por la aseguradora inglesa Bennetts, utilizando una muestra importante de individuos (yo no salgo, no tenían mi teléfono…), nos asegura que el deseo de pilotar/conducir una moto, está escrito en el ADN.   Con la ayuda de un psicólogo, el estudio ha demostrado que los motociclistas tienen una predisposición genética para la desconocido. Lo que pone de manifiesto una tendencia a un comportamiento impulsivo, exploratorio y facilidad en la asunción de riesgos.


 
   La psicólogo Donna Dawson (EE.UU) dijo de los resultados:   “Los psicólogos saben desde los estudios sobre gemelos que hasta un 60% de los rasgos de la personalidad se hereda, sin embargo, el medio ambiente, en forma de educación y de oportunidades, también tiene un papel que desempeñar.

   Nuestra investigación nos dice que la mayoría de los motociclistas fueron inducidos a su modo de vida a través de un familiar, y que todas las cuestiones relacionadas con la personalidad tienen un importante carga genética (tales como ser amante del riesgo). Y también está mas que clara la vinculación emocional del motociclista con su moto.

   No cabe duda de que el amor por el motociclismo, no es una simple afición pasajera en la vida. Su compromiso con la máquina y el entorno similar del que se rodean, lo convierte en una actitud ante la vida, y un modo muy característico de vivirla.”

   Entre muchos aspectos curiosos, los resultados han descubierto que un 72% de los motociclistas tienen rasgos comunes asociados con el gen Ns”, que está relacionado con la capacidad de asumir riesgos (tengo sobredosis de este gen…).

Mi bota con sobredosis de gen motero….

Un 71% tiene un bajo umbral de aburrimiento y el 69% tiene reacciones espontáneas por encima de lo habitual.
   El 68% de los motociclistas fueron inducidos a su afición por un miembro de su familia inmediata (aquí están mis comienzos…), un 9% por una tía, un tío o un primo y un 8% por un abuelo.

   Una conclusión muy interesante es que la moto puede definir a la persona, y esto se demostró en casi tres cuartas partes (73%) que admiten que su moto define quiénes son.
   Hasta un 62% dijo que no podía vivir sin su moto, y otros incluso revelaron que ellos consideran su moto un miembro de la familia (61%), o una extensión de su personalidad (70%). 

La moto; una extensión de mi personalidad.

  Bien, llegado a este punto poco queda por decir. La moto puede ser poesía en movimiento… y si esto te extraña, entonces es que no me conoces en absoluto.

“Desayunar fuerte porque esta noche cenaremos en el infierno.”

(Leonidas – 300 🙂

Inolvidable… Hoy es día de besarte.

 Vértigo…   

   La carretera serpenteaba bordeando acantilados teñidos de vértigo…

  Entre curva y curva, mi memoria se arremolinaba en el oasis de tu ombligo, con el mismo vértigo de Gigantes de piedra, que en vigilante postura a sus pies nos esperaban.

   El vértigo de mi sangre, latiendo en mis sienes, guiando a mis labios camino de tu boca, siguiendo enloquecidos el sendero que iluminaban tus ojos…

   Ayer fue el vértigo de tus curvas perfectas… Hoy es el día de besarte…

“El amor es todo aquello que dura
el tiempo exacto para que
sea inolvidable

(Mahatma Gandhi)

Dedicado a Pury y a todos aquellos que hacen del amor, su lectura diaria.

 

Hilo de seda… en tus ingles perfectas.

Fronteras de seda
Con hilo de seda
construyeron tus ingles
un ejército de dioses
ebrios de belleza.
 (JMPA Pink Panzer)

ELLA es la  irresistible dulzuraella es
la que siembra el amor en mi corazón,
la dueña de sus fronteras,
la fuente misma de la pasión.
   “Cipris resulta irresistible cuando se lanza con todo su poder. Pues con dulzura va en pos del que cede ante ella, mas al que encuentra engreído y soberbio, se apodera de él y lo aniquila. Va y viene ella por el éter y está en las olas del mar, Cipris, y todo ha nacido de ella. Ella es la que siembra y otorga el amor, del cual nacemos todos los que sobre la tierra estamos “.