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Enamórame… sin retenerme. 

 

“Mira a la derecha y a la izquierda del tiempo y que tu corazón aprenda a estar tranquilo.”

(Federico García Lorca)

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(Web “Desmotivaciones.es”)

Consígueme sin doblegarme
Lléname sin ahogarme
Escríbeme sin marcarme
Corrígeme sin borrarme
Enamórame sin retenerme…

(JMPA Pink Panzer still in Love)

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ENAMÓRAME

Así, como en llamas
las manos llenas de fuego
para quemar libros viejos
en la furia y por la pasión
de amores tan complejos
como así son los nuestros
paseando por brutales
resquicios prohibidos
entre muros de sangre
carne y vino añejos.


Así, en llamas, mi oración
busca todos los umbrales
en tu piel de rosa, mi diosa
la llave perfecta que libera
las ideas de mis cadenas
y las colma de caricias
con los versos de tus dedos…


Así, como en llamas
la mente presa del fuego
para quemar sueños viejos
sin miedos ni complejos
sin miedo a las palabras
que abrasan mis labios
y los tuyos al devorarme
ahogando mis lamentos
rompiendo velas y tablas
de mi velero fantasma
varado en tus tierras.


Así, como en llamas
seré la luz que atraviesa
el cristal de tu ventana
llenando de sombras
el volcán de tu ombligo
y así, como en llamas
quemaremos este infierno
saboreando el sonido
de un te amo estallando
en nuestras gargantas…


Si, amor, así, como en llamas
yo vuelo en ti, y tú lo harás
de nuevo, en mis palabras
y temblaremos juntos
el miedo eterno a partir
a separar nuestro vivir
entre universos oscuros
y paraísos eternos
de los que huir, así,
los dos, una vez más,
como en llamas.

(©JMPA Pink Panzer still in love)

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Después de vivir ciertos infiernos, ya no me quema cualquier demonio…

(Pink Panzer Yorch, parafraseando una buena idea de autor desconocido)

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Débil empatía … La última luz…

“A pesar de que interrogar ya es empezar a contestar, nosotros, demasiadas veces y con pereza creciente, renunciamos al obligado ejercicio de la búsqueda en todas las direcciones”.

Joaquín Araújo (periodista y escritor naturalista español) en su libro “Ecos… lógicos, para entender la Ecología

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Imagen propiedad de PinkPanzerKorps

   “Se que esta puede ser mi última oportunidad para transmitir mis pensamientos pero no puedo rendirme. A pesar de que no encontramos ninguna salida al tormento en que vivimos, aún albergamos un poco de esperanza en un futuro mejor. Los familiares más viejos, tan solo unos pocos de los que han sobrevivido a la “luz”, nos relatan historias pasadas de felicidad, habitando sus casas, disfrutando con sus cálidas noches y luminosos días, tiempos de amor, juegos y abundancia.

   Mi generación no pudo disfrutar de nada de aquella tierra de paz antes del gran traslado. Todos nosotros nacimos aquí, en esta enorme y oscura cueva donde apenas nos distinguimos por el brillo de nuestros ojos, donde el amor es quizás lo único que aún tiene algo valor, porque ni siquiera nuestras propias vidas hoy en día nos importan.

   A pesar de todos nuestros esfuerzos por encontrarla, esta inmensa cueva no tiene salida. Nacemos y morimos aquí dentro desde hace varias generaciones. Los suministros nos llegan desde la parte más oscura y alejada de la cueva, en el fondo de un angosto túnel que acaba en una pequeña bóveda donde una luz se enciende cuando llegan las provisiones.

   Hace ya mucho tiempo que empezamos a sospechar que están intentando envenenarnos. Casi siempre algún compañero muere al poco tiempo de recibir la nueva comida. Uno, dos… A veces mueren cinco o seis de golpe como ocurrió meses atrás con una familia entera. Padre, madre, hijos… Todos murieron al mismo tiempo, justo después de recibir su ración de alimentos. También barajamos la posibilidad de que sea el agua aunque no nos ponemos de acuerdo, pues todos bebemos de la misma fuente. Nadie sabe realmente que hacer pues, si no nos alimentamos, sin duda moriremos de hambre pero también es cierto que, en medio de la oscuridad más absoluta, cuando escuchas las convulsiones y los gritos de dolor de uno de los nuestros, un terrorífico olor a miedo impregna durante días toda la cueva que literalmente nos paraliza. Pocos somos, cada vez menos, los que reunimos el valor suficiente para acercarnos e intentar comprender lo que ha ocurrido. Finalmente hacemos lo que nos han enseñado y lloramos, por los nuestros, por nosotros y por el tiempo que nos aplasta sin defensa posible.

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Imagen propiedad de PinkPanzerKorps

   Morir de hambre. Esta idea nos ronda la cabeza desde hace tiempo entre los más jóvenes. En la penúltima “luz”, nadie tomó absolutamente nada de los alimentos entregados y aprovechamos aquella mortecina incandescencia que colgaba de la bóveda para intercambiar ideas descabelladas mirándonos a las caras, caras revolucionarias, insurgentes, y cansadas, muy cansadas. Con aquella luz me aprendí de memoria el rostro de ella y a soñar también, con un mundo mejor a su lado.

   La falta de alimentos convierte la convivencia en una horrible pesadilla, incluso con desesperados episodios de canibalismo, pues nos da la impresión de que nuestro primer rechazo a recoger la comida, ha derivado en un largo periodo de castigo en el que “la luz” no ha vuelto a encenderse en mucho tiempo. La locura se ha hecho dueña de nuestra comunidad y aunque unos pocos intentamos mantener la calma, el hambre hace estragos en nuestro oscuro y torturado pueblo y muchos acaban muriendo entre absurdas peleas. Unas peleas que ganan los más fuertes, los que se llevan el escaso alimento que aún es seguro y otros que pierden, como siempre, los más débiles, que acaban sus días entre horribles padecimientos fruto de las raciones envenenadas que aún quedan intactas entre la basura. El problema es que sabemos que no todas contienen veneno, y la desesperación nos lleva una y otra vez a la tentación de consumirlas… Tarde o temprano, alguno cae en la tentación y al resto, a todos los que aún nos mantenemos con vida nos llega la aceptación, doblegados a la evidencia de que, ninguno de nuestros esfuerzos cambia ni una sola brizna de la yerba sobre la que descansa nuestra cruel existencia.

   La luz se ha encendido de nuevo pero nadie ha acudido al punto de reunión, esa luz bajo la infame bóveda de abastecimiento desde la que ya teníamos claro que nos vigilaban. Los pocos que quedamos, hemos decidido morir de hambre. Ella, mi amor en la penumbra, mi compañera de llorosos y brillantes ojos, esta acurrucada en mi regazo casi sin fuerzas para levantarse. Vamos a intentar dormir y que sea el sueño el que termine con nosotros, de la manera más plácida que podamos soñar. La impotencia nos consume pero tampoco les vamos a dar el placer de contemplar como nos despedazamos entre nosotros por un mísero pedazo de pan.

   Nada poseo ya, nada material, solo Ella me trae la paz que necesito en este último rincón donde nos apretamos para darnos calor y compañía entre montañas de basura. El inconfundible roce de sus vibrisas al respirar junto a mi cuello hace que al fin cierre mis ojos y me de por vencido… Me rindo, amor, estos son mis últimos pensamientos antes de que llegue la gran luz…

-. Hola.. ¿John?, Perdona que te llame a estas horas pero es que tenemos resultados positivos. Después de seis años ininterrumpidos de ensayos, creo que podemos dar por finalizado el experimento de los ratones. Al final, la idea de la comida envenenada ha sido un éxito. Confirmamos que la alarma social se transmite de unos individuos a otros y como estaba previsto, finalmente han optado por no comer ninguno. Lo gracioso es que, la última dosis de comida, no tenía veneno pero ¡¡¡ni se han acercado!!!

-. Perfecto, Roger, te felicito. ¡¡Un gran trabajo!!. Ahora recoge todos los datos para el dossier de la revista Scify News; creo que aún llegamos a tiempo para publicar en el siguiente número y respecto a los ratones que han sobrevivido, pues los envías al laboratorio de Carter Lies, que seguro le vienen muy bien para dar de comer a las pitones del ensayo de hibernación inducida…”

(JMPA Pink Panzer Yorch in love… Extracto de “Empatía, la última luz de invierno” by Yorch)

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Empatía…
Deja que esta palabra cobre significado en tu vida.

(JMPA Pink Panzer Yorch)

Soñar contigo… El valor de lo pequeño.

   En este mundo de fulgurante tecnología, una simple tormenta solar es capaz de, literalmente, abrasar, fundir, carbonizar nuestros sistemas de comunicaciones, nuestras redes de suministro eléctrico y con ello, todo lo que imagines que pueda estar interconectado y vivo gracias al mágico fluir de esos benditos electrones.

   La tormenta solar más potente de la que se tiene constancia sucedió en el año 1859. Los telégrafos de aquella época dejaron de funcionar y la incipiente red eléctrica (donde la había, claro) sufrió graves daños. Recientemente, en 1989, una tormenta muchísimo menor que la del año 1859, provocó un apagón de la Central hidroeléctrica que alimentaba a la ciudad de Quebec. Más de nueve horas sin electricidad que causaron graves problemas a sus habitantes y como no, enormes pérdidas de cientos de millones de dólares…

   Una gran parte de nuestro planeta vive ignorando esta lotería espacial sobre nuestras cabezas y otros vivimos preparando un plan “B” para cuando todo deje de funcionar y nos traslade de golpe, a la leña y el candil de hace dos siglos. Es cuestión de tiempo. Ya ocurrió y volverá a suceder, sin duda alguna.

   Mi reflexión de hoy viene porque, sentirme tan pequeño e indefenso, me ayuda a respetar todo cuanto me rodea y que precisamente por ser pequeño, débil o indefenso quien me observa, podría sentirse amenazado del mismo modo con mi  presencia.

   Desamparo, intranquilidad; esos son los sentimientos que te invadirán cuando te encuentres con tu carísimo súper “Smartphone” en medio de ninguna parte en alguno de los países (o “no países”) donde vivir ya es un privilegio. Sin red fija ni móvil para Internet, con una inexistente o muy limitada cobertura básica de voz y con suerte, un milagroso enchufe para recargar tu gran patata con muchas pulgadas de plástico y cristal, la vida se mueve más lenta. Si no te adaptas, vivirás en un continuo estrés infra-tecnológico, siempre que el generador de corriente funcione o que en el todo terreno dispongas de una toma de corriente. En algún momento, giras la cabeza y reflexionas. Lo haces cuando ves a alguien con un “atrasadísimo”  teléfono móvil de irrompible pantalla y que además, tiene cobertura y batería para una semana entera sin necesidad de recargarlo Wow!!! En tu mundo, nuestro mundo, sería motivo para reírte pero en ese otro mundo ya no te sale la risa tan fácil, mientras miras como kilos de polvo rojizo se comen a tu “Iphone” y la vocecilla del “SIRI” te recuerda otra vez, que no tiene cobertura y le queda un 10% de batería después de recargarlo la noche anterior…

(JMPA Pink Panzer Korps)

“Porque aunque nadie sabe
lo que a nadie le digo,
la noche entera es corta
para soñar contigo
y todo el día es poco

para pensar en ti.”

(José Ángel Buesa)

PINKER NOKIA

Será Que la Vida Cabe en Dos Manos

Será por que soy pequeño

que adoro el silencio

la soledad buscada

el esfuerzo sin recompensa

con el sueño atrasado

de mil noches en vela

                            y el cuerpo maltratado.

Será porque soy pequeño

que valoro el precio

de lo que no se vende

de la libertad comprada

                            con un simple abrazo.

Será porque soy pequeño

que ya nada reclamo

pues siempre que quiero

una guitarra en mi cerebro

me iza con sus cuerdas al cielo

y colma mi inquebrantable deseo

                                       de volver a ver lo que amo.

Será que soy tan, tan pequeño

que mi vida cabe en dos manos

como el derecho a estar triste

por no pedir lo que prometiste

y arrancarme de este mal sueño.

(JMPA Pink Panzer in Love)

Pinker Love

Pinker Love. ©Imagen propiedad de Pink Panzer Korps. Cinco días de vida entre dos manos.

 

El infierno blanco… Time to die.

   Aviso. Nombres y situaciones pueden no coincidir con mi realidad. Cualquier coincidencia es fruto de la desquiciada memoria del autor y/o de la simple casualidad dentro de esta historia.

— Pink Panzer presenta… “El infierno Blanco, Time to die”. —

-. ¡No seas pelmazo, Günter! Que no está el horno para bollos… hazme el favor y ¡Mea en la botella de una puta vez!.

Que noooo, que no puedo, de verdad, ¡¡¡me da mucha vergüenzaaaa, que no me saleee…!!!

-. ¡¡Günter, por San Patrás bendito, que ya no somos unos críos y nos lo hemos visto todo en las duchas del Spa!!. Mira, hacemos una cosa; paro el coche, pongo un poco de música con mi teléfono, te concentras y ¡¡¡MEAS EN LA BOTELLA, ES UNA ORDEN!!!

– Hacemos otra cosa, Pink; Tú paras el coche, salgo un momentito y meo tranquilamente, sin presiones, ¿Ok?

   En algún lugar perdido del noreste de Europa, un vehículo todo Bering7tout terrainterreno con dos españoles a bordo, va camino de la base dormitorio muy cerca ya de las diez de la noche. Fuera del todo terreno no había nada especial a lo que no nos hubiéramos enfrentado en otras ocasiones. Un crudo día de invierno con una temperatura de 25º grados bajo cero y una moderada ventisca de unos 30 kms/h con rachas fuertes de 40 kms/h.

   Circulábamos lentos pero estábamos tranquilos. Depósito de combustible a tres cuartos de capacidad, enlace radio con la base funcionando y el GPS visualizando la señal de los satélites erráticamente, pero dando la posición, que era lo primordial. El parte meteorológico nos dice que la ventisca permanecerá estable, y lo más importante, seguirá nevando pero levemente.

   En estas situaciones, la experiencia cobra más valor que los simples conocimientos académicos. Habitualmente, yo llevaba en el coche las botellas vacías del agua de las comidas. No es lo normal pero en “determinadas ocasiones”, lo más cómodo y racional es orinar dentro del coche en una de esas botellas. ¡Meas, cierras con el tapón y listo, se acabó el problema!. Bering7

   El padre de Günter, alemán de nacimiento, se quedó a vivir en Tenerife, prendado de un “bellezón” canario de veintidós años. De semejante combinación salió un rubio de un metro noventa de estatura y más cabezón que una mula militar. Al final, la vejiga de mi compañero superó el tamaño de su cerebro y tomó el control de la situación como si de un personaje de The Walking Dead se tratase.

   Tengo que resaltar que, con -25 grados y un viento con rachas puntuales superando los 40 kms/h la sensación térmica se acerca peligrosamente a los -40/-45 grados. Con esa temperatura, la piel humana sin protección se congela en minutos, o en pocos segundos, dependiendo de otros factores, como la humedad. Salir del todo terreno era un atrevimiento pero Günter tenía que mear fuera, y no se podía razonar con él.

   Dentro del coche se soltó la cremallera del pantalón térmico, se puso el gorro polar, la capucha del chaquetón y un poco de crema protectora en la cara. Le di la vuelta al coche para orientarlo de forma que la ventisca no entrara por su puerta al abrirla y le dije de forma clara, escueta y concisa:

-. Ok. Sales. Te pones donde yo te vea, en la zona iluminada por el coche, meas y regresas como un rayo.

– Vale, vale, no te preocupes… de verdad, Pink, ni que fuera la primera vez…!!!

   Nada más salir, la fuerza de la ventisca le arrancó la capucha al muy lechón, por no ajustar los velcros del cuello, pero reaccionó rápido, solucionando la papeleta a pesar de llevar los guantes puestos.ECONOCHRIST - 1994

   Las luces iluminan a mi amigo en la cuneta que, después de pelearse unos largos segundos con el conjunto bragueta calzoncillo, me muestra la clásica nubecilla que forma el agua caliente cuando se congela al instante. Después de varios “nube-chorritos” más, veo lo que pensaba que no podía estar sucediendo. ¡¡No, no, noooo..!! Günter, que era un chico muy limpio, estaba sacudiendo alegremente su aparato arriba, abajo, izquierdas y derechas varias… ¡¡como si fuera un obispo bendiciendo palmas en el día de ramos!!.

   Le di cortes de luces y lo saqué de su “embobamiento” con repetidos toques de claxon.

-. ¿Pero que coño te dije? Serás bruto…!!! ¿a que esperabas? ¿a que un pingüino te trajera una toallita?

– Vale, vale, vale… tampoco ha sido para tanto. Venga Pink, ya está. Ya podemos seguir…

Mujer craneo regazo   A los pocos kilómetros empiezo a notar que Günter se mueve en el asiento y se le nota visiblemente incómodo. Hablo con él y me comenta una cierta picazón en su “aparato”. En cuanto él mencionó el picor, yo ya sabía que la habíamos cagado y tocaba ponerse serios. Paré el coche en mitad del camino y le dije muy enfadado:

-. No admito discusiones. ¡Saca ahora mismo la “chorra” que quiero ver como está.!

   Günter, con los ojos como platos no dijo ni “mu”. En el fondo sabía que había metido la pata hasta la ingle y entre algunos “uyuyuis y ays” de dolor, asomó su herramienta por la bragueta. Con el flexo de leer los planos, enfoque hacia la zona y ya vimos un prepucio a punto de gritarme, ¡auxilio, sálvame!. Con un color rojo irritado tirando gradualmente a un violeta /azul oscuro en el extremo, el futuro no pintaba nada bien para aquel pobre pellejo. Al momento cogí la radio…

-. Bering-7 a Base. 7.0 OK. 7.1 Herido leve con signos de congelación. Cambiamos ruta hacia Hospital Campaña…

   Con el conocimiento y permiso de nuestra base, cojo el plano y el TresGPS y trazo la ruta más corta, aprovechando algunos caminos ya conocidos para acortar tiempos y llegar cuanto antes a la carretera general que nos llevaría al hospital.

   Nos costó más de una hora apartando barro y nieve hasta que vimos las primeras luces de los coches circulando por la carretera. Una vez que accedimos a esta vía y ya circulando mucho más rápido, en apenas quince minutos nos plantamos ante la puerta del Hospital de Campaña. Una mezcla de hospital real y grandes tiendas militares adosadas a la estructura del edificio. Aquella era la tercera vez que lo visitaba y conocía muy bien a donde ir.

   La teniente Hanndorf (Erika para los amigos), una joven doctora y alemana de pura cepa, era novata en el hospital y ya se sabe lo que les ocurre a los novatos con la guardias. Así pues, no me resultó extrañó encontrarla otra vez, camino de las doce de la noche al mando del equipo de urgencias. Como ya sabían que llegábamos y también el motivo de la urgencia, solo nos quedaba explicar “donde” estaba la congelación. Para evitarle el lógico cachondeo que se iba a formar, aproveché la confianza que me daba el haber compartido más de un café con la Doctora Erika y le solté al oído en un chapurreado alemán… “im penis ist”.

   La teniente Hanndorf reaccionó de la mejor manera imaginable. Con perfecta cara de póker, hizo pasar solo a Günter a la sala de curas y despidió a los sanitarios en un buen inglés, diciendo que ya les llamaría en caso necesario.

   Después de ayudar a mi compañero a quitarse la ropa , me retiré a la salita de espera, separada simplemente por una puerta verde de dos hojas. Al parecer, después de la oportuna evaluación de daños, tocaba aplicar unos apósitos especiales para quemaduras… y ahí empezó el desastre.

¡¡¡Nein, nein, neeeeeeein…!!! Los gritos de la teniente me hicieron saltar de la silla.

¡¡¡ Setzen Sie Ihren Arsch auf dem Bodem, schon !!! Entré abriendo de golpe las puertas de la sala de curas, y esto fue lo segundo que le escuché a la muy cabreada teniente, que traducido al español viene a ser un imperativo “¡¡¡pon tu culo en el suelo, ya…!!!

   El aparato de Günter bien podría pasar por el cuello de un diplodocus en Parque Jurásico. Yo lo vi en reposo en los baños turcos del Spa pero no es lo mismo… Allí estaba él, sentado en el suelo con todo al aire y con una más que apreciable erección… de tamaño digamos sin exagerar, descomunal.

   Cuando te ves envuelto en una situación de tensión o estrés, lo más natural es que tu idioma nativo salga a relucir. A mí me ha pasado y Erika, era evidente, estaba notablemente alterada…

Gott, Ihr seid ein verwöhnter, mit dem Gehim eines Esels… Dijo la teniente mientras el frío del suelo en el culo de mi amigo le hacía bajar la hinchazón… “!!!Dios, es un mocoso con el cerebro de un burro…!!!” y no pude mas que darle toda la razón a la teniente, mientras para mis adentros pensaba en broma que de burro tenía algún atributo más a parte del cerebro.

   mi-primera-ereccionLa erección de Günter, ya pasó a tener repercusión (léase cachondeo) “global” en el Hospital y campamentos limítrofes. Semejante estiramiento del pobre pellejo, le causó tales daños que se hizo aconsejable, por prescripción facultativa, pasarlo a quirófano y hacerle una circuncisión “de campaña” convenientemente sedado, of course, no fuera que se pusiera firmes otra vez.

-. Pink, no lo pude evitar. Te lo juro, vaya cagada, lo siento mucho compañero… Cuando sentí sus manitas haciéndome las curas, algo se disparó dentro de mí y perdí el control…!!! Me confesaba Günter, ya operado, en la tranquilidad de su habitación del hospital.

   Günter ya no volvió conmigo. Del hospital lo mandaron directamente al calorcito de su casa, eso sí, después de pasar juntos prácticamente las 24 horas del día, siete días a la semana durante cinco meses en aquel infierno blanco.

   Eché de menos sus clases de alemán, su paciencia conmigo en sus clases de alemán, las risas en el coche conmigo intentando hablar alemán…Cruz mikko_luntiala 15326045430

   A mí aún me quedaba un mes comiendo barro y nieve y me asignaron otro compañero. Te adaptas. Cuesta mucho, pero las risas siempre vuelven.

   ¿Alguien a visto a un español hablar alemán con un perfecto “asento” canario/chicharrero? Pues yo sí…  y también he visto atacar naves en llamas más allá de Orión, he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de las puertas de Tannhäuser… All those moments will be lost in time, like tears in rain. Time to die. 

(JMPA Pink Panzer Yorch).

(La última cita, es obvio que no es mía, extraída de la excepcional película de Riddley Scott, Blade Runner)

Dedicado a todos los que mueren lejos de su hogar, entre un mar de críticas desinformadas y la dolorosa incomprensión de una parte de su propio pueblo.