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Tu mano me tranquiliza… Cisne negro.

El hombro sobre el que llorar era una nube gris que atormentaba mis pies con su incesante llover, lluvia de hirientes  agujas de quebradizo y negro cristal…

(JMPA Pink Panzer… En memoria de mi hermana Teresa)

photo_2017-07-15_22-43-02   Cincuenta y siete días han pasado sin poder escribir ni una sola de las palabras que allí se quedaron encerradas, escondidas como un niño asustado bajo la cama de aquella habitación engullida por el silencio.
Pasaron también unos cuantos aviones entre miles de kilómetros de desesperada impotencia para estar junto a ella… Mi hermana mayor y la mas joven de tres hermanos no tuvo una vida fácil. Empezó naciendo el último día de un febrero bisiesto y a su lado terminamos todos, sus hijos, su pareja, su tía… todos aferrados a sus manos para que, en la última puerta de su vida, no se sintiera sola.

   “Dame tu mano, tu mano me tranquiliza”

   Y le dí mi mano durante horas, a su lado, entre aquel silencio que su voz ya no lo rompería nunca más. Durante años fue al contrario. Era su mano la que cuidaba y tranquilizaba a su revoltoso hermano, sangrando, llorando o metido en mil y un problemas de los que salía, casi siempre, de la mano de su hermana mayor.
Es ahora cuando la ausencia de su voz, su silencio, crece en mi interior como un cáncer, como esa enfermedad que la devoró por dentro cuando la vida mejor la trataba. Que dolorosa contradicción que su hermano, metiendo la mano con avaricia en el saco de la suerte, jamás haya sacado la bola negra que le tocó a ella a la primera de cambio… ¿existe un dios? Queda claro que no. Es imposible ser tan cabrón y ser dios al mismo tiempo.

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Teresa, mi hermana… Siempre ella…

To live in the hearts we leave behind is to never die.

(Vivir en los corazones de los que dejamos atrás es nunca morir)
– Carl Sagan –

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Era su mano la que me tranquilizaba…


TRAVESÍA

Será que no nos llegan
los suspiros suficientes
Será que ya no quedan
sueños de adolescentes.

Entonces pidamos más
sin tregua ni compasión
por mi herido corazón

que debe quedarse atrás.

Si todo eso se nos acaba
Grita y rompe el silencio
y en un último esfuerzo
llorar a quien más se ama

Aprieta, no tengas miedo
aprieta fuerte mi mano
en esta dura travesía

Aprieta, no tengas miedo
el dolor deshecho en caricia
rosa y camelia, en tu vida.

(JMPA Pink Panzer Yorch –  En memoria de mi hermana Teresa)

Una vez más, su melodía me calma…

“Me arrancaré el corazón
y esperaré mi regreso

Para sacarlo otra vez
y colocarlo en mi pecho”

(Orishas)

La relatividad… Viento rebelde…

“Cuando cortejas a una bella muchacha, una hora parece un segundo. Pero si te sientas sobre carbón al rojo vivo, un segundo parecerá una hora.
Eso es relatividad”.

(Albert Einstein)

   Si no fuera por maxresdefault.jpgla divina palabra de Don Miguel de Cervantes, muchas historias como esta lo tendrían muy difícil para, simplemente arrancar…
   Dicho esto y finalizada la sección de agradecimientos, les diré que, en algún lugar que no era La Mancha y de cuyo nombre no puedo ni debo acordarme, seis hombrecillos vestidos de verde camuflaje intentaban hacer su trabajo bajo condiciones tan adversas como cambiantes.

   En aquella ocasión y por azares del “destino”, dejé de acariciar bombas para incorporarme a un equipo de transmisiones, especializado en el tendido de líneas telefónicas de comunicación. La línea entre el puesto de mando de “Jefecillos A” y el puesto que mandaba menos en “Jefecillos B” se había cortado en tres ocasiones y siempre en el mismo punto. El cable cruzaba obligatoriamente una estrecha carretera asfaltada que, a su vez, atravesaba un enorme y frondoso bosque que flanqueaba una pequeña población de medianías ya abandonada. Las dos primeras veces, fue el tráfico rodado, sobre todo camiones de transporte pesado los que nos reventaron la línea. La tercera vez nos jugamos el tipo y escalando unos árboles cercanos, conseguimos un tendido aéreo que nos duró funcionando exactamente dos días y medio. Una plataforma transportando una de nuestras máquinas retroescavadoras mandó a freír buñuelos nuestra obra.

Café contigo.jpg   Plano en mano y con la firme convicción de que encontraríamos una alternativa/solución a los problemas con la línea de los coj….es, observo que, unos cuatrocientos metros más arriba de donde el cable cruzaba la carretera, el mapa marcaba lo que parecía ser una posible escapatoria. Una pequeña vaguada con un antiguo colector de aguas “varias”, casi todo a cielo abierto que salía del pueblo cercano y cruzaba la maldita carretera.

   Dicho y hecho, recogemos en el parque de transmisiones el material necesario, radios, cable, baterías y unas buenas bolsas de comida en la cocina para no tener que volver al campamento para almorzar. Cargamos el Land Rover y en compañía de cuatro soldados salimos zumbando a ritmo de samba, gentileza mi amigo y compañero…vamos a llamarle  John. Volábamos por en medio del bosque con su ya clásico “Carlos Sainz Style” (ojo barro, se cierra, arrasssss), mientras los demás intentábamos mantener a duras penas el culo pegado al asiento durante algo menos de media hora de viaje, hasta llegar al punto donde el cable cruzaba el asfalto. Allí dejamos el vehículo con dos soldados a su cargo y el resto de “la peña”, con una pesada bobina de 250 metros de cable telefónico y el resto del equipo, tiramos monte arriba. 

 A veces pretendo ser normal.jpg  Poco más de una hora y media nos llevó localizar y limpiar la entrada escondida entre la maleza de lo que parecía un antiguo pero sólido paso subterráneo, con una composición mixta de grandes losas de piedra y cemento claramente envejecido. Aquí haré un breve paréntesis en el relato. Nuestro ejército, yo lo he vivido, ha sido vapuleado por opiniones, muchas veces hirientes, sin ni siquiera reconocer que solo éramos unos ciudadanos más, cumpliendo con la Ley. Una Ley, para mi injusta, que obligaba a ir a la “mili” a unos chavales sumamente cabreados que nos echaban la culpa de todo y con los que teníamos que trabajar a diario. Todos soñábamos con un ejército profesional, pero eso estaba en manos de los de siempre, los políticos. Dicho esto, entenderán nuestros motivos para entrar en aquel colector de aguas. Aquellos chavales tenían que volver a sus casas y a nosotros nos pagaban por aquel trabajo. Cierro paréntesis.

 snoopy-pink-panzer-yorch-gravatar  Con las linternas de cabeza, botas de pocero y cascos de protección, empezamos tendiendo el cable de la bobina entre nosotros dos, y así nos fuimos adentrando con mucha precaución hasta el punto en que apenas conseguíamos vernos el uno al otro. A los 10 minutos mas o menos, antes de la primera marca de 20 metros en el cable, el túnel gira a la izquierda y dejamos de ver la luz de la entrada. La espalda ya nos duele por la posición semiagachada a la que nos obliga la poca altura disponible y empieza a oler un poco mal… Les parecerá raro pero el ir asustando ratas de vez en cuando era sumamente tranquilizador, pues nos indicaba que no había problemas para respirar el poco aire disponible.

  
Debo aclarar que, el motivo por el que el trazado del túnel vaya en zigzag solo se debe a la
intención de los ingenieros de frenar la velocidad del agua dentro de la estructura en pendiente. A pesar de saberlo, no nos hizo ni la más mínima gracia aquella total oscuridad… Ya llevábamos más de 15 minutos gateando allí dentro y cada cinco, con un pequeño teléfono portátil, nos comunicábamos con los dos soldados del exterior, usando la misma bobina de cable que estábamos arrastrando. -“Todo bien, chicos, continuamos”. En cuanto desconecté el teléfono, escucho a John decirme con un tono preocupante…

– Yorch, se que me vas a matar pero ¡¡¡ya no aguanto más…!!!

– ¿Pero que coño estás diciendo, John? En mi cabeza, acostumbrado a tener todo bajo control, buscaba una solución a la mierda de acertijo de mi compañero, agachados como dos “Cuasimodos” en aquella jodida cloaca. ¿John con un ataque de pánico? ¿Agotado? me preguntaba yo al borde del pasmo…

– ¡Diosss mío, por mi santa madre, Yorch, lo siento, tío, ¡¡no aguanto más!!

   Aún resonaba el eco de sus últimas palabras cuando escucho con lógico estupor, un inconfundible bemol sostenido con toques finales de corcheas y semicorcheas interpretando un agónico “FuuUUuuUUffffrrrrbbfloprrr”… Pensé que iba a morir…!!! Las pocas ratas que aún estaban allí con nosotros, salieron del túnel a la carrera para vomitar a gusto… batí el récord mundial de apnea dentro de un colector con el agua por las rodillas (aún permanece imbatido) pero no me sirvió de nada porque, o respiras o te mueres… La nube tóxica era tan densa, que se podía ver flotar como la imagen de un fantasma atravesando la luz de nuestras linternas y lo juro por Snoopy que deseé con todas mis ateas fuerzas que aquel espectro fuera el mismísimo Ángel del Infierno y pinchado en su guadaña, me llevara muy lejos de allí. Afortunadamente yo no llevaba la pistola porque, si la llevo, a John le hago aquel día siete agujeros más en su culo cantor…

   Las tragedias, normalmente, no se dEntropia.jpgeben a un solo factor. Esta que hoy les relato no iba a ser una excepción. El potaje de la cena del día anterior sumado a que John siempre comía como si no hubiera un mañana, más una salida mañanera zumbando al trabajo sin pasar antes por su habitual visita al señor Roca letrina y la guinda del pastel, veinte minutos agachado comprimiendo los “bajos fondos” y activando el consecuente e incontenible tsunami de gas metano aderezado con múltiples y malignas partículas de carácter aromático…

   Llegamos al final del colector, claro que sí, porque de lo contrario, no les estaría contando esta historia. Algo más de 100 metros en tres zigzag con un pequeño sifón a medio recorrido y conseguimos sacar el cable por el otro lado de la carretera. La Ruta del Metano. Así la bautizamos y reflejamos en los planos. Aún nos reímos al recordarlo.
   Reír, sonreír; no hay mejor medicina contra las almas rotas, incluso en los peores momentos.

(JMPA Pink Panzer Korps)

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Débil empatía … La última luz…

“A pesar de que interrogar ya es empezar a contestar, nosotros, demasiadas veces y con pereza creciente, renunciamos al obligado ejercicio de la búsqueda en todas las direcciones”.

Joaquín Araújo (periodista y escritor naturalista español) en su libro “Ecos… lógicos, para entender la Ecología

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Imagen propiedad de PinkPanzerKorps

   “Se que esta puede ser mi última oportunidad para transmitir mis pensamientos pero no puedo rendirme. A pesar de que no encontramos ninguna salida al tormento en que vivimos, aún albergamos un poco de esperanza en un futuro mejor. Los familiares más viejos, tan solo unos pocos de los que han sobrevivido a la “luz”, nos relatan historias pasadas de felicidad, habitando sus casas, disfrutando con sus cálidas noches y luminosos días, tiempos de amor, juegos y abundancia.

   Mi generación no pudo disfrutar de nada de aquella tierra de paz antes del gran traslado. Todos nosotros nacimos aquí, en esta enorme y oscura cueva donde apenas nos distinguimos por el brillo de nuestros ojos, donde el amor es quizás lo único que aún tiene algo valor, porque ni siquiera nuestras propias vidas hoy en día nos importan.

   A pesar de todos nuestros esfuerzos por encontrarla, esta inmensa cueva no tiene salida. Nacemos y morimos aquí dentro desde hace varias generaciones. Los suministros nos llegan desde la parte más oscura y alejada de la cueva, en el fondo de un angosto túnel que acaba en una pequeña bóveda donde una luz se enciende cuando llegan las provisiones.

   Hace ya mucho tiempo que empezamos a sospechar que están intentando envenenarnos. Casi siempre algún compañero muere al poco tiempo de recibir la nueva comida. Uno, dos… A veces mueren cinco o seis de golpe como ocurrió meses atrás con una familia entera. Padre, madre, hijos… Todos murieron al mismo tiempo, justo después de recibir su ración de alimentos. También barajamos la posibilidad de que sea el agua aunque no nos ponemos de acuerdo, pues todos bebemos de la misma fuente. Nadie sabe realmente que hacer pues, si no nos alimentamos, sin duda moriremos de hambre pero también es cierto que, en medio de la oscuridad más absoluta, cuando escuchas las convulsiones y los gritos de dolor de uno de los nuestros, un terrorífico olor a miedo impregna durante días toda la cueva que literalmente nos paraliza. Pocos somos, cada vez menos, los que reunimos el valor suficiente para acercarnos e intentar comprender lo que ha ocurrido. Finalmente hacemos lo que nos han enseñado y lloramos, por los nuestros, por nosotros y por el tiempo que nos aplasta sin defensa posible.

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Imagen propiedad de PinkPanzerKorps

   Morir de hambre. Esta idea nos ronda la cabeza desde hace tiempo entre los más jóvenes. En la penúltima “luz”, nadie tomó absolutamente nada de los alimentos entregados y aprovechamos aquella mortecina incandescencia que colgaba de la bóveda para intercambiar ideas descabelladas mirándonos a las caras, caras revolucionarias, insurgentes, y cansadas, muy cansadas. Con aquella luz me aprendí de memoria el rostro de ella y a soñar también, con un mundo mejor a su lado.

   La falta de alimentos convierte la convivencia en una horrible pesadilla, incluso con desesperados episodios de canibalismo, pues nos da la impresión de que nuestro primer rechazo a recoger la comida, ha derivado en un largo periodo de castigo en el que “la luz” no ha vuelto a encenderse en mucho tiempo. La locura se ha hecho dueña de nuestra comunidad y aunque unos pocos intentamos mantener la calma, el hambre hace estragos en nuestro oscuro y torturado pueblo y muchos acaban muriendo entre absurdas peleas. Unas peleas que ganan los más fuertes, los que se llevan el escaso alimento que aún es seguro y otros que pierden, como siempre, los más débiles, que acaban sus días entre horribles padecimientos fruto de las raciones envenenadas que aún quedan intactas entre la basura. El problema es que sabemos que no todas contienen veneno, y la desesperación nos lleva una y otra vez a la tentación de consumirlas… Tarde o temprano, alguno cae en la tentación y al resto, a todos los que aún nos mantenemos con vida nos llega la aceptación, doblegados a la evidencia de que, ninguno de nuestros esfuerzos cambia ni una sola brizna de la yerba sobre la que descansa nuestra cruel existencia.

   La luz se ha encendido de nuevo pero nadie ha acudido al punto de reunión, esa luz bajo la infame bóveda de abastecimiento desde la que ya teníamos claro que nos vigilaban. Los pocos que quedamos, hemos decidido morir de hambre. Ella, mi amor en la penumbra, mi compañera de llorosos y brillantes ojos, esta acurrucada en mi regazo casi sin fuerzas para levantarse. Vamos a intentar dormir y que sea el sueño el que termine con nosotros, de la manera más plácida que podamos soñar. La impotencia nos consume pero tampoco les vamos a dar el placer de contemplar como nos despedazamos entre nosotros por un mísero pedazo de pan.

   Nada poseo ya, nada material, solo Ella me trae la paz que necesito en este último rincón donde nos apretamos para darnos calor y compañía entre montañas de basura. El inconfundible roce de sus vibrisas al respirar junto a mi cuello hace que al fin cierre mis ojos y me de por vencido… Me rindo, amor, estos son mis últimos pensamientos antes de que llegue la gran luz…

-. Hola.. ¿John?, Perdona que te llame a estas horas pero es que tenemos resultados positivos. Después de seis años ininterrumpidos de ensayos, creo que podemos dar por finalizado el experimento de los ratones. Al final, la idea de la comida envenenada ha sido un éxito. Confirmamos que la alarma social se transmite de unos individuos a otros y como estaba previsto, finalmente han optado por no comer ninguno. Lo gracioso es que, la última dosis de comida, no tenía veneno pero ¡¡¡ni se han acercado!!!

-. Perfecto, Roger, te felicito. ¡¡Un gran trabajo!!. Ahora recoge todos los datos para el dossier de la revista Scify News; creo que aún llegamos a tiempo para publicar en el siguiente número y respecto a los ratones que han sobrevivido, pues los envías al laboratorio de Carter Lies, que seguro le vienen muy bien para dar de comer a las pitones del ensayo de hibernación inducida…”

(JMPA Pink Panzer Yorch in love… Extracto de “Empatía, la última luz de invierno” by Yorch)

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Empatía…
Deja que esta palabra cobre significado en tu vida.

(JMPA Pink Panzer Yorch)

Tus últimos versos… Las Flores del mal.

Elige bien tus últimos versos, ellos se quedarán para explicar como llegaste y si te fuiste en paz.

(JMPA By Pink Panzer Yorch)

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Cinco Preguntas de Rebeldía

Un rebelde duerme

lejos de su casa

¿Vivirás esta tarde?

Y despierta, para no marcharse

con cualquier corazón robado.

Un alma rebelde escribe

con tinta rosa diluida en lágrimas

¿Escribirás esta tarde?

Y arruga el papel, para no contestarse

para no tener miedo

por el suelo que nunca ha de pisarse.

Un rebelde camina

con sus pies descalzos

¿Llegarás esta tarde?

La izquierda es el amor

la derecha, es la huella del arte

mis pisadas sobre la arena

como flores prohibidas, despreciadas

por el tiempo implacable,

en la orilla, por el mar borradas.

Un rebelde se revuelve

y un monstruo, en su lucha,

muerde el abismo en su almohada.

¿Morirás esta tarde?

Un rebelde guarda sus sueños

bajo el sudor de su espalda

y luego el mundo enmudece

y luego… luego la nada.

¿Estarás a mi lado mañana?

(JMPA Pink Panzer Yorch)

Belleza sin condiciones

“Pero el silencio es cierto.

Por eso escribo.

Estoy sola y escribo.

No, no estoy sola.

Hay alguien aquí que tiembla.”

(Alejandra Pizarnik)

Preciosa y dulce niña… Reir como niños tomando un café.

Mi taza de café
(Música: Alfredo Malerba – Letra: Homero Manzi)
Inútil pesimismo, deseo de estar triste.
Manía de andar siempre pensando en el ayer.
Fantasmas del pasado que vuelven y que insisten
cuando en las tardes tomo mi taza de café
 ∼
  
 ∼

Ghost Song
(The Doors)

Awake        

Despierta
Shake dreams from your hair                  
Sacúdete los sueños de tu pelo
My pretty child, my sweet one.       
 Mi preciosa y dulce niña.
Choose the day and choose the sign of your day
 Elige el día y el signo para tu día       
The days divinity       
El día es divino.
First thing you see.                     
 La primera cosa que ves
A vast radiant beach                            
  Una inmensa y radiante playa
 in a cool jeweled moon                            
 en una bonita y adornada luna
Couples naked race down by its quiet side
 Parejas desnudas corren por sus tranquilos lados
And we laugh like soft, mad children                

Y reímos como dulces y locos niños

 

GHOST SONG
(LETRA COMPLETA DEL POEMA) 

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Cicatrices del destino… Si me quedo un poco más…

Si me quedo aquí un poco más.. ¿escucharías los latidos de mi corazón?

Rod Stewart  
(I don’t wanna talk about it)
 Puedo decir, por tus ojos,
que probablemente
 has llorado por siempre
y las estrellas en el cielo
no significan nada para ti,
son un espejo.
No quiero hablar de eso,
me rompiste el corazón.
Si me quedo aquí un poco más.
si me quedo aquí,
¿querrás escuchar a mi corazón? 
 

“A veces, la señal que esperamos del destino, no es más que otra cicatriz en el alma.”
(JMPA Pink Panzer)