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Entre la nada… Tiempo de solitud.

Lo único que se necesita para que el mal prospere, es que las buenas personas no hagan nada… y el mal, ávido de almas esclavas, se crece entre la nada.

(Uniendo una idea de Edmund Burke y… Pink Panzer Korps)

Enfermo de amor.

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© Pink Panzer Korps

   En una lejana ocasión, siendo alumno de cierta academia militar, una carta llegó para congelar de golpe el presente y futuro de uno de mis más cercanos compañeros de pelotón.

   Perdidos en las alturas de los Pirineos y en la cuarta noche de maniobras, Roger, mi amigo y compañero de tienda de campaña, no regresó a dormir. Horas antes ya sabía que algo no iba nada bien. Esa misma tarde, los encargados de la estafeta repartieron el correo y él fue uno de los pocos “afortunados” que recibió el habitual sobre blanco lleno de sellos y matasellos con su nombre escrito a mano. Aún siento nostalgia por aquella forma tan bella de comunicarnos y es algo que sigo practicando en ocasiones especiales.

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© Pink Panzer Korps

   A Roger ya no lo vi en la cena. Extrañado y preocupado, me quedé por fuera de la tienda esperándole, mientras el frío empezaba a congelarme los pies dentro de mis buenas botas de Infantería de Marina.
Mentir, un verbo que no se conjuga nada bien dentro del ejército. Mentimos en el recuento de retreta, peor aún, en una arriesgada cadena de favores, dos compañeros me cubrieron en el engaño y salí del campamento a cara o cruz, con la sola intuición de haber pasado una parte de nuestro pequeño tiempo de descanso al borde mismo de dos atardeceres, fotografiando juntos un pequeño lago alimentado por el deshielo de la nieve que se acumulaba en la cara norte de la montaña. Una hora antes de la media noche me puse en marcha hacia el lago pero, lo que a la luz del día no era más que un paseo de media hora, por la noche y bajo la tenue luz de una luna aún creciente, el camino me llevo algo más de una hora. Parte del tiempo lo invertí en dejar marcas en puntos complicados para poder regresar sin equivocarme entre sendas y pedregales… ya saben ese bonito refrán que sentencia que para un gato, todas las noches son pardas… o algo así.

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© Pink Panzer Korps.

   Por fortuna para los cuatro implicados en aquella nocturna locura, Roger estaba allí y no le culpo. Si algún lugar merecía ser el altar para sus lágrimas, aquella maldita roca en el culo del mundo era una seria candidata al puesto de honor. Desde aquel mirador natural podíamos ver el lago, como una inmensa hoja de acero reflejando la cortante luz de la luna, un hipnotizante espectáculo que calmaría a cualquier corazón herido. Sí, sin duda aquel era el mejor altar disponible en cientos de kilómetros a la redonda.

   No hubo palabras. Me acerqué rompiendo el silencio que nos rodeaba tropezando con mis botas en el pedregal que dormía bajo mis pies. Él rebuscó al instante en el bolsillo izquierdo de su pantalón y me entregó un papel de carta fuertemente arrugado. Allí mismo, con mis dieciocho años y él con veinte, una lluvia de realidad nos golpearía a los dos llorando por una novia que se quedaba con cinco años de vida comprimida en un sobre.

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   De acuerdo, nada es para siempre y el amor fue un trozo de hielo entre sus cuatro manos. Frío y escurridizo en la distancia, alguien se olvidó de la lealtad que su pareja se merecía después de acompañarse durante más de un lustro. El caso es que solo quedaba un jodido y miserable mes y medio, cuarenta y cinco días para terminar nuestro primer año de academia pero su novia decidió zanjar la relación con una Epístola a los Romanos...

   Ayudado por la vacilante llama de mi Zippo, conseguí leer aquella docena de líneas de pulcra, cursiva y casi perfecta caligrafía. Doce, solo doce renglones bien alineados para decirle a mi amigo que… ya no le quería, que la distancia lo enfriaba todo, que el ejército no era el futuro que ella deseaba… y un escueto y quirúrgico “lo siento” tallado en tinta de hielo negro como única despedida al final de la carta.

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© Pink Panzer Korps.

   No voy a engañar a nadie. A mis dieciocho años yo no era ningún experto psicólogo capaz de reconducir aquella situación. Yo escribía poesías desde los diez años. En aquellos momentos tenía decenas de libretas llenas de versos hablando del amor, del desamor, de mil cosas que en aquella condenada noche no me servían para nada. Recurrí al más crudo y básico de los chantajes. Ya habría tiempo más adelante para la poesía …

– Roger, amigo, no te quiero agobiar más de lo que ya estás pero nos estamos jugando la expulsión de la academia, tú, yo, Paco (nuestro jefe de pelotón que mintió “sin novedad” en el recuento nocturno) y el cabo de la patrulla de guardia al que le deberé favores hasta el final del curso. Lo de tu novia ahora mismo no se puede arreglar pero no dejes que todo nuestro esfuerzo de este año se vaya a la mierda. Somos cuatro compañeros que tendremos muchos problemas si nos descubren… Venga, Roger, vámonos al campamento y hablemos en la tienda, hasta el amanecer si eso es lo que necesitas, o me callaré como una piedra si lo que quieres es silencio, pero, hazme caso esta vez y regresa conmigo o nos vamos a cubrir de mierda hasta las cejas…

Pink, -me dijo Roger arrancando a llorar- ¿Cuando escribes tus poesías, deja de dolerte el corazón?

   Roger lloraba, casi balbuceaba con cada sílaba pronunciada y aquella voz quebrantada me llegaba como un puñal adueñándose de mi estómago. Su pregunta guardaba muchas más vivencias compartidas de las que sus pocas palabras dejaban intuir. Roger y Pink llegaron aquella noche agotados a su tienda. Rozando ya con nuestras cabezas el frío del amanecer, aún tuve tiempo de coger mi libreta y mi inseparable Franbel Nº4 para escribir todo lo que aquella larga noche se merecía no terminar entre la nada.
¿Cuando escribes tus poesías, deja de dolerte el corazón? Me duele si no escribo lo que ahora mismo me haces sentir… escribo para no ser ese papel en blanco que no encuentra su historia, escribo para no olvidar ni ser parte del olvido.

-Enfermo de amor-

El amor, de pasión entreverado
en el andén miraba extrañado
fugaz, nuestro vagón desenfrenado
enfermo de tiempo, de horas saturado.

Corazón en soledad abandonado
ya no siente, en dolor cicatrizado
se muere sin olvidar el pasado
esperando el cáliz de su abrazo.

Dos de dos, ayer un río agotado
y hoy, dos de dos, eres luz y luna
en roca y abismo trasformado.

(JMPA Pink Panzer Korps 1981 recordando a dos de dos)

Pink Pearl eraser.jpg    Aclaración de PinkPanzerYorch: A pesar de ser la intérprete femenina del vídeo (Lara Fabian) la que llevó a esta canción a lo más alto con su inolvidable versión, en mi traducción y por respeto al texto original, el que narra la historia es un hombre. Primero porque fue un hombre (Serge Lama) el principal escritor de la historia (su propia vivencia personal) y primer interprete de la misma. En segundo lugar, porque fue en su voz cuando la escuché por primera vez a mis trece o catorce años, en un alucinante disco en francés que mi hermana mayor usaba para sus clases… y en tercer lugar y como me viene sucediendo desde el principio de mis tiempos, aquella noche en Los Pirineos, mi cerebro unió piezas, ató cabos y la canción regresó a mi memoria para intentar ayudarme a comprender a un corazón terriblemente enfermo de amor. Aquella noche murió un amor, nació una poesía y se forjó una indestructible amistad, aún viva en su ausencia.

“Je suis Malade”
Letra de “Je suis Malade” Traducción libre “poetizada” by Pink Panzer Yorch –

“He dejado de soñar, he dejado de fumar, ya ni siquiera tengo un pasado.
Soy feo sin ti, estoy sucio sin ti, como un huérfano desamparado.
Ya no tengo ganas de vivir mi vida, mi vida se detiene cuando tú te vas.

Ya no tengo más vida, e incluso mi cama es como una estación de tren cuando tú te vas.
Estoy enfermo, completamente enfermo, como cuando mi madre solía salir por la noche y me dejaba solo con mi desesperación.
Estoy enfermo, completamente enfermo, no se sabe cuándo llegas, no se sabe a dónde te vas… y van a ser dos años ya, que todo poco te importa.

Como a una roca, como a un pecado, estoy pegado a ti.
Estoy cansado, estoy agotado de fingir felicidad cuando están ahí.
Bebo todas las noches, y todos los whisky para mí tienen el mismo sabor, y todos los barcos llevan tu bandera, no sé a dónde más ir, en todas partes tú estás.
Estoy enfermo, completamente enfermo, derramo mi sangre sobre tu cuerpo y soy como un ave muerta cuando tú duermes.

Estoy enfermo, completamente enfermo, me has privado de mis cantos, has vaciado todas mis palabras, sin embargo yo tenía talento antes de conocerte.
Este amor me está matando, si esto continúa, moriré solo, sin compañía, cerca de mi radio como un niño idiota escuchando mi propia voz que cantará:
Estoy enfermo, completamente enfermo, como cuando mi madre solía salir por la noche y me dejaba solo con mi desesperación.
Estoy enfermo, eso es, estoy enfermo, me has privado de mis cantos, has vaciado todas mis palabras, y tengo el corazón completamente enfermo rodeado de barricadas… te oigo… estoy enfermo…”

«El amigo se ha de poseer en el corazón y el corazón nunca está ausente».

(Cartas de Séneca a Lucilio, Carta XXXIX)

Nota de Pink, palabra de Panzer: La palabra “Solitud” en el diccionario de la RAE.

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La relatividad… Viento rebelde…

“Cuando cortejas a una bella muchacha, una hora parece un segundo. Pero si te sientas sobre carbón al rojo vivo, un segundo parecerá una hora.
Eso es relatividad”.

(Albert Einstein)

   Si no fuera por maxresdefault.jpgla divina palabra de Don Miguel de Cervantes, muchas historias como esta lo tendrían muy difícil para, simplemente arrancar…
   Dicho esto y finalizada la sección de agradecimientos, les diré que, en algún lugar que no era La Mancha y de cuyo nombre no puedo ni debo acordarme, seis hombrecillos vestidos de verde camuflaje intentaban hacer su trabajo bajo condiciones tan adversas como cambiantes.

   En aquella ocasión y por azares del “destino”, dejé de acariciar bombas para incorporarme a un equipo de transmisiones, especializado en el tendido de líneas telefónicas de comunicación. La línea entre el puesto de mando de “Jefecillos A” y el puesto que mandaba menos en “Jefecillos B” se había cortado en tres ocasiones y siempre en el mismo punto. El cable cruzaba obligatoriamente una estrecha carretera asfaltada que, a su vez, atravesaba un enorme y frondoso bosque que flanqueaba una pequeña población de medianías ya abandonada. Las dos primeras veces, fue el tráfico rodado, sobre todo camiones de transporte pesado los que nos reventaron la línea. La tercera vez nos jugamos el tipo y escalando unos árboles cercanos, conseguimos un tendido aéreo que nos duró funcionando exactamente dos días y medio. Una plataforma transportando una de nuestras máquinas retroescavadoras mandó a freír buñuelos nuestra obra.

Café contigo.jpg   Plano en mano y con la firme convicción de que encontraríamos una alternativa/solución a los problemas con la línea de los coj….es, observo que, unos cuatrocientos metros más arriba de donde el cable cruzaba la carretera, el mapa marcaba lo que parecía ser una posible escapatoria. Una pequeña vaguada con un antiguo colector de aguas “varias”, casi todo a cielo abierto que salía del pueblo cercano y cruzaba la maldita carretera.

   Dicho y hecho, recogemos en el parque de transmisiones el material necesario, radios, cable, baterías y unas buenas bolsas de comida en la cocina para no tener que volver al campamento para almorzar. Cargamos el Land Rover y en compañía de cuatro soldados salimos zumbando a ritmo de samba, gentileza mi amigo y compañero…vamos a llamarle  John. Volábamos por en medio del bosque con su ya clásico “Carlos Sainz Style” (ojo barro, se cierra, arrasssss), mientras los demás intentábamos mantener a duras penas el culo pegado al asiento durante algo menos de media hora de viaje, hasta llegar al punto donde el cable cruzaba el asfalto. Allí dejamos el vehículo con dos soldados a su cargo y el resto de “la peña”, con una pesada bobina de 250 metros de cable telefónico y el resto del equipo, tiramos monte arriba. 

 A veces pretendo ser normal.jpg  Poco más de una hora y media nos llevó localizar y limpiar la entrada escondida entre la maleza de lo que parecía un antiguo pero sólido paso subterráneo, con una composición mixta de grandes losas de piedra y cemento claramente envejecido. Aquí haré un breve paréntesis en el relato. Nuestro ejército, yo lo he vivido, ha sido vapuleado por opiniones, muchas veces hirientes, sin ni siquiera reconocer que solo éramos unos ciudadanos más, cumpliendo con la Ley. Una Ley, para mi injusta, que obligaba a ir a la “mili” a unos chavales sumamente cabreados que nos echaban la culpa de todo y con los que teníamos que trabajar a diario. Todos soñábamos con un ejército profesional, pero eso estaba en manos de los de siempre, los políticos. Dicho esto, entenderán nuestros motivos para entrar en aquel colector de aguas. Aquellos chavales tenían que volver a sus casas y a nosotros nos pagaban por aquel trabajo. Cierro paréntesis.

 snoopy-pink-panzer-yorch-gravatar  Con las linternas de cabeza, botas de pocero y cascos de protección, empezamos tendiendo el cable de la bobina entre nosotros dos, y así nos fuimos adentrando con mucha precaución hasta el punto en que apenas conseguíamos vernos el uno al otro. A los 10 minutos mas o menos, antes de la primera marca de 20 metros en el cable, el túnel gira a la izquierda y dejamos de ver la luz de la entrada. La espalda ya nos duele por la posición semiagachada a la que nos obliga la poca altura disponible y empieza a oler un poco mal… Les parecerá raro pero el ir asustando ratas de vez en cuando era sumamente tranquilizador, pues nos indicaba que no había problemas para respirar el poco aire disponible.

  
Debo aclarar que, el motivo por el que el trazado del túnel vaya en zigzag solo se debe a la
intención de los ingenieros de frenar la velocidad del agua dentro de la estructura en pendiente. A pesar de saberlo, no nos hizo ni la más mínima gracia aquella total oscuridad… Ya llevábamos más de 15 minutos gateando allí dentro y cada cinco, con un pequeño teléfono portátil, nos comunicábamos con los dos soldados del exterior, usando la misma bobina de cable que estábamos arrastrando. -“Todo bien, chicos, continuamos”. En cuanto desconecté el teléfono, escucho a John decirme con un tono preocupante…

– Yorch, se que me vas a matar pero ¡¡¡ya no aguanto más…!!!

– ¿Pero que coño estás diciendo, John? En mi cabeza, acostumbrado a tener todo bajo control, buscaba una solución a la mierda de acertijo de mi compañero, agachados como dos “Cuasimodos” en aquella jodida cloaca. ¿John con un ataque de pánico? ¿Agotado? me preguntaba yo al borde del pasmo…

– ¡Diosss mío, por mi santa madre, Yorch, lo siento, tío, ¡¡no aguanto más!!

   Aún resonaba el eco de sus últimas palabras cuando escucho con lógico estupor, un inconfundible bemol sostenido con toques finales de corcheas y semicorcheas interpretando un agónico “FuuUUuuUUffffrrrrbbfloprrr”… Pensé que iba a morir…!!! Las pocas ratas que aún estaban allí con nosotros, salieron del túnel a la carrera para vomitar a gusto… batí el récord mundial de apnea dentro de un colector con el agua por las rodillas (aún permanece imbatido) pero no me sirvió de nada porque, o respiras o te mueres… La nube tóxica era tan densa, que se podía ver flotar como la imagen de un fantasma atravesando la luz de nuestras linternas y lo juro por Snoopy que deseé con todas mis ateas fuerzas que aquel espectro fuera el mismísimo Ángel del Infierno y pinchado en su guadaña, me llevara muy lejos de allí. Afortunadamente yo no llevaba la pistola porque, si la llevo, a John le hago aquel día siete agujeros más en su culo cantor…

   Las tragedias, normalmente, no se dEntropia.jpgeben a un solo factor. Esta que hoy les relato no iba a ser una excepción. El potaje de la cena del día anterior sumado a que John siempre comía como si no hubiera un mañana, más una salida mañanera zumbando al trabajo sin pasar antes por su habitual visita al señor Roca letrina y la guinda del pastel, veinte minutos agachado comprimiendo los “bajos fondos” y activando el consecuente e incontenible tsunami de gas metano aderezado con múltiples y malignas partículas de carácter aromático…

   Llegamos al final del colector, claro que sí, porque de lo contrario, no les estaría contando esta historia. Algo más de 100 metros en tres zigzag con un pequeño sifón a medio recorrido y conseguimos sacar el cable por el otro lado de la carretera. La Ruta del Metano. Así la bautizamos y reflejamos en los planos. Aún nos reímos al recordarlo.
   Reír, sonreír; no hay mejor medicina contra las almas rotas, incluso en los peores momentos.

(JMPA Pink Panzer Korps)

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Hilos de contrastes… y los de Calambur.

 

No pienses en otras cosas, que las tienes en el mar, o las ves llegar furiosas, o las ves mansas llegar.

(Autor anónimo – Llaves y claves perdidas en el mar Pinkomán.)

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Cuenta la leyenda que en el reino de Korps, un joven cura cometió una locura. Detenido y esposado, confesó estar de amor enfermo y por el amor de una hermosa doncella, firmó con la vida el pacto que todo lo cura, perder su alma sin dejar huella.

(JMPA Pink Panzer Korps)

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En su vuelo silencioso, rozó con sus alas los pies de mi cama…

(Fotografía propiedad de ©Pink Panzer Korps)

ConTrasteS

Que fuertes los contrastes, viendo mis dedos en armas jugar ahora con cuerdas y con trastes. La melodía brota de mi interior en pos de tu sonrisa y todo encaja y con cuerda trenzada por tus propios cabellos , atas mi alma a la brillante armadura de tu clave y tu verso.

(JMPA Pink Panzer Yorch – Curuxan Calambur Words)

Rocas, mar y abismos… Cпасибо, Aleksey.

   Todos hemos estado junto a alguien que con sus auriculares puestos, ponía cara de disfrutar de algo hasta que con un cruce de miradas, nos preguntaba ¿quieres escuchar un poco, te lo paso? Bueno, ese es mi caso y realmente me fascina descubrir… sea lo que sea (gracias, Alex). Lo inolvidable es el momento, la sensación de asombro que vives, esa sensación que te electriza cuando te das cuenta de lo mucho que desconoces, y lo poco, muy poco que sabes del mundo que te rodea.CojzrK5WEAA_hhU

   “Las olas llegaban incansables pero eran las rocas las que ganaban siempre. Todos sus intentos de asalto se deshacían en gigantescas explosiones de espuma y aquella fina lluvia de agua de mar que llegaba incluso hasta nuestro lejano embarcadero.

   La lucha era encarnizada durante los inviernos, pero año tras año, yo llenaba mi vieja cantimplora y bajaba el sendero hasta el borde del acantilado, para admirar aquel bello espectáculo del mar embravecido y cada vez que lo hacía, había menos rocas en pie y más años a mis espaldas.

   Mi mensaje para el mundo estaba en el vientre mismo del acantilado, sin sendero que pisar, rozando los dominios de las familias de vencejos que reinaban en aquel espacio. Allí me esperaba un viejo y salvaje rosal, tan sediento de agua como yo de verle vivo, aferrado a la casi vertical ladera de su hogar, el lugar perfecto para contemplar el mundo… cuando no estoy sentado en mi moto.

   El rosal no tiene ojos pero yo se que él no aparta su mirada de mi cantimplora, mientras poco a poco la vacío a su alrededor, dando tiempo a que nada se pierda y el agua empape la escasa tierra que se mantiene unida con sus raíces. Tampoco necesito que me de las gracias. Me basta con saber que se esfuerza por estar ahí, inmóvil, esperando mi llegada.”

(JMPA Pink Panzer Yorch in love)

KUKLA (Muñeca)

   “¿Quien era el creador del amor? No sabes nada de esa sensación mientras eres demasiado joven.
No se puede comprender el por qué todo el mundo necesita que el amor les llegue en abundancia. 
¿Y si  el mañana nos trae la tristeza o la guerra se desata?

   Pero, ¿por qué se siente como si apenas pudieras respirar?.. ¿Por qué nos desgarra por dentroTodos estos pensamientos en tu cabeza son como flechas envenenadas, son los mensajes que no has enviado...”

(Extracto de la canción К.У.К.Л.А (muñeca) del grupo ruso  Дискотека Авария)

(Traducción y adaptación al castellano by Pink Panzer Yorch)

*Texto original —> “И кто любовь эту выдума? Ты не знаешь о ней, пока ты мал.
Ты не знаешь, зачем она так нужна, а вдруг завтра горе или война?
Почему же так тяжело дышать, почему так рвётся твоя душа?
Словно стрелы отравленные мысли – твои неотправленные письма.”

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Recuerda, la libertad es una flor que necesita ser regada en abundancia. Intenta que tus mensajes salgan de tus ojos, tus labios, tus manos… y seguro que alguien los recibirá.

(JMPA Pink Panzer Korps)

Tus últimos versos… Las Flores del mal.

Elige bien tus últimos versos, ellos se quedarán para explicar como llegaste y si te fuiste en paz.

(JMPA By Pink Panzer Yorch)

EinsteinRelGeneral

Cinco Preguntas de Rebeldía

Un rebelde duerme

lejos de su casa

¿Vivirás esta tarde?

Y despierta, para no marcharse

con cualquier corazón robado.

Un alma rebelde escribe

con tinta rosa diluida en lágrimas

¿Escribirás esta tarde?

Y arruga el papel, para no contestarse

para no tener miedo

por el suelo que nunca ha de pisarse.

Un rebelde camina

con sus pies descalzos

¿Llegarás esta tarde?

La izquierda es el amor

la derecha, es la huella del arte

mis pisadas sobre la arena

como flores prohibidas, despreciadas

por el tiempo implacable,

en la orilla, por el mar borradas.

Un rebelde se revuelve

y un monstruo, en su lucha,

muerde el abismo en su almohada.

¿Morirás esta tarde?

Un rebelde guarda sus sueños

bajo el sudor de su espalda

y luego el mundo enmudece

y luego… luego la nada.

¿Estarás a mi lado mañana?

(JMPA Pink Panzer Yorch)

Belleza sin condiciones

“Pero el silencio es cierto.

Por eso escribo.

Estoy sola y escribo.

No, no estoy sola.

Hay alguien aquí que tiembla.”

(Alejandra Pizarnik)

El Arte de la Caricia…muslos extraordinarios.

Es parte de la cura

el deseo de ser curado.

(Séneca)

   Llegamos a la casa casi al punto de la cena. Entre los cuatro preparamos rápidamente algoPequeño duende pulgar ligero para cenar, sin tiempo siquiera de cambiarnos de ropa, vestidos aún con nuestros bañadores y camisetas viejas, raídas por el sol y el salitre de la playa.   

   La noche se mostraba espléndida. Allí estaba recién estrenando su luna nueva, con un profundo e inquietante color negro de fondo que nos dejaba contemplar todas las estrellas posibles y sus reflejos en el mar, el mismo mar en el que esa misma tarde nos bañábamos todos juntos.

   Al finalizar la cena, estiramos las colchonetas en la amplia terraza del apartamento y nos tumbamos unos minutos para gozar de aquella noche, descifrando constelaciones, contando historias… recargando nuestros cuerpos de aquella nocturna energía.

   Ellas se colocaron en el centro con los pies hacia la cristalera, abierta de par en par para refrescar el salón y nosotros dos quedamos en los extremos, apuntando con nuestra mirada hacia el atlántico, extrañamente en calma aquel día.

   Sobra decir que el orden sobre aquellas mudas colchonetas fue el naturalmente previsto, unos y otras al lado de su pareja, aunque no fue así toda la noche. Mientras disertábamos sobre cangrejos, osas y nebulosas, mi mano recorría segura de si misma el tobillo, la rodilla… los muslos de seda de mi inseparable compañera.

 Pink Panzer manus bn  Con los ojos cerrados, iba identificando todos los accidentes orográficos de su torneada extremidad, sus comienzos, sus finales, sus muslos extraordinarios, hasta rozar con la punta de mis dedos el margen casi prohibido que su bañador me marcaba.

   Inmerso en estas lides, no era yo solo el único contrincante. Mi pierna derecha era el campo de guerra donde sus dedos libraban batallas de enervantes efectos, desatando risas cómplices en nuestra pareja de amigos que, al otro lado de las ya bulliciosas colchonetas se encontraban interpretando similares partituras.

   El intermedio en nuestra particular “sesión de noche” llegó de la mano de las chicas, levantándose para quitarse por fin el salitre del mar con una buena ducha de agua templada sobre sus preciosos cuerpos de serena madurez. Se fueron las dos juntas, como siempre, entre risas y secretos al oído, perdiéndose en el fondo del salón, sin ni siquiera encender la luz.

   Nosotros nos quedamos solos, esperando nuestro turno en silencio. Yo con los ojos cerrados disfrutando de la noche y él encendiendo un cigarrillo con su inconfundible mechero, dejando que el humo del tabaco invadiera aquel espacio que nos separaba.

   Sus risas nuevamente las delataron anunciando su llegada. Un intenso aroma a jabón de La Toja y a cabello mojado invadió por unos momentos casi mágicos la terraza. Ni siquiera me molesté en abrir los ojos cuando noté como ella regresaba a mi lado con sus pies desnudos hundiéndose en la colchoneta, como si fuera la misma arena húmeda de nuestra playa cercana.

   En el arte de la caricia, confieso que no me importa seguir siendo un alumno. Pocasyour touch dos manos enseñanzas tienen un periodo de “prácticas” tan gratificante como este y cada clase, cada sesión, es un regalo y ella, con aquel aroma que me hipnotizaba y su pierna rozando mi costado, nuevamente me llamaba a practicar, como un canto de sirena.

   Una descarga de eléctrica adrenalina recorrió mi mano y mi brazo en busca de respuestas dentro de mi cerebro. Como tantas veces, busqué su piel con el dorso de mi mano, pero, que diablos, ¡¡aquella no era la suya…!! Estaba seguro pero dudé por unos instantes y retiré mi mano. La extraña situación azuzaba mi mente que necesitaba de aquellas respuestas pero al mismo tiempo, la emoción por la aventura del momento me impedía abrir los ojos y salir directamente de dudas.

   Mi brazo deshizo el camino y regreso junto a aquella pantorrilla invasora que no rehuía mis caricias. Muy al contrario, otro pequeño grupo de dedos exploradores desconocidos para mi, avanzaban sigilosos por mi pierna, se detenían y bajaban de nuevo hasta mi pie, en perfecta ejecución de la primera lección de El Arte de la Caricia, Hacer lo breve ligeramente interminable.”… Esta lección la recordaba muy bien, pero eran otras manos, otra piel y estaba al otro lado de la colchoneta, ¿estaría ocurriendo lo mismo? Para resolver mi pregunta tanteaba el ambiente con la máxima atención posible, pero sin abrir mis ojos, que seguían cerrados como si tuvieran plomo en los párpados. Si los abría podría despertarme rompiendo la magia y si aquello era un sueño, estaba dispuesto a soñarlo hasta el final.

   La respuesta a mi pregunta llegaba con el silencio delatador que reinaba al otro lado. Ya no sentía el olor a tabaco y leves pero perceptibles suspiros y murmullos invadían el cercano espacio sonoro, justo en la frontera que ellas dos nos marcaban con sus cuerpos.

   De pronto, fui plenamente consciente de que los cuatro estábamos intercambiando nuestras primeras lecciones en El Arte de la Caricia y todo estaba bien. Nos sentíamos libres y unidos al mismo tiempo por nuestros propios lazos de amor y amistad, y todo ello entre un mar de caricias, tan ciegas como nuevas. Algo parecido nos dijo el maestro mientras nos entregaba el manual en su tienda, algo que caló muy hondo en nuestro subconsciente, eso estaba claro.

 Dos manos Blanco y negro  Mi mano siguió subiendo por aquella piel que ya no era tan desconocida, al mismo tiempo que la suya escalaba mis rincones más privados. Mis dedos se tensaron estirándose al máximo, examinando el pliegue de su ingle y un poco más allá, escalando el monte donde encontré su piel aún más suave, epidermis nunca por mi tocada y levemente oculta por el suave y sedoso encaje que ahora sustituía al bañador.

   Una inspiración profunda y agitada de inconfundible timbre varonil, delataba a mi amigo. Su agitación reflejaba los avances de otro ejército y otros dedos, aquellos hábiles y tan femeninos exploradores que yo de sobra conocía.

   Absorto por la complejidad del momento, mis abdominales me traen de regreso a la realidad y  me sorprenden tensándose fuertemente al sentir como las murallas que defienden mi polvorín ceden ante el ataque de la mano que escalaba por la cara interna de mi muslo. Ahora, el que inspira profundo y profundamente delatador, soy yo. Con el pulso acelerado, se curva mi espalda y tiembla sin control mi vientre, pulsando la sangre hasta casi estallar en su mano que me aprieta y es aquí cuando me digo que aquello no podía seguir así y… decido contraatacar. Mentalmente deslizo las páginas del manual de las caricias y busco desesperado como desarmarla y recuerdo: Lección 4 de El Arte de la Caricia, “El contacto debes evitar levitando con la yema de tus dedos”.

   Ya estoy en sus dominios y mientras mi cuerpo se retuerce bajo el influjo de sus caricias, Scooter motorista rosa intento mantener el control sobre mis temblorosos dedos. Flotando con ellos a medio milímetro de su piel, puedo sentir el calor que emana de cada uno de sus poros para lentamente llegar a su fuente que, sorprendida por mi audaz avance entre sus delicados pétalos, humedece las yemas de mis dedos con su inminente rendición.

   ¡Que locura de momento!. Allí estaba yo con la mente agitada por un encrespado mar de sensaciones propias, otras casi ajenas y un explosivo cóctel de ambas del cual, sabía ya a ciencia cierta, que los cuatro amigos bebíamos como posesos. Por otro lado, aquella misma mente atribulada seguía intentando averiguar, con la sola ayuda de mi trastornado sentido del oído, el significado de cada suspiro y cada roce que febrilmente se iban desatando entre mi adorable niña y mi buen amigo de cuyo nombre, hoy no debo de acordarme, como en cualquier relato inventado, fruto de la imaginación y la locura transitoria de un escritor enfermo de realidad torturada.

 

Piernas enlazadas

  Percibo claramente que nuestra amiga, con la que sostengo una encarnizada lucha y de la que tampoco recuerdo su nombre, se ha saltado descaradamente el orden de los capítulos del libro y se ha ido directamente al cinco. Así, ella se divierte poniéndome en apuros con un maquiavélico “Cuidarás la tierra antes de subir al árbol” que, si no lo neutralizo, conseguirá partirme la columna vertebral por la mitad… o un poco más abajo.

  

¿Y los chicos no se iban a duchar? Os estaréis preguntando los más atentos a la lectura.

   A punto de hacer saltar la banca, con cuatro volcanes en erupción y un libro lleno de caricias ardiendo en nuestras manos, alguien que no era yo dijo “chicos, os toca ducharos. Nosotras ya recogemos y os esperamos dentro…”

Extracto de “El Arte de la Caricia” by Pink Panzer Yorch.

“Ningún hombre es feliz sin fantasear, las fantasías son tan necesarias

para la felicidad como los hechos reales”

(Christian Nester Bové) Caricia ternura sufrimiento

Lluviosa tarde de domingo… En tu castillo.

“Ahora tan solo eres alguien a quien solía conocer”
“Mucha gente deseosa de alcanzar la
inmortalidad no sabe qué hacer
en una tarde lluviosa
de domingo”

(Anónimo)

    Una serie de televisión que nos une en el sofá, bien calentitos bajo nuestra manta, es Castle. Las aventuras de un famoso escritor y una competente y guapa inspectora de policía, todo un placer para nosotros que nos hace compartir sonrisas y caricias, en una tarde lluviosa de domingo.
La vida se pierde poco a poco, como el agua por
las grietas de una jarra quebrantada.
(JMPA Pink Panzer)

La vida es corta… Hazme sonreir.

La sonrisa es la línea curva que endereza las cosas…
   El tema de Amy Winehouse Rehab ganó tres Premios Grammy en el año 2008 en las categorías de “Mejor Grabación del año”, “Canción del año” y “Mejor Interpretación Vocal Pop Femenina”
  Sin embargo, su excelente canción, tocada o “trastocada” por la varita mágica de un sorprendente grupo jamaicano… me fascina y sobretodo, me hace sonreír. Creo que le darás al “Play” más de una vez.
La vida es corta. Juega desnudo… ríe, disfruta, vive.
 

Te pertenezco libre… libre me perteneces.

Uno de tus secretos… se diluirá con el tiempo.

Seal “Secrets”
You must know me
I’m one of your secrets
You must know me
I’m one of your secrets
I belong to you
I belong to you
And you belong to me
   Hermosa canción… poco más se puede decir sobre su amor y sin embargo, después de siete años de matrimonio y cuatro hijos, el amor no fue suficiente. El cantante y compositor Seal y su mujer, Heidi Klum se separan a principios de este convulso año 2012…
 

Como cuando éramos niños… Spanish City.

   Al final del túnel, el agua vertía sus palabras de aliento, serpenteando entre las losas del suelo repitiendo… “Soy piedra mojada por años de espera, piedra mojada por tus lágrimas de amor, jugando a ser niños entre besos y nubes de algodón.”
(JMPA Pink Panzer) 
 
and girl it looks so pretty to me like it always did
like the spanish city to me when we were kids
girl it looks so pretty to me like it always did
like the spanish city to me when we were kids
Y nena, me parece tan bonito, como siempre,
como Spanish City cuando éramos niños.
Oh nena, me parece tan bonito, como siempre,
como Spanish City cuando éramos niños.
   El “Spanish City” al que se hace mención, no es una ciudad española, sino un parque de atracciones en Whitley Bay, Newcastle, siendo Cullercoats una parada de tren. Es la ciudad de la que proviene el grupo.