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Tu mano me tranquiliza… Cisne negro.

El hombro sobre el que llorar era una nube gris que atormentaba mis pies con su incesante llover, lluvia de hirientes  agujas de quebradizo y negro cristal…

(JMPA Pink Panzer… En memoria de mi hermana Teresa)

photo_2017-07-15_22-43-02   Cincuenta y siete días han pasado sin poder escribir ni una sola de las palabras que allí se quedaron encerradas, escondidas como un niño asustado bajo la cama de aquella habitación engullida por el silencio.
Pasaron también unos cuantos aviones entre miles de kilómetros de desesperada impotencia para estar junto a ella… Mi hermana mayor y la mas joven de tres hermanos no tuvo una vida fácil. Empezó naciendo el último día de un febrero bisiesto y a su lado terminamos todos, sus hijos, su pareja, su tía… todos aferrados a sus manos para que, en la última puerta de su vida, no se sintiera sola.

   “Dame tu mano, tu mano me tranquiliza”

   Y le dí mi mano durante horas, a su lado, entre aquel silencio que su voz ya no lo rompería nunca más. Durante años fue al contrario. Era su mano la que cuidaba y tranquilizaba a su revoltoso hermano, sangrando, llorando o metido en mil y un problemas de los que salía, casi siempre, de la mano de su hermana mayor.
Es ahora cuando la ausencia de su voz, su silencio, crece en mi interior como un cáncer, como esa enfermedad que la devoró por dentro cuando la vida mejor la trataba. Que dolorosa contradicción que su hermano, metiendo la mano con avaricia en el saco de la suerte, jamás haya sacado la bola negra que le tocó a ella a la primera de cambio… ¿existe un dios? Queda claro que no. Es imposible ser tan cabrón y ser dios al mismo tiempo.

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Teresa, mi hermana… Siempre ella…

To live in the hearts we leave behind is to never die.

(Vivir en los corazones de los que dejamos atrás es nunca morir)
– Carl Sagan –

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Era su mano la que me tranquilizaba…


TRAVESÍA

Será que no nos llegan
los suspiros suficientes
Será que ya no quedan
sueños de adolescentes.

Entonces pidamos más
sin tregua ni compasión
por mi herido corazón

que debe quedarse atrás.

Si todo eso se nos acaba
Grita y rompe el silencio
y en un último esfuerzo
llorar a quien más se ama

Aprieta, no tengas miedo
aprieta fuerte mi mano
en esta dura travesía

Aprieta, no tengas miedo
el dolor deshecho en caricia
rosa y camelia, en tu vida.

(JMPA Pink Panzer Yorch –  En memoria de mi hermana Teresa)

Una vez más, su melodía me calma…

“Me arrancaré el corazón
y esperaré mi regreso

Para sacarlo otra vez
y colocarlo en mi pecho”

(Orishas)

Sin tregua… Viejas heridas nuevas.

   Después de cada segundo vivido, siempre llega un tercero… imperceptiblemente diferente al anterior, sin descanso, sin tregua. Lo más difícil es acostumbrarse a dejar de contarlos, acostumbrarte demasiado pronto a sentir como el dolor empapa tu ser, sin dejar huella.

(JMPA Pink Panzer Korps)

   Les tengo que dejar por tiempo “indefinido”. Por favor, disculpen si no les leo pero no podré hacerlo en una buena temporada. Maleta y avión me esperan en unas horas. Les veo al regreso…

Una herida más

– Sin tregua –

Tanto me acostumbré
a desnudar mi cuerpo
que olvidé que mi alma
moría de frío…

(JMPA Pink Panzer in love)

Pinker nude beach soloArena de Pink… Pasado de Panzer.

Escena final… Abaddon blog.

“Si te digo lo que leo, si desnudo me muestro, si no te oculto lo que pienso y juntos buscamos esa reflexión que nos lleve al punto de encuentro…”

(JMPA Pink Panzer in Refletive love)

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¿Cuanto Tiempo Me Queda?

   La obra finalizaba con el ocaso del telón cayendo a mi espalda. Casi imperceptibles eran los acordes de piano intercalándose con el timbre de tu voz preguntando, ¿cuanto tiempo me amarás…? Cuanto será y cuanto fue el tiempo transcurrido, ahora detenido con el silencio instalado en la boca de tu blusa, insolente ventana que otrora me mostraba el color del camino, al paraíso oculto de tu inmenso corazón.

   La melodía no cesa. Su piano me acompaña mientras recojo un libreto abandonado sobre la brillante madera del escenario. Aún me hablabas mientras mis dedos se fundían en las páginas de aquel texto lleno de abrazos de papel asustado. Aún me llamabas, urgías mi respuesta pero yo, desesperado, no encontraba tus ojos para entregarte mi alma. Tu voz parecía venir de todas partes, resonando entre las paredes de aquel teatro ahogado por sus palcos en penumbras… Aún me querías cuando me preguntabas ¿Cuanto tiempo más me amarás…?

   Apenas ya escucho llorar al piano. Las luces se apagan mientras intento contestarte, pero no consigo encontrarte y me niego a dejarte allí, abandonarte… y desesperado, lleno mis pulmones y grito hacia ninguna parte ¿Cuanto tiempo me queda? El tiempo se destruye con cada pregunta, con cada espera, con cada súplica entre los acordes de ese piano que, por momentos, ya no escucho. El tiempo se destruye, amor, con el aliento que pierdo deseando tenerte eternamente, anhelando tu rostro, aunque solo pueda verte… cerrando los ojos.

   Es tiempo de reflexión, destruir ideas preconcebidas para crear otras nuevas, propias, nuestras. Dejar, por ejemplo, de creer ciegamente que una eternidad espera al otro lado de mis poemas. Regresad a la realidad y colgad a vuestro dios donde no moleste, donde no mienta, donde no haga más daño, pues el futuro que más os importa, ya está presente justo bajo la piel de vuestras manos.

(JMPA Pink Panzer Korps)

   Abadón o Abaddon (del hebreo Avadon, “destrucción” o “perdición”) según expertos demonólogos, es el destructor jefe de los demonios de la séptima jerarquía. También, según la revelación de un tal San Juan en su Apocalipsis, se le atribuye la identidad del rey de las langostas y en no pocas menciones, como el ángel exterminador.

   Según algunos de los autores que he consultado, nadie se pone de acuerdo en el origen de este sonoro y poético nombre de ángel vestido de blanco y negro. Para unos, Abaddon sería uno de los más importantes generales del imperio de las tinieblas y por el contrario, para otros sería un representante de “dios” (sea la forma que sea y adopte ese dios para ti) que tiene la llave del abismo y lidera la plaga de langostas que será lanzada sobre los enemigos del dios cristiano, al Final de los Tiempos

Abaddon Blog 

La ciudad era inmensa
un dragón con garras de acero
ocultándome tus huellas
entre aleros de tejados
y calles empedradas
con palabras de hielo
cansancio y miedo.

La ciudad era inmensa
como tus ojos de fuego.
En ellos hallé
mi futuro más cercano
oculto entre mis venas
bajo la piel de mis manos.

(JMPA Pink Panzer abaddon love)

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¿Cuanto tiempo me amarás? 

Mariprosa… el vuelo de Pink.

“Cuenta la leyenda que en el Reino de Korps, un barquero cruzaba palabras al otro lado del río. Durante el viaje, ebrias de amor, las palabras se unían para crear otras nuevas, extrañas, nunca pronunciadas, que nacían al rozar la orilla…”

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Je vole (Vuelo)

Mes chers parents je pars,
Je vous aime mais je pars.
Vous n’aurez plus d’enfants, ce soir.
Je m’enfuis pas je vole,
Comprenez bien je vole.
Sans fumée sans alcool je vole, je vole.

Queridos padres, me voy
Los amo, pero me voy
No tendrán sus hijos más al anochecer
No huyo, vuelo
Comprendan que vuelo
Sin fumar, sin alcohol

No Huyo, Vuelo…

    Con diecisiete años y después de 22 horas de viaje en tren, me enfrenté al primer granSILENCIO_amigos.jpg reto de mi vida. Éramos 13.000 aspirantes para rompernos los huesos peleando durante, tres largos días de pruebas por apenas 900 plazas en aquella fría Academia Militar, academia que muchos años después, para vergüenza de mucho General metido a político sin honor, perdería su lema escrito durante años por los alumnos en la falda del monte Constampla.

  El primer día, en la prueba de resistencia, mientras adelantaba en la pista de atletismo a jovenzuelos como yo que ya iban prácticamente al borde de la asfixia camino de la lejana meta, me di cuenta que aquel reto estaba allí esperándome y era alcanzable. Llegué el primero de mi tanda dando gracias a la buena genética de mis padres, maldiciendo a los curas por tanto tortazo sin sentido y agradeciendo a los mismos malditos curas que, observando mis aptitudes desde pequeño, las explotaran para convertirme durante tres cursos en un revienta trofeos en los campeonatos de atletismo entre los colegios de mi región… Aquella experiencia previa hizo que las durísimas pruebas físicas de selección fueran para mi casi una diversión. Gran parte de los aspirantes (aspirinos nos llamaban) se marcharon para su casa al final de aquel día.

   Pink october beyoneQue enorme contraste ver en aquella primera noche a muchos de los que dormían en mi barracón, cabizbajos, desilusionados, preparando su maleta antes de irse a dormir. Todas las pruebas físicas eran eliminatorias. Si no superabas una, te ibas a casa, sin más explicaciones, sin segundas oportunidades. Una carrera de resistencia, otra de velocidad (mi disciplina en el colegio), saltos, flexiones, lanzamientos, cuerdas, natación con salto de trampolín incluido, reflejos, equilibrio… Algunos participantes nunca conseguiré entender que demonios hacían allí y si en alguna ocasión habían jugado a algo que les hiciera sudar, aunque solo fuera un poco. Sin embargo, otros era buenos, muy buenos, tanto como algunos contra los que había perdido o ganado por los pelos en competiciones escolares pero entonces ¿de donde diablos salía aquel desconocido sentimiento que me hacía sentir tan mal con su derrota?
   El segundo y tercer día fueron más tranquilos. Allí ya quedaba mucha menos gente, siempre con el bolígrafo en la mano y el dni entre los dientes, de una sala para otra, rellenando cuestionarios psicotécnicos y exprimiendo las neuronas en varios exámenes de idiomas y conocimientos de todo tipo.No te hagas pedazos.jpg
   Veintidós horas casi eternas de regreso a casa sin ni siquiera saber el resultado de nuestro esfuerzo. Allí estaba yo, un verano de 1981 en la Alameda de mi ciudad, sentado en nuestro banco de piedra contándole a Ella mis cinco días de aventura cuando, a la carrera y casi sin resuello, un compañero de aventura me dice que, de los diez amigos que nos presentábamos de nuestra academia preparatoria, siete “estábamos dentro”, y yo era uno de ellos.
    La vida nos dio un vuelco. Todo y nada cambiaba a la vez. Apenas un mes y medio era el tiempo que nuestro amor tenía para rearmar sus defensas y afrontar años de duras ausencias que solo en nuestras cartas encontrarían motivos para el consuelo.
   Años de decisiones que, desde el primer día, me llevaron de cabeza al cuerpo de Ingenieros de nuestro maltratado Ejército de Tierra… pero eso, eso ya es otra historia.
(JMPA Pink Panzer Korps)
Geraldine Rojas y Pablo Veron - Una emocion

Necesito amor, danzar contigo cada noche. Te necesito amor, con el corazón en tus manos o en manos de la imaginación…
(JMPA Pink Panzer in love)

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Encadenar versos… Soledad incompleta… 

Pinker Blusens

   Te tengo si te leo, al completo en tu poema y aprendo a respirarte, con cada pausa insinuada, liberando la intención entre tus letras encarcelada.  Por instantes dudo, freno a mi voz que te nombra y pienso que te pierdo, te pierdo como si a un gorrión asustado, a su cuerpo me aferrara y tus versos encadenara con los diez eslabones de mis dedos.

   Te pierdo y te extraño mientras te diluyes a lo lejos, donde mis ojos se esfuerzan en seguir tu rastro, seguir leyendo, leyéndote entera, acariciando tus versos con mi imaginación viajera, esperando tu llegada igual que la tierra por el sol torturada desea que llueva… y llueves en mí, amor, intensamente, llueves en mí cada primavera.

(JMPA Pink Panzer Disturbed once more…)

Pinker woman cocktail

Ella es pura insinuación…

Pink Panzer Korps distturbed

ELLA
De lejos, todo parece

y nada importa…
pero de cerca, la nada lo es todo,
y nada, me importa.

(JMPA Pink Panzer in love)

Volveré… Eres grande, amor…

“Me gusta el sabor de la vida, cuando pasa a través de tus labios”

(JMPA Pink Panzer in love)

Title Love is the answer! E. Rose by Starla E. Rose .jpg

Imposible

Volveré, aquí, año tras año
séptimo mes, al quinto día
al borde de este acantilado
alejando al sol de mi vida
tramando la huida a su lado.
Si, volveré, hasta que un día
en mí se produzca el milagro.

(JMPAPink Panzer in love)

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∼ Música conservando recuerdos… ∼

 ¿Has conseguido despertar esta mañana con una sonrisa en tu cara, y mostrarle al mundo todo el amor que hay en tu corazón?… Entonces la gente te tratará mejor. Descubrirá, sí lo hará, que eres tan grande como te sientes.

(Carole King)

El Arte de la Caricia… Ternura extraordinaria.

“Los aromas, son la llave de todos los sentidos”

(JMPA Pink Panzer Yorch – Pinking in love.)

   Bienvenido a esta historia, sea como fuere la forma en que hayas llegado. Para entender como germina esta complicada orquídea, deberías leer el comienzo de esta ficticia muestra de realidad trastornada… Aquí tienes unos muslos extraordinarios.

Si ya lo leíste, esta es la continuación… prometida.

   Tras una rápida y energizante ducha, mi amigo Waltery yo, con las toallas rápidamente viajando arriba y abajo por nuestras masculinas geografías, no hacíamos otra cosa que buscarnos con la mirada intentando encontrar el uno en el otro, una señal de alarma o recelo en nuestro semblante, señal que yo no percibí y que tampoco le mostré en ningún momento porque simplemente, no existía.

¿Preparado para nuevas experiencias, Pink?
Nunca se está suficientemente preparado, Walter – le contesté mientras intercambiábamos sendas sonrisas, con las toallas enrolladas a nuestra cintura y listos para terminar lo que tan exultantemente bien, habíamos empezado en la terraza.

love-respect   La primera sorpresa la encontramos nada más abrir la puerta del amplio dormitorio. Distribuido por el suelo y los muebles de la habitación, un pequeño ejército de diminutos vasitos con velas de colores iluminaban tenuemente la estancia, y como sacadas de una ilustración del manual “El Arte de la Caricia”, allí estaban ellas esperando. Pasados esos iniciales segundos de conmoción, solo teníamos ojos para las mareantes curvas de dos rutilantes cuerpos de mujer tendidos sobre el raso azul de aquella inmensa cama, únicamente ataviados con un leve foulard con el que se vendaron los ojos. El brillo sedoso de sus cuerpos titilando entre luces y sombras al ritmo de las llamas de las velas casi me hace pasar por alto la primera señal; El foulard de Ella, inconfundiblemente rosa y con el bordado de Roberto Verino en su extremo. Hacía al menos cinco años que se lo había regalado y no, en mi mundo las casualidades no existen…

   Aquella cama era una vieja conocida. Casi cuadrada, con más de dos metros de largo y ancho, Walter, mi buen amigo, la había comprado exactamente igual que la mía. A sus pies, junto a cuatro de aquellas atrayentes velas, reconocí uno de mis frascos de cristal con aceite aromático que uso en mis masajes… ¡Jazmín!, no podía ser otro, ¡que excelente elección! ¿Otra casualidad? Pues no, ya lo saben, las casualidades no existen.

tres-en-la-cama   Intercambiando una última mirada de complicidad con Walter, me inclino y tomo en mi mano el brillante frasco de aceite mientras dejo caer mi toalla al suelo. Frente a mi, un esbelto cuerpo de mujer me esperaba, aquel desconocido que, apenas una hora antes, con sus manos me torturaba sobre una colchoneta a la luz de la luna nueva. ¿Su nombre? Elsa.

   Como ya había hecho en tantas y tantas ocasiones, vertí un poco de aceite en mi mano para quitarle ese puntito de frío que tanto incomoda y sin perder un segundo le cedí la botellita a mi amigo que, cautivado como yo ante la visión de aquellos dos culos extraordinarios, copiaba mis pasos llenándose las manos y sus pies también, del aromático aceite.

el-blog-en-la-mano   Es algo indescriptible que necesitas vivirlo. Las palabras pueden dibujar la situación, personajes, contexto… pero ¿como transcribes unas sensaciones que ni tú mismo conocías que existían? La cercanía de nuestros cuerpos nos permitía gozar a la vez de la visión de aquellas dos seductoras hembras rebosantes de dulces feromonas. Con toda la delicadeza del mundo y sin ninguna prisa, empecé, mejor dicho, empezamos acariciando cada uno los tobillos de la mujer que la luna nos puso en aquella enorme bandeja de raso.

   El aroma a jazmín ya se había adueñado de la estancia. Cuatro manos viajaban sincronizadas por los cuerpos de nuestras preciosas mujeres, arrancando sus primeros suspiros a ciegas. Por instantes, parecíamos manejar el uno las manos del otro, como aquellos extraños seres controlados a distancia por  la mente de los humanos en la película de  Avatar. Pero la realidad era mucho más intensa. Eran mis manos las que subían por las piernas de Elsa al mismo tiempo que Walter lo hacía con Ella, con los mismos movimientos, la misma cadencia, casi sobre la misma piel enervada… Instantes de íntima fascinación compartida al borde mismo de la locura, instantes que ya están a fuego grabados en la memoria. Imposible ya olvidarlos.

  Super sexy gallega.png Me concentro en el recorrido del masaje. Subo mordiendo con los dedos la cara oculta de los muslos de Elsa hasta llegar a sus firmes glúteos, donde requiebro el movimiento buscando sus caderas e iniciar de nuevo el camino de regreso hasta sus tobillos. Con cada trayectoria de ascenso hasta las cumbres, unos labios jamás vistos por mis ojos parecían querer hipnotizarme, como pétalos de rosas hablándole al viento, jugando conmigo al escondite cuando mis manos movían sus nalgas… una y otra vez.

   La audacia ya se apodera de nuestra voluntad y anula cualquier atisbo de pudorosa resistencia. Una parte de mi cuerpo hace tiempo que tiene vida propia y no hace otra cosa más que explorar y tropezar en cada movimiento que hago. Tomo un poco más de aceite y de rodillas en la cama, con las piernas de Elsa en medio de las mías, avanzo un poco más y me deleito con su espalda y su nuca. A mi izquierda, Walter arranca un profundo suspiro de Ella, mi chica, a la que ataca con pequeños mordiscos en sus hombros y en su cuello… y también con su mano derecha saboreando la turgencia de su pecho. ¡Walter no pierde el tiempo!

tantragroup   Me siento sobre los muslos de Elsa y dejo que mis manos resbalen por sus hombros y brazos en cruz en busca de sus manos. Mi pecho se acerca, se une con su espalda y mi otro yo, duro como el dolor, quiere ya explorar sus rincones más húmedos y escondidos. Elsa “lo nota” y levanta rítmicamente sus nalgas golpeando mi pubis, lo que enerva aún más a mi ciego explorador, que a punto está de encontrar el camino a la gloria.

   En un rápido movimiento, Elsa se gira entre mis piernas, se quita el foulard de los ojos y los clava en los míos durante unos eternos segundos… abrazados, me besa levemente en la boca y sonríe con absoluta naturalidad mientras me susurra al oído – Pink, ponte de espaldas, déjame a mí encima, por favor…-

   Ella, -el amor de mi vida- y la roca de Walter ya ensayaban la letra y música de su propio “Love Story” en aquella cama llena de pasión. Los minutos pasaban y nuestras manos, nuestras piernas, aquí y allá tropezaban y nos tocábamos en una perfecta tempestad de caricias, giros, movimientos y posturas. “El Arte de Caricia” en su sexta lección nos enseña, “La caricia inesperada, siempre debe ser deseada”. Poco a poco, aprendí a diferenciar sus manos, aún con los ojos cerrados, entre gemidos y suspiros, con el corazón galopando en mi pecho, aún así, sabía de quien era cada caricia y todas, todas eran deseadas.

¿Pink, recuerdas el capítulo ocho, el símbolo del amor infinito? Me dijo Elsa mientras se elevaba con sus rodillas al costado de mi vientre y se dejaba caer suavemente sobre mí, hasta dejarme a la puerta de su pequeño paraíso.

   La visión de Elsa sentada sobre mis abdominales, era espectacular. Sus pechos eran algo más pequeños que los de mi niña pero perfectos en su forma, su tacto, blancos por la falta de sol en su piel sobre la que resaltaban dos guardianes bermellones tan duros en mi boca que podrían cortar el cristal de las ventanas. Walter, apenas a un metro de mi, no paraba de masajear y succionar con ruidoso deleite los hermosos pechos de mi niña que me sonreía con una pícara y excitante expresión en sus labios. No había duda de que los cuatro estábamos realmente muy coordinados.

“Siete veces llamarás a la puerta para poder entrar y romper el silencio”, ese es el capítulo ocho,- le dije a Elsa, lleno de frenético entusiasmo.
Pues ahí lo tienes, Pink, ya me tienes, mi cielo… llama a mi puerta, llama ya…

   Y de verdad que empecé a ver el mismísimo cielo cumpliendo su deseo. Una, dos, tres… apenas sentía el calor interior de su cuerpo y con cada gemido, Elsa estiraba un poco sus piernas hasta casi perder el contacto de mi miembro con sus húmedos labios… cuatro, cinco, seis… Cada vez lo hacía más lento y con cada intento, se mostraba más y más excitada. El siete vendría para romper el silencio y ¡vaya si lo rompió! Lentamente se dejó caer para clavarme por completo en su suave interior mientras un temblor recorría todo su cuerpo y desde el fondo de su pecho salía un poderoso y complacido grito de auténtico placer.

– Oh, siii ya, ya Pink, ya… – Me susurraba entre espasmos mientras yo intentaba no explotar dentro de aquel volcán de mujer, moviéndome adentro y afuera lentamente para prolongar en Elsa, toda aquella dulce agonía que tanto me complacía escuchar.

   Walter se giró hacia su mujer y con un sonoro y emocionado – Cariño, cariño…– la besó repetidamente en la boca , mientras yo alargaba mi brazo derecho buscando los pechos de mi chica y con el izquierdo acariciaba los de Elsa, que aún seguía arriba y abajo por el mástil de mi velero, disfrutando y haciéndome disfrutar.

   Los espasmos de Elsa cesaron y Walter regresó a un más loco de pasión sobre mi chica mientras su mujer, liberándome de sus entrañas, se acercó gateando, con sus pechos rozando mi cara y dejando finalmente, su brillante y depilado pubis al alcance de mi boca.

mil-manos-espalda   Era un deleite para todos mis sentidos. Mientras mordisqueaba sus pequeños y sonrosados labios, podía escuchar los gemidos de mi niña, arrancados por los potentes envites que mi amigo Walter le dedicaba en distintas y asiáticas posturas. Retorcía yo entre mis labios un clítoris que pasaba por allí cuando percibo que Ella, mi chica, a gatas y con Walter enganchado a sus caderas, se arriman por detrás de Elsa y toma entre sus manos a mi pobre bastón, que empezaba ya a languidecer por falta de estímulos. De inmediato noto su aliento, su lengua, sus dientes surcando mi piel más escondida. Yo y mi glande reventamos de ganas de ser suyos una vez más. El enésimo empujón de Walter hace que entre de golpe en la boca de mi niña y la locura se desatada una vez más. Ella sabe mejor que nadie como acabar conmigo y con su lengua haciendo diabluras, siento que voy a estallar en cualquier momento. Cinco, seis, siete… Walter sigue con su cadencia bien aprendida y Ella me suelta para estallar y derrumbarse sobre mis piernas en un brutal orgasmo que hace vibrar la cama. Walter se tumba sobre su espalda y sigue empujando y arrancando gemidos de placer a mi niña mientras intento concentrarme en el sabroso “lacasito” de carne con el que juega mi lengua desde hace un buen rato.

   El Arte de la Caricia, en su capítulo 12 describía, “En el amor, la ternura será el tercer sexo”. El libro parecía saber todo lo que allí ocurriría, incluso en este aparentemente complicado capítulo. Elsa empezaba a dar muestras de encontrarse a las puertas del cielo. Su vientre temblaba y su respiración entrecortada anunciaban su llegada. De improviso, noto como una recia mano acaricia primero y se agarra después, con exquisito tacto, de mi revolucionado escroto. Casi sin tiempo de reacción, otra boca que no era la de mi mujer se abalanza sobre mi pene y con una inexperta e indescriptible ternura, me abraza con sus labios y me hace desaparecer de este mundo… En milésimas de segundo decides lo que está bien, lo que está mal… Elegí el imperio de la ternura sobre cualquier otra cosa que me rondara la cabeza en aquel dulce instante… y eran muchas, creedme.

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   Yo intento confirmar mis sensaciones apartando un poco a Elsa para poder ver lo que ocurre tras el telón de su espalda, pero me sujeta con sus manos la cara y me ruega que siga, apretando su vulva contra mi cara. No tenía dudas pero, a veces, necesitas ver para creer. Bien, pues ya está, creo que “voooy” a explotar, lo noto, no aguantaré mucho más. La apabullante tormenta de sensaciones llegará para barrernos literalmente de gozo a los cuatro amigos. Elsa estalla en otro tremendo orgasmo sobre mi boca que no hace más que excitarme aún más y agarrándome a sus pechos, reviento al fin sin control en un enorme, largo y maravilloso orgasmo, mezclando mis aullidos con los gemidos de la gata que arañaba mis costados. En algún descontrolado empujón final, provoco que Walter se atragante y suelte su presa, pero aún con su mano siguió arrancándome electrizantes espasmos mientras él comenzaba a jadear y galopar ayudado por las caderas de mi preciosa niña. Juntos alcanzaron el clímax fusionando sus gemidos y quejidos con los fuertes espasmos de un Walter desconocido para mí, un Walter que no dejaba de acariciarme con su mano izquierda… con una ternura extraordinaria.

   La noche fue larga, fue inmensamente larga, tanto que duró más de un día… El manual del El Arte de la Caricia aún tenía un último capítulo pendiente pero, necesitaríamos el resto de nuestras vidas para cumplir con sus preceptos. En ello estamos, inventando caricias nuevas, ¿no es verdad, queridos amigos?

“Primero besas su mente, luego su cuerpo te sigue… hasta el fin”

    Nombres, situaciones y lugares han sido cambiados para que la realidad no se parezca en nada a lo que aquí me invento. La búsqueda de la verdad es algo íntimamente ligado a la condición humana. Nuestras comunicaciones son esencialmente inferenciales, es decir, que toda comunicación verbal consta de una parte codificada y de otra que es producto de inferencias, de ciertos procesos mentales que llevan a conclusiones, dependiendo del contexto en que son producidos. No es nada nuevo que oculto cosas entre mis letras y también es verdad que tu mente creerá encontrar pistas escondidas jugando con tus emociones y eso, eso es especialmente bueno. Disfruta de la vida, pues desgraciadamente, no tenemos más.

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La relatividad… Viento rebelde…

“Cuando cortejas a una bella muchacha, una hora parece un segundo. Pero si te sientas sobre carbón al rojo vivo, un segundo parecerá una hora.
Eso es relatividad”.

(Albert Einstein)

   Si no fuera por maxresdefault.jpgla divina palabra de Don Miguel de Cervantes, muchas historias como esta lo tendrían muy difícil para, simplemente arrancar…
   Dicho esto y finalizada la sección de agradecimientos, les diré que, en algún lugar que no era La Mancha y de cuyo nombre no puedo ni debo acordarme, seis hombrecillos vestidos de verde camuflaje intentaban hacer su trabajo bajo condiciones tan adversas como cambiantes.

   En aquella ocasión y por azares del “destino”, dejé de acariciar bombas para incorporarme a un equipo de transmisiones, especializado en el tendido de líneas telefónicas de comunicación. La línea entre el puesto de mando de “Jefecillos A” y el puesto que mandaba menos en “Jefecillos B” se había cortado en tres ocasiones y siempre en el mismo punto. El cable cruzaba obligatoriamente una estrecha carretera asfaltada que, a su vez, atravesaba un enorme y frondoso bosque que flanqueaba una pequeña población de medianías ya abandonada. Las dos primeras veces, fue el tráfico rodado, sobre todo camiones de transporte pesado los que nos reventaron la línea. La tercera vez nos jugamos el tipo y escalando unos árboles cercanos, conseguimos un tendido aéreo que nos duró funcionando exactamente dos días y medio. Una plataforma transportando una de nuestras máquinas retroescavadoras mandó a freír buñuelos nuestra obra.

Café contigo.jpg   Plano en mano y con la firme convicción de que encontraríamos una alternativa/solución a los problemas con la línea de los coj….es, observo que, unos cuatrocientos metros más arriba de donde el cable cruzaba la carretera, el mapa marcaba lo que parecía ser una posible escapatoria. Una pequeña vaguada con un antiguo colector de aguas “varias”, casi todo a cielo abierto que salía del pueblo cercano y cruzaba la maldita carretera.

   Dicho y hecho, recogemos en el parque de transmisiones el material necesario, radios, cable, baterías y unas buenas bolsas de comida en la cocina para no tener que volver al campamento para almorzar. Cargamos el Land Rover y en compañía de cuatro soldados salimos zumbando a ritmo de samba, gentileza mi amigo y compañero…vamos a llamarle  John. Volábamos por en medio del bosque con su ya clásico “Carlos Sainz Style” (ojo barro, se cierra, arrasssss), mientras los demás intentábamos mantener a duras penas el culo pegado al asiento durante algo menos de media hora de viaje, hasta llegar al punto donde el cable cruzaba el asfalto. Allí dejamos el vehículo con dos soldados a su cargo y el resto de “la peña”, con una pesada bobina de 250 metros de cable telefónico y el resto del equipo, tiramos monte arriba. 

 A veces pretendo ser normal.jpg  Poco más de una hora y media nos llevó localizar y limpiar la entrada escondida entre la maleza de lo que parecía un antiguo pero sólido paso subterráneo, con una composición mixta de grandes losas de piedra y cemento claramente envejecido. Aquí haré un breve paréntesis en el relato. Nuestro ejército, yo lo he vivido, ha sido vapuleado por opiniones, muchas veces hirientes, sin ni siquiera reconocer que solo éramos unos ciudadanos más, cumpliendo con la Ley. Una Ley, para mi injusta, que obligaba a ir a la “mili” a unos chavales sumamente cabreados que nos echaban la culpa de todo y con los que teníamos que trabajar a diario. Todos soñábamos con un ejército profesional, pero eso estaba en manos de los de siempre, los políticos. Dicho esto, entenderán nuestros motivos para entrar en aquel colector de aguas. Aquellos chavales tenían que volver a sus casas y a nosotros nos pagaban por aquel trabajo. Cierro paréntesis.

 snoopy-pink-panzer-yorch-gravatar  Con las linternas de cabeza, botas de pocero y cascos de protección, empezamos tendiendo el cable de la bobina entre nosotros dos, y así nos fuimos adentrando con mucha precaución hasta el punto en que apenas conseguíamos vernos el uno al otro. A los 10 minutos mas o menos, antes de la primera marca de 20 metros en el cable, el túnel gira a la izquierda y dejamos de ver la luz de la entrada. La espalda ya nos duele por la posición semiagachada a la que nos obliga la poca altura disponible y empieza a oler un poco mal… Les parecerá raro pero el ir asustando ratas de vez en cuando era sumamente tranquilizador, pues nos indicaba que no había problemas para respirar el poco aire disponible.

  
Debo aclarar que, el motivo por el que el trazado del túnel vaya en zigzag solo se debe a la
intención de los ingenieros de frenar la velocidad del agua dentro de la estructura en pendiente. A pesar de saberlo, no nos hizo ni la más mínima gracia aquella total oscuridad… Ya llevábamos más de 15 minutos gateando allí dentro y cada cinco, con un pequeño teléfono portátil, nos comunicábamos con los dos soldados del exterior, usando la misma bobina de cable que estábamos arrastrando. -“Todo bien, chicos, continuamos”. En cuanto desconecté el teléfono, escucho a John decirme con un tono preocupante…

– Yorch, se que me vas a matar pero ¡¡¡ya no aguanto más…!!!

– ¿Pero que coño estás diciendo, John? En mi cabeza, acostumbrado a tener todo bajo control, buscaba una solución a la mierda de acertijo de mi compañero, agachados como dos “Cuasimodos” en aquella jodida cloaca. ¿John con un ataque de pánico? ¿Agotado? me preguntaba yo al borde del pasmo…

– ¡Diosss mío, por mi santa madre, Yorch, lo siento, tío, ¡¡no aguanto más!!

   Aún resonaba el eco de sus últimas palabras cuando escucho con lógico estupor, un inconfundible bemol sostenido con toques finales de corcheas y semicorcheas interpretando un agónico “FuuUUuuUUffffrrrrbbfloprrr”… Pensé que iba a morir…!!! Las pocas ratas que aún estaban allí con nosotros, salieron del túnel a la carrera para vomitar a gusto… batí el récord mundial de apnea dentro de un colector con el agua por las rodillas (aún permanece imbatido) pero no me sirvió de nada porque, o respiras o te mueres… La nube tóxica era tan densa, que se podía ver flotar como la imagen de un fantasma atravesando la luz de nuestras linternas y lo juro por Snoopy que deseé con todas mis ateas fuerzas que aquel espectro fuera el mismísimo Ángel del Infierno y pinchado en su guadaña, me llevara muy lejos de allí. Afortunadamente yo no llevaba la pistola porque, si la llevo, a John le hago aquel día siete agujeros más en su culo cantor…

   Las tragedias, normalmente, no se dEntropia.jpgeben a un solo factor. Esta que hoy les relato no iba a ser una excepción. El potaje de la cena del día anterior sumado a que John siempre comía como si no hubiera un mañana, más una salida mañanera zumbando al trabajo sin pasar antes por su habitual visita al señor Roca letrina y la guinda del pastel, veinte minutos agachado comprimiendo los “bajos fondos” y activando el consecuente e incontenible tsunami de gas metano aderezado con múltiples y malignas partículas de carácter aromático…

   Llegamos al final del colector, claro que sí, porque de lo contrario, no les estaría contando esta historia. Algo más de 100 metros en tres zigzag con un pequeño sifón a medio recorrido y conseguimos sacar el cable por el otro lado de la carretera. La Ruta del Metano. Así la bautizamos y reflejamos en los planos. Aún nos reímos al recordarlo.
   Reír, sonreír; no hay mejor medicina contra las almas rotas, incluso en los peores momentos.

(JMPA Pink Panzer Korps)

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Espiral de silencios… Aislado en mi interior.

pink2016-11-14   La espiral del silencio es una teoría de ciencias políticas y comunicación propuesta por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann, (cosas raras que leía un tal Günter) en su libro “La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social”. En este trabajo, estudia la opinión pública como una forma de control social en la que los individuos adaptan su comportamiento a las actitudes predominantes sobre lo que es aceptable y lo que no. La opinión pública es para Noelle Neumann la piel que da cohesión a la sociedad. Neumann teoriza sobre el papel  amenazante de la sociedad, aislando a los individuos que expresan posiciones contrarias a las asumidas como mayoritarias, de tal forma que el comportamiento del público está influido por la percepción que se tiene del clima de opinión dominante.  La tendencia de la espiral es a enmudecer a quienes prestan o tienen posiciones diferentes a las mayorías, pero se detiene en seco cuando se encuentra con el “núcleo duro”, aquellos individuos que, aunque pocos, se reafirma en sus posiciones y opiniones y no cesan en el empeño de que su voz sea escuchada.

pink-manus-2016-11-14  Es curioso que, casi todos los problemas que he tenido en mi vida, han surgido precisamente por ir en contra o en desacuerdo con la “opinión dominante”, esa mordaza que producía en mi, con excesiva frecuencia,  una agobiante sensación de asfixia. El silencio, como inevitable compañero de viaje en momentos duros de mi sobresaltado calendario, contrasta con esa sensación de derrota que nos cubre y aísla, como la techumbre de un frío hangar llena de agujeros, por los que nos llegan pequeñas dosis tamizadas de noche y estrellas. El silencio también puede ser un cruel verdugo de historias personales que harían palidecer a cualquiera de aquellas tímidas estrellas del hangar. Una vez más, la espiral del silencio enmudece a quien menos se lo merece. Como siempre, reflexiono y vuelvo atrás, pisando sobre mis propias palabras. Me dan ganas de darle la espalda a todos estos pensamientos, aislarme de nuevo en mi interior y esperar… a que el mundo cambie.

(JMPA Pink Panzer Korps)

“Oh Yes”
“there are worse things than
being alone
but it often takes decades
to realize this
and most often
when you do
it’s too late
and there’s nothing worse
than

too late.”

(Oh Yes by Charles Bukowski)

Hay cosas peores que estar solo, pero a menudo toma décadas el darse cuenta de ello y más a menudo, cuando tú lo haces ya es demasiado tarde y no hay nada peor que un demasiado tarde.”

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Dos de Dos

Voy perdiendo.
Dos, de dos veces
llegué demasiado tarde.
La primera vez, invisible
muda palabra mal escrita

amor, en guerra de silencios
el temor, en tierra de nadie.

Dos, de dos veces dos
herido, de cordura extraviada
lleno de barro hasta el alma
llora, palabra malherida
perdida en su jardín de miedo.

Dos de dos, viajero
viajero del tiempo sin credo
sin dios, sin dos de dos
solo dos almas
atadas en el mismo suspiro.

La segunda, te fuiste
dos de dos
lo imposible quise, quiero.

Alguien dijo que lloré… dos lágrimas, dos
mirando al cielo.

(JMPA Pink Panzer Korps – Enfadado con el mundo)

finpost

Time to dance… Pídeme más…

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– Ahora pídeme más –

El alfil negro de mi padre

cortando raudo el tablero.

Las manos de mi madre

diciéndome “te quiero”.

La primera noche rompiendo el cielo…

todo ya era poesía enredada en tu pelo.

Aquella curva imposible

de mi mano en tu pecho

El perfume de tus ojos

aún con los míos cerrados

hoy me llega, me atraviesa

en tus alas de impaciencia

filtrándose por mi costado,

creando ríos desbordados

bebiendo amor despiadado.

Todo son retazos de recuerdos

ilusión de felicidad entrecortada

breves y brillantes momentos

de ternura en destellos congelada.

Solo es tiempo y el tiempo es nada

y nada nos queda…         

           cuando todo se acaba.

(JMPA Pink Panzer Yorch in Love)

   Solo los más allegados saben que en mi juventud, estuve a punto de entrar en una academia de danza clásica. No me arrepiento de mis decisiones, pero es indudable que, hoy en día, mirando hacia atrás siento una curiosa nostalgia por ese universo que podría discurrir paralelo al mío, con un Yorch Nuréyev, entre “Arabesques, Glissades y Grand Jetés”.Danza bailaria pie punta

   En aquellos tiempos, Yorch era el orgulloso hermano de dos jovencitas bailarinas en una prestigiosa escuela de danza. En cierta ocasión, su profesor confesó a mi madre que necesitaban formar a un bailarín y físicamente, yo reunía las condiciones que él exigía para el puesto. Recuerdo la conversación con mi madre al estar mi padre en Italia… muy lejos y sin móvil (ni se había inventado). Había que decidirse y no había tiempo para esperar su regreso. ¿Que se podía esperar de un chaval reventando de hormonas y que en esos años era miembro del equipo de atletismo de un colegio solo para chicos… y lleno de sotanas negras?.

   Recuerdo una representación de El Cascanueces de  Piotr Ilich Chaikovski . Me recuerdo zambulliéndome en aquella emocionante opresión de un abarrotado patio de butacas en el Teatro Principal; mis hermanas brillando en el escenario ante su boquiabierto hermano, el aroma a linimento, excitación y nerviosismo entre bambalinas en el intermedio de la actuación. También me quedaron grabadas las muy exigentes indicaciones de aquel alto, moreno y fibroso profesor de baile al que solo le faltaba el látigo acompañando a su perenne sonrisa…

   Bueno, los recuerdos se mezclan con la voz de mi madre sentada al borde de mi cama. La poesía nacía con cada una de sus palabras, escondidas, atesoradas bajo mi almohada de alocado adolescente. A pesar de los sabios consejos de mi madre, opté por correr como una condenada liebre en vez de saltar y brincar como una grácil gacela.  Añoro los consejos de mi madre y no, no me fue mal pero la sigo echando de menos. Se fue demasiado pronto y es algo que nunca perdonaré al maldito dios en el que ella confiaba. El trabajo me convierte en una máquina y la poesía libera mis sentimientos, una vez más. Y ahora, si no has tenido suficiente… pídeme más.

(JMPA Pink Panzer Korps – Mezclando sentimientos.)

“Solo creería en un dios que sepa cómo bailar.”

(Friedrich Nietzsche)