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El abrazo del colibrí… Luz de poesía.

Un diciembre de abrazos perdidos que trae recuerdos de otros diciembres más placenteros y que nos ayudan a poner en valor a esas cosas a las que nunca se les concede ni mérito ni valía. Hoy vivo un diciembre que anuncia muchos cambios importantes en mi vida en el próximo año y que ya reclaman su espacio y mi atención. Les pido disculpas de antemano si ven que dejo el blog más abandonado que de costumbre.

Como le dije a una buena amiga y poeta de otro blog que suelo leer de madrugada, los amigos están para guardar la copia de seguridad de los buenos recuerdos… y hace mucho tiempo que, leyendo comentarios en el blog de Estrella, pude ver que la felicitaban por su cumpleaños un diecinueve de diciembre de hace años, en los comienzos de su blog. Y me encanta enlazar unas cosas con otras. Igual estoy equivocado con la fecha, mi memoria a veces me falla pero un regalo tampoco necesita fechas para hacer que, en estos días tan amargos, nazca de nuevo un abrazo.

Hoy sábado, de madrugada aún en la isla, quiero felicitarla con un pequeño regalo, un regalo tan pequeño como las alas de un colibrí.

Otros diciembres de Pink...

El abrazo del colibrí.

Ella piensa que su vida pesa como el vuelo de un colibrí, pero yo soy la rosa, su rosa, y en la tierra fértil de sus letras, con cada palabra de cada verso, mis raíces de poeta en ella hundí.
Ella piensa que su vida pesa como el vuelo de un colibrí, pero con cada pregunta de mis versos, hallé respuesta en el afecto de sus besos y abiertas las heridas en sus pies de niña descalzos, supe de su amor inmenso dulcemente acurrucado en los secretos de su regazo.
Ella piensa que su vida pesa como el vuelo de un colibrí, pero cuando ella escribe, su fuerza todo lo eclipsa y no hay nada, ni ser ni cosa más hermosa que su humilde sonrisa… y eso, todo eso, aleteando frente a esta mi virtual cornisa, todo eso que imaginas lo eres para mí.

Feliz Cumpleaños, querida Estrella, amiga, poeta y buena persona.

No hay mejor momento que el otoño para empezar a olvidar las cosas que nos molestan. Dejar que se suelten de nosotros como las hojas secas, pensar en volver a bailar, disfrutar de cada momento de sol, que todavía calienta, calentar el cuerpo y el espíritu con sus rayos, antes de que se vaya a dormir y se convierta en una débil bombilla en el cielo.
( Paulo Coelho )

Hazme llover… Solo tú me sientes.

Todos tenemos amistades perdidas como túmulos egipcios… hasta que llega la mano de un arqueólogo y desentierra recuerdos que nos maravillan y provocan la lluvia en un desierto de emociones.

(JMPA Pink Panzer Yorch – Amistad y desconcierto)

Solo puedo sentir

Elegir los rasgos del rostro que te cautivará en el segundo más inesperado de tu vida. Elegir el tono, el color de la voz que te enamorará pronunciando tu nombre por primera vez. Elegir la delicadeza de las palabras sobre las que viajarán los pensamientos de esa persona que te comprenderá en tus momentos más difíciles. Elegir la mirada que estremecerá el suelo que pisas y te hará sentir… ¿se puede elegir?.

(JMPA Pink Panzer Yorch – Ella y el sentir de la lluvia.)

Pensar es como vivir dos veces.

(Marco Tulio Cicerón)

40 días… Where Is The Love?

Nota del autor. Si eres creyente, puede que mis comentarios lleguen a herir tus sentimientos religiosos. No quiero molestar y eres libre de dejar ahora mismo de leer.

  Cuarenta días.

   No creo en ningún dios. Me niego a creer en una “entidad suprema” que pueda ser al mismo tiempo, tirano cruel de amor infinito y creador de solemnes chapuzas como esta humanidad que tantas inútiles oraciones le dedica.

Malibora Pink   En aquellos tiempos en los que la ignorancia y la superstición dominaban el planeta, un prestidigitador de la palabra se hace famoso eligiendo como notarios de su divinidad, a once galileos y a un rarito que cerraba la docena que no era galileo (posiblemente de Judea) llamado Judas Iscariote y que, para algunos traductores y estudiosos del tema significa “de Queriot una zona al sur de Judea… Resumiendo; si no eras un galileo eras un extranjero traidor. Así les fue que, aun hoy en día, siguen matándose a pedradas, a tiros, misiles o de hambre, y todo en nombre de su dios.

   Todo se resume de una forma retorcidamente simple. Traducir unos libros, o libretas, incluso apuntes de estudiante mediocre con orígenes e idiomas de lo mas variopinto y que, en cada siglo y con cada traductor, encuentran y “sufren” significados diferentes. Esa es la “sólida bibliateca” sobre la que nos enseñaron la “oportuna” llegada del “hijo” de un dios tan “todopoderoso” como inepto, socio fundador de un gigantesco negocio de fe, oraciones y diezmos, muchos y jugosos diezmos.

Amen sin tilde   Y fue muy listo ese dios omnipresente eligiendo las fechas. Como me hubiera gustado ver al “hippie” de su vástago aterrizar con sus ángeles en nuestros días y llenar la Puerta del Sol de panes y peces o presentarse en Ciudad Juarez a repartir latigazos a los narcotraficantes… Tendríamos Internet abarrotada de vídeos con los milagros del Jesús (y tutoriales para repetirlos), a la BBC y National Geographic haciendo mega-reportajes y los “paparazzis” de la prensa rosa trabajando a destajo para averiguar si él era el amante secreto de María o si el tal Jesús era gay, mago, artista o todo a la vez y contratarlo de tertuliano para las tardes del Sálvame en Tele5.

Jesús salva la fiesta   Después de morir en la cruz, la biblia relata sus cuarenta días paseándose por la tierra como uno de los “zombies” más famosos de la historia. Efectivamente, Jesús resucitó y durante 40 días estuvo presentándose en casa de sus discípulos, de ventanilla en ventanilla, arreglando papeles, pasaporte y testamento hasta que, por fin, decidió “ascender” hasta el reino del padre… y 40 días de inundación soportó el bueno de Noé… los mismos 40 días que estuvo Moisés liado con las tablas y sus mandamientos en el ensangrentado monte Sinaí que ya no tiene tierra para tanto muerto… Debo añadir que el pobre Moisés estuvo liado durante 40 años buscando en el desierto la tierra prometida y parece ser que muy muy escondida y nombraré también los 40 días de satánicas tentaciones en el desierto… sin olvidarme de los 40 días que pasaron los israelitas explorando el país de Canaán y otros 40 días estuvo Goliat tocando las pelotas a las tropas de Samuel hasta que un certero David le revienta los sesos de una inocente y santa pedrada guiada por la divina providencia… y así podría seguir con docenas de ejemplos bíblicos… Por cierto, David , el de la santa pedrada, reinó durante (adivinen…), sí, efectivamente,  40 años…

   Cuarenta… un número divinamente mágico… y aunque las cosas han cambiado, los dioses siguen siendo los mismos.

(Pink Panzer Yorch – Últimos días en Malibora)

B l a c k   E y e d   P e a s


Where Is The Love?

 

    Gente matando, gente muriendo
Niños heridos y los oyes llorar
¿Puedes practicar lo que predicas?
¿Y pondrás la otra mejilla?
 
Padre, Padre, Padre ayúdanos
Envíanos alguna guía desde arriba
Porque la gente me pregunta, me pregunta
¿Dónde está el Amor? (Amor)
 
¿Dónde está el Amor? (Amor)
¿Dónde está el Amor? (Amor)
¿Dónde está el Amor?
El Amor, el Amor.
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– En el rincón –

Son cuarenta los meses marcados
por las llamas de brillo apagado
por las cosas que han cambiado
porque se quedan arrinconados
cuarenta meses amordazados.

(JMPA Pink Panzer Yorch – Lazos rotos – 40 meses de amistad) 

Dime algo a lo que pueda aferrarme y no desaparezca.

(JMPA Pink Panzer Yorch – El abismo de las dudas.)

Quizás te conocía demasiado… Simplemente loco.

“No hay peor riego que el que no quiere ver el agua..”

(©JMPA Pink Panzer Yorch – Pinkerfranes goyescos – Loco y ciego)

Mano rosa

“No fue porque no te conocía lo suficiente
simplemente te conocía demasiado…
¿Quiere decir eso que estoy loco?
Posiblemente… igual que tú.”

“Si el amor es la respuesta…
¿Podrías volver a plantear la pregunta, por favor?”

(Lily Tomlin – Actriz, humorista, cantante, guionista-escritora… y buena persona)

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Lily Tomlin

– Dos Madres –

En tus ojos
de brillante luz quebrada
apenas dormida
en su pobre cuna
de palos y alambre
en el desván desmontada
allí, del olvido
en cada latido
por tu amor resguardada
con su pobre cuna
vivía mi madre.

(JMPA Pink Panzer Yorch – Esther, mucho más que la hermana de mi madre)

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©️ Pink Panzer Korps

“Las locuras que más se lamentan en la vida de un hombre, son las que no se cometieron cuando se tuvo la oportunidad.”

Chandelier… arañas en la memoria.

“Los únicos amigos que cuentan son los que puedes llamar a las cuatro de la madrugada”.

(Marlene Dietrich)

Pinker hand veins

    Traspasando la séptima puerta, encuentro la bandera blanca de mi cansancio hondeando al norte, con sus ardientes horizontes al borde de miles de ocasos deshilachados , después de incontables días de viento y furia, implacables e inclementes compañeros de viaje y fuga.

    El momento ha llegado. Sentado en la acogedora esquina de mi sofá, disfruto de las notas más dulces de esa música, durante años escogida, mientras contemplo como la luz del sol se filtra en miles de destellos y reflejos por los cristales de la ventana, abertura casi mágica que me separa pero no me aísla de este mundo de inestables y extraños silencios a los que amoldo mi espíritu en alerta casi perpetua.

    Con la llegada del quinto olvido, es verdad, el sexto ya no importa y el paso se acorta, se hace más lento y el pasillo más y más largo. Es ahora cuando se torna más duro el sentar a los recuerdos a mi lado, solo para convencerlos de que, quizás con el quinto olvido, a la verdad no se le entrecorte la voz con el peso de mis confesiones sin el maquillaje de las buenas intenciones y las arañas de mi memoria no escondan en su red toda mi historia.Pinker trip master Omán

   Cuantas las cosas que he conocido que ya no me parecen hermosas si no estás a mi lado, cosas que no quiero, me sobran, que ya no consiguen siquiera mediar el opaco cristal de este vaso tan hecho a tu esencia.

    Y ahora recogemos velas, plegamos paños y sueños en nuestras raídas maletas, el amor en compañía y el doler de la lejanía, cinco canciones imposibles de olvidar y algunas libretas viejas, de mil lunas cuarteadas, porque a veces, y solo a veces, olvidar puede ser posible… olvidar incluso la injusta asimetría del bien y el mal, esa altiva bandera blanca reclamando mi final en el inclinado tablero de esta contienda.

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– Laberinto –
Busco, de nuevo te busco
como tantas veces lo hice
te busco entre las palabras
las más puras, transparentes
inmunes al paso del tiempo
invulnerables y a salvo
en este laberinto rosa
de mi corazón enredado
tatuado, de amor tocado
por tu existir ardiente
por la poesía de tu voz
perfecto faro en su alcor
guiándome extraviado.

De nuevo, hoy, finalmente
en mi laberinto interior
la rosa encuentra su flor
dominando libre mi mente.

(JMPA Pink Panzer Yorch – Laberinto final)

El arte frío… Helarte de miedo.

“Me negué a que volaras con mis alas
porque siempre creí que lo harías con las tuyas.”

(JMPA Pink Panzer Yorch – El amor según Pink)

   Los Pintupi de Australia Occidental tienen 15 palabras para otras tantas y diferentes clases de miedo. Si esto lo hubiera leído en mis años más duros, seguro que hubiera estrenado muchos de esos nombres e incluso, inventado alguno más… con una sonrisa en la boca.

   Siempre he dicho y repetido que el miedo no es malo en si mismo y es imperativo diferenciarlo claramente del pánico, su extremo más dañino e irracional

   Recuerdo que “viajando a pie” por un lugar de cuyo nombre no debo acordarme, llegamos hasta el borde de una enorme presa que retenía a nuestra izquierda un inmenso pantano lleno a rebosar por aquel río de aguas casi negras, nuestro “dulce” compañero de viaje por un buen trecho de kilómetros. Por radio recibimos instrucciones de pasar al otro lado pero, por razones de “seguridad”, el paso debería hacerse lo más discretamente posible. Para ello utilizamos una pasarela metálica peatonal, solo útil para personal de mantenimiento de la presa y que discurría colgada al vacío, por el costado derecho de la presa, ese costado derecho sin agua y sí con muchos metros de caída libre hacia el infierno.

   Mochila, radios, chaleco antifragmentación, casco, munición, fusil… sobre nuestras botas llevábamos fácilmente unos 25 kilogramos de equipamiento (algunos con algún kilo más debido a una fuerte adicción a las latas de sardinas en aceite…). La pasarela no podía ser más sencilla y ofrecer un aspecto más endeble. Para complicarlo más, el suelo era de reja en cuadradillo de unos 3×3 centímetros que dejaban ver perfectamente el abismo de más de cien metros que se abría bajo nuestros pies.

Pasarela

No puedo poner una foto pero el suelo de la pasarela era idéntico al que muestro en la imagen.

   Decidimos separarnos unos metros para repartir el peso e ir comprobando como respondía la pasarela a medida que le íbamos sumando “soldaditos” a su estructura. El caso es que todo iba bien y en este “bien” incluyo los crujidos y bamboleos de la pasarela que aceptamos como normales, hasta que un poco antes de llegar a la mitad del recorrido, colgados en el costado de aquella maldita presa, nuestro compañero que identificaré por su alias, “el Piraña” (sí, las latas de sardinas eran las suyas…) entró en pánico absoluto cuando tuvo un pequeño enganchón entre un tirante de sujeción y su fusil de asalto que por un instante le hizo perder el equilibrio… y la razón.

   Todos teníamos miedo y tomamos nuestras precauciones para dejarlo atrás y superar aquel imponente obstáculo, casi prueba de valor en un concurso de la televisión pero… el pánico es irracional, te pone en peligro a ti e incluso a los que más quieres o respetas.

   El Piraña fue pasto de un brutal ataque de pánico que le hizo arrodillarse y meter los dedos de sus manos por los agujeros del suelo, aferrándose a la pasarela como la cría de un chimpancé a la barriga de su madre.

   Una pasarela estrecha por la que dos personas se cruzarían con muchísima dificultad y a v_img9un montón de metros de altura, un grupo de soldados que querían pasar desapercibidos y un compañero agarrado como una garrapata al enrejado y con el cerebro bloqueado como un Iphone robado… Y reaccionas, casi de forma automática antes de que el pánico de uno se convierta en un problema grave para el grupo. Mientras yo le soltaba los cierres rápidos de la mochila, correaje y el fusil, Fabio, el compañero que marchaba por delante de nosotros, regresó para aplicarse a fondo en sacarle los dedos del enrejado. Entre los dos colocamos a Piraña a mis hombros y arranqué a paso rápido notando como el suelo cedía bajo nuestro peso. A mi espalda, mi buen amigo Trucho recogía del suelo todo el equipo de nuestro amigo… Llegamos al final; fin de la historia y comienzo de la siguiente. Las cosas suceden así de rápido y tal cual, se van.

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    A los cuatro días regresamos al pantano en un todo terreno, el Piraña y tres compañeros más. Nuestro amigo se hizo la pasarela diez veces, dos de ellas, ida y vuelta, completamente solo. La reflexión y conclusión de toda esta historia es que, cuando te juegas la vida, no te puedes permitir el lujo de que tu cerebro sea un enemigo más en tu contra.

   Me he decidido a publicar esta historia (completamente inventada, por supuesto) porque estos últimos días, charlando con mis estupendas amigas poetas Estrella e Yvonne, intercambiábamos ideas, versos, vivencias  sobre el miedo y sus diferentes formas de manifestarse en nuestras vidas… Mi experiencia no es ni más ni menos valiosa que la de todas y todos vosotros. Es solo eso, experiencia, y por eso puedo decir que a lo largo de nuestras vidas siempre llega un miedo más grande que el anterior, más fuerte e intenso que reduce a la categoría de anécdota graciosa muchos otros miedos pasados y sufridos de niños, de adolescentes, de mayores… de ayer mismo.

“Si cerca de tu biblioteca tienes un jardín, no te faltará nada.”
― Cicerón ―

Posdata de Pink, Palabra de Panzer:
El Piraña. Iría al fin del mundo con él de compañero. Su alias solo se debía a sus facciones muy parecidas a las del chaval que salía en la serie de televisión “Verano Azul” (que viejo me hace esta reseña…). Ningún otro parecido. Un tipo fuerte, serio y entrenado que nunca pensó verse involucrado en una situación límite provocada por él mismo y que, como no puede ser de otra manera… ha surgido de mi maquiavélica imaginación.

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El perdón sombrío… de soledad perfecta.

   Una poesía dormida, uniendo el lejano pasado en un rancio colegio religioso y el ayer de otros años algo más cercanos y más oscuros. Dormitaba en una libreta por mucho tiempo pero, hay fases en nuestras vidas en que la realidad te enerva hasta el punto que dices basta, y dejas de escribir en color rosa y cansando, sacas del baúl tu peor traje. Pido disculpas pues no es lo que suelo hacer público. Casi todo lo que he escrito permanece aún en viejas libretas, a las que acudo cuando necesito recordar de donde vengo y como he llegado hasta… lo que soy.

– Cansado –

Pink Panzer

©Propiedad de Diego

   Estoy cansado de que, por enésima vez, un día cualquiera de tantos otros, unas personas se levanten por la mañana y decidan que es necesario venir a molestarme a mi propia casa y evangelizarme con el salvador camino hacia el señor Jesús y su Cristo mundo. Con su supina estupidez ponen constantemente a prueba mi buena educación, y después de forzarme a decirles que no necesito a su dios salvador, los despido con una clara y directa petición, “les ruego pongan un aviso para nadie de su congregación vuelva por mi casa”… algo que no hacen, porque simplemente no les sale de su santos y confusos evangelios. Lo siento si alguien de los que me lee se siente aludido, incluso ofendido porque cree ciegamente en ese dios que a mí me importa un bledo ¿De verdad alguien piensa que en este país y en este siglo, alguien necesita ser evangelizado y/o reconducido hacia la “salvación”?

Pinker Tank

   Si existe un dios, él tendrá que rogarme a mí para que le perdone por esta mierda de creación humana salida de sus divinas posaderas, pero no, no cuentes con ello. Mi amor por cualquiera de mis perros es infinitamente más grande del que jamás ese minúsculo dios demostrará por tu vida cuando estés en peligro.

   Si has de morir, lo harás mordiendo la tierra humedecida por tus lágrimas mientras recitas tus mejores oraciones y esto no será nada nuevo pues, todos los días ocurre lo mismo aunque desvíes la mirada para no verlo, mientras deslizas cuentas de rosario entre tus acomodados dedos. La gente muere entre algodones, y otras lo hacen entre tal brutal violencia que si presenciaras tan solo una de esas muertes, nunca más dormirías tranquilo. Ahora reza, reza tus preciosas oraciones que no servirán absolutamente para nada, mientras otros se arriesgan y lo pierden todo, incluso su vida por intentar arreglar lo que vuestros dioses, con su infinita “sabiduría”, parecen haber construido con el culo.

(JMPA Pink Panzer Yorch – En el cáncer de las religiones.)

SOLEDAD…

Un estado de aislamiento o reclusión, a ratos perfecto para mí…

– Bereshit –

En el principio, cielo negro
y la sotana a ras del suelo
con su cruz de hielo
hombre crucificado
desnudo, torturado
colgado a su cuello
sudando alabanzas
entre sus manos largas
de hombre medio bueno
medio dios y casi padre
entre caricias sin freno.

Allí mismo, en mi alma quiso
dejar caer, tomar, sembrar
el peso de su palabra
y el perdón sombrío
por pecados confesados
ciegos al comienzo
inocentes, confiados
como el beso de un crío
por milagros asombrado
y asqueado, tiempo después
con el roce de sus manos
ensuciando a cristianos
y a mi corazón impío
con el alma a los pies.

Pero hoy impera el presente
dedos negros en su
Frente
amigo y cruz de ceniza

en su bolsa desaparecía
con odioso y agrio sonido
a cremallera nueva
y escena antigua
devoraba su cortina
el duro  plástico negro
y el color de la vida
asomando por su chaleco.

Luna menguante y mueca severa
Una chapa lleva su nombre
Suya era la hora primera…
antes incluso de que él lo supiera.

(JMPA Pink Panzer Korps –  Gears of War, Tears for… friend.)

“Hay quien encarpeta su existencia entre Génesis y Apocalípsis, como una flor aplastada y seca, sin color y sin vida…”

(JMPA Pink Panzer Yorch. Extracto de “Bereshit, la rosa y la espada”. by Yorch.)

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Almas oscuras… Poeta prohibido.

Ahora que tu cuerpo se desprende y te abandona, ¿Quién cuidará de tu alma en esta tierra extraña …?

(Pink Panzer Korps –  Gears of War)

 

Prohibida

   Por momentos siento como sucumben todas las reglas de mi día a día. Se diluyen al poner en riesgo todo lo que tengo, todo aquello que de mí mismo he compartido y ya no me pertenece. Por momentos siento como sucumben todas mis convicciones, las aparto de mi mente, solo por quedarme con lo único que deseo cuando regreso, y el regreso no es más que un salto más al vacío de un poeta prohibido, con el sueño perdido, compartiendo la arena de mis secretos con quien seca mis lágrimas con sus besos de amor infinito.

   Entre tus brazos encuentro mi hogar, el amor que ha doblado el tiempo de todos estos años siguiendo el salvaje perfil de las olas del mar que nos rodea, el mismo mar que acaricia nuestras huellas en la orilla y que guarda todas nuestras promesas, aquellas que un día fueron futuro frente al horizonte púrpura y rosa de nuestra querida tierra.

   Todo empezó en aquellos días, todo ello fue allí concebido, incluso el condenado germen de los versos de un poeta prohibido.

¿Aún no lo he dicho?… Te amo; ese fue siempre mi único destino.

(JMPA Pink Panzer Korps –  Para Ella, mi amiga, el amor, mi compañera.)

Seis días de descando rosa

© Imagen propiedad de Pink Panzer Yorch.


– La espera –

Arde hasta el olvido
por la piel dominada
y en su lecho agotada
estalla en el aullido
por su fuego cautivo.

Un verso, una llama
en su bosque prohibido
de pasión encendido
arde en la madrugada
su alma abandonada.

¿Y si entre llamas luchaba
acaso ella no sabía
que él también ardía
al saber que la esperaba?

(JMPA Pink Panzer Yorch – De blog en blog, creando poesía entre amigas y amigos)

Zona nudista París Pink Panzer

“Todos los dioses, todos los cielos y todos los infiernos están en tu interior.”

(Joseph Campbell – Escritor y profesor estadounidense)

   Les recomiendo la lectura de “El héroe de las mil caras – How to Read a Myth“, de Joseph Campbell… un revelador estudio sobre el impulso del ser humano a crear historias, mitos y cómo no, poesía.
   “Dondequiera que la poesía del mito es interpretada como biografía, historia o ciencia, es destruida. Las imágenes vivas llegan a ser sólo hechos remotos de un tiempo o cielo distantes. Por otra parte, no es difícil demostrar que como ciencia e historia, la mitología es absurda. Cuando una civilización empieza a reinterpretar su mitología de esta manera, la vida sale de ella, los templos se convierten en museos y el vínculo entre las dos perspectivas se disuelve.” –  (Joseph Campbell – How to Read a Myth).

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Entre la nada… Tiempo de solitud.

Lo único que se necesita para que el mal prospere, es que las buenas personas no hagan nada… y el mal, ávido de almas esclavas, se crece entre la nada.

(Uniendo una idea de Edmund Burke y… Pink Panzer Korps)

Enfermo de amor.

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© Pink Panzer Korps

   En una lejana ocasión, siendo alumno de cierta academia militar, una carta llegó para congelar de golpe el presente y futuro de uno de mis más cercanos compañeros de pelotón.

   Perdidos en las alturas de los Pirineos y en la cuarta noche de maniobras, Roger, mi amigo y compañero de tienda de campaña, no regresó a dormir. Horas antes ya sabía que algo no iba nada bien. Esa misma tarde, los encargados de la estafeta repartieron el correo y él fue uno de los pocos “afortunados” que recibió el habitual sobre blanco lleno de sellos y matasellos con su nombre escrito a mano. Aún siento nostalgia por aquella forma tan bella de comunicarnos y es algo que sigo practicando en ocasiones especiales.

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© Pink Panzer Korps

   A Roger ya no lo vi en la cena. Extrañado y preocupado, me quedé por fuera de la tienda esperándole, mientras el frío empezaba a congelarme los pies dentro de mis buenas botas de Infantería de Marina.
Mentir, un verbo que no se conjuga nada bien dentro del ejército. Mentimos en el recuento de retreta, peor aún, en una arriesgada cadena de favores, dos compañeros me cubrieron en el engaño y salí del campamento a cara o cruz, con la sola intuición de haber pasado una parte de nuestro pequeño tiempo de descanso al borde mismo de dos atardeceres, fotografiando juntos un pequeño lago alimentado por el deshielo de la nieve que se acumulaba en la cara norte de la montaña. Una hora antes de la media noche me puse en marcha hacia el lago pero, lo que a la luz del día no era más que un paseo de media hora, por la noche y bajo la tenue luz de una luna aún creciente, el camino me llevo algo más de una hora. Parte del tiempo lo invertí en dejar marcas en puntos complicados para poder regresar sin equivocarme entre sendas y pedregales… ya saben ese bonito refrán que sentencia que para un gato, todas las noches son pardas… o algo así.

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© Pink Panzer Korps.

   Por fortuna para los cuatro implicados en aquella nocturna locura, Roger estaba allí y no le culpo. Si algún lugar merecía ser el altar para sus lágrimas, aquella maldita roca en el culo del mundo era una seria candidata al puesto de honor. Desde aquel mirador natural podíamos ver el lago, como una inmensa hoja de acero reflejando la cortante luz de la luna, un hipnotizante espectáculo que calmaría a cualquier corazón herido. Sí, sin duda aquel era el mejor altar disponible en cientos de kilómetros a la redonda.

   No hubo palabras. Me acerqué rompiendo el silencio que nos rodeaba tropezando con mis botas en el pedregal que dormía bajo mis pies. Él rebuscó al instante en el bolsillo izquierdo de su pantalón y me entregó un papel de carta fuertemente arrugado. Allí mismo, con mis dieciocho años y él con veinte, una lluvia de realidad nos golpearía a los dos llorando por una novia que se quedaba con cinco años de vida comprimida en un sobre.

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   De acuerdo, nada es para siempre y el amor fue un trozo de hielo entre sus cuatro manos. Frío y escurridizo en la distancia, alguien se olvidó de la lealtad que su pareja se merecía después de acompañarse durante más de un lustro. El caso es que solo quedaba un jodido y miserable mes y medio, cuarenta y cinco días para terminar nuestro primer año de academia pero su novia decidió zanjar la relación con una Epístola a los Romanos...

   Ayudado por la vacilante llama de mi Zippo, conseguí leer aquella docena de líneas de pulcra, cursiva y casi perfecta caligrafía. Doce, solo doce renglones bien alineados para decirle a mi amigo que… ya no le quería, que la distancia lo enfriaba todo, que el ejército no era el futuro que ella deseaba… y un escueto y quirúrgico “lo siento” tallado en tinta de hielo negro como única despedida al final de la carta.

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© Pink Panzer Korps.

   No voy a engañar a nadie. A mis dieciocho años yo no era ningún experto psicólogo capaz de reconducir aquella situación. Yo escribía poesías desde los diez años. En aquellos momentos tenía decenas de libretas llenas de versos hablando del amor, del desamor, de mil cosas que en aquella condenada noche no me servían para nada. Recurrí al más crudo y básico de los chantajes. Ya habría tiempo más adelante para la poesía …

– Roger, amigo, no te quiero agobiar más de lo que ya estás pero nos estamos jugando la expulsión de la academia, tú, yo, Paco (nuestro jefe de pelotón que mintió “sin novedad” en el recuento nocturno) y el cabo de la patrulla de guardia al que le deberé favores hasta el final del curso. Lo de tu novia ahora mismo no se puede arreglar pero no dejes que todo nuestro esfuerzo de este año se vaya a la mierda. Somos cuatro compañeros que tendremos muchos problemas si nos descubren… Venga, Roger, vámonos al campamento y hablemos en la tienda, hasta el amanecer si eso es lo que necesitas, o me callaré como una piedra si lo que quieres es silencio, pero, hazme caso esta vez y regresa conmigo o nos vamos a cubrir de mierda hasta las cejas…

Pink, -me dijo Roger arrancando a llorar- ¿Cuando escribes tus poesías, deja de dolerte el corazón?

   Roger lloraba, casi balbuceaba con cada sílaba pronunciada y aquella voz quebrantada me llegaba como un puñal adueñándose de mi estómago. Su pregunta guardaba muchas más vivencias compartidas de las que sus pocas palabras dejaban intuir. Roger y Pink llegaron aquella noche agotados a su tienda. Rozando ya con nuestras cabezas el frío del amanecer, aún tuve tiempo de coger mi libreta y mi inseparable Franbel Nº4 para escribir todo lo que aquella larga noche se merecía no terminar entre la nada.
¿Cuando escribes tus poesías, deja de dolerte el corazón? Me duele si no escribo lo que ahora mismo me haces sentir… escribo para no ser ese papel en blanco que no encuentra su historia, escribo para no olvidar ni ser parte del olvido.

-Enfermo de amor-

El amor, de pasión entreverado
en el andén miraba extrañado
fugaz, nuestro vagón desenfrenado
enfermo de tiempo, de horas saturado.

Corazón en soledad abandonado
ya no siente, en dolor cicatrizado
se muere sin olvidar el pasado
esperando el cáliz de su abrazo.

Dos de dos, ayer un río agotado
y hoy, dos de dos, eres luz y luna
en roca y abismo trasformado.

(JMPA Pink Panzer Korps 1981 recordando a dos de dos)

Pink Pearl eraser.jpg    Aclaración de PinkPanzerYorch: A pesar de ser la intérprete femenina del vídeo (Lara Fabian) la que llevó a esta canción a lo más alto con su inolvidable versión, en mi traducción y por respeto al texto original, el que narra la historia es un hombre. Primero porque fue un hombre (Serge Lama) el principal escritor de la historia (su propia vivencia personal) y primer interprete de la misma. En segundo lugar, porque fue en su voz cuando la escuché por primera vez a mis trece o catorce años, en un alucinante disco en francés que mi hermana mayor usaba para sus clases… y en tercer lugar y como me viene sucediendo desde el principio de mis tiempos, aquella noche en Los Pirineos, mi cerebro unió piezas, ató cabos y la canción regresó a mi memoria para intentar ayudarme a comprender a un corazón terriblemente enfermo de amor. Aquella noche murió un amor, nació una poesía y se forjó una indestructible amistad, aún viva en su ausencia.

“Je suis Malade”
Letra de “Je suis Malade” Traducción libre “poetizada” by Pink Panzer Yorch –

“He dejado de soñar, he dejado de fumar, ya ni siquiera tengo un pasado.
Soy feo sin ti, estoy sucio sin ti, como un huérfano desamparado.
Ya no tengo ganas de vivir mi vida, mi vida se detiene cuando tú te vas.

Ya no tengo más vida, e incluso mi cama es como una estación de tren cuando tú te vas.
Estoy enfermo, completamente enfermo, como cuando mi madre solía salir por la noche y me dejaba solo con mi desesperación.
Estoy enfermo, completamente enfermo, no se sabe cuándo llegas, no se sabe a dónde te vas… y van a ser dos años ya, que todo poco te importa.

Como a una roca, como a un pecado, estoy pegado a ti.
Estoy cansado, estoy agotado de fingir felicidad cuando están ahí.
Bebo todas las noches, y todos los whisky para mí tienen el mismo sabor, y todos los barcos llevan tu bandera, no sé a dónde más ir, en todas partes tú estás.
Estoy enfermo, completamente enfermo, derramo mi sangre sobre tu cuerpo y soy como un ave muerta cuando tú duermes.

Estoy enfermo, completamente enfermo, me has privado de mis cantos, has vaciado todas mis palabras, sin embargo yo tenía talento antes de conocerte.
Este amor me está matando, si esto continúa, moriré solo, sin compañía, cerca de mi radio como un niño idiota escuchando mi propia voz que cantará:
Estoy enfermo, completamente enfermo, como cuando mi madre solía salir por la noche y me dejaba solo con mi desesperación.
Estoy enfermo, eso es, estoy enfermo, me has privado de mis cantos, has vaciado todas mis palabras, y tengo el corazón completamente enfermo rodeado de barricadas… te oigo… estoy enfermo…”

«El amigo se ha de poseer en el corazón y el corazón nunca está ausente».

(Cartas de Séneca a Lucilio, Carta XXXIX)

Nota de Pink, palabra de Panzer: La palabra “Solitud” en el diccionario de la RAE.

El Arte de la Caricia… Ternura extraordinaria.

“Los aromas, son la llave de todos los sentidos”

(JMPA Pink Panzer Yorch – Pinking in love.)

   Bienvenido a esta historia, sea como fuere la forma en que hayas llegado. Para entender como germina esta complicada orquídea, deberías leer el comienzo de esta ficticia muestra de realidad trastornada… Aquí tienes unos muslos extraordinarios.

Si ya lo leíste, esta es la continuación… prometida.

   Tras una rápida y energizante ducha, mi amigo Waltery yo, con las toallas rápidamente viajando arriba y abajo por nuestras masculinas geografías, no hacíamos otra cosa que buscarnos con la mirada intentando encontrar el uno en el otro, una señal de alarma o recelo en nuestro semblante, señal que yo no percibí y que tampoco le mostré en ningún momento porque simplemente, no existía.

¿Preparado para nuevas experiencias, Pink?
Nunca se está suficientemente preparado, Walter – le contesté mientras intercambiábamos sendas sonrisas, con las toallas enrolladas a nuestra cintura y listos para terminar lo que tan exultantemente bien, habíamos empezado en la terraza.

love-respect   La primera sorpresa la encontramos nada más abrir la puerta del amplio dormitorio. Distribuido por el suelo y los muebles de la habitación, un pequeño ejército de diminutos vasitos con velas de colores iluminaban tenuemente la estancia, y como sacadas de una ilustración del manual “El Arte de la Caricia”, allí estaban ellas esperando. Pasados esos iniciales segundos de conmoción, solo teníamos ojos para las mareantes curvas de dos rutilantes cuerpos de mujer tendidos sobre el raso azul de aquella inmensa cama, únicamente ataviados con un leve foulard con el que se vendaron los ojos. El brillo sedoso de sus cuerpos titilando entre luces y sombras al ritmo de las llamas de las velas casi me hace pasar por alto la primera señal; El foulard de Ella, inconfundiblemente rosa y con el bordado de Roberto Verino en su extremo. Hacía al menos cinco años que se lo había regalado y no, en mi mundo las casualidades no existen…

   Aquella cama era una vieja conocida. Casi cuadrada, con más de dos metros de largo y ancho, Walter, mi buen amigo, la había comprado exactamente igual que la mía. A sus pies, junto a cuatro de aquellas atrayentes velas, reconocí uno de mis frascos de cristal con aceite aromático que uso en mis masajes… ¡Jazmín!, no podía ser otro, ¡que excelente elección! ¿Otra casualidad? Pues no, ya lo saben, las casualidades no existen.

tres-en-la-cama   Intercambiando una última mirada de complicidad con Walter, me inclino y tomo en mi mano el brillante frasco de aceite mientras dejo caer mi toalla al suelo. Frente a mi, un esbelto cuerpo de mujer me esperaba, aquel desconocido que, apenas una hora antes, con sus manos me torturaba sobre una colchoneta a la luz de la luna nueva. ¿Su nombre? Elsa.

   Como ya había hecho en tantas y tantas ocasiones, vertí un poco de aceite en mi mano para quitarle ese puntito de frío que tanto incomoda y sin perder un segundo le cedí la botellita a mi amigo que, cautivado como yo ante la visión de aquellos dos culos extraordinarios, copiaba mis pasos llenándose las manos y sus pies también, del aromático aceite.

el-blog-en-la-mano   Es algo indescriptible que necesitas vivirlo. Las palabras pueden dibujar la situación, personajes, contexto… pero ¿como transcribes unas sensaciones que ni tú mismo conocías que existían? La cercanía de nuestros cuerpos nos permitía gozar a la vez de la visión de aquellas dos seductoras hembras rebosantes de dulces feromonas. Con toda la delicadeza del mundo y sin ninguna prisa, empecé, mejor dicho, empezamos acariciando cada uno los tobillos de la mujer que la luna nos puso en aquella enorme bandeja de raso.

   El aroma a jazmín ya se había adueñado de la estancia. Cuatro manos viajaban sincronizadas por los cuerpos de nuestras preciosas mujeres, arrancando sus primeros suspiros a ciegas. Por instantes, parecíamos manejar el uno las manos del otro, como aquellos extraños seres controlados a distancia por  la mente de los humanos en la película de  Avatar. Pero la realidad era mucho más intensa. Eran mis manos las que subían por las piernas de Elsa al mismo tiempo que Walter lo hacía con Ella, con los mismos movimientos, la misma cadencia, casi sobre la misma piel enervada… Instantes de íntima fascinación compartida al borde mismo de la locura, instantes que ya están a fuego grabados en la memoria. Imposible ya olvidarlos.

  Super sexy gallega.png Me concentro en el recorrido del masaje. Subo mordiendo con los dedos la cara oculta de los muslos de Elsa hasta llegar a sus firmes glúteos, donde requiebro el movimiento buscando sus caderas e iniciar de nuevo el camino de regreso hasta sus tobillos. Con cada trayectoria de ascenso hasta las cumbres, unos labios jamás vistos por mis ojos parecían querer hipnotizarme, como pétalos de rosas hablándole al viento, jugando conmigo al escondite cuando mis manos movían sus nalgas… una y otra vez.

   La audacia ya se apodera de nuestra voluntad y anula cualquier atisbo de pudorosa resistencia. Una parte de mi cuerpo hace tiempo que tiene vida propia y no hace otra cosa más que explorar y tropezar en cada movimiento que hago. Tomo un poco más de aceite y de rodillas en la cama, con las piernas de Elsa en medio de las mías, avanzo un poco más y me deleito con su espalda y su nuca. A mi izquierda, Walter arranca un profundo suspiro de Ella, mi chica, a la que ataca con pequeños mordiscos en sus hombros y en su cuello… y también con su mano derecha saboreando la turgencia de su pecho. ¡Walter no pierde el tiempo!

tantragroup   Me siento sobre los muslos de Elsa y dejo que mis manos resbalen por sus hombros y brazos en cruz en busca de sus manos. Mi pecho se acerca, se une con su espalda y mi otro yo, duro como el dolor, quiere ya explorar sus rincones más húmedos y escondidos. Elsa “lo nota” y levanta rítmicamente sus nalgas golpeando mi pubis, lo que enerva aún más a mi ciego explorador, que a punto está de encontrar el camino a la gloria.

   En un rápido movimiento, Elsa se gira entre mis piernas, se quita el foulard de los ojos y los clava en los míos durante unos eternos segundos… abrazados, me besa levemente en la boca y sonríe con absoluta naturalidad mientras me susurra al oído – Pink, ponte de espaldas, déjame a mí encima, por favor…-

   Ella, -el amor de mi vida- y la roca de Walter ya ensayaban la letra y música de su propio “Love Story” en aquella cama llena de pasión. Los minutos pasaban y nuestras manos, nuestras piernas, aquí y allá tropezaban y nos tocábamos en una perfecta tempestad de caricias, giros, movimientos y posturas. “El Arte de Caricia” en su sexta lección nos enseña, “La caricia inesperada, siempre debe ser deseada”. Poco a poco, aprendí a diferenciar sus manos, aún con los ojos cerrados, entre gemidos y suspiros, con el corazón galopando en mi pecho, aún así, sabía de quien era cada caricia y todas, todas eran deseadas.

¿Pink, recuerdas el capítulo ocho, el símbolo del amor infinito? Me dijo Elsa mientras se elevaba con sus rodillas al costado de mi vientre y se dejaba caer suavemente sobre mí, hasta dejarme a la puerta de su pequeño paraíso.

   La visión de Elsa sentada sobre mis abdominales, era espectacular. Sus pechos eran algo más pequeños que los de mi niña pero perfectos en su forma, su tacto, blancos por la falta de sol en su piel sobre la que resaltaban dos guardianes bermellones tan duros en mi boca que podrían cortar el cristal de las ventanas. Walter, apenas a un metro de mi, no paraba de masajear y succionar con ruidoso deleite los hermosos pechos de mi niña que me sonreía con una pícara y excitante expresión en sus labios. No había duda de que los cuatro estábamos realmente muy coordinados.

“Siete veces llamarás a la puerta para poder entrar y romper el silencio”, ese es el capítulo ocho,- le dije a Elsa, lleno de frenético entusiasmo.
Pues ahí lo tienes, Pink, ya me tienes, mi cielo… llama a mi puerta, llama ya…

   Y de verdad que empecé a ver el mismísimo cielo cumpliendo su deseo. Una, dos, tres… apenas sentía el calor interior de su cuerpo y con cada gemido, Elsa estiraba un poco sus piernas hasta casi perder el contacto de mi miembro con sus húmedos labios… cuatro, cinco, seis… Cada vez lo hacía más lento y con cada intento, se mostraba más y más excitada. El siete vendría para romper el silencio y ¡vaya si lo rompió! Lentamente se dejó caer para clavarme por completo en su suave interior mientras un temblor recorría todo su cuerpo y desde el fondo de su pecho salía un poderoso y complacido grito de auténtico placer.

– Oh, siii ya, ya Pink, ya… – Me susurraba entre espasmos mientras yo intentaba no explotar dentro de aquel volcán de mujer, moviéndome adentro y afuera lentamente para prolongar en Elsa, toda aquella dulce agonía que tanto me complacía escuchar.

   Walter se giró hacia su mujer y con un sonoro y emocionado – Cariño, cariño…– la besó repetidamente en la boca , mientras yo alargaba mi brazo derecho buscando los pechos de mi chica y con el izquierdo acariciaba los de Elsa, que aún seguía arriba y abajo por el mástil de mi velero, disfrutando y haciéndome disfrutar.

   Los espasmos de Elsa cesaron y Walter regresó a un más loco de pasión sobre mi chica mientras su mujer, liberándome de sus entrañas, se acercó gateando, con sus pechos rozando mi cara y dejando finalmente, su brillante y depilado pubis al alcance de mi boca.

mil-manos-espalda   Era un deleite para todos mis sentidos. Mientras mordisqueaba sus pequeños y sonrosados labios, podía escuchar los gemidos de mi niña, arrancados por los potentes envites que mi amigo Walter le dedicaba en distintas y asiáticas posturas. Retorcía yo entre mis labios un clítoris que pasaba por allí cuando percibo que Ella, mi chica, a gatas y con Walter enganchado a sus caderas, se arriman por detrás de Elsa y toma entre sus manos a mi pobre bastón, que empezaba ya a languidecer por falta de estímulos. De inmediato noto su aliento, su lengua, sus dientes surcando mi piel más escondida. Yo y mi glande reventamos de ganas de ser suyos una vez más. El enésimo empujón de Walter hace que entre de golpe en la boca de mi niña y la locura se desatada una vez más. Ella sabe mejor que nadie como acabar conmigo y con su lengua haciendo diabluras, siento que voy a estallar en cualquier momento. Cinco, seis, siete… Walter sigue con su cadencia bien aprendida y Ella me suelta para estallar y derrumbarse sobre mis piernas en un brutal orgasmo que hace vibrar la cama. Walter se tumba sobre su espalda y sigue empujando y arrancando gemidos de placer a mi niña mientras intento concentrarme en el sabroso “lacasito” de carne con el que juega mi lengua desde hace un buen rato.

   El Arte de la Caricia, en su capítulo 12 describía, “En el amor, la ternura será el tercer sexo”. El libro parecía saber todo lo que allí ocurriría, incluso en este aparentemente complicado capítulo. Elsa empezaba a dar muestras de encontrarse a las puertas del cielo. Su vientre temblaba y su respiración entrecortada anunciaban su llegada. De improviso, noto como una recia mano acaricia primero y se agarra después, con exquisito tacto, de mi revolucionado escroto. Casi sin tiempo de reacción, otra boca que no era la de mi mujer se abalanza sobre mi pene y con una inexperta e indescriptible ternura, me abraza con sus labios y me hace desaparecer de este mundo… En milésimas de segundo decides lo que está bien, lo que está mal… Elegí el imperio de la ternura sobre cualquier otra cosa que me rondara la cabeza en aquel dulce instante… y eran muchas, creedme.

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   Yo intento confirmar mis sensaciones apartando un poco a Elsa para poder ver lo que ocurre tras el telón de su espalda, pero me sujeta con sus manos la cara y me ruega que siga, apretando su vulva contra mi cara. No tenía dudas pero, a veces, necesitas ver para creer. Bien, pues ya está, creo que “voooy” a explotar, lo noto, no aguantaré mucho más. La apabullante tormenta de sensaciones llegará para barrernos literalmente de gozo a los cuatro amigos. Elsa estalla en otro tremendo orgasmo sobre mi boca que no hace más que excitarme aún más y agarrándome a sus pechos, reviento al fin sin control en un enorme, largo y maravilloso orgasmo, mezclando mis aullidos con los gemidos de la gata que arañaba mis costados. En algún descontrolado empujón final, provoco que Walter se atragante y suelte su presa, pero aún con su mano siguió arrancándome electrizantes espasmos mientras él comenzaba a jadear y galopar ayudado por las caderas de mi preciosa niña. Juntos alcanzaron el clímax fusionando sus gemidos y quejidos con los fuertes espasmos de un Walter desconocido para mí, un Walter que no dejaba de acariciarme con su mano izquierda… con una ternura extraordinaria.

   La noche fue larga, fue inmensamente larga, tanto que duró más de un día… El manual del El Arte de la Caricia aún tenía un último capítulo pendiente pero, necesitaríamos el resto de nuestras vidas para cumplir con sus preceptos. En ello estamos, inventando caricias nuevas, ¿no es verdad, queridos amigos?

“Primero besas su mente, luego su cuerpo te sigue… hasta el fin”

    Nombres, situaciones y lugares han sido cambiados para que la realidad no se parezca en nada a lo que aquí me invento. La búsqueda de la verdad es algo íntimamente ligado a la condición humana. Nuestras comunicaciones son esencialmente inferenciales, es decir, que toda comunicación verbal consta de una parte codificada y de otra que es producto de inferencias, de ciertos procesos mentales que llevan a conclusiones, dependiendo del contexto en que son producidos. No es nada nuevo que oculto cosas entre mis letras y también es verdad que tu mente creerá encontrar pistas escondidas jugando con tus emociones y eso, eso es especialmente bueno. Disfruta de la vida, pues desgraciadamente, no tenemos más.

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